viernes, 24 de julio de 2009

Hermenéutica de la continuidad o continuidad de la hermenéutica



Dado que me parece un tema autónomo e interesante para seguir discutiendo, transcribo una serie de comentarios sobre la hermenéutica de la continuidad para que podamos discutirla más adecuadamente.

Ya vendrá la reseña al libro del Abad, la organización de la cofradía, la continuación de otros temas y más, mientras tanto, discutamos un rato...

La cuestión la planteó el Fennian preguntando qué era la “hermenéutica de la continuidad”, dado que el autor del libro aparecía como un fanático de la idea.

Natalio intentó contestar:

Aunque estimo que otros de por aquí lo pueden hacer mejor, le adelanto algo acerca de la hermenéutica de la continuidad.

Con el Concilio (bastante antes como, entre otras cosas, quiere mostrar este blog) la Iglesia comenzó un aparente cambio profundo en toda su estructura.

Esto generó en muchos cristianos la idea de que la Iglesia había cambiado:

-Para unos la Iglesia Católica es la que nació del Concilio y todo lo anterior es viejo y malo.

-Para otros la Iglesia Católica es la que murió en el Concilio y todo lo posterior es nuevo y malo.

La hermenéutica de la continuidad (justa y adecuadamente explicada por el Papa creo que en su carta -alguien que me diga si fué allí o no- de aclaración sobre el levantamiento de las excomuniones a los obispos lefes) entiende que tanto el Concilio como el magisterio PUEDEN Y DEBEN ser interpretados y explicados a la luz de la Tradición de la Iglesia y TODO su magisterio.

Es decir, que la Iglesia Católica ni nació ni murió en el Concilio. Es la misma de siempre y dice lo mismo de siempre. Si uno entiende que se dice otra cosa.... es que entendió mal.

El Padre Eduardo acotó:

El tema de la “hermenéutica de continuidad” aparece por primera vez en Benedicto XVI en su alocución a la curia Romana del 22 de diciembre de 2005 (para más referencias ver el final del texto en http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2005/december/documents/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia_sp.html).

Ahora bien, me parece bueno destacar que el Papa no habla de “hermenéutica de continuidad”, sino de “hermenéutica de la reforma”, donde deben articularse continuidad y discontinuidad (continuidad en el fondo y discontinuidad en las formas, aunque la expresión es injusta y necesitada de mayores precisiones). Una justa hermenéutica que articule bien estos dos aspectos es lo que Benedicto XVI propone y a la vez pide a la Iglesia.

En el mensaje que escribe con motivo del levantamiento de las excomuniones aparece este mismo tema pero con un matiz más pastoral y -me animaría a decir- afectivo.

Natalio matizó e invitó:

Como bien dice el Athos, es un tema para una entrada individual porque hay mucho por afinar.

En particular a mí lo de “Reforma” “no me va” mucho aunque entiendo que se puede decir lo mismo desde ese enunciado. Es decir, creo que es una cuestión “pastoral”, casi de Marketing, de lo mismo de siempre. Por ello creo que la “disontinuidad” es más formal que de contenido y por ello, también, creo que puede confundir hablar de continuidad y discontinuidad como si estuvieran en paralelo, como si lo que se continúa y lo que se discontinúa son del mismo órden.

No sé si logro explicarme, es complicado.

En cualquier caso los invito al Padre Eduardo, al Athos o a quien quiera, en blog propio o en este humilde recinto informático, a abordarlo en forma de post para discutirlo adecuadamente.

El monje del Athos atacó:

Va mi aporte a la cuestión “hermenéutica de la continuidad”.

No comparto del todo el planteo de Eduardo. Yo no presentaría el binomio continuidad-discontinuidad como los dos polos de una paradoja que se compensa o equilibra en el arco voltaico que describe entre sus opuestos vinculables.

Me parece que la paradoja y su arco se da entre lo antiguo y lo nuevo. Esas son las categorías a fogonear a lo Cusano. Lo antiguo y lo nuevo: es la propuesta —al menos— de Nuestro Señor: sacar de ambos con ingenio y libertad (Mt 13,52). A ese arco —me parece a mí— le cabe el nombre de “continuidad”, que justamente dice ambas cosas a la vez, y no sólo refiere a lo pretérito. Continuidad, en su resonancia líquida, alude al fluir dinámico de las mismas aguas divinas por la acequia de la historia. Alude —simul— a lo antiguo (que viene bajando desde las cimas) como a la nuevo (de la curva del río en juego).

