viernes, 16 de octubre de 2009

Cruzando las fronteras de la poesía


Ya que Natalio sigue remolón,,, renuevo mi tarea de telonero y les ofrezco aquí lo que fuera el Prefacio a un poemario eucarístico —Pan y Vino—, de cuyo contenido algunos versos anduvieron paseando por este blog.

Hay algo en la pretensión de este poemario que me atrevo a llamar —aunque el término esté por demás erosionado— abismal. Un extraño vértigo acontece (pues el vértigo ocurre) al caer en la cuenta de la... ¿paradoja?, ¿oxímoro?, ¿aporía?... que encierra esto de hacer poesía sobre la Eucaristía.

¿Por qué?

Pues porque Ella es un Poema en su sentido más estricto y preciso.
Forma que emerge en la Figura sin prescindirla.
Figura que trasluce su Forma sin hacerle sombra.
Pascua del significado primario, que muere (en la epojé de Ricoeur) y es rescatado y florece transfigurado en la plurisignificación de sus armónicos.
Égloga viviente a la reverberante analogía.

Como dijera Maritain, “esta adivinación de lo espiritual en lo sensible, y que se expresará a su vez en lo sensible, es ciertamente lo que llamamos poesía” (Frontieres de la poesie).

El dictum eucarístico es poesía: no hay duda.

Y sumo razones más para avalarlo, ahora de la mano de García Lorca: Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.

Juntar cuerpo a pan, vincular sangre a vino —con el valor agregado del ser— hacen dos milagros: el de la transubstanciación y el del poema que allí, mudo, rimado queda en rojo y dorado.

Y por algo más me atrevo a estar tan seguro de la morfología poética de la Eucaristía: Ella es el Todo en el fragmento, y éste es tal vez el mayor propium de la poesía. Decía Claudel que no está la virtud de la poesía en sumergirse en lo infinito para hallar algo concreto —como aseveraba Baudelaire— sino todo lo contrario: hay poesía cuando una figura definida habilita en su fondo lo inagotable.

Y él no lo dice pero emerge de maduro que esto se da de un modo eminente en las cercadas especies eucarísticas del pan y del vino: contornos finitos, comarcas ínfimas, en cuyo dictum accedemos a lo sin fondo y sin orilla.

Pero crece el vértigo al sospechar —o más— que nada divino puede ser “un” sino “el” o “la”, pues aunque su abanico de milagros es amplio y su Libertad libérrima y su delicia sea enredarse entre nuestras coyunturas, su identidad con el Absoluto le impide abandonar su ineludible rol de “universal concreto”, Analogante y nunca analogado.

Aun con Carne, siempre es Arquetipo.

Y los espejos se espejan al infinito cuando uno intenta pensar en amar el Amor, liberar la Libertad, iluminar la Luz, o simplemente... en hacer poesía sobre la Eucaristía.

Vaya habilidad la mía para explicar el temblor y desalineo de mi pluma no por defecto del sujeto sino alegando lo superante del objeto. Siendo ambas verdades, las enhebro en único torzal, y que se crucen los hilos de barro con las doradas hebras, en este “strómata”, poemario paradojal, que pretende para este tiempo vacilante, ser apoyo nocturno.

Y si es un error mortal esperar de la poesía el alimento supersubstancial (Rimbaud así lo hambreó) nada más veraz que lo que en espejo se ve al derecho: acierto vital será esperar de la Eucaristía la mejor poesía.
De Ella —claro está—, no de la mía.

el Athonita

10 comentarios:

Milkus Maximus dijo...

Interesante. Pero digo yo Athonita: ¿por qué no se anima y se pone su propio blog?

Natalio Ruiz dijo...

Pero qué antipático Milkus!!!

No le quite lo único de nivel que tiene este humilde blog.

Ya comentaremos algunas cosas... cuando tenga tiempo.

Respetos atosigados.

Natalio

Milkus Maximus dijo...

Mire, no lo iba a decir, pero ya que me torea, se lo digo: entre el Athonita y Santopoco le pueden salvar la fama de vago para escribir que seguramente tendría si ellos no aportaran lo suyo, pero de escribir se tiene que hacer cargo Ud., aunque sea de vez en cuando.
Y no se me ponga susceptible: nadie le va a desatar la vaca, pero déjela pastar en sus propios pastos.

Daisy dijo...

