martes, 2 de marzo de 2010

Combate litúrgico


Una introducción sólo para que se entienda.

Resulta que a raíz del tema del post ¿Cristo está? se armó un interesante diálogo en los comentarios. Principalmente entre Gandalf y el Athos que se empeñaban en demostrar que no son los archirivales que el insidioso de Natalio quería presentar a la sociedad.

Pero la paz duró poco y se vienen los golpes.... (si el Athos quiere contratacar con post "ad hoc" sabe que está en su casa).

Nosotros, sin pizza y sin birra por cuaresma, podemos sentarnos a ver los embates.

Pongo los comentarios de "la anónima" y el del Athos que dieran lugar al inesperado embate.

Natalio

Dijo la anónima:

Ay, aquí siempre me encuentro con vocabulario nuevo, a ver, don Ludovicus, si me clara qué es eso de "córico".Muy bueno el "diálogo" entre los Athos y Gandalf. A ver si se repite. Encuentro un poco rara esa liturgia, que mezcla de todo un poco, pero soy nula en la materia. En fin, a ver si en el Athos se atreven al rito extraordinario, al menos cada tanto. Ahí me encantaría ir a visitarlos.


Dijo el Athos:

Estimado Gandalf: le contesto breve, dado el medio. Por mail, si quiere, le detallo más. Tras muchos años de tanteos, aquí hemos celebrado durante algunos años la Liturgia de las Horas de Rito Bizantino. (Para los Sacramentos nunca dejamos el latino). El proceso de búsqueda es largo de relatar... Usted conocerá el camino hecho por las Hermanas de Belén y la Asunción: pues algo bastante similar (en escala local, claro). Pero tras algunos años, vimos mejor retomar el Rito latino para las Horas. Justamente porque nos parecía que el “mensaje” que destilaba nuestra opción era: “para celebrar con gusto, solemnidad, sacralidad y poesía... no queda otra que saltarse de Rito”. Y no.Y no, entre otras cosas, porque la Liturgia Latina admite un montón de “ad libitum” que bien aprovechadas, amplifican la “parquedad” del esquema latino básico. Y así, desde el esquema latino, sin salirnos un ápice de su estructura, y asumiendo el Tessaurus benedictino para la distribución del salterio, empleamos como HIMNO, como RESPONSORIOS (largos y breves) y como ANTÍFONAS incontables troparios y kondakions y demás yerbas buenas de la Tradición de Oriente, o del Occidente del Protomilenio, como el Ofrecimiento del incienso y el “Oh Luz Gozosa” para las Vísperas. Entre estos tesoros, no quisimos “renunciar” al Canon de san Andrés de Creta para la Cuaresma: cuidadosamente seccionada, todos los Laudes de Cuaresma van cantando —a modo de “Himno de la Hora”— un segmento del mismo. Como que en el tiempo pascual, hacemos otro tanto con el Canon de san Juan damasceno. Me interesaría mucho alguna vez conversar con Usted estos temas, sabiendo de su pericia en la materia. Sin duda el riesgo es generar una ensalada rusa, al mejor estilo Annibale Bugnini o el mix de Andrè Gouzes OP... pero nos ha parecido que el desafío es lícito. Por caso, también durante el Ofertorio de la Misa cantamos el Querubikón, para parejo escándalo de progres y latinistas a ultranza. athos

Pega Gandalf

Estimados Athonita y anónima pendiente: Pido perdón por el retraso pero las cosas se me complicaron y no he tenido ocasión antes de sentarme a escribir lo prometido. No quiero dejar pasar mas tiempo y quiero empezar, aunque no pueda acabar con todo.

Antes que nada quiero aclarar que considero que el tema es arduo y no haré otra cosa que "intentar pensar" como es denominador común en este Blog.


También como preliminar quiero aclarar a la Anónima que se declara ignorante (en postura socrática la sabiduría más alta sería descubrir la propia ignorancia, por lo que la Anónima no andaría entonces tan mal en el camino del saber), que mi ejemplo del himno griego de los Querubines adaptado en gregoriano latino, no era para decirle que no debía encontrar "rara" una liturgia que mezcla un poco de todo, sino que no es en nombre de la "latinidad" que deba venir la objeción.

