jueves, 6 de agosto de 2009

Sedienta excomunión



Hay un tema que no pensaba enfrentar. Es de esos que implican demasiados riesgos y responsabilidades que exceden el ámbito del blog. No es la idea crear polémicas estériles sino mostrar, buscar, compartir, discutir diversos caminos que nos lleven a lo alto.

No obstante aquello, en la lectura de un pequeño libro encontré expuestas de un modo brillante (y por alquien con peso y autoridad) las ideas que, muy confusas e inseguras, se me asomaban. El libro es otro de los regalos de mi amigo (además del libro y los cd con los cursos de espiritualidad): "Miremos al Traspasado" de Joseph Ratzinger - Benedicto XVI, Fundación San Juan, San Rafael, 2007 (la cita corresponde a las págs. 124, 125, 126 y 127).

Antes de la cita una pequeña introducción al problema.

Es sabido que con el asunto de la gripe porcina se armó un desbarajuste importante con la comunión en la mano o en la boca.

Sin pretender agotar el tema -y al sólo efecto de explicar la perspectiva de lo que sigue- marco con cuatro puntos cómo veo el asunto:

- Considero que se está olvidando que la regla es la comunión en la boca, mientras que la excepción (en forma de concesión) es la comunión en la mano;

- Me parece inaceptable la prohibición de la comunión en la boca (en todo caso, la solución podría pasar por algunos de los caminos de la cita);

- El asunto de la comunión en la mano tiene un aspecto cubierto por el permiso dado (que es de orden, si se quiere, teológico) y otro no resuelto que es el práctico (la falta de purificación posterior de las manos del comulgante);

- Entiendo que los temas de salud generan miedos y "corridas psicológicas" muy complicadas de manejar y entender.

En lo personal opté por no comulgar si no puedo hacerlo -sin escándalo- en la boca (en el Narek se puede comulgar en la boca sin problemas). Esto último, es decir, el no comulgar al estar entre la espada y la pared de "comulgar en la mano o no comulgar", es lo que me generó reproches y cuestionamientos por parte de amigos personales, amigos del blog, etc.

Mi intuición tiene mucho que ver con mi propuesta para empezar la cuaresma sobre la "necesidad de Sed" (que tanta polémica generó allí) y con el último bello texto del Athos: es bueno (y a veces necesario) recobrar la necesidad de la Eucaristía y la inmensidad perdida en la rutina mediante el "ayuno de Dios".

Por el mismo camino va la cita (subrayo las partes que más me dejan pensando):

En este contexto, me urge una reflexión de carácter más general y pastoral. Cuando Agustín presentía cercan a su muerte, se "excomunicó" a él mismo, asumiendo sobre sí la penitencia eclesial. En sus últimos días, se puso en solidaridad con los pecadores públicos, que buscan el perdón y la gracia padeciendo la renuncia a la comunión. El quería encontrar a su Señor en la humildad de aquellos que tienen hambre y sed de justicia, sed y hambre de Él, el Justo y Misericordioso. Visto sobre el trasfondo de sus prédicas y escritos -que describen de un modo maravilloso el misterio de la Iglesia como comunión con el Cuerpo de Cristo y como Cuerpo de Cristo a partir de la eucaristía-, ese gesto último es conmovedor. Y cuanto más reflexiono sobre ese gesto, más justo y más inquietante lo siento. ¿No nos resulta hoy a menudo demasiado fácil recibir el santísimo sacramento? ¿No sería a veces más útil, o incluso necesario, un ayuno espiritual semejante para profundizar y renovar nuestra relación con el Cuerpo de Cristo?

La Iglesia antigua conocía una práctica altamente expresiva en ese sentido. Ya desde el tiempo apostólico era parte de la espiritualidad de la comunión de la Iglesia el ayuno eucarístico durante el Viernes Santo. Precisamente, la renuncia a la comunión en uno de los días más santos del año litúrgico, que era celebrado sin misa y sin comunión de los fieles, era un modo de participar en la pasión del Señor: en el luto de la Esposa, a la que le fue quitado el Esposo (cf. Mc 2,20). Yo pienso que también hoy ese ayuno eucarístico, cuando es meditado y también sufrido, sería conveniente, en ocasiones determinadas y cuidadosamente consideradas, por ejemplo en días de penitencia (¿por qué no nuevamente el Viernes Santo?) o de un modo especial en las grandes celebraciones litúrgicas públicas, en las que le número de los participantes no permiten a menudo un a digna administración del sacramento, de modo que la renuncia a él podría expresar un amor y una reverencia mayores al sacramento que una práctica que se contrapone a la majestad del acontecimiento. Un tal ayuno -que por supuesto no puede ser arbitrario, sino que ha de estar ordenado según la guía espiritual de la Iglesia- podría contribuir a profundizar la relación personal con el Señor en el sacramento. Podría ser, también, un acto de solidaridad con todos aquellos que están animados por el deseo del sacramento, pero que no pueden recibirlo. Me parece que el problema de los divorciados en segundas nupcias y también el problema de la intercomunión (por ejemplo: los matrimonios mixtos) serían mucho menos pesados y gravosos, si tales ayunos espirituales voluntarios visiblemente reconocieran y a la vez expresaran que todos nosotros dependemos de aquella "salvación y curación del amor" que el Señor ha cumplido en la extrema soledad de la cruz. Naturalmente, yo no quisiera recomendar un regreso a una especie de jansenismo: el ayuno presupone la situación normal del comer en la vida espiritual como en la vida biológica. Pero, de vez en cuando, nosotros necesitamos una medicina contra la caída en la mera costumbre y en su trivialidad espiritual. A veces necesitamos padecer hambre -físico y espiritual- para comprender de un modo nuevo los dones del Señor y para entender el sufrimiento de nuestros hermanos que padecen hambre. El hambre espiritual y el físico pueden ser vehículo del amor.

Natalio




92 comentarios:

Santopoco dijo...

Querido Natalio, entiendo que el ejemplo de San Agustín es muy particular, en tanto corresponde al último grado de la vía unitiva, que es una especie de segunda noche oscura provocada.

También creo que las palabras del Papa están dirigidas, especialmente, a personas de comunión diaria (sacerdotes, religiosos, laicos consagrados, laicos comprometidos).

La generalización me parece peligrosa. Según mi opinión, estamos en tiempos que es muy necesaria la vida sacramental y la comunión frecuente.

En fin, como siempre te digo, me parece un poco temerario hablar de estos temas en un ámbito tan público como la web, donde no sabes quién te leerá y quién usará tus cavilaciones como excusa. Por algo existen los "imprimi potest", y los "nihil obstat" (algo semejante debería hacerse para que, bautizados obedientes como vos, no tiren este tipo de piedras a rodar).

Con el cariño de siempre,

S.

Coronel Kurtz dijo...

Interesante tema. Si bien, en mi vida particular no lo hago (si no me queda otra, antes de armar un escándalo frente a Criso en la Eucaristía, comulgo en la mano), considero muy atendible lo que decís.

De hecho, recordemos que hasta el pontificado de San Pío X, no era nada común la Comunión frecuente. Numerosísimos santos de la Iglesia comulgaban una vez por año y en alguna festividad.

No digo que volvamos a esa costumbre, pero cuando uno ve que --al menos en la Argentina-- los confesionarios están casi vacíos y las filas para comulgar son larguísimas, no puedo menos que cuestionarme que algo no funciona bien.

Si la Argentina fuese un país de santos, creo que se notaría más...

el Athonita dijo...

Como casi siempre, estos post florecen en un ramillete de colores y sentidos. Espero que no nos dispersemos demasiado, como nos suele pasar.

Primero un ajuste técnico: el libro del Papa –estupendo- está editado en Rafaela, provincia de Santa Fe; no en san Rafael-Mendoza. Lo aclaro no por prurito bibliotecario, sino porque hay algunas migas detrás de esta distinción... Lo edita la Fundación san Juan, que es el Instituto que fundaran Hans von Balthasar y Adrienne von Speyr en suiza en los años 60.
Ratzinger —además de íntimo amigo del teólogo helvético— fue, desde la muerte de éste, el “protector” del Instituto. Los quiere y valora entrañablemente. Y los ha recibido incluso ya de blanco, alentándolos a prolongar la obra y cediéndoles derechos sobre algunos escritos menores de su autoría. Esa, la génesis de ese librito, tan valioso.

el Athonita dijo...

Lo del ayuno eucarístico: coincido con las motivaciones que plantea el libro: solidaridad y renovación del asombro.
Coincido con el Coronel: algo funciona mal...

Pero no veo del todo oportuno alinear forzadamente estos prístinos motivos con el suyo, Natalio: la resistencia a comulgar en la mano.

Al respecto, es este mi humilde y precario parecer:

1. me resulta más noble, más expresivo del acto interior de reverencia y adoración el comulgar en la boca y de rodillas.

2. pero inscribo netamente esta preferencia en el orden de la mejor expresividad, de la mejor dicción de una realidad inmaterial como lo es la reverencia y adoración.

3. No considero objetivamente irreverente comulgar en la mano.

4. La Iglesia –no la local, sino el Papa mismo me refiero- jamás hubiera permito ni bajo el estamento de “excepcional”, un gesto eucarístico que fuera ‘in se’ irreverente ni menos que menos sacrílego.
En esto, poco importa si el permiso fuera generalísimo y especialísimo: lo mismo daría; pues en materia eucarística hay que ser tusiorista y no hay parvedad de materia.
Si valió hacerse una vez, una sola vez, podrá ser “inoportuno” millones de otras veces; pero jamás podrá ya ser cuestionado como malo.

5. Veo de todo al dar la comunión. Confieso que el tema me aflige bastante.
Veo gente comulgar muy mal en la boca (muy mal, me refiero a la actitud externa, claro): el ejemplo clásico es el hombre muy cruzado de brazos y de porte muy erguido y altanero. Confieso que –sin desdecir mi nº1- ante esos casos, en la opción, me quedo con el hombre que hace profunda reverencia, y con el cuerpo algo encorvado sobre sí, estira como un mendigo sus manos, haciéndole “trono” con ambas manos al Rey de la Gloria (como dice la catequesis de san Cirilo) y tomando delicadamente la sagrada forma, la lleva a su boca. Y revisa luego que no quedara ninguna miga sobre su palma o en sus dedos, en cuyo caso se los purifica con la boca directamente.

¿Que son los menos? Sí, ya lo creo.
Creo que el 80 % de los feligreses comulga mal (externamente hablando, insisto; internamente,,, no sé si el índice sube o baja). Pero de ese 80, va muy pareja la estadística entre los que lo hacen mal de una forma y de la otra.

6. Pero en virtud de ese ejemplo (el del hombre piadoso que hace el trono con sus manos) es que no me cierra del todo que, un feligrés, conociendo los beneficios infinitos que tiene la Eucaristía recibida en gracia y buena disposición interior (beneficios para la propia purificación y crecimiento espiritual; y beneficios “gratis datae”, para terceros: para su matrimonio, para sus hijas, para sus difuntos, para la Iglesia, para su Patria...) digo, conociendo esto, y pudiendo recibirla dignamente en la mano sin irreverencia y sin riesgo a perder alguna partícula, dejara de comulgar sólo por considerar más adecuado el otro modo.

7. Me hizo pensar en van Thuan, celebrando Misa, entre sus propios excrementos, sin ornamentos ni casi ropa, sin bañarse en 9 años, con una gota de vino sobre la palma de la mano... ¿hubiera sido más adecuado evitar celebrar para salvaguardar las formas más hidalgas y adecuadas?

Mucha cosa junta, no? Habrá que empezar a distinguir tantos para ordenar el diálogo. Escucho abierta y atentamente...

Pablo dijo...

Estimado Athonita:

He asistido a Misa, y me he limitado a hacer una comunión espiritual, para no recibir la comunión en la mano, en los lugares en los que no se da en la boca.

Nunca recibí la comunión en la mano. Simplemente, no puedo hacerlo. No lo veo como un pecado; pero no puedo, mi sensibilidad se resiste.

Hace años, leí el libro de Laise y me convenció. Pero para no entrar en cuestiones teóricas me quedo en una que es práctica: las hostias que se consagran por aquí son tan delgadas -¿milímetros, micrones?- que es casi imposible que no se pegue algo en la humedad de la mano.

Cordiales saludos.

Natalio Ruiz dijo...

Desde la soledad de mi trinchera voy aclarando o contestando según el orden de importancia.

En primer lugar, atendiendo a lo de Santopoco y el Athos: Tanto al Athos como a los otros sacerdotes que honran este espacio con sus visitas (incluso los amigos sacerdotes, monjes y frailes que nunca comentan) les recuerdo que tienen derecho de veto y censura sobre el contenido del blog. Si algo les parece contrario a las enseñanzas de la Iglesia o que pudiera ser causa de escándalo espiritual de algún fiel incauto con sólo decirlo se retirará el post (o la frase o la oración o lo que fuera).

En segundo lugar, no creo que haya en la comunión en la mano nada herético o sacrílego "en sí". Y en esto acuerdo también que, como "ultimísima" excepción, estaba presente en la historia de la Iglesia. Aclaro también aquí que no digo nada de quienes comulguen en la mano con los debidos cuidados y respetos.

En tercer lugar, creo que la comunión en la mano es mala (en el sentido de que no es buena, no apropiada, no conveniente, dañina, etc.) en sí. De hecho hay que tener presente que así lo consideraron "todos" los papas desde Pablo VI hasta aquí (que es con quien comienza el indulto) pasando por los reconocidos santos del siglo como fueran el Padre Pío y la Madre Teresa (todos con frases terminantes).

En cuarto lugar, acuerdo que si la Iglesia lo permite el nivel de la tragedia no puede ser insoportable (a ello me refería con que estaba "cubierto por el permiso dado").

En quinto lugar, creo que se aplica horriblemente mal (sin la preparación, la catequesis, las recomendaciones, etc. que se ordenaban en el indulto y sus explicaciones).

Por último, creo que hay razones "de fondo" para reveer la medida y volver a prohibirla (de Santoto a San Francisco pasando por "toda" la historia de la Iglesia). Esto último, en especial, al contemplar su aplicación (y recuerdo que los poquísimos casos que fueran -por ser conciliador porque deben superar el 90%- de gente que no cumple con los requisitos y las purificaciones dan lugar -ahora sí- a sacrilegios y profanaciones).

Pasando a mi caso particular (si es que algo importa).

