domingo, 1 de noviembre de 2009

Orar con los Santos


Liquidez es palabra clave en el mundo financiero. Casi sin imagen material nos refiere a lo que fluye libre y suelto; el “cash” que tenemos a mano: disponible, como nos dice el ticket de Banelco.

El término tiene una fuerte impronta cristiana: vivimos de la liquidez del Resucitado. Sus gloriosas Llagas nos hablan de Sangre sin coagular, Sangre y Vida que fluyen sin atascamientos.
Es el Amor líquido.

Y lo que se dice de la Cabeza, se dice de su Cuerpo: liquidez y disponible vuelven a ser palabras clave para expresar el vínculo del Cielo con la tierra.
Todo está puesto en común. “Koinonía” es la palabrita bíblica.
Todo está abierto. “Omnia nuda et aperta”...

Es la Comunión de los Santos. Y Comunión de lo santo...
Los méritos de Cristo fluyen como sabia y sangre por todos los sarmientos. Los méritos de los santos fluyen igual por todo el organismo eclesial. Organismo que se dilata, esponja y expande, mientras esta liquidez de la Vida de Dios irriga y se difunde.
Pero no sólo los méritos. Sino el pulso mismo del amor en ejercicio es liquidez y disponible puesto en común. Es la oración del Cielo... “disponible”.

Si en el curso de esta vida mortal lo esencial es morir por los otros, pasados al ámbito eterno, lo esencial es vivir por los otros. Donde “por” no es sólo intencional sino atravesante.

Las bellas e intensas imágenes del Apocalipsis lo expresan con notable contundencia.
En ese Océano de Amor líquido disponible, vivimos, nos movemos y existimos. Ahí estamos desde el sumergimiento del día de nuestro bautismo.

No obstante.
Podemos permanecer impermeables. Encapsulados. Cerrados sobre nuestro propio yo, sólo dispuestos a con-vivir con lo ajeno divino-eclesial y no a per-vivir con ese Mundo divino.
Es una pena que el cristiano muchas veces se aísle en su oración, en vez de disfrutar de esta fiesta sinfónica. Que repliegue, atrofie, automargine su plegaria.

Rezar atravesados por el Cielo abierto, fluyendo íntegro por nuestro interior, es una consigna concreta para esa hincada de cada día: “que no me cierre, Señor, sobre mí; que me abra entero al Amor líquido, a la fluida y acústica Plegaria de todos los redimidos.”

(Perijóresis o circumincesión son palabras difíciles y técnicas que tuvo que inventar la teología para expresar este misterio que se da entre las Personas divinas, entre las dos naturalezas de Cristo y entre los miembros de la Iglesia de arriba y de abajo...).

Más que ‘inter’-actuar –como se dice tanto hoy- se trata de ‘intro’-meterse...

Rezar en la Comunión de los Santos es el misterioso y vertiginoso desafío a permear el yo orante a la plegaria ajena. Embeberlo en lo ajeno.
Es algo más abismal que el rezar por las intenciones de los demás: es dejar que la plegaria ajena fluya por mí, me recorra y suba –por mí- al Padre.

Rezar con san Pablo, o el santo que fuera, por tanto no puede reducirse ni a la tara racionalista de informarse para ‘entender’ cómo rezaba, ni a la tara voluntarista de observar para ‘imitar’ un modelo externo: se trata de incorporar esta plegaria líquida, activada, en ejercicio, por el inmenso Pablo de Tarso, que en Cristo, vive y ora para siempre... en mí.

Digamos también que esta liquidez no nos licua en un todo amorfo. Cada uno conserva su nítido yo, con su voz, su libertad, su historia y entraña personal.
Tal vez sólo la analogía musical nos pueda acercar a describirlo: ese acorde, esa sinfonía, donde cada nota sigue siendo tal, pero luce y reverbera al ser atravesado por los sonido diferentes –en timbre y nota- de los otros.