Igual ocurre con la palabra “Tradición”, que no refiere tan sólo al bagaje recibido, sino también al ejercicio actual y fresco de darlo. Al punto que su etimología alude a esto último más que a lo primero (de ahí nuestro verbo “transmitir”).

El famoso “tradidi quod accepi” —más famoso por el epitafio de Lefebvre que por 1Cor 5,3— alude justamente a esta dinámica de cara al pasado y de cara al futuro.

Por eso, me parece, las palabra “novedad” y “tradición” son ambas muy nobles y evangélicas. Como ambas pierden su nobleza y sabor evangélico si se las ensucia con el sufijo “ismo”. Todo “ismo” —en algún sentido— es ideológico.

Creo que hemos de poder ser tradicionales sin ser tradicionalistas; novedosos sin ser progresistas; evangélicos sin ser evangelistas.

Pero hay más —y acá se arma la podrida, me sospecho—: este recurso del pater familae al Thesauro, de donde saca lo “nova et vétera”... tiene un ‘toch’ que los conservadores descuidan (y que los Padres han comentado sin remilgues): y es que “nuevo” alude al dinamismo con que el Espíritu Santo sigue inspirando y “completando” la Verdad desde la Ascensión hasta la Parusía, sin descanso ni salteándose siglo alguno, conforme lo prometió el Señor (Jn 16,13).

De ahí que la Iglesia tenga por tarea no sólo “renovar” los modos expresivos en que transmitir lo de siempre (que es la concesión que de mala gana terminan admitiendo algunos conservadores), sino incluso el deber de seguir sondeando las profundidades del Misterio, fecundada por el Espíritu, para seguir creciendo en el conocimiento de la Verdad. No aceptar esto es propio del evangelismo reformista con su “sola Scriptura”. Nosotros creemos en la Acción continua del Espíritu. Que sopló a los Apóstoles; a los Padres, a los Doctores escolásticos, y lo sigue haciendo (a veces con mejores resultados que otros). (Acá hay que asumir lo del canon patrístico, pero eso es otro asunto).

El proceso de maduración del dogma eucarístico es un ejemplo patente. O la infabilidad papal, tras 18 siglos de cristianismo, o la mariología, o la eclesiología...

Claro que acá urge esta salvedad a hacer: no se trata de un proceso de prueba y error; sino un “áugere”, un progresivo incremento de gracia en gracia, de bien en mejor.
Como un árbol crece sin retrocesos, así la Tradición avanza hacia la Parusía.

Y por eso, coincido con Natalio, la palabrita “reforma” no es feliz.

Primero porque no está en el Concilio (como tantas otras); segundo porque en su sentido más literal dice algo muy grave, como lo es un cambio de “morphé”, un cambio de naturaleza/esencia/sustancia; y tercero, porque en la Historia alude claramente a los cismas del Renacimiento.

Si quieren un “re”, que sea una “refiguración”, pero no más.
Y si no, bienvenida la palabrita mágica del Papa: continuidad (creo que el Papa sí la empleó,,, pero puede que esté errado en esto))).

Ni estancamiento. Ni reinicio. “Continuidad” lo dice todo, lo dice bien. Carga en sí la paradoja y —me resulta a mí— no necesita ser paradojada con algún opuesto externo a ella.

¿Qué dice Fennian? ¿Y vos Edu? ¿And the rest? Lindo tema...

El Padre eduardo aclaró:

Una aclaración: la referencia a continuidad y discontinuidad no es mía. La extraigo del discurso de Benedicto: son sus palabras.

Por lo demás, me gustó mucho el planteo del Athos. Coincido con que acá la clave que ayuda a integrar todo es la pneumatológica: el Espíritu es quien permite justamente la fidelidad y la audacia, la capacidad de ser tradicionales y siempre nuevos. Él es el que extrae los siempre nuevos tesoros del corazón del Hijo y quien siempre nos retrotrae al principio (entendido como “principium” y no “initium”).