Afecta tanto a mi espiritualidad, me resulta tan brutal, violento e indigno que no habría forma de que mi espíritu se orientara -todo él- hacia el Dios que viene a mi encuentro. Por otra parte, si es malo (en el sentido de no-bueno) ¿qué mejor ocasión para practicar el ayuno eucarístico del que charlamos?

Respetos.

Natalio

Milkus Maximus dijo...

Estimado Natalio: por empezar confieso mi acercamiento a su post con cierta malicia de mi parte, habida cuenta de nuestras diferencias sobre el tema, que hemos discutido por fuera del blog, un poco en broma, un poco en serio.

Pero de su comentario rescato algunos puntos:

- "no creo que haya en la comunión en la mano nada herético o sacrílego "en sí". Y en esto acuerdo también que, como "ultimísima" excepción".
Me parece toda una aclaraciòn sobre las posibles posturas frente al tema, y estoy totalmente de acuerdo.

- "Afecta tanto a mi espiritualidad, me resulta tan brutal, violento e indigno que no habría forma de que mi espíritu se orientara -todo él- hacia el Dios que viene a mi encuentro".
Con ser el ùltimo motivo que cita, no creo que sea el menos importante, por lo menos en su caso. Y con esto no pretendo ni sugiero que Ud. estè pecando de subjetivismo, sino que, dentro de lo que es materia que ha suscitado tantas opiniones a favor y en contra; sugiriendo se haga y sugiriendo no se haga, por parte de diversas autoridades; que el testimonio de una recta consciencia haciendo lo que le parece es el sentir de la Iglesia, me parece de un peso definitivo.

- "Si algo les parece contrario a las enseñanzas de la Iglesia o que pudiera ser causa de escándalo espiritual de algún fiel incauto con sólo decirlo se retirará el post (o la frase o la oración o lo que fuera)" ESTA es la postura de fondo que comparto màs que ninguna otra, y màs en estos temas.

Y aunque mi postura en esta cuestiòn difiera en algunos matices, son actitudes como la suya las que me hacen inclinar frente a la humildad ajena.

Mis reverentes respetos

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Pablo! Ya me siento un poco acompañado en la trinchera.

Gracias Milko por su conciliador comentario (pensé que se escondería en las manos del montón para pegarme un poco también).

En cualquier caso, creo que es Pablo VI el que dice que en ningún caso se debe turbar o afectar el espíritu del que recibe (cuando aclara que por más que se acepte nunca se puede prohibir recibirla en la boca).

Y por último recuerdo a San Pablo: todo está permitido mas no todo es conveniente.

Respetos litúrgicos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Y me olvidé de decir que comparto plenamente lo del Coronel con relación a la frecuencia actual de la eucaristía. Es decir, sin negar sus bondades (de la comunión frecuente) tampoco se puede decir que la Iglesia vivió practicamente toda su historia equivocada sobre la necesidad e importancia de la frecuencia del alimento eucarístico.

Respetos militares.

Natalio

Odysseus dijo...

Si se nos da por lo testimonial, agrego lo mío.

De pequeño y hasta mi juventud serví en el altar. No soy muy viejo, así que estos hechos son más o menos recientes. Pero lo suficientemente anteriores a la comunión en la mano en Argentina.

Aprendí con un cura que todos acá dirían que era progre. Pero así con todo lo que hacía y su show me enseñó una cosa: acompañar con la bandeja de la comunión la Hostia desde el copón hasta el mentón del comulgante.

Siempre me impresionó ver caer las miguitas de Pan Consagrado en la bandeja en ese camino entre el copón y la boca llevada por la mano sacerdotal.

Más aún me impresionó ver caer esas miguitas cuando yo recibía la comunión y no había bandeja.

Misma impresión me causan los ministros extraordinarios de la comunión que no purifican sus dedos (ni qué decir de los sacerdotes que reparten y se sientan y dejan ahí para que otro purifique y él ni sus manos purifica). Porque de monaguillo también pasé a ser minisitro extraordinario algunas cuantas vez y lo dedos llenos de miguitas consagradas me quedaban...

Entiendo que es un indulto, y como todo indulto implica algún desajuste de bondad en el hecho...

Pasar la cosa por las disposiciones interiores no me parece lo correcto, aunque sí la salvedad para no juzgar. Mis más preciadas amistades comulgan en la mano y jamás diría una palabra sobre su rectitud... Pero esa no es la discusión.

Cordialmente.
Odysseus.

Odysseus dijo...

Ah! Olvidaba. El texto citado también se encuentra en una colección de sermones o retiros del Card. Ratzinger para cuaresma-pascua, editado por la bac, si no recuerdo mal, titulado "El camino pascual".

Cordialmente.
Odysseus

Anónimo dijo...

Si no me equivoco, hoy es la Fiesta Patronal del Monte Athos (el nativo, no el original). Si así es: feliz día, preciado y admirado Athonita. Que la Luz del Transfigurado siga alumbrando no sólo el Monte, sus monjes y sus fieles, sino también este rebaño más extenso, que el Amo y Señor del Cyberespacio le encarga alumbrar.
Gracias por digitalizarnos la Luz del Tabor.
¡Larga vida para el Athos y los athonitas!

FRM

Don Diego dijo...

Como ya comenté en un post sobre el tema en el blog de Milkus, yo he dejado de comulgar desde que los curas nos obligan a hacerlo en la mano. Y, como allí comenté, no se debe tanto a una cuestión de conciencia (de hecho, alguna vez había comulgado en la mano anteriormente, aunque es cierto que prefiero hacerlo en la boca), sino por una cuestión de higiene: suelo tener las manos sucias en Misa; no tanto porque no me las lave antes de ir, sino porque se suelen ensucian por el polvo que suele haber en esta época en Salta, y porque además tengo hijos, quienes tienen la "mala costumbre" de ensuciarse... Por tal motivo, varias veces cuando llega el momento de comulgar, prefiero no hacerlo para evitar profanar la Eucaristía.

el Athonita dijo...

Chesterton explica una verdad muy vieja —si no yerro, tan vieja como la Lógica de Aristóteles— pero que el Gordo, como siempre, expresa con una contundencia peculiar: y dice que si el debate —intenso, minucioso, preciso—fuera en torno a si hay o no hay, en el fondo más profundo del Océano, unas grietas o fisuras por las que se desagotaran las aguas todas de los mares, alcanzaría con decir: no, porque hay está el océano. Y no sería eso un simplismo barato sino respuesta de un rigor lógico irrefutable: por las consecuencias, descartar causas.
¿Fue Usted al fondo de la cuestión? No, no fui. Es caro, peligroso, complicado e incierto. Pero mojándome los pies a la orilla del mar, le digo sin margen de error: no existen tales fisuras.

Hasta ahí Gilberto.
Y aplico yo: ¿hay o no hay permiso para recibirlo en la mano? Sí lo hay. E insisto: poco importa (en esta materia, que no admite parvedad) si es un indulto o no. Podría estar prohibido; terminantemente prohibido. Como está prohibido ordenar mujeres, casar maricones o cometer abortos. Sin margen, ni milimétrico, a “excepciones”. Y aquí hay Alguien “que es más grande” y está en juego asunto más grave que los mencionados. Y no: está permitido comulgar en la mano.
Acá —creo yo— es donde uno puede prescindir de entrar al submarino y descender los ocho mil metros en busca de la fisura y optar por quedarse pancho en la orilla y sin faltar al rigor científico preguntarse: ¿hay océano o hay cuenca seca? Hay océano. Bien; pues entonces no hay fisura.
¿Podría la Iglesia subsistir en su indefectibilidad admitiendo por 40 años que millones de personas comulguen de modo sacrílego, de modo nocivo e indecoroso? No.
Y no hace falta ser papólatra ni cerca. Los lícitos debates en los que solemos cuestionar y cavilar tantas cosas de la Iglesia y de las opciones papales al respecto serían humo, espuma, nada al lado de esto: que 4 Papas admitieran la cotidiana profanación de las especies eucarísticas. Y remataran el dislate diciendo: buah, acá ante mis ojos, no; de rodillas y en la boca; pero si en otros rincones del orbe cristiano se tira la presencia real de Cristo al piso, yo no lo voy a alentar ni promover, pero tampoco prohibir.
Sería, sin margen de error, un antipapa.

Habemus Papam. Habemus océano. No hay fisura; no hay sacrilegio.

Bajo esas tejas, el debate es más que válido e interesante y ya planteé mi parecer: de rodillas y en la boca, y las manos cruzadas sobre el pecho o muy apretadas entre sí. Pero es lenguaje. Y no está la rosa en la palabra rosa, como termina Eco.

el Athonita dijo...

Aclaro a qué santo venía mi comentario: al librito de Laise, que afirma sin matices que es sacrílego. Y al planteo de Pablo: si siempre quedan partículas en los dedos, siempre hay materialmente sacrilegio. Y es fácil que pase a ser formal ya que la Iglesia sabe esto y nada hace: deja que el Sacratísimo Cuerpo de su Señor termine en la oreja de la señora que se rascó tras comulgar, sin tomar medidas. Y si no sabe, es ignorancia vencible.
De modo que no habría margen para zafar de la carátula: la Iglesia permite sacrilegios masivos y cotidianos.

Anónimo dijo...

Natalio, a la luz de lo que se va aportando acá, entiendo que hay dificultades para con su 4º punto: que dado el permiso, el nivel de tragedia no puede ser insoportable. Parece ser que dada la materia del asunto, la más ínfima línea de inconveniencia lo tornaría trágico e insoportable.

FRM

Natalio Ruiz dijo...

Estimado Odyseus:

Comparto sus recuerdos. Tengo varios parecidos y comparto también la misma sensación con relación a "los ministros extraordinarios".

En especial, con las señoronas que se pintan enteras y van todas coquetas "porque en la misa de 7 les toca" y mientras reparten la comunión arreglan sus mechones rebeldes.

En tren de confesiones: también me violenta comulgar con ministros extraordinarios. En especial cuando voy con la niña, quiero que vea la regla y no el permiso. ¿Es tan complicado respetar el orden de prelación ordenado?

Por otra parte una vez Pablo hizo un comentario (en otro post) que me pareció acertadísimo: para el sermón se tardan, para las ofrendas se tardan, para el beso de la paz se tardan, para el Padrenuestro se tardan...... pero para la comunión pongamos un ejército de viejas (no sea cosa que anden perdiendo el tiempo).

O la otra (Milko puede dar fe en nuestra parroquia): las misas de Domingo a veces duran media hora...

En fin.

Respetos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Hola Don Diego!

Había leído su comentario en lo de Milko (del cual no puse poner el link porque le dieron duro al pobre.... ;·))

En ambos casos su comentario me dibujó una sonrisa de identificación con el problema (aunque tampoco lo haría si fuera sin mi "niña terrible").

Respetos.

Natalio

el Athonita dijo...

Zanjado que no se trata de un sacrilegio ni abuso, y aclarado que por lejos, por muuuy lejos, es notablemente más apropiado, más fructuoso, “más mejor” comulgar de rodillas y en la boca, retomo —si se me permite— asunto no menor: si cabe privarse de un bien tan inmenso sólo porque “mi sensibilidad se resiste”.
Vuelvo a pensar en van Thuan y lo que su sensibilidad le objetaría al ars celebrandi de su cadalso... pienso en mi padre comulgando de a copones enteros cuando las hordas peronistas quemaron las iglesias de Buenos Aires...

Y sobre todo pienso en esta piccola paradoja: que nosotros, Tradicionales (buah, si quiere, hoy se lo concedo: Tradicionalistas), abanderados de la objetividad, en cruzada aguerrida e inclaudicable contra la progresía sensiblera, subjetivista, que se mueve penosamente por sensaciones y gustos personales, mostráramos la hilacha, defendiendo alguna opción —cual fuera— alegando resistencias sensibles.
Y no lo digo por Usted, amigo Pablo ni por vos, mi tan querido Natalio. Pienso en docena y media de curas, hardliners, tildados en determinados tics litúrgicos insostenibles, que cuando uno los aprieta, cuando se quedan sin margen doctrinal, espetan esto mismo, con mano amplia abierta sobre el pecho: “qué querés, a mí me da devoción...”
De ahí al Dulce Doncella —aunque no parezca— hay un triz.

el Athonita dijo...

Denle tregua al Mago del yeso blanco. Ya llega, ya se viene: fin del indulto y fin de ministros extraordinarios, quienes quedarán para lo que su nombre indica: situaciones extraordinarias.

Natalio Ruiz dijo...

Estimado FRM:

Me da una sincera alegría el tenerlo por estos pagos.

Gracias por el dato del Athos! (aunque no nos lo corroboraron). En cualquier caso, ya que estamos, me parece que es la fiesta por antonomasia también en el Athos original (aunque me parece que allá la celebraron hace unas semanas).

De paso aprovecho y recomiendo un post bellísimo sobre la TRansfiguración y la iconografía en: http://vivificar.blogspot.com/2009/08/celebramos-hoy-la-fiesta-de-la.html

Con relación al punto 4 (y sin estar de acuerdo con el Athos aunque admito, en esta temática con más énfasis que en otras, la prevalencia de la opinión de un sacerdote y me callo cuando así lo ordene) no creo que se caiga el argumento. Y es que lo que me parece que no debe ser tan terrible es la posibilidad "siempre que se cumpla con todos los cuidados y purificaciones debidas" para que no ocurra, ahora sí, algo terrible como la profanación material de la Hostia.

Es decir, creo que es malo aunque "todos" los comulgantes se purificaran las manos luego. Creo que es terrible si caen partículas al piso o algo parecido.

Igual, creo que volveré para charlar más con el Athos algunos puntos.

Respetos.

Natalio

Anónimo dijo...

ACLARACIÓN IMPORTANTE

Estimados amigos:

Es la primera vez que entro a este blog, en el que veo nombres de personas conocidas y amigas. Me dice una de ellas que hay quien firma aquí sus notas como FRM. Dado que yo he firmado así en varios blogs, quiero aclarar que en este caso se trata de otra persona. No leí sus escritos, de modo que esto no lo aclaro por ningún recelo especial. Sólo porque hay quienes me conocen y pueden quedar confundidos. Mis saludos a todos y especialmente a FRM, a quien no tengo el gusto de conocer, pero que seguramente agradecerá que se aclare este pequeño equívoco

Fernando Romero Moreno

Natalio Ruiz dijo...

Ja! Fernando, yo fuí el primer confundido (aunque al otro FRM también es un gusto tenerlo de visita aunque ya ni me imagine quién sea).

Bienvenido Fernando entonces, es muy grato tenerlo por este humilde espacio...

Respetos inequívocos.