Y comienzo. Antes que nada me parece que no es bueno que se produzca una "dislocación" entre los dos miembros de la liturgia que son el oficio y los sacramentos, en especial la Misa. Esto rompe la unidad profunda que debe unir a ambos y que se expresa por algunos elementos que se encuentran en uno y en otra, sirviendo justamente como elemento de unidad característico de la celebración de cada día, en especial: la oracion colecta en el rito latino, los troparios en el bizantino. Además de que cada rito tiene su calendario propio y cambiarlo para adaptarlo al otro sería desnaturalizar el rito.

Por eso es que no me parece buena solución aquella que habían adoptado en una época, y menos aún tratándose de una comunidad monástica que debe hacer girar su día en torno al "opus Dei".

Pero mucho más me preocupa un principio que ud parece considerar el punto clave para su visión del problema y el criterio para hallarle solución. Y es cuando dice que ha sido determinante en su búsqueda el poder “celebrar con gusto, solemnidad, sacralidad y poesía...". A mi entender aquí hay un problema, no propio del Athonita, sino un problema que está "en el aire": la Idea de que la oración de la Iglesia es algo que tenemos que "hacer" nosotros.

Que después lo concreticemos buscando hacer algo "ecuménico" para que puedan participar miembros de diversas confesiones sin distinción, algo "pastoral" para que la gente venga atraída por un clima de festichola alienante o por el contrario algo “con gusto, solemnidad, sacralidad y poesía..." tomando de aquí y de allá de la rica panoplia eucológica de la Iglesia, no es lo esencial por más que estas diversas opciones sean lo que en general primero impresiona (aún en las reacciones "tradicionalistas") a quien se acerca a una celebración litúrgica; en el fondo todos parten del mismo principio: al "preparar" una celebración se preguntan "a ver que puede quedar bien acá" y lo solucionan según uno de los "criterios guía" arriba enumerados u otros de los múltiples imaginables, y los resultados serán mas o menos serios, según la profundidad espiritual, cultura y buen o mal gusto del que tiene a cargo la "preparación" de la celebración.

Pero la liturgia de la Iglesia no es eso, y acá nos encontramos ante el eje de la argumentación de J. Ratzinger ahora Benedicto XVI. La liturgia es algo que nos "precede" que "nos es dado". Y esto lo ha convertido en el gran adversario de lo que llama la "liturgia de laboratorio", la "liturgia fabricada" este es un tema recurrente en sus escritos sobre liturgia y la clave de bóveda de la "reforma de la reforma" y del "nuevo movimiento litúrgico" por él fomentados.

Por eso cuando usted dice "la Liturgia Latina admite un montón de “ad libitum” que bien aprovechadas, amplifican la “parquedad” del esquema latino básico". Eso, no es propio de la "liturgia latina", sino de la concepción de la reforma de Bugnini y es su quintaesencia y es, probablemente elemento clave a corregir en una eventual "reforma de la reforma".

Justamente en el libro que usted acaba de recibir, Athos, verá como en diversos articulos se apunta de un modo u otro a combatir eso, fundamental en ese sentido es por ejemplo la conferencia del gran Musicólogo y director de Gregoriano (de la excelente "Schola hungarica", de la cual se pueden conseguir, o al menos se podía hace un tiempo, grabaciones en nuestro país) el húngaro Lazlo Dobzay, quien escribió además un libro excelente llamado "The Bugnini-liturgy and the reform of the reform" que tiene cosas extraordinarias. Si le interesa se lo puedo enviar en PDF, tiene conceptos muy interesantes a propósito de los problemas que ud plantea y propone soluciones prácticas que él aplica en Hungría desde hace años.

La cuestión es que no hay el menor rastro, ni lejano, de esa presunta característica de la "liturgia latina", si uno la analiza a lo largo de su historia. El principio sí aparece, y claramente en Lutero y los reformadores protestantes (y lo digo, objetivamente, "técnicamente", no como recurso retórico barato para descalificarlo a ud.) en ellos sí el principio son ese "montón de “ad libitum” que bien aprovechados, amplifican la “parquedad” del esquema básico". En ellos, en los más serios digo, también está la búsqueda de un modo de “celebrar con gusto, solemnidad, sacralidad y poesía..." y con frecuencia lo logran: en un oficio Luterano bien celebrado, con una Cantata de Bach como centro, o en el "Evensong" de un College de Oxford o de una catedral angla uno ve lo que es “celebrar con gusto, solemnidad, sacralidad y poesía...".