Hay una imagen oriental muy feliz —aunque habría que limarle algunos detalles— que es la del espejo. La vida del orante como la vida de un espejo. (Occidente ha demonizado a los espejos porque se ha tarado en la imagen de Narciso, que enfrenta al espejo; cuando en la estética de Oriente, los espejos acercan lo alejado, integran lo escindido).
Veamos qué nos aporta como símbolo del orante: no emite desde sí, pero responde sin retener. Refracta desde una identidad y ángulo auténticos (que constituyen su mismidad) (su estar ahí y su estar así) pero lo que emite no es nada de sí mismo, sino lo siempre ajeno... Es inmóvil en su superficie, y capaz de expresar el mayor torbellino...

Tras la misma plegaria de Cristo, que es la primera que fluye por las venas de nuestra fe, Zaqueo, Bartimeo, Magdalena, el Centurión, el Buen Ladrón, el Bautista, los Apóstoles y la Tradición completa de los Orantes de la Iglesia rezan con y en nosotros.
Y no sólo ellos: nuestros abuelos, nuestros padres difuntos, nuestros hermanos e hijos que ya partieron...
No sólo rezaron antes, ni sólo rezan ahora por: también rezan “con”. Y es injertando nuestro diminuto balbuceo orante en el todo sinfónico de este majestuoso Cántico Nuevo que oramos en la Iglesia.

El Catecismo dedica dos números enteros (2683 y 2684) a los maestros de la oración: la muchedumbre de testigos que conforman la tradición viva de la oración. “Tradición viva” dirá, expresando magníficamente la tensión justa entre lo antiguo y lo nuevo, entre lo ya pasado y lo en pleno despliegue: son ellos los que siguen orando y estimulando la más ínfima plegaria elevada desde nuestro Valle. Y trae a colación el Catecismo la “entrega” que hace Elías a su discípulo Eliseo de dos tercios de su propio espíritu (2Re 2,9), que éste último sólo podrá recoger mientras su maestro es raptado hacia lo alto...

Lo hemos dicho mucho, pero vaya una vez más: hay un famoso tratado sobre la oración de una mística suiza llamado “el Mundo de la Oración”. Parece un título simple, estereotipado, poco esmerado. Y lo primero que dice es justamente lo contrario: que no quisiera decir mucho más que eso, tan difícil de decir, y es decir que la oración es un mundo...

Un mundo de vivientes. Un mundo de vínculos. Un mundo de armónicos. Un atravesante mundo sinfónico. Al que somos invitados a entrar, subir y “participar”, como se dice hoy tanto.
Hablar de “oración privada” es casi una contradicción en términos.
La oración es un bien corporativo. Ni hay que privatizarla ni hay que protegerla en barrio cerrado.

La oración de Cristo, de su Madre, de los santos, están ahí, dentro de nosotros, presentes. Sólo que inactivos. A un “click” de distancia para destildar esta resistencia y permitirles que fluyan libres, resuenen gráciles en nuestra ‘caja de resonancia’ interior.
La oración –como Mundo- no se inventa ni se fuerza. No se “construye” (Babel). Se destraba, se desanuda como un moño, con dos dedos...

No peleen por dentro. No aprieten dientes pujando por sacar a flote un ruego... Es maña más que fuerza... Como le dice Mozart a Salieri en Amadeus: it surface by itself (emerge —en el sentido de flotar— solo).

Dice Knox que quien quiere sacarse de encima las distracciones en la oración a los manotazos, es como cuando uno trata de espantarse una mosca: más y más seguirá revoloteando encima nuestro.
Como cuando nos enseñaban a hacer la plancha en la pileta: quien se aquieta, flota solito en el líquido Misterio.
Insértense (o déjense insertar-injertar) en la fluida y líquida corriente de amor y plegaria del Cielo y de la Tierra.
Los más pequeños sobre los hombros de los mayores.
Los más pecadores escondidos tras los menos.
Los santos tras los ángeles. Y hacia el centro, la Madre de Dios, sobre cuya vertical asciende su Hijo, como flecha encendida hacia el Padre... Todo y todos en un mismo sentido.