Natalio no termina de estar de acuerdo ni con uno ni con otro. Quizás se sólo cuestión de palabras, quizás no. La seguimos en los comentarios...

Natalio

Pd: ¿Se nota mucho que no sé hacer un collage?


18 comentarios:

Terzio dijo...

El tema es todo un leit motiv de Benedicto XVI. En el nº 10 de la reciente encíclica Caritas in Veritate, vuelve a salir:

"...La doctrina social está construida sobre el fundamento transmitido por los Apóstoles a los Padres de la Iglesia y acogido y profundizado después por los grandes Doctores cristianos. Esta doctrina se remite en definitiva al hombre nuevo, al «último Adán, Espíritu que da vida» (1 Co 15,45), y que es principio de la caridad que «no pasa nunca» (1 Co 13,8). Ha sido atestiguada por los Santos y por cuantos han dado la vida por Cristo Salvador en el campo de la justicia y la paz. En ella se expresa la tarea profética de los Sumos Pontífices de guiar apostólicamente la Iglesia de Cristo y de discernir las nuevas exigencias de la evangelización. Por estas razones, la Populorum progressio, insertada en la gran corriente de la Tradición, puede hablarnos todavía hoy a nosotros..."

Entiendo que no hay otra forma posible de articular el discurso "actual" del Magisterio: Insertándolo en la "continuidad" de la Traditio.

La trampa ha sido el otro discurso que ha insistido en la "innovación", la "ruptura" y hasta la "revolución" como conceptos que se podían "conjugar" en la Iglesia. Una barbaridad que ese ha pagado muy cara (y se sigue pagando).

-

el Fennian dijo...

Lo primero es agradecer los portes para “desburrarme”... voy comprendiendo... la verdad es que el tema, después que lo han ilustrado, no me resulta inaudito pero no sabía que tenía este nombre: “hermenéutica de la continuidad”.
No me animo a hacer un aporte largo y sistemático pero les confieso que tengo por costumbre (¿virtuosa?) consultar el dicc. de la Real Academia y encontré que la voz continuidad significa “unión natural que tienen entre sí las partes del continuo”. Me parece interesante el tema de una unión natural no forzada, artificial o por mera tolerancia entre partes antagónicas o dicotómicas sino unión que hace a la “armonía” y al mismo ser de un continuo. Estimo que no es tan fácil aplicar la letra del diccionario a un tema tan frondoso y con tanta historia como el que tratamos pero entiendo que la llana definición del lexicon va en la línea que describe Athos.
Seguiré rumiando el tema.
¿Qué tal la peli, Padre Edu? Dudo de hacer la inversión y que no lo sea.

Eduardo Mangiarotti dijo...

Después aporto más sobre el tema, pero antes, un rápido movie update para el Fennian: a mi la peli me copó, pero tené en cuenta que hablás con un potteriano de la primer hora. Es una muy lograda adaptación del libro, y logra más que las adaptaciones anteriores que la compresión obligatoria del film no genere un ritmo demasiado acelerado.

Juan Ignacio dijo...

Iba a citar lo de Terzio; sólo me queda decir "muy interesante".

Mary Lennox dijo...

Hola Muchachos, traigo el mate a la cuestión si alguno trae las facturitas mejor:
Bueno, interesante cuestión. Agrego a Fennian que continuo por lo menos en filosofía de la naturaleza, es aquello cuyos extremos principio y fin se confunden uno en el otro, por eso el tiempo en el instante es continuo, porque el fin de un instante es el comienzo de otro. El problema que yo tengo es con la palabra "Hermenéutica" supongo que el trauma lo tengo porque se asocia a un tal Martín que me torturo con todo su ser y su tiempo el año pasado y porque cada vez que ella aparece se da vueltas y vueltas sobre una cuestión sin llegar a su fondo.
Supongo que preferiría hablar de tradición y de magisterio de la Iglesia que ambos engloban los conceptos dados a entender en la Hermenéutica de la Continuidad, pero quizás sea sólo por mi alergia a Martincito.
saludos atentos desde el rincón filosófico que todo lo complica
Mary

Natalio Ruiz dijo...