Natalio

Anónimo dijo...

Prefería quedar entre bambalinas, pero nobleza obliga: Francisco Ramos Molina.

FRM

Anónimo dijo...

¿Quién puede aclararme esto del tamaño mínimo de la presencia real? ¿Puede de verdad ser microscópica? ¿No hablaba ya la Física de Aristóteles del mínimo común indivisible y luego Mendeleiev y la Física moderna con sus átomos y moléculas? Porque si no hay un límite para subdividir la Presencia de Cristo... estamos en el horno y está Él dando vueltas por doquier... hasta en el aire de una iglesia tras el estornudo del Cura...

Pregunto honestamente, pues aunque me valdría lo del Océano de Chesterton, tal vez haya una explicación más in recto sobre el asunto.

Gustavo

ps: estás Natalio en tapa de Wanderer. Hablando de hilachas, ése sí que mostró la hilacha hace rato...

el Athonita dijo...

Sí, perdón. En la virulencia del debate, olvidé lo de FRM: gracias por el saludo y augurio. Efectivamente fue la Patronal: Cristo orando en el Monte alumbra el Mundo y anuncia una noticia buena: la oración transfigura la vida.
Impactante la homilía del Prior: sobre el ministerio del resplandor.

Y efectivamente también lo es en el Athos original, donde la noche previa, desde el mar se ve el Monte santo todo encendido, pues es costumbre centenaria que los monjes hacen inmensas hogueras esa noche —como Occidente para san Pedro y san Pablo— en alusión a la Luz tabórica. Acá lo hemos intentado alguna vez... pero la abundante nieve suele aguarnos la fiesta.

In Domino,
Ath.-

Natalio Ruiz dijo...

Bienvenido Francisco!!! Lamento que haya tenido que develar el nombre.

Para evitar este tipo de confusiones y que otros hablen en nombre de uno es que conviene sacar un perfil de blog o de Google.

Respetos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Gustavo, Bienvenido!

Su pregunta me queda grande aunque entiendo que Cristo está en lo más ínfimo que pueda ud. llegar a dividir. Pero no sé si es algo de lo que sehabla, se investiga, se dicute, etc.

Ví lo de Wanderer, aunque creo que quedó viejo. Hoy mi comentario sería distinto.

Respetos.

Natalio

Anónimo dijo...

Estimado Natalio:
He leído estos días el blog y anoche tuve un sueño.

Estoy sentada en el primer banco de la iglesia, lugar donde me ubico sólo hace unos pocos años...para ver mejor y de más cerca lo que acontece durante la misa.
Acabo de recibir la Eucaristía y en acto de profunda devoción espero que se termine de impartir a mis hermanos.
Hincada sobre mis rodillas puedo ver a un metro de distancia al sacerdote que sigue dando a cada uno que se acerca el Cuerpo de Cristo.
Absorta en la contemplación veo, con la mirada fija en el suelo, que algo gotea desde arriba, en el mismo lugar donde está repartiéndose la Sagrada Especie, algo que parece ... sangre, cae gota a gota y comienza a esparcirse por el piso del templo, mis ojos no pueden elevarse a causa de cierto Temo... las gotas caen, primeo en gruesas formas, y luego lentamente como las primeras lluvias de comienzos del invierno, suave y delicadamente van inundando el sector y llegando hasta los pies de los que estamos cerca.
Cuando, en mi confusión, alcanzo a elevar la mirada, veo que la sangre, blanca como la nieve, brota de un Cristo Crucificado, bañado en sangre, que en cada ostia consagrada salpica, sin que nadie lo note, llegando a cada uno de los que celebran piadosa o distraídamente el Misterio de los Misterios, llegando también hacia todos y cada uno de los rincones del templo ... y del mundo.
Al bajar la mirada nuevamente sólo veo gotas caer que me generan angustia y confusión, al elevar los ojos veo a Aquel que Traspasaron.
Y en ese movimiento del subir y bajar de la mirada, desde las gotas que tocan la tierra hasta el costado abierto del Crucificado, se mueve mi oración…
Y desperté… Y comprendí.

Saludos Cordiales

La Inconclusa

el Athonita dijo...

Lo de la amiguísima Inconclusa: no entiendo ni jota.

Lo de Gustavo: creo que es la pregunta del millón.
Y no, no creo que siga siendo pan mientras admita ser dividido. ESto ha de tener un umbral: si vale para los elementos (el átomo de oxígeno o hidrógeno no es agua) cuánto más para los compuestos, como lo es el pan...

Pero no quiero acaparar la conversación: creo que lo adecuado es que a esto contesten los más preocupados justamente por la posible pérdida de partículas consagradas.

Ruth dijo...

Ay, querido Natalio, toca un tema que hiere profundamente mi sensibilidad. Vengo de la diócesis de Monseñor Laise y lo digo con orgullo. El día que comenzó a darse la comunión en la mano en la Argentina, en la Misa del colegio el sacerdote nos propuso comulgar de rodillas en desagravio por las ofensas que se cometerían ese día. El Novus Ordo que conozco es en el modo en que se celebra en San Luis. Los ministros extraordinarios, la comunión en la mano, las guitarras, las monaguillas, los cantos pasteleros, etc, los conozco en teoría o por terceros o por alguna rarísima ocasión en que me vi "secuestrada" y tuve que asistir en otro lado. Pero voy a dejar este tema tan doloroso con la esperanza de que un día este (ab)uso sea erradicado, tal vez por el Mago Blanco. Me aflige verdaderamente su situación, la de Pablo, Don Diego y quién sabe cuántos más. La hago mía y rezo por uds.

Prefiero hablar de otro tema del post que me agrada más y cuento algo relacionado con el ayuno de la Eucaristía. Dos veces he tenido la oportunidad de vivir una Cuaresma Bizantina Rusa (Roma y París; nada en Bs. As.). Bueno, durante la Cuaresma se celebra la Divina Liturgia sólo el domingo (la de San Basilio) y el sábado (la de San Juan Crisóstomo); hay Presantificados (o Liturgia de San Gregorio Magno) sólo miércoles y viernes, quedando lunes, martes y jueves sin Liturgia ni Presantificados y, por lo tanto, sin modo de comulgar. Es el Rito mismo quien, además del ayuno de comidas (que es muy estricto), impone el ayuno eucarístico. Y hay una cosa que me conmovió: hay alimentos que no se pueden comer en toda la Cuaresma (lácteos, carnes, etc), pero según el día hay cosas que mitigan o acentúan el ayuno: por ejemplo, domingo se puede tomar vino; lunes, martes y jueves se puede usar aceite y comida caliente; miércoles y viernes ni vino ni aceite, ni caliente, ni ningún "atenuante" alimenticio. Es decir, los días en que el ayuno corporal está mitigado, hay ayuno espiritual; cuando el ayuno corporal es más fuerte, los fieles reciben el Pan del Cielo como alimento. El domingo, incluso en Cuaresma, es muy pascual, así que todo ayuno es mitigado.

Pablo dijo...

Estimado Athonita:

Ahora quiero “pelear” un poco :)

No tengo el libro de Laise, así que voy a hablar de mis recuerdos. Si Ud. lo tiene a mano, corríjame en lo que crea necesario.

1.- Según mis recuerdos (año 2000) el libro de Laise dice:

a) recibir la comunión en la mano no es pecado;
b) es imperfección objetiva o material;
c) es una práctica no recomendada –trae citas explícitas de Pablo VI y Juan Pablo II al respecto- y jurídicamente tolerada;
d) la Iglesia no la recomienda por sus posibles consecuencias, que son varias. Una de esas consecuencias: la mayor posibilidad de que caigan partículas al suelo o se queden adheridas a la mano de quien comulga, en comparación con la recepción de la comunión en la boca.

De lo que afirmo en d), soy testigo directo. Casi siempre, cuando dan la comunión en la mano, no usan bandeja, porque -¿suponen?- que la mano del fiel la suple. Y respecto de las hostias, las que yo he visto que se venden aquí, son delgadísimas, parecen de papel. Si no me equivoco las hacen unas monjas dominicas de Tucumán y vienen en paquetes de 8 mil.

Debe existir alguna manera de hacer hostias que no sean tan delgadas. ¿Qué tipo de pan se usaba en los tiempos paleocristianos? ¿Discos delgados de pan ázimo como los que vemos hoy? ¿Cubitos ázimos o fermentados? Lo ignoro por completo.

2.- La imposición de la comunión en la mano. De lo subjetivo a lo objetivo.

Seguramente Ud. reprueba que se imponga la recepción de la comunión en la mano a los fieles, por lo que no le cabe todo lo que voy a decir…

Dejo de lado la cuestión de los sentimientos, por demasiado subjetiva, y me concentro en algo que, teniendo una raíz subjetiva –la conciencia personal y la dignidad del bautizado-, alcanza objetividad suficiente como para que, después del Vaticano II, el Código de Derecho Canónico le reconozca entidad suficiente. A partir del CIC de 1983, los canonistas tienen bastante claro que existen unos derechos fundamentales del fiel, que se fundan en su dignidad de bautizado. Veamos:

a) El derecho a la libertad religiosa. De acuerdo al CVII es un acto injusto coaccionar a una persona a que obre contra su conciencia, si con su conducta no lesiona el bien común. Y lo mismo dice el CIC. Y es claro que quien decide -en conciencia- comulgar en la boca, obra con conciencia verdadera y no lesiona bien común eclesial alguno.

b) El derecho a comulgar en la boca. No voy a buscar el documento, pero hay un reconocimiento claro y explícito, en términos de “derecho” de los fieles.

c) El daño moral injusto y su reparación. El CIC repite en su articulado un principio derecho natural: el que causa un daño material o moral a otro tiene obligación de repararlo.

Mi opinión: el que impone a un fiel la recepción de la comunión en la mano comete una injusticia, pues viola el derecho a la libertad religiosa (reconocido por el CVII y el CIC), el derecho a comulgar en la boca (reconocido por la Cong. para el Culto), causa un daño moral (reconocido en el CIC) y tiene obligación moral, y tal vez canónica, de reparar. ¿Habrá que iniciar juicios por reparación de daños a los curas que niegan la comunión en la boca? A lo mejor resulta que les duele el bolsillo…

En cualquier caso, ahora que después del Vaticano II los curas han redescubierto la dignidad de los bautizados, harían bien en abandonar el abuso de poder clerical.

Cordiales saludos.

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Gustavo: La Presencia Real permanece sobre las especies eucarísticas mientras no se corrompan o pierdan sus notas esenciales, por lo tanto estimo que hasta el nivel molecular del pan y el vino consagrados está Cristo presente. Al respecto, no puedo evitar recordar el bellísimo Lauda Sion:

A sumente non concisus,
non confractus, non divisus:
integer accipitur.
Sumit unus, sumunt mille:
quantum isti, tantum ille:
nec sumptus consumitur.


Y a propósito del Aquinate, me permito recordarle al estimado Athonita la doctrina de la participación, que para mí sirve para explicar porqué sin ser sacrílega objetivamente, la Comunión en la mano sí es indecorosa e irreverente. En términos lógicos, diríamos que es cuestión de grados.

Incluso me planteo si los ministros (ordinarios y extraordinarios) creen en la Presencia Real. Pues si así no fuera (no conozco datos para la Argentina, pero recuerdo que la Conf. Episcopal de los EE.UU. hizo una encuesta que evidenció que menos de un tercio de los católicos de Misa dominical creía), me pregunto sobre la validez del acto. Es más, en casos de sacerdotes que no creen en la Presencia Real y para los cuales es un mero símbolo o imagen (y no me refiero a herejía formal, sino sobre todo material, i.e. evidenciada en los actos), tienen realmente la intención de hacer lo que hace la Iglesia; la necessitate sacramenti sin la cual el sacramento es inválido.

Hay aquí un gran signo de interrogación. Por eso, habiendo alternativas, siempre preferiré comulgar en la boca y de rodillas. No es, para nada, cuestión de sensibilidades.

Anónimo dijo...

Un gran saludo a Francisco Ramos Molina y un especial agradecimiento a Natalio Ruiz por permitir esta sencilla aclaración

Fernando Romero Moreno

Anónimo dijo...

Desde acá mi humilde comentario...:Que bueno que lo pueda confrontar con amigos y su gente de confianza.Me atrevo a decir algunas cosas para compartir y pido permiso para hacerlo porque soy de la "POPULAR"; soy gente de barrio, de pocas letras; trato de entender con mi inteligencia un poco de teología, filosofía pero generalmente paso todo por el corazón. Pido disculpas de antemano la ignorancia pero me mando....
Pienso que "que pena es no poder comulgar; y pudiendo no hacerlo"...que gracia es la que se pierde, por perderse...en recovecos sin fin..
La gente como yo de la "lleca"; "calle" de la popular del tomba por ejemplo..podríamos verla mas simple...
Cuantos seres humanos que tomaron caminos donde ya no podran recibir la sagrada comunion por ser prostitutas, homosexuales, drogadictos sin remedio y miles de divorciados y juntados que existen...ellos sí que tienen sed, podría continuar la lista interminable..."ellos sí que tienen sed de la infinita misericorcia y no les importaría comulgar con el dedo del pie o con la oreja "con tal de recibir con ardor en cada misa Al AMOR.."AL AMOR EN PERSONA"...
Cuando veo lo que usted escribe pienso y rezo; porque estan a mi lado todos los días y convivo con ellos; por todos los que no pueden hoy comulgar privador de "TAL MANJAR" QUE OTROS SE PRIVAN POR QUE SI NO MAS"...

Sangre Azul dijo...

Desde que empezó todo esto es que tengo el tema dando vueltas en la cabeza e inquietándome muchísimo.
Lo que hice hasta ahora es no comulgar cuando la medida fue anunciada en la propia Misa, comulgar en la boca "haciéndome el tonto" (cosa que no me reconforta, debo decirlo) y, a Dios gracias, asistir unas cuantas (no muchas) veces a misas con curas que no tuvieron inconvenientes en dar la comunión de la forma tradicional y ordinaria, con una Misa gregoriana entre ellas.
Mis argumentos son más o menos los que expone Natalio, aunque no sabría decirlos tan claramente ni me animo a defenderlos demasiado.
Sin embargo, saco en limpio algunas ideas sueltas:
- La medida de los obispos es injusta, apresurada y, si me torean ,diría que demagoga y absurda (¿Son todos médicos en la CEA? Además, toman medidas más estrictas que las de las autoridades civiles).
- Tampoco creo que se pueda decir que la comunión en la mano sea algo malo en sí mismo. Ya lo explicaron mejor de lo que yo puedo.
- Sí hay una "superioridad" en la forma tradicional de recibir el Santísimo Sacramento. Poner en igualdad de condiciones a cualquier forma no es sincero.
- Hay que diferenciar la actitud de prohibir la comunión en la boca (en mi diócesis casi que es así de estricto) de la actitud del que prefiere comulgar en la mano a no hacerlo.
Por último dejo un par de citas interesantes que no favorecen demasiado mi postura y la de Natalio:

1- Instrucción Redemptionis Sacramentum:

[115.] "Se reprueba el abuso de que sea suspendida de forma arbitraria la celebración de la santa Misa en favor del pueblo, bajo el pretexto de promover el «ayuno de la Eucaristía», contra las normas del Misal Romano y la sana tradición del Rito romano".