El asunto es que en la liturgia católica, lo que se busca no es “celebrar con gusto, solemnidad, sacralidad y poesía..." si no celebrar con y en la Iglesia insertándose en una de sus diversas y ricas tradiciones y una vez que recibimos ese rito que nos es "dado", ahí sí, celebrarlo en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades “con gusto, solemnidad, sacralidad y poesía...", descubriendo en aquello que nos es "dado" esos elementos.

Y todo esto es de enorme importancia: en general las reacciones contra lo que pasa de aberrante en la liturgia, sea las de los "linea media" o de los "tradi", es siempre contra la "calidad" de los elementos que se usan en esa fabricación, pero lo grave liturgicamente hablando, es el hecho mismo de la fabricación, y la mentalidad que conlleva aunque esté hecha con materiales de primerísima calidad.

Ya lo decía el entonces "profesor" Ratzinger en 1976: "El problema del nuevo Misal está en su abandono de un proceso histórico siempre continuado, antes y después de S. Pio V, y en la creación de un volumen del todo nuevo, por mas que sea compilado con material viejo, cuya publicación fue acompañada de un tipo de prohibición de todo lo anterior, prohibición, que por otra parte, es inédita en la historia jurídica y litúrgica. Esto no corresponde a las intenciones del Concilio Vaticano II, puedo decirlo con seguridad, basada en mi conocimiento de los debates conciliares en la reiterada lectura de los discursos hechos por los padres conciliares".

Esta mentalidad lamentablemente no empezó recientemente, ni siquiera con el concilio (el cual en realidad ni habla de promover esto, al contrario, parece mas bien querer cerrarle las puertas...), pero en la reforma consecuente alcanzo su culminación y se convirtió en "principio". Es más, curiosamente, el mismo Pablo VI estaba ya alarmado de las consecuencias de este principio (tal vez sin ver claro la raíz) y el mismo Misal de Pablo VI fue un intento, al dejar la posiblilidad de varios "ad libitum" "controlados", de poner fin al "ad libitum" total, aunque con el éxito que está a la vista.

Por eso el que ha vivido el "ritmo" de una tradición litúrgica experimenta un rechazo instintivo de esta actitud "demiúrgica". En una liturgia tradicional (en el verdadero sentido del término, no en el de hacer lo que hacía la abuelita) uno se siente dentro de una corriente, de un flujo, que lo excede, que viene de antes y que va a continuar. Ahí se trata, al preparar una celebración no de pensar "a ver que puede quedar bien acá", sino ver "que corresponde hacer acá", pues recibo algo que me es dado y debo aprender cómo hacerlo.

Por supuesto que todo esto es esquemático y habría muchísimo que matizar.

Un par de cositas mas: aparte de la cuestión de "principios" recién expuestos, tampoco me parece afortunada la solución concreta actual. Por ejemplo, usar como himno del oficio latino partes del Canon de San Andrés o del del Damasceno es, creo, fruto de unequívoco. El Canon es un "himno" de la liturgia griega, es cierto, pero en ella "Himno" no tiene el mismo sentido que en el Oficio latino. En este es una poesía, con varias estrofas, de métrica regular, que tienen un cierto esquema, mas o menos seguido. Y se inspira en principio en el modelo de San Ambrosio.

El Canon griego, en cambio, no es una composición poética de métrica regular, sino una prosa "poético musical", por lo que en la práctica, al quitarle la música propia y la lengua original queda pura prosa. Por otro lado este género está íntimamente ligado a las "Nueve odas" bíblicas que como bloque se cantan en Maitines bizantinos como complemento del salterio. Los "cánones" son comentarios intercalados a los versículos de las odas. En ese sentido, como género, se asimilan más bien a los "tropos" latinos que a los himnos. Por otro lado el Canon de San Andrés incluye un contexto ritual muy determinado, alternancia entre celebrante y coro, postraciones en el suelo (unas 100 a lo largo de la ceremonia).