Como aquello que cuentan de san Silvano del monte Athos que no gustaba rezar “enfrentado” a los íconos, sino que los tomaba, los daba vuelta, los apretaba contra el pecho o la frente y rezaba con ellos por delante...
Podría decirse, doblando el sentido: ¡un “modo extraordinario” de rezar!

La última obra de Jack Lewis —Cartas a Malcolm— es un tratadillo sobre la oración. Y, ejemplificando esta insoluble paradoja entre el hacer y el dejar hacer, emplea la imagen de la batuta del director de orquesta: ¿saca música, hace música? No. Más bien recoge y engolfa al viento sonidos ajenos, salidos de instrumentos ajenos, siguiendo una partitura ajena... that’s our job!, remata el inglés.
Como cuentan que fue el final de san Agustín: agonizando, escuchaba que se acercaba la música, cada vez más intensa, más bella, irresistible...y se dejó cautivar y llevar por ella.
Cerrar los ojos, recogerse en ese mundo de oración, y ante la liquidez de la plegaria completa de la comunión de los santos, tras el “la” que Cristo, el Nuevo Orfeo, ofrece a todos, elevar nuestra batuta, mirar la divina partitura, mirarlos fijos a todos, y habilitar en el anfiteatro interior la más bella música: el cántico nuevo, el canto de los resucitados.

Y entonces, serenamente, darle la entrada —como dice el Te Deum— a los ángeles todos, querubines y serafines y demás potestades, que en su fraseo, en su delicado aleteo, dibujan el comienzo del solemne Sanctus... hasta que entra el grave y grueso coro glorioso de los Apóstoles, y el imprevisible coro de la multitud admirable de los Profetas; la voz intensa y sanguínea del blanco ejército de mártires... el sabor de los doctores, la bucólica de los pastores... y -¡qué bello!- la limpia y cristalina, diáfana y aguda cadencia de las vírgenes... todo fluyendo, líquido, al pulso insustituible del propio corazón, que gime por piedad con unos, danza de júbilo con otros, alaba, bendice, sacrifica y ofrece la apropiada música ajena de la plegaria cristiana.

No recen solos.
Sáquenle la mejor de las músicas a los músicos del Cielo.
La partitura es de Dios; la maestría en cada fraseo es de ellos; pero la destreza de ustedes es crucial: es estirar los brazos, cargar de presión el silencio, y hacerlo estallar en música. Música callada, soledad sonora... que recrea y enamora.


el Athonita

22 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

Muy bueno, muchas gracias.

Natalio Ruiz dijo...

Hermosísimo texto sobre algo que solemos olvidar y es uno de los grandes tesoros del catolicismo.

Son muchísimas las cuestiones para comentar pero me limito a una.

El texto me recordó un pasaje muy poético y profundo de la Ética Nicomaquea con su correspondiente comentario de Santoto sobre cómo las cosas de los amigos son propias y lo merituado por el amigo meritúa para el amigo.....

Y no sólo nuestra redención, sino toda esta Comunión con los santos se funda y explica allí.

Es hermoso el sentir que nuestro deber consiste, simplemente, en entrar en la correntada con el universo de Gigantes que te ayudan a seguir....

Santos respetos.

Natalio

Pablo dijo...

Apreciado Athonita:

En el blog Wanderer, Juancho, que también es seguidor de este blog, pregunta sobre cómo hacer Lectio.

Le sugiero un breve post al respecto, sencillo y práctico, que sirva de introducción. Ud. dirá: que se compre el cd del Athos. Vale, pero una breve introducción no vendría mal o al menos alguna sugerencia bibliográfica, si la hay en internet.

Para mí es magnífica esa colección de la Biblia comentada por los padres, que están editando en España. El precio, en euros... Ojalá hicieran una edición popular de los Evangelios.

Cordiales saludos.

Pablo dijo...

errata: Padres... santos Padres!!

Pablo dijo...