(Si alguien puede explicar exactamente a qué se refiere, se lo agradeceré)

2- Dios y el mundo - Ratzinger y Seewald (Ahora me doy cuenta de que regalé el libro hace poco, así que copio del ingés de la web):

Seewald: "Communion in the hand, or directly in the mouth?"

Ratzinger: "I wouldn't want to be fussy about that. It was done in the early Church. A reverent manner of receiving Communion in the hand is in itself a perfectly reasonable way to receive Communion".

Saludos y disculpen el desorden.

Anónimo dijo...

Sé por alguien muy cercano a Laise que éste último en una audiencia de hace un par de años le dio su “librito” en mano al Santo Padre, por sugerencia de alguien muy alto de la curia que lo había leído. Unos meses después el Santo Padre comenzó a dar la comunión únicamente en la boca y de rodillas, en Roma y esto no sólo cuando juega de “local” sino en todo lado donde va, con frecuencia con gran rabia de los obispos locales. No digo que sea por el librito, pero al menos parece que en contra no está … Ah, otra cosa, los obispos, aún cuando se jubilan, conservan su orden episcopal, por supuesto, pero también su título… por ambas cosas pienso que habría que rever la expresión “el librito de Laise”. Atentamente.
Un defensor de la sana laisidad.

Sangre Azul dijo...

Donde dice:
"Por último dejo un par de citas interesantes que no favorecen demasiado mi postura y la de Natalio"

Léase:
"Por último dejo un par de citas interesantes que no favorecen demasiado A mi postura y A la de Natalio"

Anónimo dijo...

El Athonita me ha desconcertado: las cosas que leí de él, aquí y en otras partes siempre me parecieron de buen nivel, profundas y sólidas, y cuando avanza en terreno que no domina bien, mesurado y prudente. En éste tema, por el contrario, me llamó la atención la ausencia de estas cualidades. Tanto que en un momento esta ausencia, un estilo más deslucido del que nos tiene habituados y un par de errores ortográficos, me hicieron pensar que podía no tratarse del mismo y que había un equívoco (por estas cosas que pasan en internet como acaba de pasar aquí mismo con lo de los dos “FRM”). Pero no, releyendo, la identidad es inequívoca. Por otro lado veo que al pobre Natalio le han dado bastante duro de todas partes y a mí el post me pareció excelente, coincido con Santopoco que hay temas delicados que es peligroso meter al alcance de todo el mundo, pero es un dilema y, seamos realistas, ¿Cómo se hace hoy día para obtener un “Nihil obstat” o un “Imprimatur” (o, en el caso del internet, más bien un “Mittatur”) para cada publicación que se hace, sobre todo en internet que es instantáneo. El sistema de Imprimatur es de la época de la imprenta donde hacer un libro llevaba meses y se podía pasar al censor para que lo vea. Acá uno llega del trabajo, se sienta un rato, escribe y blup! En 10 minutos lo leen en China. Por otro lado quien “vigila a los vigilantes”?
Yo creo que esta literatura de Blogs hay que considerarla mas bien en una categoría mas cercana al “Epistolario”, para el cual nunca hubo censura ni necesidad de permisos. Sólo que acá el ritmo y el “entrecruzamiento” de mensajes hace que la categoría se modifique un poco y por otro lados los epistolarios se publican normalmente de manera póstuma y acá es “en tiempo real”. Creo que teniendo cuidado de no entrar en cuestiones demasiado personales e íntimas en materias que puedan traer escándalo (por ejemplo, exponer en público las propias tentaciones o dudas contra la fe o algo así) y no pretenderse “Doctor infallibilis”, mientras que se pongan como opinión, no creo que sea malo, todo el mundo sabe que debe tomarse como una opinión y listo. Porque por otra parte este medio permite que mucha gente (conozco varios casos) se entere de cosas a las que nunca hubiera accedido de otro modo.

Anónimo dijo...

Pero volviendo a la comunión en la Mano, creo que el Athonita minimiza demasiado las cosas, y toda su argumentación parecería girar en torno del principio “Si valió hacerse una vez, una sola vez, podrá ser “inoportuno” millones de otras veces; pero jamás podrá ya ser cuestionado como malo”. Me parece que esta vez “erró el tiro” porque resulta que siguiendo con el símil Chestertoniano, el “océano” presente y patente es justamente (a la inversa de lo que piensa nuestro Atonita) el hecho de que la comunión en la mano nunca dejó de estar prohibida.
La Iglesia, claro está, no va a darnos algo “en sí” malo, ni permitirlo, pero puede advertir, con el pasar del tiempo y la profundización teológica, que una práctica que viene utilizando habitualmente es en sí imperfecta y peligrosa y entonces, como fue el caso de la comunión en la mano, prohibirla como lo hizo a fines del primer Milenio y lo continuó haciendo hasta ahora. Si además la práctica toma otras implicancias negativas como ocurrió a partir del Protestantismo, la cosa se complica aún más.
Por eso el tema de la “autorización” o “permisión” de Pablo VI, me parece expuesto de un modo demasiado simplificado: Pablo VI evitó por todos los medios dar ese indulto, y cuando lo dio (y fue de modo muy acotado y limitado con la intención de evitar toda perspectiva de expansión) fue cuando, en su juicio prudencial, creyó mejor tolerar la eventual dispersión del cuerpo sacramental de Cristo que la de su Cuerpo Místico. Si hizo bien o mal, no nos toca a nosotros juzgarlo que ya hay quien lo haga.
En definitiva, en las circunstancias actuales y después de mil años de prohibición con la consiguiente extinción absoluta de la práctica, Pablo VI consideró que no sería conveniente, pasada toda el agua que pasó bajo el puente y viendo el aluvión que se le venía, volver a permitir el uso y legisló en consecuencia. Esto fue confirmado por los Papas posteriores. Una increíble y descarada desobediencia, apoyada por una propaganda orwelliana hizo que se el uso extendiera por todas partes y ahora se nos quiera imponer con excusas higiénicas. Por lo tanto el uso, por mas que no es “en si” intrínsecamente malo (fue habitual por mil años), en este momento y en estas circunstancias es un mal; pero, también en este momento y en estas circunstancias, es un mal tolerado.
Por lo tanto si alguien es consciente más o menos de esto, es normal que prefiera evitar un uso que no sólo es menos reverente hacia nuestro Señor, sino que nació y existe debido a una abierta y desafiante desobediencia hacia su Vicario y que cuando se quiere imponer como se está haciendo en este momento, con un juego “sporco” (con todas las resonancias etimológicas), la cosa raya en la burla.
Por lo tanto me parece no sólo que es muy de respetar, sino de una gran coherencia, la actitud del que prefiere privarse de una comunión dada en abierta desobediencia a lo que la autoridad de la Iglesia tiene legislado aún actualmente y lo hace como gesto de respeto al cuerpo de Cristo pero también de solidaridad para con el Pontífice desobedecido.

Anónimo dijo...

En cuanto a lo del “sacrilegio”, nadie pretende que sean reos de tal cosa quienes creen estar haciendo las cosas de un modo permitido libremente por la iglesia aunque en la realidad no sea así. Pero si, al hecho objetivo de que la señora descuidada se deje una partícula en la oreja, o en el pasamanos de la escalera del atrio, o en la cabeza de su perrito, usted no quiere llamarlo con el nombre técnico de “sacrilegio”, en una generosa concesión a la Psicogénesis de la lectoescritura, le dejo que le invente el nombre que quiera, pero, por favor, no me vaya a decir que eso es una cosa buena o indiferente ¿Cómo lo llamamos entonces? ¿“acto de adoración”? ¿”Accidente”? Si lo del “Stat rosa pristina nomine” es sólo un alarde culturoso pase, pero si en serio se piensa que “nomina nuda tenemus” entonces apaga y vámonos.
Otra cosa mas, la analogía con van Thuan o la “leña” peronista me parece un poco sofística, ni Natalio ni Pablo están en una prisión del vietcong ni se autocomulgan de un copón para evitar una profanación, es mas, así como esto último es lícito en caso extremo (digo la “hipercomunión”) por qué no comprender también, en otras circunstancias, la contraria, la ausencia de comunión, por el mismo motivo?
No quiero detenerme en minucias, pero revise un poco el texto de S Cirilo, no habla de ningún “trono” para el Rey de Reyes, eso lo dijeron acá con ocasión de la propaganda del nuevo uso (cuando les conviene sacan toda la parafernalia monárquica y hasta imperial si cabe), Cirilo sólo dice que una mano debe servir de soporte a la otra. De paso siga un poco mas y verá que no le daba tanto lo mismo que caigan las partículas por ahí.
Por último le pido que se sincere: ¿Usted leyó realmente el libro de Laise? Yo estoy seguro de que no. No sólo porque todo lo que acabo de decir está probado allí con documentos históricos si no porque que en ningún momento se afirma allí “sin matices que es sacrílego”, Pero si pese a mi impresión, usted lo leyó, y encontró que se dice eso, le pido que por favor señale el pasaje, y se lo hacemos llegar al autor (tengo su dirección), pues estoy seguro que no era su intención decirlo y que modificaría inmediatamente el texto en cuestión. Otra ¿Tiene fresca la Memoriale Domino de Pablo VI, es muy clara…
Última (y esta sí que es última), otra desilusión fue descubrir que su Athonismo, es sólo nombre de pluma. Como perteneciente a la iglesia oriental, le puedo asegurar que su argumentación sonaría escandalosa, no digo para un verdadero Athonita, que se lo comería crudo, si no para cualquier fiel ortodoxo. Le recomiendo la lectura de un librito que acaba de salir en Español, se trata de Dominus est, de Mons Athanasius Schneider, Obispo de Asia central, Editado por la Editrice Vaticana y con prólogo de Mons Ranjith en ese momento secretario de la congregación para el culto divino. Ahí cuenta, en la primera parte abundantes anécdotas de cómo debían vivir bajo el comunismo y como aún las mujeres guardaban la Eucaristía y daban la comunión (su madre entre otras) y en la segunda trae una serie de textos patrísticos muy bellos sobre la comunión y concluye con una reflexión sobre el modo de comulgar. Haciendo referencia a la tradición oriental. Creo que hay muchas de estas cosas puestas en su sitio. En Buenos Aires se consigue, aunque no es fácil.
Perdón por la extensión desmesurada y perdón Athonita si lo maltraté un poco.
El Atónito.

el Athonita dijo...

Propongo ordenar y despiojar algunos debates cruzados:

1. Prohibir comulgar en la boca es una barrabasada sin asidero. No hay nadie que lo sostenga en este living. Y si lo hay, que levante la mano. Si no: causa finita.

2. Puede haber alguna excepción, pero casi todos coincidimos en que es notoriamente más reverente, piadoso, seguro (tusior) y adorante comulgar en la boca.

3. Coincidimos casi todos en que no hay sacrilegio en el modo del indulto (Pablo: tampoco yo tengo el libro de S.E.R. Mons. Laise, pero le concedo que debe ser como Ud. lo recuerda). Como dice el Papa en la interesante cita de Sangre Azul: lets don’t be fussy...

4. Disentimos en si tiene sentido o no ayunar de comulgar en caso de no ser factible el mejor modo (optimo como enemigo de lo bueno).

5. Coincidimos –creo que todos- en que, aún pudiendo algunos (como yo) no considerar objetivamente bueno ayunar por este motivo, es inviolable la conciencia y quien en conciencia se sienta violentado y en grave incómodo, bien hace en no comulgar, como es el caso de varios testimonios del blog, Natalio a la cabeza.

6. Y disentimos, finalmente, respecto al minimum de materia necesaria para que haya presencia sacramental. Asunto no menor, pues es el que permitiría que el debate saltara del orden semiológico (el mejor o peor dictum en que expresar la devota adoración) —orden en que yo inscribo el debate— al orden teológico del sacrilegio material.
Volveré luego sobre este punto 6, que es lo que considero queda sobre la mesa, mientras Natalio descorcha un vinito y trae unas papitas.

ath.-

el Athonita dijo...

Amigo atónito: Entró mi comentario de las 21:13 sin percibir los 3 suyos de las 21 y pico. Por eso recién ahora lo contesto.

Le agradezco el mal trato. No hay ironía en esto. Siempre es saludable.

Me alegro también que me haya quitado las plumas que me había atribuido y empiece a percibir que no soy más que un fangoso microbio humano, abarrotado de defectos y errores... apenas más graves y gordos que los ortográficos.

Prometo detenerme con más tiempo mañana a repasar sus objeciones, pues no todas las entiendo bien a esta hora.

Sólo apuro a corregir algo básico: no señor, no fue habitual durante un milenio comulgar en la mano; no señor. Eso sí que es una mentira grande como una casa que nos quisieron empomar los promotores del indulto. ¿Leyó eso en Laise? Evidentemente —como Ud. también concluye— hemos leído distintos libros.

ath.-

Juan Ignacio dijo...

Con todo respeto, Natalio, le recuerdo: "Un tal ayuno -que por supuesto no puede ser arbitrario, sino que ha de estar ordenado según la guía espiritual de la Iglesia". No veo prudente que justifique su actuar con este texto.
Espero no sonar muy duro, vealo como corrección fraterna y no dude en recordarme la viga que tengo en el propio ojo seguramente.

Anónimo dijo...

Atónito-Daltónico: no me ha gustado su tono.
No es el que prima en este blog.
No sé si el Athonita se defenderá o no. Probablemente no demasiado.
Sus desaciertos, Atónito, son variados. Tan sólo apunto uno: claro que Mons. Laise habló de sacrilegio. No sé si en el libro (que leí pero no recuerdo), pero atestiguo durante tres lustros haberle escuchado esa expresión. Como que está asentado en 4 intervenciones en Plenarias de la CEA (94,95 y 96) su insistencia en el carácter sacrílego de esa práctica.
Ingenuamente, de algún modo, lo atestigua incluso Ruth en su comentario, recordando aquel episodio escolar de desagravio.