Pero siempre hay que tener precaución, porque la liturgia tiene un fuerte sentido "holístico" es decir, de "totalidad". Hay que tener cuidado de no hacer una especie de selección como esos CD de "las más bellas melodías clásicas", donde te ponen un movimiento de sinfonía de Mozart, uno de sonata de Beethoven, una Mazurka de Chopin, un aria de Puccini y un coral de Bach. Tararear la "oda a la alegría" no es la Novena sinfonía de Beethoven...

La liturgia tiene un sentido de "integralidad" adquirido a lo largo de los siglos, que es mas fuerte aún que una obra musical o literaria, por eso una Misa o una hora litúrgica tienen su unidad propia y forman a su vez parte de una unidad mas grande, en el ciclo litúrgico temporal y anual. Por eso es muy delicado tomar partes de uno y otro lado y entremezclarlas.

Sin embargo, y volviendo al plano más general, habría sí una forma que entiendo que sería la "buena" (o más bien el mal menor) de aprovechar los "adlibitums" de la nueva legislación litúrgica y es que donde puedo "elegir" meto lo que nos fue dado; vendría a ser una especie de aplicación litúrgica de otro tema caro a nuestro Benedicto: el de la "hermenéutica de la continuidad". Eso es lo que hacen algunos por ahí, creo que no tan mal, y lo que en una época se proponían hacer los del Opus. Sería utilizar la amplitud del "ad libitum" contra él mismo, "neutralizando" en cierto modo el principio corrosivo. Aunque no sea lo ideal.

Pero yo creo que el tema tiene una posible solución en la amplitud que propone Benedicto en cuanto a la inserción ritual (y es justamente para esto que la da), creo que ud y su comunidad no tienen que pensar en el "mensaje" que pasan o que no pasan (¿A quien?) sino en encontrar un modo de oración litúrgica de cuya riqueza sean "instuídos" y nutridos en su vocación monástica, y que conserve su autenticidad, es decir su unidad orgánica. Si no quieren dejar "mal parado" al rito romano, "saltando" a otro, la opción por este en su forma orgánica recibida a través de los siglos, está al alcance de la mano gracias a Benedicto...

Gandalf

NB para Natalio: Esto no es un misil contra el Athos de parte de su "archienemigo", son reflexiones en alta voz sobre un problema real, cuya solución es el gran desafío de este momento.


42 comentarios:

Anónimo dijo...

Siendo un ignorante total en materia litúrgica, no al modo de la Anónima según Gandalf, sino a la manera de Godínes intentando entender al Profesor Jirafales, tengo la insolencia de traer aquí un texto de "el libro de los angeles" de Erik Peterson.

El referido libro es mucho más rico que estos párrafos, pero aun así se tiene una idea sobre uno de sus puntos principales, que es la existencia de una liturgia celestial, previa a liturgia de la Iglesia terrestre, inaugurada con la ascensión de Cristo (Caps. IV y V del Apoc).

Puede venir a cuento por aquello que dice Gandalf de lo que en liturgia "nos es dado" y que los hombres no podemos cambiar, ni fabricar, ni inventar nada nuevo.

"Hemos concluído nuestro análisis de los capítulos IV y V del Apocalipsis. ¿Qué conclusiones sacaremos? Ante todo, la siguiente: Según la Sagrada Escritura, hay un culto tributado a Dios en el cielo por los Angeles y los bienaventurados. Pero este culto está en relación con la Iglesia terrestre por mediación de los ancianos. El oficio divino de la Jerusalén celeste, descrito en el Apocalipsis, incluye el canto del Sanctus, himnos de victoria, Salmos (cap. xix, 6), el “cántico nuevo” y también el canto del Alleluia, como lo demuestra el capítulo XIX. Finalmente, el culto del cielo también conoce las aclamaciones: “Amén” . Está, por tanto, fuera de duda que nos hallamos ante una liturgia: las fórmulas del culto que encontramos con tanta frecuencia lo demuestran. Nuestra tesis, según la cual existe en el cielo un culto en el que participa la Iglesia terrestre, está confirmada por la Escritura.