Entre vestidos de princesa, tortas y velitas en los salones de los Ruiz duran los festejos por el natalicio de la primogénita. Por eso sólo puedo escaparme un instante para el sótano de la cofradía...

Y si bien estoy de acuerdo en general con el planteo del Athos a lo dicho por el P. Eduardo, tampoco estoy del todo de acuerdo en el enfoque.

Y voy por la senda de Terzio, de Juan y de Mary y antes de hablar de hermenéutica de la continuidad prefiero también hablar de Tradición y tradicionalismo. Y si hubiese que emplear la palabra hermenéutica (que, como a Mary, tampoco me termina de gustar) hablaría de una "hermenéutica" tradicional.

El asunto es: nadie impugna que la teología se funde sobre la Tradición y la Escritura. Ahora, si uno es escriturista lo miran con cara de "que tipo interesante" mientras que si uno dice que es "tradicionalista" le dicen "gurka ideológico fundamentalista".

Admito y asumo que la palabra ha sido captada, profanada y bastardeada por mentecatos, cuadrados y paleontólogos pero ello no nos puede quitar el arma más poderosa que tenemos. Dejar de lado la palabra es entrar en todo este tipo de disputas. Justamente, este blog nació para mostrar que las "posturas tradicionalistas" no eran "ideológicas" sino "tradicionales" y, en especial, católicas.

Si el CristianISMO o el tradicionalISMO son ideologías sólo por terminar en ismo tenemos que definir y volver a ver qué es la ideología. Porque si con ello queremos decir que hay "ideas" que fundan y no se discuten desde las cuales se argumenta, entonces sí el Cristianismo y el tradicionalismo son ideologías. Si alguien me niega la encanación del Verbo la discusión sobre otros puntos termina siendo vacía. Como dice S. Pablo si un ángel quisiera decirnos algo contrario al "depósito de la Fe" (componente estático de la Tradición") no le debemos creer. ¿Es eso ideología? No sé, tenemos que ajustar las palabras pero si lo fuera, entonces nuestra religión es ideológcia.

Otro tema (donde se aprecia a los impostores y usurpadores de la palabra tradicionalista) es ver qué integra la Tradición y qué no. Y en el mismo sentido volver, sin el sentido peyorativo que se le suele dar, a ver qué quiso decir el Concilio al decir que era pastoral y no dogmático.

En fin, ideas sueltas en medio del -nunca dicho con más propiedad- "baile".

Respetos festivos.

Natalio

el Athonita dijo...

Creo yo que hay varias alternativas posibles para combinar y fecundar las categorías que están sobre la mesa de trabajo. Esta que planteo –insisto- es una más de entre ellas:

Yo protegería la expresión “hermenéutica de la continuidad”, pues creo que es luminosa así como fraguó. Y para arrancar con la primera aporía, que es la que plantea el título del post, diría que lo sustantivo aquí es el método interpretativo; y lo genitivo, lo modal, es esto del continuo.
Se trata de un método. Método que constituye, por decirlo así, el pulso cardíaco del sensus fidelium.

Escritura y Tradición yo los establecería en otro estamento. Una suerte de “quod”, que pueda ser abordado por el “quo” (lumen sub quo, decía la Escuela) de la HC.

Se trata –creo yo- de un modo de pensar/rezar (combo indivisible) el Depositum fidei desde este prisma del ‘continuum’. Que —como método— dice mucho más que un mero “entender lo nuevo desde lo viejo”, o “sostener la hilada nueva de ladrillos sobre el muro ya construido”. Hay algo más circular, o mejor dicho: espiralado, sinusoidal. Y no una mera perogrullada lineal de que lo posterior depende de lo anterior.

Es un modo de pensar la fe permitiéndole constantemente a la nota pulsada y auscultada que reverbere y rebote sus armónicos en la inmensa caja de resonancia del Depósitum. Lo nuevo a lo viejo y lo viejo a lo nuevo. Los Padres lo dijeron primero del “comercium” que se daba entre el AT y el NT, pero pronto lo ampliaron a todo el Thesaurus con que el Espíritu iba “completando” y engordando el Depósito de la Fe. Creo que es san Hilario quien se atreve a decir que así como las Personas divinas se interpenetran (e interpretan) con su famosa “perijóresis”, mutatis mutandis, las Verdades de la fe se atraviesan, fecundan y exegetan mutuamente.