Adrián, el puntano.

Natalio Ruiz dijo...

Como saben, con el fin de semana entro en mi Shabat familiar aunque sigo poniendo vino sobre la mesa y leyendo entretenido.

Dos cosas nada más antes de mi vuelta a la lucha el lunes:

Athónito: ¿es ud. internauta? (si es sabrá a que me refiero). En caso afirmativo, esperaba su intervención y le ruego que me escriba al mail.

Querido amigo Juan Ignacio: muchísimas gracias, de corazón. Uno se siente cuidado cuando le dicen las cosas abiertamente. De todos modos, un caso de desobediencia manifiesta a la norma (por la prohibición de comulgar en la mano) más la situación caótica más las situaciones de "violencia" que se presetan al pedir la comunión como manda la Iglesia, me parece que son "una buena ocasión" para practirar el ayuno (y le recuerdo que los domingos la recibo en el Narek, es decir, ayuno en la semana).

REspetos y dejo otros vinos.

Natalio

Rome dijo...

La liturgia es el dedo que nos señala la luna...no nos quedemos chupando el dedo...

Anónimo dijo...

Le tomo la posta al muy amigo Athonita ——antes de que le sigan pegando—— sobre la cuestión del famoso minimum materiae, ya que coincido en que es la madre del debate.

No parece acertado lo del Coronel, aunque tal vez se expresó mal, no lo sé. No creo —y entiendo que la Santa Madre Iglesia no lo cree— que se pueda retroceder al nivel molecular.

Y por tres caminos propongo intentar acercarnos a esta convicción:

Uno, desde el ya mentado atajo de Chesterton: pues prescindiendo por completo de la cuestión *comunión en la mano*, si hay que afirmar la presencia molecular habría que concluir que Cristo, real y substancialmente, estaría presente, no sólo en los Sagrarios sino al pie de todos los altares, en las casullas colgadas de todos los placares de sacristía, en todas las tecas y copones en desuso guardadas en armarios de sacristía, en los pliegos de todos los misales y un largo etcétera más.
Tal vez sólo los curas podemos atestiguar aquí algo que tiene que ver: y pienso en los buenos curas, en los más tusioristas si se quiere. Y es el hecho de que a diario llevan muchos de ellos la Eucaristía a hospitales y geriátricos haciendo verdaderos malabarismos a veces para lograr efectivizar la Comunión.
Y NO está previsto (y no ahora: nunca) un cuidado que cubra el orden molecular.

Alcanzaría –por seguir multiplicando ejemplos- observar el uso del purificador que hacen los celebrantes más cuidadosos: cómo, al comulgar la Sangre, lo toman en su mano izquierda y lo levantan del corporal, acompañando el Cáliz: inevitablemente comenzaría en ese momento una lluvia de moléculas pánicas que irían a parar a la casulla o al piso.

Y dejando de lado la reductio ad absurdum, como segunda vía pienso que la presencia sacramental, conforme la doctrina tomista, implica ser un signo sensible y eficaz de la gracia invisible.
Ser “sensible” es condición constitutiva.
Y por tanto, donde la materia dejara de ser visible, palpable o gustable dejaría de haber el mínimo de materia sacramental.
No nos resuelve esto la comunión en la mano (respecto a sus riesgos) ni la abolición de las bandejas debajo del mentón del comulgante.
No.
Pues todo polvillo visible es Presencia Real.
Pero no por debajo de ese nivel.
Y por eso no creo que quien comulgue correctamente en la mano, con todos los cuidados del caso, corra riesgo alguno de estar profanando las sagradas especies, ni se sienta inexorablemente en el deber de chuparse los dedos para comulgar las moléculas invisibles adheridas a sus yemas. Sólo si ve partículas sobre su palma, deberá llevarlas a la boca.

Una tercera vía —más escabrosa y vertiginosa— sería caer en la cuenta que esto de la Eucaristía no es una Realidad fortuita concretada en el Ser por razones aleatorias. Responde a un concretísimo Diseño y Construcción por parte del mismo Logos divino. Él es no sólo su Protagonista sino su Mentor.
¿Y?
Y bueno, eso permite incluir en la cavilación de estos asuntos pensar para qué habría Él de querer complicar las cosas innecesariamente. Para qué bajar el umbral de Su Presencia a niveles tan conflictivos, pudiendo Ser y Hacer de Pan de Vida, como Signo Sensible, desde umbrales apenas más altos.
Este último argumento tiene sus bemoles, pero de algún modo, salvando una serie de cosas que no es oportuno hacer acá, suma, aporta.

el padre Malpibe

Tito... dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tito... dijo...

Hablemos claramente: Quien comulga en la boca sigue puntualmente no sólo la tradición recibida, sino la voluntad expresa de los últimos Papas y evita así ponerse en ocasión de pecado al dejar caer por negligencia fragmentos que son el Cuerpo de Cristo. Quien comulga en la mano no por esto peca ni comete personalmente un acto de desobediencia, pero elige una forma desaconsejada por los Papas, en sí menos reverente y más propensa a las profanaciones y cuya concesión fue fruto de la política del "hecho consumado".

Tito... dijo...

Lo anterior es cita textual del famoso librito de Mons. Juan Rodolfo Laise.

Tito... dijo...

Sí, Rome, pero cada cual habla de lo que le da la gana y comparte lo que piensa mientras va "en el camino", ¿no?

off-topic: esperaba tu comentario a los dichos de Fernández Meijide.

Pablo dijo...

Estimado Athonita:

Me parece que el libro de Mons. Laise es bastante más que un “librito”. Y sospecho que los “ghostwriters” de la obra han hecho un aporte serio, y fundado, aunque no se esté de acuerdo con ellos.

Pero veo que su alusión al libro de Laise le ha traído comentarios adversos, cuyo tono no suscribo.

Ahora que salió en su defensa el P. Malpibe –espero sea el auténtico- el debate se ha puesto más que interesante.

Cordiales saludos.

Pablo dijo...

PS:

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/4b/Patene-byzantine-explications.jpg

En la foto del link se observan “cubitos” (de pan fermentado, que además en el rito ortodoxo se mezclan con la Sangre…). Pero lo que me pregunto es si no podrían hacer “cubitos” semejantes, bien secos, de pan ázimo, para luego consagrarlos y darlos a los que van a comulgar en la mano. Se me ocurre que con un “cubito” hay menos posibilidad de adherencia a la humedad de la piel de las manos.

Ojalá se entienda lo que quiero decir…

Natalio Ruiz dijo...

Padre Malpible!!??? vive acaso en un convento? Estamos todo (o no, faltan un par).

Sobre el Atónito me parece que fueron palos "amigables". Si es quien yo sospecho creo que ha estudiado más que todos nosotros el problema (aunque también me sorprende que diga que tuvo "uso" durante tanto tiempo, había leído como el Athos, que no, que era un invento).

En cualquier caso me parece que la cuestión se va poniendo buena.

Vuelvo a mi Shabat familiar.

Respetos.

Natalio

Pd: Ruth, retormaremos el asunto que trae que me resulta ineteresantísimo.

Serafina dijo...

Bueno... qué conversación tan jugosa me estaba perdiendo. En verdad, en verdad os digo que me cuesta entender a los que se privan de la comunión antes que recibirla en la mano. Con el mayor de los respetos me dio la sensación de leer algo parecido a los fariseos del Evangelio, preocupados por las formas.
Me duele en el alma, ver a aquellas personas que por x motivos no pueden comulgar, para mi sería durísimo...
Se por experiencia que la ausencia despierta el deseo, pero tb hay que ver el tema de los frutos de los Sacramentos.

Estoy de acuerdo en que la disposición interior tiene que hacerse exterior y además pienso que una ayuda y sostiene a la otra, sea de afuera para adentro o de adentro para afuera.

Con respecto a las “partículas” de pan consagrado que puedan quedar en mi mano o en cualquier parte, opino que, la miguita de pan no es pan y la partícula invisible menos que menos. Yo resalto por sobre todas las cosas el tema del “signo”, en este caso, el pan. Jesús eligió PAN para quedarse con nosotros, estoy a punto de pensar que estamos pensando que fue una mala idea o que se le escapó el detalle de las partículas invisibles o las pequeñisimas miguitas que puedan quedar por ahí... ergo lo más apropiado sería comulgar bajo las 2 especies.. Entiendo que es difícil de llevarlo a la práctica. No quiero abrir otro tema, apunto a que por el cuidado que le damos a las “formas” de recibir la comunión nos olvidamos de algo fundamental que es el signo. Y por el tema de las migas, las partículas,etc, el pan que recibimos ni siquiera parece pan. Como catequista, me amarga profundamente cuando mis alumnitos preguntan- es de plástico? – es telgopor? Se puede masticar? ... pucha, sin signo no hay significado. No le agreguemos mas palos a la rueda, que no va a girar mas...
Me amarga tb, como a varios de ustedes, el tema de la falta de reverencia de los ministros, de los curas en automático litúrgico, de los confesionarios vacíos, las misas feeling, “dulce doncella” , etc, etc... pero tengo que reconocer cierta amargura tb frente a los que prefieren no comulgar porque no tienen las manos re contra puras, al mejor estilo médico a punto de entrar al quirófano... en fin.. no nos olvidemos que la asamblea es un signo tb de unidad y eso tiene prioridad. Si los Obispos dicen que no se puede comulgar en la boca ( por la causa que sea) yo veo “ más mejor” comulgar en la mano y atender al signo que romper la unidad al no comulgar. Un ingrediente mas, la obediencia.
Por último: cuando hay hambre no hay pan duro.
Yo comulgo siempre en la mano.

Serafina

Pablo dijo...

Don Natalio:

Ahora caigo… me parece que tiene Ud. razón respecto de los palos para el Athonita; tenemos a “Solzhenitsin” (se parece, físicamente, jeje) entre nosotros.

Cordiales saludos.

Pablo dijo...

Estimado Athonita:

Me gusta su recapitulación y resumen de los temas en debate.

Una precisión sobre la conciencia y sus derechos: en igualdad de circunstancias, la conciencia verdadera (recta=verdadera, en Santo Tomás) tiene mejor derecho que la invenciblemente errónea. Y la vulneración de esos mejores derechos, es una injusticia más grave.

Luego hay otro asunto: no quiero ser partícipe -siquiera material y pasivo- de las tropelías de la patota clerical progre que aprovecha la circunstancia de la epidemia de gripe para darle una vuelta de tuerca más a sus injustas imposiciones.

Cordiales saludos.

Pablo dijo...

Serafina:

En mi caso, casi nunca me es posible llegar a la comunión con manos tan limpias como las que debe tener el sacerdote –que puede lavarse antes de la Misa, en la sacristía, y purificarse los dedos durante la celebración, y luego volver a lavarse terminada la Misa-. Mucho menos como las tiene un cirujano en un quirófano, cosa que la Iglesia no pide.

Si es por razones de higiene, deberían suprimir la colecta antes de la comunión, porque cualquier médico le dirá que el dinero tiene mugre, y es vehículo de numerosos virus, incluso el h1n1.

Cordiales saludos.

Serafina dijo...

Adhiero al padre "Malpibe", creo que quise decir lo mismo que él pero menos elegante.
Cuando colgué mi comentario lo hice sin leer los nuevos. Ahí está muy bien explicado el tema del
" signo sensible" , ahora le pongo el acento a "sensible" = que pueda ser captado por nuestros sentidos.
Serafina

Odysseus dijo...

Como algunos ya han manifestado, no creo que haya habido malos tonos en las respuestas; y, por favor, no los busquemos, vamos bien así.

Estimadísimo Athonita! No se tire abajo de esa forma... somos todos igual de microbios humanos con defectos... Pero en por estos lugares cibernéticos, la gracia de estado y las muestras de ser un hombre de Dios las lleva usted.
Aunque no me convenzan del todo sus argumentos, insista oportuna e inoportunamente, puede sacar gracia de la fuente que bien conoce y venir a darnos nueva luz para hacernos comprender.
Estaré esperando sus respuestas.

Sobre el tamaño de las partículas.
Si se ven a simple vista son pan. Si no se ven... y vaya uno a saber. Deberíase consultar algún físico-químico y ver hasta donde el pan sigue siendo pan en su fragmentación.
Solo me viene a la mente el recuerdo de un comentario que me hizo alguien que trabaja en el ambito de la cocina. Los celíacos no toleran el gluten que tiene algunas harinas. Suele haber distintos grados de tolerancia. Los hay quienes no pueden ingresar a ambientes donde se trabaja con harina porque las partículas suspendidas en el aire al ser respiradas ingresan a su organismo y los afectan gravemente; en casos así deben usar barbijos.
O también se me ocurre pensar en el aire que respiramos, con infinitesimales partículas suspendidas que ingresan a nuestras narices, y que solo son vistas cuando el haz de luz que ingresa por la ventana las ilumina.
Aunque el pan ni es harina ni polvo, no me parece sea tan fácil saltar hasta el orden molecular, donde también habría que ver cómo es una molécula de pan, si acaso se puede decir que existe. Hay alguna posibilidad de que partículas que no se ven a simple vistas sean también pan.
De hecho los buenos curas tienen cuidados serios sobre el uso de los purificadores y corporales, y la purificación de los vasos sagrados.
Por otro lado, también habría que investigar cuál es el deterioro que sufren esas partículas diminutísimas, y si no se ve afectada por la especia de pan por algún proceso que sucede "automáticamente" en el ambiente. De hecho, creo, que la purificación consiste en parte en eso, afectar la miguitas de pan consagrado para que corrompida la especie no quede el Sacramento dando vueltas por ahí.
En fin, me parece que lo de las partículas no es tan sencillo ni puede simplificarse fácilmente.

Sobre el ayuno Eucarístico.
Creo que también hay que tener en cuenta las disposiciones del comulgante para recibir con fruto la Eucaristía. La comunión no es mágica, aunque lleva sus frutos al margen de nosotros, pero nuestra apropiación depende de nuestras disposiciones; de ahí la necesidad de la preparación próxima y remota y de la acción de gracias. Si me equivoco, me corrigen.
Ante situaciones litúrgicas en las que el sacerdote hace cualquier cosa, donde se ve una clara instrumentalización de los sacramentos para proponer una devoción deforme y sensiblera, aunque me digan que el sacramento es mayor que cualquier otra cosa, a mí me da un no sé qué que me hace cuestionar seriamente recibir la comunión en esa circunstancia; o levantarme e irme.
Porque si los signos están para ser vehículo de la gracia y me encuentro que los signos están bastardeados, convengamos que se hace más difícil recibir subjetivamente la gracia.
(Además, al menos yo, suele ser bastante quisquilloso y me alteran esas cosas... será mal caracter, o lo que sea, pero soy así...)