Esto no puede ser: vengo de los jardines de Mary a visitar la casa de Natalio y me encuentro con que un huésped critica al dueño de casa porque invita a sus amigos y deja que hablen. ¿Hay algo malo en hacer de la propia casa un lugar de reunión en que unos amigos se turnan para hablar mientras unos viandantes aprovechan las puertas abiertas para entrar y escuchar? Eso no quita que también es de esperar que hable el dueño. Pero le pido, Natalio, que no quiebre el círculo de hablantes, que es lindo darse una vuelta por acá y escuchar las diferentes voces. Si los otros quieren hacer su propio espacio, también, pero ¡no se dispersen tanto!
Una visita del Jardín

Milkus Maximus dijo...

Estimada Daisy: con Don Natalio nos conocemos personalmente y gustamos de intercambiar cargadas y comentarios. Cualquier crítica mía a Natalio por este medio, si suena excesiva, va en broma. Las críticas serias se las digo cara a cara.
Bienvenida a estos lares, y más aún si trae aires del Jardín de Mary.

Natalio Ruiz dijo...

Completamente de acuerdo mi amiga Daisy. Hace mucho que este blog dejó de ser una casa para transformarse en una sala (muy cálida en lo posible) de reuniones y tertulias. Por eso es que no sólo invito a Goyo Santopoco o al Athos (que verdaderamente honra y da nivel al espacio) que ya han asumido su rol de "contribuyentes" sino también a otros como Odysseus y otros amigos del blog o, si me apura y no se anima en el fino jardín, a ud. misma. Es una sala abierta donde quién quiera tirar un tema para charlar sólo debe hacerlo.

Pero estamos perdiendo palabras en cuestiones menores.....

Respetos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Pero propongo volver al jugoso tema del post.

El que podría aportar, ya que tiene por primer oficio la poesía (aunque no aportó todavía en el rubro...) es Gregorio Santopoco.

En lo personal, me encanta la poesía pero sólo me he animado para mi hermosa dama.

En materia religiosa hay algunas que me han servido particularmente como modo de oración pero voy a hacer una confesión.

Muchas veces transpolo al rezar, al mejor estilo Glenda, las poesías románticas. Y si bien tiene hasta fundamento me confieso "grasa" espiritual.

Y en ese rubro, cuando pienso en poesía al rezar, recuerdo a Gustavo Adolfo y digo ante el Sagrario: poesía eres Tú...

Respetos poéticos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Y para compensar lo grasa agrego a mi aporte unos versos de un machazo refinado como Quevedo:

EN ALABANZA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
En tiempos de carnestolendas

La palabra del Padre te da la hostia;
que pase la palabra de boca en boca.

Aquesta compañía de Jesús la junta;
mira bien como comes, que basta un Judas.

Alma, que ser esposa de Dios procuras,
este pan de la boda, siempre te dura.

Tanto quiere a los hombres Dios, que pretende
que le beba la sangre quien más le quiere.

Este disfraz de Cristo da y lleva el premio;
pues vestido de blanco, diz que está en cuerpo.

Es manjar que de balde se da a los fieles;
quien le come en pecado, sólo le vende.

Estas carnestolendas son de provecho;
quitan carne de tierra, dan la del cielo.

Si por lo muy barato llegas manchado,
lo barato suele costar muy caro.

Mejor es ser salvados que no tirados,
y este pan es de azúcar y de salvados.

Quien no goza estas horas, de aquí a dos días,
él dará con los güevos en la ceniza.

Quien nación en las pajas, porque tú vivas,
se quedó, porque comas, en las espigas.

A los que este martes pecan furiosos,
dales con la del martes diablo a todos.

Cristián Dodds dijo...

¡Qué bonito, Athonito! (es por la rima, vio, ya que poéticos estamos).
Agrego que la Palabra de Dios se hizo poesía, sobre todo, con la Encarnación, y ahí empieza lo del todo en el fragmento (y por lo de que no hay "empanación").
Jesucristo es el Poema de Amor de Dios, y la música y la rima los tomó de la pequeña María (no la Mary de estos pagos, sino la virgen de Nazareth).

Odysseus dijo...

Don Natalio... las extorsiones públicas no funcionan... :-)
Le contesto entre papeles y apuntes y ejercicios y facturas y teléfonos y computadoras y cansancio y sueño ... y mirando el reloj, me despido.
Cordialmente.
Odysseus.