Acá está el link del comentario bíblico

http://www.ciudadnueva.com/files_cn/bcpi/bcpi_4.htm

Natalio Ruiz dijo...

"Ud. dirá: que se compre el cd del Athos. Vale, pero..."

No no no, primero que acredite la compra de un cd, algún que otro producto y un bono contribución para los baños del monasterio....
y luego, creo que por una módica suma, se puede afrontar el encargo del "post a medida".;)

Como ven la cosa está complicada y en mis tiempos libres me voy a dedicar a ser "gerenciador" de los productos monjiles......

Respetos comerciales.....

Natalio

Eduardo Mangiarotti dijo...

¡Podría ser un nicho no explotado! "Posts religiosos". Yo ya tuve la experiencia de bloggers que me han pedido algún texto (¡uno desde Colombia inclusive!). Muy bueno el texto

el Athonita dijo...

La última vez que cobré por escribir, fue en el colegio, escribiéndoles cartas de amor en nombre de amigos a chicas que jamás de los jamaces supieron ni sabrán que tuvieron (o tienen) en su haber una melosa carta del Athonita.

El pago se efectuaba en la divisa mejor cotizada por entonces: Particulares 30.
Me acuerdo en especial de uno —el Gordo Righini— quien siempre me hacía la misma recomendación: acordáte plis: 3 o 4 faltas fieras de ortografía,,, si no, no me cree ni mamada.

Por lo demás, todo cuanto escribí de monje ha sido ampliamente deficitario para las magras arcas de este Yermo.

Pablo: a este muchacho Juancho te confieso que más tentado estuve de contestarle otra candorosa pregunta (creo que fue suya o de otro forista de allí): sobre Bella Vista.
Pero no, aunque allí nacido, no es la sociología religiosa mi faena, y mi estrafalaria teoría sobre ese pago dudo que goce de buena prensa.

Pero con gusto, en cambio, cuando cuadre, conversemos sobre la Lectio. Al respecto, me preguntaba qué pasó que no hubo Carta Post-sinodal tras el sínodo sobre la Palabra........ si alguien sabe algo, bienvenido.-

Athos.-

Juancho dijo...

Acá se presenta Juancho.

Cuando era niño (unos 16 años) me enseñaron el "método" (es verdad que es una palabra moderna y fea) de la Lectio con los pasos de lectio-meditatio-oratio-contemplatio.

Con un comentario contemporáneo al texto de Guigo el Cartujo.

Estuve buscando el texto de Guigo el Cartujo en la web y no lo encontré. Encontré unos pensamientos espirituales de él en textosmonasticos.wordpress.com, pero no sobre la lectio.

Acerca del CD del Athos es la primera vez que oigo.

Voy a leer con pausa este post sobre la oración con los santos.

Si viene algo sobre la lectio divina, muy bienvenido.

Muy agradecido por lo que nos dá gratuitamente en este blog.

Juancho.

Juancho dijo...

Athonita:

Siempre que leo sobre Bella Vista trae sonido a latín, a incienso, a sotanas, a Castellani, a Santo Tomás, San Rafael, etc...

Todas cosas que uno admira (las humanas mejor decir que las idealiza) y que las vé como imposibles de encontrar en el catolicismo de acá a la vuelta (al menos en donde yo vivo, zona sur oeste del GBA)

Por eso me pregunto: ¿porqué ese lugar reúne cosas tan interesantes, como se formó esa "comunidad"?

Lárgue prenda, se vé que conoce el paño. Y si no tiene buena prensa su teoría, mucho mejor.

Gracias,

Juancho.

Natalio Ruiz dijo...

Estimadísimo Juancho:

Espero que haya captado la clave de solfa en todo mi comentario.

Sobre los cds son unos cursos de espiritualidad y retiros dictados por unos monjes.... y grabados. En todos enseñan a orar, ese es, ni más ni menos, su cometido. Si me escribe un mail (no encontré su email en el perfil) le paso más datos. "De mientras" puede solicitar cds., dulces, imágenes o infinidad de cosas de los mismos "monjes" siguiendo el "link" referido a las "Estampas año sacerdotal" y a la información que allí aparece.