No creo por otro lado que sea un atentado a la unidad no recibir la comunión. No es esencial a la misa que el fiel comulgue, aunque sea algo excelente, mientras que sí lo es para el celebrante. Pero eso lo podrán explicar otros mejor yo.

Puntualmente en esta obligatoriedad a recibir la comunión en la mano creo que no está suficientemente justificada. Si existiera alguna dificultad real y verdadera para recibir la comunión en la boca, y tuviera que recibirla en la mano, lo haría y tomaría los recaudos necesarios. Pero no veo en este caso una razón razonable.

Cordialmente.
Odysseus.

Rafoses dijo...

Mi estimado Natalio…creo que estás confundiendo a tus asiduos lectores del Blog. Yo creo que estás tratando dos temas diferentes:
1. La prohibición de la comunión en la boca por una cuestión temporal, transitoria, por motivos de salud, que conlleva a comulgar en la mano; cosa que tú crees que nos es muy acertado.
2. Tu propia necesidad de hacer un alto a la “costumbre”, haciendo ayuno eucarístico, para así experimentar de manera más honda la “sed y hambre de Dios”.
Voy a ser corto, porque se puede perder en el camino aquello que quiero dejar claro.
No hay por qué encontrarse entre “la espada y la pared”, es decir, no hay por qué pensar en la “idea peregrina” de no comulgar, ya que el no comulgar en la boca, como antes lo he dicho, es una prohibición transitoria saludable realista y psicológica para estos momentos. Por otro lado, el comulgar en la mano no es una herejía. Falta más confianza en nuestra madre Iglesia, quien permite recibir la comunión en la mano.
Con respecto a la comunión en la mano, pienso que no hay por qué tener miedo ni escrúpulos. Dios se nos da a la vez de manera física y espiritual, por eso justamente se da de manera espiritual a “aquellos que no pueden comulgar” físicamente. Además, cuál es el criterio que emplea la Iglesia y que yo creo que se puede aplicar para este asunto también?...Si nosotros comemos el “Cuerpo de Cristo” estamos comiendo al mismo e íntegro Cristo, no una parte de Él. De igual manera, si comemos el Cuerpo de Cristo y hay partículas que no logramos comer, porque de hecho hay muchas que ni siquiera las hemos podido ver, entonces ya hemos comido al mismo e íntegro Cristo. No nos quedemos en las formas, y no confundamos a nuestros hermanos en la fe, con escrúpulos, para mi, un poco desacertados.
Tocando el segundo punto, pienso Natalio que la decisión de no comulgar que has tomado es una decisión muy personal. No cumple como regla y puedes confundir a los hermanos en la fe…porque la prohibición de comulgar en la boca no lleva a no comulgar. Puedes confundirlos al hacer que piensen que es erróneo hacerlo de esta manera. Si tú quieres hacer un ayuno eucarístico para romper la “rutina” o “costumbre” y a la vez renovarte en percibir más hondamente tu sed de Dios… maravilloso!!!!, es parte de tu plan personal. Y así cada uno tiene que elaborar el suyo.
Natalio, quiero dejar claro que es una aclaración y consejo fraterno, y que mi intención es la de aclarar desde mi condición “humano y pecador” …dejo claro que no soy quién para juzgar a nadie porque jamás “podría tirar la primera piedra”…
Con mis debidos respetos.
Rafoses

Ruth dijo...

En la medida que pueda les voy pasando algunas citas del libro de Mons. Laise que varios leyeron pero no lo tienen. Tengo la tercera edición.

Sobre los fragmentos: “Alguno podría, con todo, preguntarse qué debe entenderse aquí por “fragmentos”; ante dudas planteadas en este sentido, la Congregación para la Doctrina de la fe ha respondido con claridad: “Después de la sagrada comunión, no sólo las hostias que quedan y las partículas de hostia que se han desprendido de ellas y que conservan el aspecto exterior del pan deben ser conservadas o consumidas respetuosamente, a causa del respeto debido a la presencia eucarística de Cristo, sino que también para los otros fragmentos de hostia (quoad alla hostiarum fragmenta) se debe observar lo prescrito sobre la purificación de la patena y el cáliz en las Normas Generales del Misal Romano…” (Declaración De Particulis et fragmentis hostiarum reverenter conservandis vel sumendis , 2 de mayo de 1972)

Ruth dijo...

En esa misma página (67), más arriba, dice: “Tertuliano , por ejemplo, dice: “cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del an pueda caer a tierra”; San Hipólito recomienda “cada uno esté atento… que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado”; San Efrén: “comed este pan y no piséis sus migas… una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen”; y Orígenes: “Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor lo conserváis, de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra”; el mismo Pablo VI comenta así este último texto: “Consta que los fieles creían y con razón , que pecaban, como recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia” (Mysterium Fidei, 32)

Rome dijo...

Si, Tito. Por eso me anime a compatir lo que yo pienso al respecto.

el Athonita dijo...

Recuerdo las viejas radios que tenían una doble rueda o perilla: una, para la sintonía gruesa, avanzaba ágilmente sobre el dial; la otra, para la sintonía fina, exigía gran destreza para –una vez posicionado sobre la estación radial- ajustar con fineza la frecuencia.

Hago rodar la sintonía gruesa –ya que nadie lo ha hecho aún- para avisar tajantemente que el señor Rafoes está en otro canal.
Quien dijere: “si comemos el Cuerpo de Cristo y hay partículas que no logramos comer, porque de hecho hay muchas que ni siquiera las hemos podido ver, entonces ya hemos comido al mismo e íntegro Cristo. No nos quedemos en las formas, y no confundamos a nuestros hermanos en la fe, con escrúpulos, para mi, un poco desacertados” sea anatema.

También la amigable Serafina desacierta, y no creo que pueda estar -–en todo-- de acuerdo con el misterioso padre Malpibe. Quien dijere o insinuare que “la miguita de pan no es pan” anathema sit. No ha dicho eso el padre trasnochante, quien sólo se abrió de la presencia molecular.

Hasta aquí lo grueso.
Respecto a lo fino, coincido con dos cosas que pueden parecer contrarias y que creo que no lo son. Por un lado coincido en que no hay presencia eucarística submolecular. Sobre todo –en la línea de Odysseus- más que por la invisibilidad (discutible), porque no existe la molécula de pan, que ya en su unidad mínima es un conglomerado de moléculas.
Por el otro, coincido con la respuesta de la Congregación del ’72 que nos convida Ruth. Siempre llamó la atención entre liturgistas el esmerado cuidado en la redacción de esa Notificación, que insiste en renovar y promover todos los cuidados posibles, sin definir el status sustancial de dichos fragmentos infra-visibles.
Y me resultó siempre sumamente humilde y honesto y prudente.
Algo así –si se me permite un ejemplo algo equívoco- como la Iglesia se opuso siempre al aborto incluso antes de terminar de entender los sub-momentos del acto de la concepción y de la inherencia del alma.

Todo indica, así, que hay que tener máximos cuidados, sin que tal vez jamás sepamos hasta qué umbral desciende la Presencia. E incluso, aunque esto se zanjara, sospecho que se preservarían los mismos cuidados en razón de haberlo contenido.

el Athonita dijo...

Lo del Atónito tiene gruesos y finos.
Lo grueso se ubica en la otra punta del dial y sospecho estará él mismo de acuerdo en que lo dejemos de lado (si media interés de mi parte por alardear de un supuesto nivel cultural por citar a Eco y demás chicanas, si no sonsas al menos ajenas a nuestro debate serio y hondo).
Pero claro que sí le recojo el guante, Atónito, sobre esta compartida búsqueda por lo más fino y prístino de la frecuencia eucarística.
No hace falta –ni realizar ni amagar- a apagar la luz y retirarse.
Don’t be fussy, diría Benito Sixteen...


Cavilemos juntos:
No veo sensato sospechar admisible que un Papa “en su juicio prudencial, creyó mejor tolerar la eventual dispersión del cuerpo sacramental de Cristo que la de su Cuerpo Místico.” Y claro que nos es dado poder juzgar actos: y este acto sería garrafal, brutal y sacrílegamente erróneo. No hay Presencia Real y Substancial en el Cuerpo místico, en la Sponsa Verbi, como sí lo hay en el Supremo Sacramento.
No sé qué creyó Montini, pero estoy seguro de que no creyó eso que Ud. cree que él creyó.

Esta frase –de verdad- la doy vuelta de un lado a otro y no, no entiendo qué nos quiere decir: “El ‘océano’ presente y patente es justamente (a la inversa de lo que piensa nuestro Atonita) el hecho de que la comunión en la mano nunca dejó de estar prohibida.” Si vale la pena, le pido nos explique un poco más... Lo del océano –digámoslo una vez más- era tan sólo para zanjar asunto ya juzgado: que no hay un “in se” perverso en la forma ritual del indulto.

Insisto en este argumento, aunque nos siga arremolinando: un mal puede ser tolerado por mil razones (teoría del mal mayor y mal menor, etc). No así cuando se trata de materia eucarística, por aquel principio tridentino, de que NO ADMITE PARVEDAD DE MATERIA (materia acá, refiere a asunto, cuestión, punto). La controversia eucarística, toda controversia eucarística no cuenta con un centro inviolable y una periferia negociable. Es un TODO SACRO. Explica Tomás de Aquino que ocurre con la teología o liturgia de la Eucaristía algo análogo a lo que ocurre con ella misma: cada fragmento contiene al todo. El más parvo de los errores implicaría un desastre insostenible.
Por eso su afirmación —Sr. Atónito— de tratarse de un “mal tolerado” me resulta muy conflictivo de injertar en esta tradición católica sobre la moralidad en asuntos eucarísticos.

Me voy de escala para el tamaño de este fuero, pero creo que el concepto SACRILEGIO merece una exquisita sintonía fina, y no es eso un prurito del lenguaje ni concesión a la Psicogénesis de la lectoescritura. No señor.
La Iglesia ha gastado miles de neuronas, disputatios y páginas en torno a este concepto para que Usted considere una arbitrariedad lingüística hilar fino para diferenciar las 17 distinciones que desde el siglo VIII en adelante se han hecho sobre el acto sacrílego y luego el Doctor Común, con sus cuatro grados según el objeto de sacrilegio.
No ha lugar.
No me deje inventarle el nombre que quiera. Súmese –si quiere- a pensar juntos cuál sea la REALIDAD en cuestión para nombrarla con el nombre que mejor se adecue a la RES nombrada.

Y respecto a lo de van Thuan-peronismo puesto en analogía con la negativa de comulgar ante la falta de rito adecuado, el sofisma es suyo, mi buen amigo: yo construí un impecable DARAPTI que Ud. pretende confundir con un DISAMIS. Aunque aburridísimo, le sugiero (mientras yo me comprometo a releer a Laise) retome el manual de Lógica Clásica.

Esto último es una chanza. No lo tome a mal. Y créame: es más que probable que nuestros pareceres sobre la materia estén más cerca de lo que Usted ha creído inicialmente. Vuelvo a mi afirmación nº 1: comunión DE RODILLAS, CON AMBAS MANOS CRUZADAS SOBRE EL PECHO, Y EN LA LENGUA. (Cf. agosto 6; 13:42).

In Domino,
Ath.-

el Athonita dijo...

olvidaba: y sí, mi athonismo es de pluma. Mis diferencias con la ortodoxia son varias y serias. Ni concuerdo con el dislate de Wanderer respecto a la educación en Rusia ni con creer que todo es un problemita menor sobre el primado de Pedro o el Filioque. A mi humilde ver el hilo se corta por la Mariología y la Teología de la Gracia.

Ah, y en esto de comerse crudo a otro ante el disenso: al menos, ahí se me corta a mí.

Pablo dijo...

Apreciado Athonita:

1.- ¿Podría Ud. explicarme, en el contexto de la doctrina moral tomista acerca de la tolerancia (por ejemplo: S. Th. I, q 19, a 9 c et ad 3; I, q 22, a 2 ad 2; II-II, q 10, a 11), por qué no es posible tolerar actos que no admiten parvedad de materia? Porque resulta que uno de los ejemplos que pone en Aquinate sobre la tolerancia de males sociales es el de los prostíbulos; y si no recuerdo mal mi Catecismo en el sexto mandamiento no hay parvedad de materia. Otros ejemplos trae Evangelium Vitae sobre el voto del político cristiano ante ciertas leyes despenalizadotas del aborto (¡de materia leve no tiene un pelo!) y algunos casos de posible tolerancia, pero traerlos ahora complicaría el debate.
La mayoría de los ejemplos que puede encontrar respecto de la aplicación de la doctrina moral sobre la tolerancia son casos de pecados graves por su objeto. Y si la autoridad (civil o eclesiástica) puede tolerar el pecado grave con causa proporcionada, con menor dificultad puede tolerar el pecado leve, y con mucha menor dificultad la imperfección objetiva.

La tolerancia no es cooperación formal -por lo que NO COMPROMETE LA INDEFECTIBILIDAD DE LA IGLESIA-, aunque puede tener cierta razón de cooperación material... dicen los buenos tomistas.

2.- La comunión en la mano nunca dejó de estar prohibida. ¿Cómo se entiende tal afirmación? Con un poquito de lógica jurídica pues, me parece, se refiere al ámbito disciplinar: la norma general, la regla vigente para toda la Iglesia, es que la comunión en la mano está prohibida. La excepción: si una Conferencia Episcopal pide indulto, y la Santa Sede lo otorga, pasa a estar “permitida”, pero sólo en un determinado territorio. La generalización de la excepción: muchas conferencias episcopales han pedido indulto, y de hecho, lo han conseguido; luego, la excepción se ha generalizado territorialmente, pero la regla no se ha derogado y sigue vigente. Y la vigencia de la regla no es fortuita y tiene un significado.

Es la misma lógica jurídica con que se expresaba Pio XII en el magistral Ci Riesce (6.XII.1953): “Primero: lo que no responde a la verdad y a la norma moral no tiene objetivamente derecho alguno ni a la existencia, ni a la propaganda, ni a la acción. Segundo: el no impedirlo por medio de leyes estatales y de disposiciones coercitivas puede, sin embargo, hallarse justificado por el interés de un bien superior y más universal.”