Pues bien, un rasgo característico de ese culto celeste es que los símbolos políticos y religiosos se confunden ; la prueba más evidente es que las doxologías se acercan a las aclamaciones. La relación fundamental entre el culto celeste y la esfera política se explica por el hecho de que los Apóstoles dejaron la Jerusalén terrestre, que era un centro político y litúrgico, para encaminarse hacia la Jerusalén celeste, que es una ciudad, una corte real, pero también un templo y un lugar de culto. Un segundo hecho, correlativo al primero, es que el himno de la Iglesia trasciende a todas las otras lenguas . Finalmente, hay que notar que esta trascendencia escatológica tiene una última consecuencia: todo el universo participa asimismo en la alabanza. Esta participación escatológica del Universo en la glorificación de Dios no tiene nada que ver con lo que se podría llamar la “alabanza natural” de Dios por la criatura, alabanza que conoció la poesía de los himnos de muchos pueblos (griegos, egipcios, hebreos, etc.) Si aparece aquí, en el cristianismo, es porque el universo entero está afectado por los acontecimientos escatológicos o, como lo expresa una variante del Trisagio, en la primera Epístola Clementina, porque “toda la creación está llena de la gloria divina” . En esta primera parte, hemos aducido la prueba de que, según atestigua la Sagrada Escritura, el culto de la Iglesia es una participación en la liturgia que celebran en el cielo los Angeles y los Bienaventurados; ahora llegaremos a la misma conclusión basándonos en la Tradición de la Iglesia."

Anónimo dijo...

Domus Aurea pregunta:

¿Cómo es la Liturgia en las Hnas. de Belén y la Asunción? ¿Es bizantina o también "toman prestado" partes, como el Athonita?

Excelente blog.

Anónimo dijo...

Estimado Natalio,ante todo me presento: soy el Pelado Locke y he mudado temporalmente de isla por consejo del Wanderer y de Jacob.
Simplemente un dato, no menor, en apoyo del notable aporte de Gandalf. Cuando Roma da a un sacerdote latino la birritualidad, en el celebret le recomiendan especialísimente una sola cosa: que no mezcle los ritos.

S.S.S.

El Pelado Locke

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Anónimo por la visita y el comentario! Es un tema muy amplio y con costados muy delicados el que trae con la cita del libro (a algunos de los cuales me refería en el post pasado en mi charla con Muret). Pero dejo a los que saben.

Gracias Domus aurea por la visita y el comentario. No tengo idea lo que pregunta. Calculo que alguien podrá responder.

Grcias pelado por la visita y el aporte. Ahora, una consulta ¿es ud. el verdadero pelado o es la nube de humo corporizada?

REspetos de última temporada.

Natalio

Anónimo dijo...

(Sólo para iniciados)

Estimado Natalio, depende del flash-sideway . . .

El Pelado Locke

Natalio Ruiz dijo...

Che pelado, lo entiendo más al taiwanes del templo cuando habla en copto que a usted.

Digo, con el debido respeto.

Natalio

Anónimo dijo...

Querido Natalio:

El flash-sideway es la nueva técnica narrativa que Lindelof y Cuse, los guionistas de Lost, han ideado para la última temporada. O sea el desdoblamiento de la realidad. En una estoy en la silla de ruedas y en otra soy el monstruo de humo. Capisci?

El Pelado Locke.

P.S. Perdón a todos los no iniciados.

Anónimo dijo...

Me permito señalar que a principios de año el Cardenal Prefecto de Culto dio una entrevista muy importante que trae Jerónimo en su buhardilla (10 de enero creo). Ahí se habla mucho de este tema (y sospecho también que de allí quizá Gandalf se haya macheteado un poco). Pongo algunas partes que creo vienen al caso y que no tienen desperdicio, además de tener una autoridad indiscutible:

"En aquellos años del post-Concilio, el «cambio» era una palabra casi mágica; había que modificar todo lo que había estado antes hasta el punto de olvidarlo; todo nuevo; era necesario introducir novedades, en el fondo, obra y creación humana. No podemos olvidar que la reforma litúrgica y el post-Concilio coincidieron con un clima cultural marcado o dominado intensamente por una concepción del hombre como «creador» que difícilmente estaba en sintonía con una liturgia que es, sobre todo, acción de Dios y prioridad suya, derecho de Dios, adoración de Dios y también tradición lo que hemos recibido, de lo que se nos ha dado de una vez para siempre".