Creo que el Continuum que nos atañe ha de entenderse ante todo desde esta dinámica de la Tradición intrafecunda. Un “Hermes” que va y viene, lleva y trae alumbrando lo de ahora con lo antiguo y lo antiguo con lo actual, “sin solución de continuidad”, como dice la enredadísima expresión castellana con su doble negación...

A la noche, si puedo, busco un texto de Benedicto que me ha gustado mucho pero no recuerdo dónde está... creo que es a unos seminaristas...

Y ya veré de cantar un retruco a Ruiz por su apología de los “ismos” y la posibilidad de una ideología sana. Pues NO estoy de acuerdo.
Como también me queda en el garguero lo que salió en tangente sobre Potter, pues me pregunto —y de verdad no tengo clara la respuesta— si cabe hablar de una magia sana, blanca o si lo mágico es intrínsecamente perverso. ¿Acerca al vulgo a nuestro ex ópere operato o le confunde más los tantos? En tiempos racionalistas como los de Tolkien, se entiende mejor el tiro que en estos tiempos irracionales y de new age... pero no lo sé.
¡Cuánta cosa diversa se charla en este living!
Mis besos a la Princesa del cumpelaños.

Y que el Matamoros nos mute de errantes en peregrinos...

Anónimo dijo...

Permiso pido para hablar:

Hay una expresión de Pío XII que me resulta muy oportuna y gráfica: La Iglesia siempre ha de estar dragando el cauce de la Tradición.

Es muy elocuente y ajustada, porque expresa bien ese embancamiento que “el povo del tiempo” puede ir pegoteando y gravitando, obstruyendo el libre fluir del Río Vivo. Más que “puede”: ocurre inexorablemente, como algo inevitable tras la Caída. Por eso dragar no es un ejercicio “preventivo” sino tan cotidiano a la vida de la Iglesia como lavarse los dientes para evitar el mal aliento...
Claro que sin con el agua sucia de la tina botamos al niño, estamos fritos (hoy se dice “en el horno”, por esto del colesterol, me supongo).

El tradicionalismo (como ideología) no ha sabido “temer y temblar” lo suficiente ante el alerta dada por Nuestro Señor: ese tener ojo con no seguir “tradiciones meramente humanas” (Mc 7,8).
Usa Jesucristo allí los verbos “aferrarse” (v.8) y “conservar” (v.9), ambos de corte claramente anquilosante y estático. Un tullimiento sobre costumbres humanas sin cintura para barrenar la ola del Espíritu, que sopla dónde y cómo quiere...

Sí, ya sé, casi muerdo banquina... es que me pareció que venía un mionca inmenso de contramano y me dio miedo...
No compro la expresión “tradicionalismo”. Aunque más no fuera por lo que el mismo NR dice: la usurparon los vetustos dinóscopus. Pues por mí: que se la queden. Pero por algo más: cristianismo hace foco y centro en Cristo. Budismo en Buda & so on. Tradicionalismo dice, sin vueltas, hacer de la Tradición el centro. Y esto no es católicamente correcto. Es una fuente, un genuino recurso: no el centro.
Creo yo.

Gustavo

Anónimo dijo...

Natalio: dices,

qué es la ideología: si con ello queremos decir que hay "ideas" que fundan y no se discuten desde las cuales se argumenta, entonces sí el Cristianismo y el tradicionalismo son ideologías.

Me parece que el parvo error es que, para nosotros, los realistas, las ideas no fundan: es la realidad la que funda. La realidad y la Realidad. La realidad creada y la Increada.

Fundamentalismo ideológico (que es una suerte de redundancia) dice justamente lo que tú dices: fundar (vida, visión, creencia, comportamiento, opción, etc) en una o varias IDEAS (entes de razón).

Quien parte de las ideas (fundar es partir) jamás podrá salir de allí. Solemos llamar "ideologización" dentro de la Iglesia, a sectores que han perdido su referencia fontal al Acontecimiento Cristo, y fundan sus pareceres en "ideas".