Vale para cualquier autoridad, familiar, social o eclesiástica: la tolerancia es lícita con causa proporcionada.

Cordiales saludos.

Rafoses dijo...

Bueno amigos, debo contarles con alegría que he sobrevivido a las llamas, después de habérseme señalado “sea anatema”. Sobreviví porque el veredicto fue injusto y con lectura fuera de contexto…cosa que Dios, el ALTISIMO, el “ALGUIEN más grande que el Templo” lo supo y obró una vez más en mi vida…GLORIA A DIOS!!!!!!!!
Mi estimado Athonita, por si no te has dado cuenta, te lo digo con mucho respeto, yo critico a aquellos que llegan hasta el punto de decidir no comulgar en la mano por meros ESCRÚPULOS, cosa que le critico a tu amigo Natalio Ruiz, y si vos pensás lo mismo, pues la crítica va a ti también; mas no critico el cuidado ni la suprema reverencia que se debe tener con cada partícula o fragmento que son el MISMO CRISTO. Estoy de acuerdo en 100% con nuestra amiga RUTH al citar a los Padres de la Iglesia, Papas, la Congregación para la Doctrina de la Fe, Orígenes, etc.
Los escrúpulos o miedos de que si una partícula no la viste tienen que encontrar un equilibrio y no pueden llevarte sentirte entre la “espada y la pared” como bien dijo nuestro amigo en común Natalio Ruiz. Y menos aún te deben llevar a NO COMULGAR!!!!..y menos permitido es calificar esto como un universal, cuando es una decisión muy personal.
Coincido con vos que es lindísimo el signo y de reverencia hermosa el hecho de comulgar en la boca. Yo siempre lo he hecho, pero en estos momentos me parece adecuado el no hacerlo en la boca y hacerlo usando la propia mano.
Por otro lado, mi estimado Athonita, creo que eres muy suelto de palabras al afirmar: “Prohibir comulgar en la boca es una barrabasada sin asidero”. Te recomiendo escuchés a nuestros pastores, puesto que le debemos obediencia exterior e interior. Mientras no fallen en cuestiones de fe y moral, les debemos la obediencia exterior e interior, la fe integral: de de mente, corazón y acción. Y además creo que hacer propaganda contra una orden de nuestros pastores, es aún más grave…
Y para terminar, no podría olvidarme de mencionar el testimonio de amistad que existe entre el Athonita y Natalio Ruiz…es un muy buen testimonio. Que Dios los bendiga.
A su disposición.
Rafoses

Ruth dijo...

Al punto dos de Pablo agrego algo que me parece importante saber: las Conferencias Episcopales que podían pedir el indulto a la Santa Sede eran aquellas en cuyo territorio el uso de la comunión en la mano ya estuviera arraigado (Cf Memoriale Domini 1282-1283). Un detalle que se pasó siempre por alto…

Anónimo dijo...

No entiendo demasiado de todo esto, pero me pregunto (y me lo he preguntado respecto a otros asuntos disciplinarios) qué lógica -o mejor dicho "logos"- tiene esto que trae Ruth de la MD 1282: ¿se está insinuando entonces que quienes ya ejercían el error sin ningún tipo de permiso y en franca desobediencia estaban habilitados a legalizar su desatino a diferencia de quienes obedientemente no habilitaban la práctica? ¿Si estos últimos pedían el indulto no lo "merecían" justamente por no permitirlo hasta entonces?

Con todo respeto y afecto a mi Madre... hay cosas que no le entiendo. Parece un fomento a: vos mandáte de una, por izquierda, asentá la costumbre, que después en vez de castigarte te legalizan; en cambio si no te largás sin ley, no tenés derecho a pedirlo...

Muy raro todo.
FGT

P . G . G . (ADVENIAT) dijo...

Cuidado con crear problemas de conciencia, de obediencia o de Fe.

Cuidado con las decisiones individuales (sin respeto al confesor o director).

Cuidado con la soberbia.

Respetemos a la Santa Madre Iglesia, a su Tradición, a sus pastores pasados y presentes.

Trabajemos, oremos y recibamos frecuentemente la Eucaristía. Ella es nuestra fuerza.

Saludos a los malospibes y a la barra grecolatina.

Atónito, ud. parece ser del palo. Si conoce la tradición oriental como parece, modérese y no busque ofender.

P. G. G.

Anónimo dijo...

Rafoses: su planteo de obediencia a la Iglesia hace agua por todos lados. Pero para no profundizar sin necesidad, tan sólo le pregunto: ¿y a qué pastor le hace caso cuando estos difieren abruptamente en sus consignas? ¿Aguer o Radrizani, Taussig o Arancibia? O conforme va pasando las fronteras diocesanas cambia su opción? Qué vida incómoda la suya... lo compadezco.
¿No importará en todo esto qué diga el Papa? Digo, capaz que le simplifique la ortopraxis obediencial al ser el superior directo de todo bautizado católico...

FGT

Anónimo dijo...

Me parece que tiene miga lo que trae el legendario Malpibe. Me refiero a la famosa Intentio Christi como lumen sub quo, que STA poco emplea pero que fue usual en la escuela victorina y mucho antes, por parte de los Capadocios. ¿Alguien se atreve a avanzar por este atajo “escabroso y vertiginoso” y profundizar en esta “via”? Capaz que nos lleva a un imprevisto hontanar...

Gustavo

Serafina dijo...

Bueno me he quedado pensando en 2 cosas: 1- en que tengo que expresarme con mas precisión para que puedan sintonizar... yo me estaba refiriendo al "signo" cuando hablé de la pobre miguita de pan. La miguita es "de" pan pero no lo significa, como tampoco significa el alimento y la comida. Cuando leí al "malpibe" vi mejor expresado lo que intentaba decir sobre el "signo sensible y eficaz de la Gracia de Dios". Es comparable a las tres gotitas de agua que he visto derramar en millones de bautismo y de ahí a "sumergirse en agua" hay un gran trecho. Vale lo mismo, obvio que si, pero el punto para mi es que los signos signifiquen, así no habría necesidad de aclarar tanto las cosas. No es el tema que estamos tratando.
2. el tema de los celíacos es cierto, una miguita infima de harina de trigo, hablando mal y pronto, los revienta. Buen ejemplo.
Igual,confieso caminar por la cornisa en este tema de las partículitas y de las "formas de comulgar", no me rasgo las vestiduras para nada, trataré de no caerme para que no me traen de hereje ( ni me manden a lavar los platos...recuerden que vengo de lavar las copas)
Rafoses, coincido con vos en el tema de la obediencia. Bien precisada tu postura.
Con respecto a la comunión en la mano, en las catequesis de San Cirilo hay una recomendación de cómo hacerlo y parece que era lo normal en aquella época. Tarea para Ruth confirmar el dato.
Y como me gusta el tema de los signos, yo veo en las manos extendidas con reverencia, un signo de humildad,de espera, de pobreza y mendicidad, de acogida y confianza... actitud interior que acompaña el gesto exterior.

Coronel Kurtz dijo...

Errata: Pensaba en la décima estrofa y pegué la octava. (Parece que la dislexia se agrava con el paso del tiempo.) La que corresponde con lo planteado antes dice: "Fracto demum sacramento, / ne vacilles, sed memento / tantum esse sub fragmento, / quantum toto tegitur. / Nulla rei fit scissura: / signi tantum fit fractura, / qua nec status, nec statura / signati minuitur."

Padre Malpibe: Le agradezco mucho la corrección.

Los demás comentarios no pude leerlos aún.

el Athonita dijo...

¡Cuántas voces se suma y cruzan!
Y todos con tan hidalga y noble intención: ¡pensar juntos cómo tratar mejor a Nuestra Divina Majestad!

Me limito a dos cosas: a aclarar que lo de anatemizar era una expresión jocosa nomás para graficar mi desacuerdo.
Y lo otro es responder a la valiosa objeción de Pablo:

Quiero hacer –-para ello-- un fiel ejercicio de lo que creo es “la carta magna” de este blog, con su desencasillado “intentando pensar”. Pues me ha dejado pensando, don Pablo. Y eso ve Dios que es muy bueno. En definitiva, como se dijo varias veces durante este debate, si algún sentido tiene todo este cavilar fraterno, no es por deporte ni por competencia ni por esgrimas ideológicos: sino en la búsqueda compartida por acercarnos algún milímetro más, a la Gran Luz de la Verdad Completa, como decía Orígenes.
De modo que no sacaré contorneados silogismos de la galera ni guitarreo ni menos que menos, un furtivo patadón al corner.

Lo pongo en remojo y lo pienso.

Lo de los prostíbulos del Napolitano, lo conocía. Lo del aborto en EV, no. Por más que el 6º mandamiento no admite parvedad, ahí ya habría un salto cualitativo importante (de 6º a 5º), que se torna infinito del aborto a la pérdida negligente de fragmentos eucarísticos (de 5º a 1º).
De llegarme alguna luz, sospecho ha de ser desde el horizonte de la “causa proporcionada”, pues ante un objeto infinito, sólo otro infinito podría ofrecer proporción... pero insisto: no me amanece la respuesta, y me parece honesto avisarlo.
—“Podría Ud. explicarme...?
—No. No puedo explicarle, don Pablo. Gracias por hacerme pensar y sobre todo, por pensar juntos temas tan caros a nuestra ortodoxia y ortopraxia católica.

Ath.-

El punto 2: me había tildado en la doble negación... ahora lo entiendo y comparto (valga también como reconocimiento al Atónito).

Natalio Ruiz dijo...

Ya sobre los rescoldos de lo que fuera una pasional contienda entre amigos (que es lo que no hay que olvidar, que "caminamos juntos" y bastante más juntos de lo que a veces creemos) me gustaría aclarar algunas cosas desde mi perspectiva.

En primer lugar quisiera agradecer a Rafoses, Serafina, el anónimo de la popu, Juan Ignacio y todos los que han apelado a la "sana corrección fraterna". Si bien no estoy de acuerdo por diversos puntos que ya he explicado (u otros han explicado) me han hecho pensar y repensar las cuestiones. En cualquier caso, como ya les he contado, tengo una pequeña legión de amigos sacerdotes, monjes, frailes y demás que velan, si no por la ortodoxia que sería mucho pedir (y es lo que se discute), porque no haya nada contrario a la Fe o demasiado escandaloso. Me someto por ello a la "inquisición de entre - casa" (y ojo Rafoses que a ud. casi lo manda a la hoguera ;·)) o, dicho más en serio, a la jerarquía pastoral de la Santa Madre Iglesia.

En segundo lugar me gustaría dejar en claro algo que se discutió para un lado y para el otro sobre un tema que, canónicamente, no admite discusión. Y es: nadie puede prohibir la comunión en la boca (salvo el Papa y a quien él permita, claro), eso no es opinable, está taxativamente puesto en esos términos en el indulto papal. Por tanto, si algún obispo la prohibiera cae él -y nunca el fiel- en desobediencia. Es decir, si el Obispo ordena algo contrario a lo expresamente ordenado por la Iglesia (en este caso, el indulto papal), carece de autoridad y DEBE ser desobedecido (por obediencia a la Iglesia) por cualquier párroco o sacerdote (en cualquier caso no conozco ninguna diósesis donde el obispo prohibiera la comunión en la boca).

En tercer lugar me hubiese gustado que profundizáramos un poco sobre "el ayuno eucarístico en sí" en la línea de lo que tan bellamente nos contaba la amiga Ruth. Podremos retomarlo en algún otro post (incluso vinculado por algo que me parece también interesante en el judaísmo).

Pero más allá de estas cuestiones todos los comentarios se instalaron en una u otra de las habitaciones (el ayuno eucarístico y la comunión en la mano) dejando de lado la puerta, que era a lo que apuntaba en definitiva el post (y por eso señalé como referencias los post sobre "necesidad de sed" y el bellísimo poema del Athos en "Asombro").

Por eso vuelvo a plantear (con el Coronel que lo mencionó en el segundo comentario) algunas cuestiones que pueden, también, volver a poner en perspectiva a las demás tratadas.

El asunto es:

¿No nos resulta hoy a menudo demasiado fácil recibir el santísimo sacramento? (como dice Ratzinger en el texto citado)

¿Recordamos al comulgar "que quien come y bebe indignamente (sin discernir el Cuerpo de Cristo), come y bebe su propia condenación"? (San Pablo I Cor. 29)

¿Nos pusimos a pensar por qué la Iglesia nos manda asistir a Misa todos los domingos y fiestas de guardar pero sólo nos obliga a comulgar una vez al año por Pascua? ¿La distinción sólo se funda en consecuencias prácticas?

¿Por qué la Iglesia, como recuerda bien el Coronel, pasó tanto tiempo de su historia (la mayoría) desaconsejando la comunión frecuente (o, incluso, prohibiéndola)?

Es decir, como dice el ahora Benito en el texto citado no quiero ir a un jansenismo ni cuestiono la Enseñanza de la Iglesia desde San Pío X hasta aquí. Creo que la Iglesia es Madre y Maestra y, como tal, piensa por medio del Espíritu y del Logos. Creo que la comunión frecuente es lo mejor para estos tiempos y demás.

Pero,

¿No seremos, como se dice de los chicos, en lugar de "mal-educados" "mal-aprendidos"? ¿No habremos distorsionado, perdido algo en el camino, de lo que la Iglesia nos enseña? ¿No estamos un poquito confianzudos para recibir a Nuestro Dios?

En fin, estas son las cuestiones que pensaba. Espero que esto no se mal-entienda.....

Respetos cuestionadores.

Natalio

Pablo dijo...

A veces la conversación sigue un curso con unos, y otros vienen más tarde, y vuelven sobre temas que parecían superados.

OBEDIENCIA A LOS OBISPOS Y COMUNIÓN EN LA MANO.- Sobre lo que ocurre en Rosario, aclaro: 1º. Las normas del Arzobispado motivadas en la gripe h1n1 NO imponen la comunión en la mano; 2º. En algunas iglesias –no en todas- la imponen, contrariando normas locales y universales; una injusticia grave y escandalosa, que la patota progre multiplica y por la que no repara.

CRISIS DE LA IGLESIA (para FGT).- La Iglesia es una viña devastada, una casa auto-demolida por sus hijos, ahumada por Satanás, porque el catolicismo entró en descomposición y hay abusos litúrgicos carnavalescos (palabras textuales de gente que nunca ha sido lefevbrista). A pesar de todo, la barca de Pedro seguirá hasta el fin de los tiempos. Si fuera por las miserias de los que integramos la Iglesia, hace siglos que habría desaparecido; pero es de institución divina.