"No podemos tampoco olvidar o ignorar que la creatividad litúrgica, como con frecuencia se la ha entendido y se la entiende, es un freno a la liturgia y la causa de su secularización, porque está en contradicción con la naturaleza misma de la liturgia".

"La liturgia no la hacemos nosotros, no es nuestra obra, sino de Dios. Esta concepción del hombre «creador» que conduce a una visión secularizada de todo donde Dios, con frecuencia, no tiene un lugar, esta pasión por el cambio y la pérdida de la tradición, todavía no ha sido superada. Y esto, en mi opinión, entre otras cosas, ha hecho que algunos vieran con tanto recelo el Motu Proprio, o que a algunos les desagrade recibirlo y acogerlo, reencontrar las grandes riquezas de la tradición litúrgica romana que no podemos dilapidar, o buscar y aceptar el enriquecimiento recíproco entre la forma «ordinaria» y la «extraordinaria» en el único Rito romano. El Motu Proprio Summorum Pontificum es un valor grandísimo, que todos deberíamos apreciar. No sólo tiene que ver con la liturgia sino con el conjunto de la Iglesia, con lo que es y significa la tradición, sin la cual la Iglesia se convierte en una institución humana que cambia y, por supuesto, también se relaciona con la lectura y la interpretación que se hace o se hizo del Concilio Vaticano II. Cuando se lee y se interpreta en clave de ruptura o de discontinuidad, no se entiende nada del Concilio y se lo tergiversa totalmente. Por eso, como indica el Papa, sólo una «hermenéutica de la continuidad» nos lleva a una lectura justa y correcta del Concilio, y a conocer la verdad de lo que dice y enseña en su totalidad y, particularmente, en la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la divina liturgia, la cual es inseparable, por lo tanto, de este mismo conjunto. El Motu Proprio, en consecuencia, tiene también un valor altísimo para la comunión de la Iglesia".

Y sigue en esta dirección a instasncias del periodista que le pregunta "Desde el discurso de Benedicto XVI a la Curia romana del 22 de diciembre de 2005, la necesidad de leer el Vaticano II no en una óptica de discontinuidad con el pasado sino de continuidad se ha hecho central en el actual pontificado. ¿Qué significa esto desde el punto de vista litúrgico?

Significa, entre otras cosas, que no podemos llevar a cabo la renovación de la liturgia y ponerla en el centro y en la fuente de la vida cristiana si nos ponemos frente a ella en clave de ruptura con la tradición que nos precede y que lleva esta rica corriente de vida y de don de Dios que ha alimentado y dado vida al pueblo cristiano. Las enseñanzas, las indicaciones, los gestos de Benedicto XVI son fundamentales en este sentido. Para esto, es necesario favorecer el conocimiento sereno y profundo de todo lo que nos está diciendo, incluyendo aquello que ha dicho antes de ser Papa, y que tan claramente se refleja, por ejemplo, en su Exhortación apostólica Sacramentum Caritatis."

Natalio Ruiz dijo...

Qué Sabiduría pelado!

Y aprovechando que se lo ve tan experto en la materia ¿le gusta esta temporada? En lo personal me resulta tremendamente aburrida y me enoja mucho la falta de explicaciones.

Pero no sigamos acá que nos van a linchar los que esperan ver comentarios sobre liturgia, si puede conteste en: http://pasescortosdenatalio.blogspot.com/2010/02/perdidos-los-guionistas.html

Respetos encontrados.

Natalio

Anónimo dijo...

Disculpen, pero no puedo resistir a la tentación de continuar un poco m,as con lo que dice a propósito de esto último:


"Sin embargo, creo que el Motu Proprio tiene un valor muy grande en sí mismo, y para la Iglesia y la liturgia. Si bien a algunos esto les disgusta, a juzgar por las reacciones que llegaron y que continúan llegando, es justo y necesario decir que el Motu Proprio no es un paso atrás ni un retorno al pasado. Es reconocer y acoger, con sencillez y en toda su amplitud, los tesoros y la herencia de la gran Tradición que tiene en la liturgia su expresión más auténtica y profunda. La Iglesia no puede permitirse prescindir, olvidar o renunciar a los tesoros y a la rica herencia de esta tradición, contenida en el Rito romano. Sería una traición y una negación de sí misma. No se puede abandonar la herencia histórica de la liturgia eclesiástica, ni querer establecer todo ex novo, como algunos pretenderían, sin amputar partes fundamentales de la misma Iglesia."