Es mi humilde aporte. Y digo de paso, paradojando un poco: nada más tradicional (y antimoderno) que la alergia a los "ismos".

Boecio

Coronel Kurtz dijo...

Me parece que la clave interpretativa (hermenéutica en sentido etimológico) es aquélla que ya señaló Juan Pablo II el 5 de noviembre de 1979 ante el Colegio Cardenalicio, “no se puede tampoco avanzar presuntuosamente hacia formas de vida, de entendimiento y de predicación de las verdades cristianas, o también hacia modos de ser cristiano, sacerdote, religioso y religiosa, que no tienen el aval en la enseñanza 'íntegra' del Concilio: 'íntegra', o sea, entendida a la luz de toda la santa Tradición y sobre la base del constante Magisterio de la Iglesia misma” (http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1979/november/documents/hf_jp-ii_spe_19791106_riunione-plenaria_sp.html).

Ya había dicho en este sentido el entonces Card. Ratzinger: "La única manera para hacer creíble el Vaticano II, es presentarlo claramente como lo que es: una parte de la entera y única
Tradición de la Iglesia y de su fe." (Discurso a los obispos chilenos, 1988. http://secretummeum.googlepages.com/Ratzinger_Chile_1988.pdf)

Que no es más que lo que siempre ha hecho la Iglesia. De hecho, aún la Biblia, es fuente en la medida que se ajusta a la Tradición, y por eso algunos libros quedaron dentro (canónicos) y otros, no. Por lo que el Magisterio, aún el más taxativo, debe adaptarse a la regla.

Ruth dijo...

Recibo siempre Zenit en italiano y hace un tiempo apareció la recensión de un libro (Concilio Ecumenico Vaticano II. Un discorso da fare) donde el autor, Brunero Gherardini, a la hermenéutica de la continuidad de Benedicto le agrega una nota: evolutiva. No creo que haya aparecido en la versión española de Zenit, así que les dejo el link por si les interesa: http://www.zenit.org/article-18876?l=italian

Por otro lado no pondría como equivalentes “innovación” y “ruptura”, como hace Terzio. Es más, me gusta más el término “innovación” como el otro polo de tradición que “novedad”, elegido por el Athonita, porque entiendo que el primero es una acción (como tradición) en tanto que el segundo es un sustantivo abstracto. Es sólo un matiz y puede ser la influencia del libro de Bux.

Me gustaría mucho que se hablara sobre Harry y la magia.

Natalio, un "feliz cumple!" a la primogénita!

Mary Lennox dijo...

Hermana yo conozco a la indicada para hacerlo.
Saludos Lunita
Mary

Anónimo dijo...

SÍ, SÍ!! Que Ruth nos hable de la Magia!!!

Natalio Ruiz dijo...

A ver..., algunas cosas sin responder en particular.

No pretendo ser un apologeta de los "ismos" ni busco una alternativa válida para las "ideologías". Simplemente digo que la cuestión pasa mucho por qué entendamos de cada palabra. Yo no creo que el Cristianismo ni el tradicionalismo ni el realISMO sean ideologías aunque entiendo que las pueda llamara así. No lo son porque parten, no de una idea impuesta arbitrariamente (que creo que sería el uso técnico y correcto de la "etiqueta" ideología) sino de la Verdad. Ahora, si me apuran, la encanación del Verbo, la Santísima Trinidad y millones de cosas más funcionan como axiomas de la argumentación no racionales sino revelados. Quiero decir, si apuramos la cuestión, toda religión termina considerada una ideología o, en otra perspectiva, ni aún las falsas religiones (como el budismo citado) son, propiamente y en sentido específico, ideologías.

Parecido respecto de los ismos que, para decirme que me tienen que caer mal (que de verdad me caen mal, pero como etiquetas no en absoluto) se argumenta desde el reaLISMO y olvida el CristianISMO. Y es que, en definitiva, con ese concepto de ideología no habría pensamiento "no ideológico" en tanto cualquier diálogo debe comenzar (según dice impecablemente el Estagirita) por el reconocimiento del Principio de no Contradicción.

Todo ello sin negar que, efectivamente, está lleno de ideologías en todas la religiones. Pero ese es otro tema...