PARTÍCULAS Y PRESENCIA REAL.- Las partículas microscópicas no me parece sean de interés en el debate. Sí, las partículas macroscópicas, partículas que para ser signo verdadero de la presencia del Señor, deben tener la entidad de migas, partículas de pan, a la luz del sentido común y no tanto en base a criterios físico-químicos. Muchos habrán visto en Internet la foto del guante negro y las partículas. De tales partículas macroscópicas se ha ocupado y preocupado secularmente la Iglesia, como lo ha recordado la cita de Ruth. Hablamos de las que se ven en una patena bien pulida, en una bandeja de comunión limpia, en un corporal bien iluminado; las que se pegan en los dedos del sacerdote o en la palma de la mano y en los dedos de quien comulga. Si fueron consagradas, mientras no se corrompan, allí está (o probablemente puede estar) el Señor. ¿Qué hacer con esas partículas? Ante la duda, a mí me enseñaron unas buenas reglas sobre la conciencia dudosa. Y me las aplico.

No doy consejos a nadie. Tampoco me atrevo a sugerir que alguien se abstenga de comulgar sacramentalmente cuando le imponen ilícitamente la comunión en la mano. Pero, en circunstancias ordinarias –una epidemia de gripe no es el Gulag ni las catacumbas-, y obrando de acuerdo con la disciplina universal y las normas diocesanas, no recibo la comunión en la mano. Si pudiera tener las mismas posibilidades de purificación previa y posterior a la comunión que tienen los buenos sacerdotes, tal vez lo haría. Y digo “tal vez” porque el asunto de las partículas no es el único peligro sobre el que Memoriale Domini nos advierte. Pero de hecho, no cuento con iguales oportunidades de reducir el riesgo de profanación de las partículas. La solución para mí es ir a Misa en los lugares en los que sí dan la comunión en la boca.

AL ATHONITA.- Agregue a su reflexión, si le viene bien, los siguientes elementos: 1) una acción objetivamente buena o indiferente, puede volverse mala por sus circunstancias (en el caso, sus consecuencias); 2) sin ser consecuencialistas, hay muchas clases de consecuencias (inmediatas y mediatas; previsibles e imprevisibles; evitables e inevitables; etc.); 3) hay acciones de doble efecto.

Cordiales saludos,

Pablo.

el Athonita dijo...

Querido Natalio: apoyo la moción por resetear el asunto, para volver al meollo más hondo de tu planteo sobre el ayuno eucarístico. Pues tiene miga.

Espero que en un nuevo post lo puedas rediseñar, deslindando la cuestión de la coyuntura porcina.

Ofrezco —por si es de utilidad— la demarcación de estas banquinas, que me parece que son las que hay que cuidarse de no morder y una alternativa —no excluyente sino complementaria— del factible ayuno:

1. Hay una paradoja eucarística que tiene que ver con el planteo y es —como revela la Escritura— que el que come de este alimento tendrá más hambre, y el que bebe de esta bebida tendrá más sed aún. Es decir, que este Pan Vivo lejos de saciar acicatea el deseo.
Un tropario muy antiguo reza así: “al comer a Dios no sólo como a Dios; como también el hambre de Dios”. También esta —sed contra— aquello tan antiguo y bello, de que “la sed nos alumbra”...
Ayunarlo, bajo esta perspectiva, podría implicar también una disminución en el deseo, como ocurre a nivel biológico cuando el no comer va achicando el estómago.
Importará entonces diseñar la orientación de este ayuno para asegurarse sea fuente de mayor deseo y no su disminución. Y estar muy atentos a sus “efectos colaterales”.

2. Hay un síndrome muy actual y extendido: se llama “ANOREXIA ESPIRITUAL” y toma su nombre de la enfermedad por todos conocida, cuyos mismos síntomas presenta a nivel espiritual: el espejo me engaña y aunque sea piel y huesos, en mi distorsión sólo percibo que he comido de más y que debo alejarme del alimento. Que debo ponerme a dieta.
La enfermedad es mortal.

3. Hay otros ayunos eucarísticos, que son interesantes hacerles zoom: ya no el por sí o por no; sino el interno: lo que me permito o inhibo al comulgarLo. Suelo aconsejar —para algunos segmentos del camino espiritual— ejercer ciertos ayunos interiores, como por ejemplo: por cuarenta días, no pediré NADA para mí, ni en el orden material ni espiritual. Ayunaré de eso. O por tanto tiempo no le diré a Nuestro Señor “te amo” para purificarme del latiguillo o lugar común, y revisar la veracidad de mis expresiones...
O ayunar de otros gustos espirituales, incluso de orden litúrgico, como alguna vez conversamos off the record.

In Cor Iesu,
Ath.-

Terzio dijo...

Este blog se ha convertido en un foro; cuesta seguir los comentarios apenas te ausentas unos dias. Conste que no lo digo como censura, sino porque soy perezoso (y tengo más cosas (y otras cosas) que leer, también).

La consciencia eucarística desarrolló una piedad eucarística practicamente desaparecida/devaluada en los últimos 30 años; la Comunión en la mano ha sido, quizá, el último de muchos "descensos" pastorales (que son "descensos" de fe).

Además con una molesta "vulgarización". En el sentido de que la práctica de la comunión en la mano que postulaban ciertos grupos de "iniciados" (digamos) se ha convertido en la forma "vulgar" e indiscriminada en que el pueblo llano insuficientemente formado (e inconsciente) recibe el Sacramento. Un dislate se mire por donde se mire. Lo peor es que la Jerarquía admita y consienta, como siempre.

En mi Parroquia es una "lucha". Los feligreses habituales saben que a mí no me gusta administrar la Comunión en la mano y mantengo ciertas reglas a rajatabla:

- a los niños, nunca

- a los que la piden sin observar la forma establecida, tampoco

- a los que se acercan llevando objetos en la mano, nunca (la última, el Domingo pasado: Una señora con el abanico en la mano).

Así y todo, en cuanto hay gente que no es habitual de la Parroquia, vuelta a la "lucha". Es común que tenga que sujetar la mano del comulgante para evitar que se vuelva y comulgue de espaldas al Altar, o dándose la vuelta, o caminando de regreso al banco. Sin embargo, eso que yo procuro que no pase, lo consienten en la parroquia de al lado (y hasta lo "estimulan").

La culpa es del que consintió, primeramente. Y en segundo lugar de los que en la actualidad ceden y conceden. La clave de la recuperación está en los Seminarios (como en tantas cosas). La dificultad, más que en las parroquias, en las iglesias de religiosos etc. (donde han empezado tantos de nuestros males, luego imitados-repetidos en las parroquias).

Para acabar: Cada vez estoy más convencido de que si un día la Iglesia promovió la Comunión frecuente, ahora es urgente la promoción de la Comunión espaciada y regulada. No bien sé bien cómo (respecto a la práctica) pero estoy convencido (como "principio").

Saluti per tutti (soltanto i signori; mai le donne).

'

'

Tito... dijo...

Don Terzio:
Si en su diócesis está vigente el indulto que permite comulgar en la mano, Ud. no tiene derecho a obligar a los niños a hacerlo en la boca.
Si no está vigente, ni Ud. puede darla en la mano ni los fieles recibirla de esa manera.
Le aconsejo que averigüe, no sea cosa que en su celo sacramental esté desobedeciendo a la Iglesia inadvertidamente.
Saludos

Pablo dijo...

Tito:

Sin ánimo de polemizar, porque el tema parece haber tomado otra dirección, me parece posible que Don Terzio esté cumpliendo con su deber: en ciertos supuestos el sacerdote tiene el deber-derecho de denegar los sacramentos. Claro que para afirmarlo hay que conocer todas las circunstancias, cosa que ignoro.

Cordiales saludos.

Pablo dijo...

PS: Por ejemplo, la Iglesia pide:

"5. Se recomendará a todos, y en particular a los niños , la limpieza de las manos, como signo de respeto hacia la Eucaristía.

Pablo dijo...

Apreciado Athonita:

Me han gustado mucho sus tres consideraciones sobre el ayuno, y sus posibles variaciones. Barrunto que en el tema hay paradojas y tensiones, no sólo por las disposiciones del que comulga con frecuencia sino también por el entorno en el que le toca vivir.

1.- Aquí parece haber dos polos: a) los laicos, que viven en el mundo, necesitan la comunión sacramental frecuente para resistir las presiones del ambiente y no descomponerse en su vida moral; es un medio de santificación que actúa ex opere operato; b) La Carta a un Trapense de Fr. Petit de Murat, nos advierte sobre no ilusionarse ligeramente con alcanzar la contemplación apurando comuniones y misas breves haciendo un millón de cosas.

En un tiempo de mi vida, repleto de activismo, pensé que Petit era un tanto exagerado… Luego, viendo un poco las luces que vienen de Oriente, debo decir que me dejó pensando. Creo que san Juan Crisóstomo recomendaba cuatro veces a la semana. ¿Será un ejemplo de cierto equilibrio entre los dos polos?

2.- La disciplina actual permite recibir la comunión hasta dos veces en un mismo día. Por otro lado, sabemos que el enemigo se transfigura en ángel de luz, deforma el conocimiento propio, por lo que podría sugerirnos esa anorexia mortal. Ahora, me pregunto, qué pasaría si Dios permitiera alguna vez que me viera tal cual soy, y si toda la miseria material se formalizara de un golpe de luz… ¿Temor y temblor? ¿Penitencia fuerte y prolongada? ¿El Señor no soy digno me dejaría postrado en el suelo por tiempo considerable?

3.- Lo que sugiere abre un horizonte nuevo: el ayuno como abstención de lo que rutiniza.

Lo de los gustos litúrgicos, bueno, depende de las elecciones concretas que cada uno tiene. Para mí hay una necesidad radical, profundísima, de lo sagrado. Y a medida que se van muriendo los curas viejitos, el desierto se vuelve más árido. Y las nuevas generaciones… ¡ay!

Pienso que hay hacer lo posible para la liturgia vuelva a ser lo que debe; porque es un bien común al que no conviene renunciar. Si la Iglesia no ofrece un refugio sagrado verdadero en medio del mundo secular ¿quién lo hará?

Cordiales saludos.

Tito... dijo...

Pablo:
Por supuesto. Sólo me baso en lo que planteó Terzio como regla (nunca distribuir la comunión en la mano a los niños). Creo que vienen al caso estos párrafos de Redemtionis Sacramentum:

"[91.] En la distribución de la sagrada Comunión se debe recordar que «los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos». Por consiguiente, cualquier bautizado católico, a quien el derecho no se lo prohiba, debe ser admitido a la sagrada Comunión. Así pues, no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie.

[92.] Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca, si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, póngase especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano."


Sería cuestión de ver qué se entiende con la última oración, pero creo que si se quisiese imponer la regla que plantea Terzio, estaría dicho ahí mismo.

Estoy de acuerdo con que el tema siga su curso, pero creí necesario llamar la atención acerca de lo que puede ser una desobediencia más o menos grave (negar un sacramento sin motivo válido).

Saludos

Sangre Azul dijo...

"Finalmente absténganse todos los escritores eclesiásticos, desde la promulgación de este decreto, de toda disputa o discusión acerca de las disposiciones para la frecuente y diaria Comunión".

San Pío X - "Sacra tridentina synodus"

http://www.statveritas.com.ar/Magisterio%20de%20la%20Iglesia/Magisterio%20de%20los%20Papas/Magisterio%20de%20San%20Pio%20X/Sacra%20tridentina%20synodus.htm

Terzio dijo...

Oh! Desde ese decreto (pastoral) de San Pio X han pasado tantas cosas...

Tocante a la administración del Sacramento a los niños (y a los adultos) el ministro es el sacerdote (y en su caso el diácono), y es el ministro el que "administra", juzgando si es oportuno o no dar la comunión en esa forma a determinados fieles en determinadas circunstancias.

Por lo demás, lo que se introdujo como "abuso", no es problema (no en mi caso) que se corrija con rigor negando esa forma "abusiva" (por más que esté permitida) de recibir la Comunión; tanto más si al sacerdote le consta la insuficiente disposición/formación del comulgante que pretende recibir la Comunión en la mano. La sentencia dice que de internis neque Ecclesia, y yo no juzgo de internis, pero de externis sí. Absolutamente.

A veces, la resistencia a las normas es necesaria; si se entiende como "moralmente", incluso es obligado (me refiero al sacerdote "consciente", claro).

Otra cosa: Entender la Eucaristía (y los Sacramentos etc.) como "derecho" según el concepto de "derecho" vulgarizado por el lenguaje político etc. es un disparate, propio de quién no sabe qué dice y de qué se trata.

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Tito... dijo...

Don Terzio:

Usted afirmó poner en práctica la regla de nunca distribuir la Comunión en la mano a los niños. Eso no tiene nada que ver con que le conste una "insuficiente disposición/formación del comulgante que pretende recibir la Comunión en la mano". De hecho, las disposiciones (más allá de la posición de la mano) son exactamente las mismas para ambos usos ("bucal" o "manual") y para todas las edades.

En mi primera intervención dejaba abierta la posibilidad de que su desobediencia pasara inadvertida a Ud. mismo. Ahora se encarga de aclarar que no es así.
Me pregunto, ¿Cómo piensa que puede solucionar un abuso con otro abuso? (Como dice el dicho: "two wrongs won't make it right")
¿Con qué derecho recrimina el abuso de la introducción de un modo de distribución de la Eucaristía si usted mismo no muestra ningún respeto a la normativa vigente al respecto?
Noto una cierta incoherencia en este punto.
Como cuando habla de una forma "abusiva permitida". Error, lo abusivo fue la introducción del uso, no el uso en sí mismo.


La introducción de la Comunión en la mano fue abusiva justamente porque en la disciplina eclesiástica hay una serie de derechos, obligaciones y normas. Peor que un fiel exija como derecho lo que no le corresponde es que un ministro le niegue un sacramento (o una forma de recibirlo a la que tiene derecho) a alguien por preferencias personales.

La regla que se autoimpone no tiene justificación. Todo lo contrario, viola los derechos de sus fieles y las normas de su Iglesia.

Saludos, Terzio, espero que reflexione y no tome a mal estos consejos.

Terzio dijo...

Oh!

Me gusta "violar" reglamentaciones de "observantes" desacatólicos modernizantes.

Es por su bien (aunque dudo que semejantes protervos alcancen mejoría).

Ita!

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文章 dijo...

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