A) En esta perspectiva, hay que ver el mismo Motu Proprio que ha confirmado la posibilidad de celebrar con el rito del Misal romano aprobado por Juan XXIII y que se remonta, con las sucesivas modificaciones, al tiempo de san Gregorio Magno y aún antes. Es cierto que hay muchas dificultades que están teniendo quienes, en el uso de lo que es un derecho, celebran o participan en la Santa Misa conforme al «rito antiguo» o «extraordinario». En realidad, no habría necesidad de esta oposición, ni mucho menos de ser vistos con sospecha, o de ser etiquetados como «preconciliares» o, peor aún, «anticonciliares». Las razones de esto son múltiples y diversas; sin embargo, son las mismas que llevaron a una reforma litúrgica entendida como ruptura y no en el horizonte de la tradición y de la hermenéutica de la continuidad que reclama la renovación y la verdadera reforma litúrgica en la clave del Vaticano II. No podemos olvidar, además, que en la liturgia se toca lo más importante de la fe y de la Iglesia y, por eso, cada que vez que en la historia se ha tocado algo de la liturgia, no ha sido sido raro que hubiera tensiones e incluso divisiones."

Gándalf, no tome a mal lo del machete, es como un elogio.
Perdón por haber acaparado tanto espacio pero creo que valía la pena.

Fanático Papaboy

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Papaboy por la visita y lo que nos trae de la valiosísima buhardilla! Voy a leer con detenimiento.

De todos modos, veo más factible que el cardenal prefecto se machetee de Gandalf que la inversa.

Respetos.

Natalio

Anónimo dijo...

Tu dixisti, Natalie.

El Pelado Locke

Gandalf dijo...

¡Pasó lo que temía, y todas mis precauciones fueron pocas!
¡En ningún momento quise señalar al Athonita con el dedo como "heterodoxo" para que lo lapiden a megabyte limpio! Tampoco se trata de ver quién sabe mas o menos, primero por aquello de que "el que se salva sabe y el que no, no sabe nada" y segundo porque tampoco soy ninguna eminencia litúrgica: que me atraiga el tema que cuando puedo lea y piense sobre él, no me da mas autoridad que la del tuerto en el país de los ciegos.

Pero resulta que el desdichado monasterio cordillerano está siendo más sacudido que con el terremoto del otro día. Las objeciones que en "estéreo" se han multiplicado (aquí y en otro conocido blog) son a mi modo de ver, completamente válidas, lo único que me parece que no le caen al pobre Athonita, quien, por otra parte, debe estar a esta altura él mismo "atónito" de ver todo esto.

Fíjense que hay una distinción muy importante a hacer: no es que el monje en cuestión invente porque el cuerpo se lo pide: él encuentra ya el invento hecho y el hábito de inventar ya inveterado, en general esos inventos que uno encuentra por todos lados son de pésimo gusto y crean un clima que poco tiene que ver con la oración litúrgica y en casos extremos tampoco con la religión a secas. Ante esto, que en ningún momento parece agradarle, trata el pobre de buscar una salida, no como quien "descubre la pólvora", ni como quien aprovecha una situación para dar rienda suelta a su creatividad sino como quien busca paliar las consecuencias de una situación en sí desagradable, y (esto habla en su favor) no creando él sus propios himnos y cánticos, oraciones, etc., sino tomando cosas de indiscutida calidad.

Lo que yo intenté hacerle notar es que estaba queriendo combatir el mal con el mismo germen que trajo la infección. Porque, para ir mas allá del epifenómeno, es el principio del "ad libitum" como tal el que ha producido el lío. (Y me permito matizar también un poco: en las liturgias tradicionales existe también la posibilidad de un cierto "ad libitum", pero fundado de un modo totalmente distinto: cuando hay propuestas posibilidades diversas no es ni el gusto ni la imaginación la que define, es lo que llaman los franceses el "savoir faire", lo cual crea un "sensus liturgicus", que no se aprende en libros ni en institutos académicos, ni siquiera en el estudio de las rúbricas, sino en la vida litúrgica recibida de quienes a su vez la recibieron).
Es en todo caso lo suyo una mala solución, porque es inefectiva, pero no creo que sea una inciativa para sembrar el caos o para aprovecharse de él.