Con relación a los textos de Gigo... Fenomenales. Consígalos porque valen la pena.

Con relación al pedido de post para el Athos, me sumo y pido yo también.

Respetos.

Natalio

Pablo dijo...

Natalio: Voy a proponer a la mujer de un amigo que haga una compra de productos Athos Inc. para vender en Rosario. Si acepta, le aviso.

Athonita: vendría bien algo sobre la lectio.

¿Le gusta el comentario patrístico que publica Ciudad Nueva? ¿Vale la pena que la gente haga el gasto?

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Athos.

Comente sobre Bella Vista.
Qué es lo que realmente piensa de tamaña ínsula?

Uno de Ciudadela.

Anónimo dijo...

Aquí esta el link con el texto de guigo II,

procit.

Maxwell 86

Anónimo dijo...

@#$%&··$%ºªª12##!!!
no se pegó en el anterior:

http://members.fortunecity.es/mariabo/SCALA.htm

Odysseus dijo...

La lista de los comentarios patrísticos publicados...
www.ciudadnueva.org.ar/v2/libros_xcoleccion_detalles.php?id=75&l=1


Hay un librito que leí alguna vez. Se titula: "La lectura de Dios", de García M. Colombás (ed. Monte Casino).
En su momento me ayudó.

De todas formas creo que hay un poco de perseverar en la práctica y otro poco de reconocer la forma más acertada para cada uno.
Quizá me equivoco, y que el Athonita me corrija!, pero la predisposición natural de cada uno influye en el método de meditación a elegir.

Además muchas veces pienso en la dificultad nada fácil de resolver del trajín diario que entorpece la meditación y el reposo santo...


Cordialmente.
Odysseus.

Juancho dijo...

Maxwell:

Gracias capo.

Juancho.

Juancho dijo...

Natalio:

Sí, algo de sorna capté. Pero existe un CD realmente, no?

Habrá que verlo con el Athonita?

Juancho.

Natalio Ruiz dijo...

Juancho, los cds existen de verdad y están excelentes. Y en serio se pueden comprar y pedir a esa dirección de mail y se los mandan.

Y si el Athos no hace propaganda es por falsa modestia porque de verdad son excelentes y de verdad andan necesitando toda la ayuda que se les pueda brindar.

Respetos mangueros.

Natalio

Anónimo dijo...

En su audiencia de ayer, el Papa justo habló de que debiéramos reservar un tiempo para la meditación de la Biblia cada día, en el contexto de los comentarios que está haciendo sobre la teología mística y la teología escolástica, personificadas, en esta ocasión, por San Bernardo de Claraval y Abelardo. ¡Vale la pena leer el texto!

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Juancho: Leáse lo del Cartujo, vale la pena. Sintetizando mucho, la lectio divina consiste en lectio, meditatio, oratio, contemplatio. Para la parte de meditación, algunos escriben; lo hice durante unos meses hace ya años y tiene de bueno que cuando uno lee eso pasado un tiempo, encuentra un hilo conductor. En cuanto a qué leer, algunos leen alguna de las lecturas de la Liturgia del día, otros siguen algún libro de la Biblia... Hay para todos los gustos. Tampoco es necesario leer mucho, puede ser un párrafo, un capítulo, etc. Si se anima, es un lindo ejercicio leer directamente de la Vulgata, hay frases que en latín tienen una variedad de colores que lamentablemente se pierden en castellano. Frases como "si scires donum Dei" o "sine me nihil potestis facere" son intraducibles...

Natalio Ruiz dijo...

La verdad es que poco entiendo del asunto y eso poco es lo que me enseñaron.

No obstante, hasta que hable el Athos que es el que tiene el "carisma" de enseñarnos a rezar yo recomendaría comenzar por la Catena Aurea de Santoto.

Con cada frase de los padres se abre un abismo de meditación.

Respetos meditativos.

Natalio