En otro orden y de nuevo: la Tradición no es extremo sino punto medio virtuoso. Bellas palabras las de varios en los comentarios pero lo que sostengo es que están hablando, justamente, de la Tradición... Los extremos son el que quiere lo viejo sólo porque es viejo (conservadurismo) o el que quiere lo nuevo sólo porque es nuevo. En el medio aparece límpida y diáfana la Tradición, y así como el realismo en materia filosófico busca entronar la realidad como punto de partida de cualquier pensamiento, el tradicionalismo intenta poner la Tradición como idéntico punto de partida (incluso de la Escritura como bien señala el Coronel).

En fin, da para mucho más de lo que se escribe por haber sido intempestivamente levantado de la siestaq por un llanto...

Sobre Potter la verdad es que leí un par de libros y no terminaron de gustarme aunque no veo la maldad que muchos le ven. Simplemente no me gustó.

Sobre la magia blanca o negra creo que volvemos con la cuestión de los "términos"... Creo que se llamaba a "algo" magia blanca que perfectamente pueda existir aunque se puede discutir si es magia o no.

En cualquier caso, no tengo idea.

Ya es sabido que si Ruth quisiera escribir sobre el punto tiene las puertas abiertas del blog con sólo mandarlo por mail (en el suyo le arruinaría la estética ;·))

En fin, me voy a disfrutar un rato de la más pequeña mientras las demás duermen...

Respetos de siesta inconclusa...

Natalio

Pd: Bienvenidos y gracias para los nuevos! (también para los viejos aunque ya lo saben...)

Anónimo dijo...

Interesante tema... interesantísimo.
Me gustó lo del Athonita con las aclaraciones del dueño de casa.
Por otro lado quisiera que delimitaran, si tiene límites el término Tradición. Porque si mal no recuerdo, cuando leí hace un tiempo algunas cosas del Conc. de Trento y algo de la Dei Verbum respecto de la Tradición, decía que eran los dichos y hechos de Nuestro Señor a los apóstoles y que ellos a su vez transmitieron de viva voz y no por escrito, aunque haya testimonios escritos.
Nunca me terminó de quedar claro ese aspecto estático de Revelación hablada y transmitida de edad en edad y ese movimiento espiralado de profundización.
Mañana releeré los textos que creo tenían leves diferencias...
Cordiales saludos.
Odysseus.

Natalio Ruiz dijo...

Estimado Odysseus:

Da para un tema enorme (de varios post) el tema de la Tradición y su concepto en Teología, política, filosofía, etc. Ando pensando en hacer aunque sea reseñas sobre el tema.

Mientras tanto lo mejor que he visto al respecto (el concepto global y los casos particulares) es un artículo de Félix Lamas en una obra conjunta de homenaje al profesro José Pedro Galvao de Sousa que se llama Tradicao, Revolucao e pos-modernidade. El artículo se llama: Tradición, tradiciones y tradicionalismos (hay otros varios artículos muy buenos en el mismo libro).

Respetos.

Natalio

Coronel Kurtz dijo...

Disculpeme Natalio. Sé que ya ha pasado tiempo. Pero justamente ahora se publica en la bitácora italiana "Rinascimento Sacro" un interesante documento de Pablo VI muy relacionado con todo este tema: http://www.rinascimentosacro.com/2009/08/contro-lermeneutica-della-rottura.html.

Sangre Azul dijo...

Recién caigo acá y debo decir que el tema me apasiona.
No me da el cuero para aportar demasiado. Me limito a decir que el Papa Benedicto sí usa el término "Hermenéutica de la Continuidad" (las mayúsculas son de nos, sus barrabravas) en una nota al pie en Sacramentum Caritatis:

[6] "Me refiero a la necesidad de una hermenéutica de la continuidad con referencia también a una correcta lectura del desarrollo litúrgico después del Concilio Vaticano II: cf. Discurso a la Curia Romana (22 diciembre 2005): AAS 98 (2006), 44-45".

Explicando esto del punto 3:

"En concreto, se trata de leer los cambios indicados por el Concilio dentro de la unidad que caracteriza el desarrollo histórico del rito mismo, sin introducir rupturas artificiosas".

Saludos cordiales.