Pero a fin de cuentas, aún en el caso de que fuera realmente nocivo lo que hace el Athonita, ¿a quien daña? Está naturalmente circunscrito a quien tiene el ánimo de llegarse hasta allí arriba para asistir a sus celebraciones litúrgicas. El problema grave no es lo que hacen tres cristianos en la punta de un cerro, si no lo que pasa por todos lados. Ojalá los que frecuentamos estos ilustres blogs, tuviéramos la ocasión de vivir nuestra vida litúrgica cotidiana, al menos con el "gusto, solemnidad, sacralidad y poesía" que busca darle el Athonita.

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Gandalf por la aclaración!!! Tanto acá como en lo de Wanderer quise apuntar a lo mismo sin poderlo decir bien.

Odyseus sí lo dijo de modo cortito y claro.

Respetos.

Natalio

Pd: le copio el comentario en lo de Wanderer.....

Gandalf dijo...

Aún a riesgo de ser pesado, estimado Natalio, le hago una precisión sobre lo que dice de Odysseus. El esforzado nauta da a entender que el Athonita no inventa nada, pero lo que yo digo, es que él cree que esto de inventar forma parte de las reglas del juego, entonces se esfuerza por hacerlo de modo "decente", pero inventar, inventa. Es mas, yo creo que aún en el contexto de la liturgia postconciliar, si uno se atiene a las normas y su interpretación, la mezcla que hace Athos es un poco too much...

Natalio Ruiz dijo...

Ok, pero una cosa es inventar ingredientes (muy típico de los abusos actuales) y otra muy distintas es tomar cosas de la tradición "inventando", si quiere, una distinta.

No es lo mismo un fiat 600 negro que....

Respetos.

Natalio

Ps. Aguante Odyseussssss!

Gandalf dijo...

Es que ahí está justamente el punto, estimado Natalio: lo que desde el principio intenté decir es que cuando hablamos de "abusos", pensamos inmediatamente en las guitarras con cantos idiotas, "sorpresas" que nos prepara el párroco, textos creados, ornamentos fantasiosos, aplausos etc. etc., o en la versión más "tranqui", con lánguidos cantos y lánguidos gestos pero igualmente sacado completamente de la galera. Para muchos, de uno y otro extremo, "eso" es la reforma litúrgica y eso es la "creatividad" y la "invención" y por eso se trata de una enorme conquista, para unos y de la catástrofe mas abominable para otros y es de eso (o de algo de ese género) es de lo que están los unos atacando al Athonita, los otros defendiéndolo.

Pero lo que yo quería decir (y le metí una cita del joven Ratzinger y todo) es que por mas que se use material viejo (o interritual) el problema es el diseño, que es una "nueva creación", si no quieren llamarlo "invento".
Entonces por mas que sea cierto que no es lo mismo el invento total que el "ensamblaje" de materiales, sigue tratándose siempre de "liturgia fabricada" y no pertenece a la "liturgia fruto de un desarrollo orgánico". El Fiat sigue siendo una máquina que sale de una planta de montaje, con o sin los 600 ... adentro, da igual.

Anónimo dijo...

Veo que aparecen acá muchos personajes de Lost, pero el que está en serio lost es el Athonita. Y de él justamente se está hablando... ¿en qué parte de la isla está? Apúrese a marcar los numeritos que sinó volamos todos por el aire!!!!

Jack Shephard

Anónimo dijo...

Es el destino, Jack, es el destino.

El Pelado Locke

el Athonita dijo...

Mi muy estimado Gandalf: he estado complicado estos días, sin tiempo para internet. Recién ahora leo su post y no puedo más que agradecerle su tiempo, su preocupación y sobre todo, su lumbroso aporte. Lo recibo no sólo con gratitud, sino con dócil receptividad: es mucho lo que nos aporta en la insimplificable (más que para simplistas, claro) búsqueda del rumbo litúrgico.
Por los demás comentarios, no se haga el más ínfimo problema. Créame que no hay impostación alguna en esta cuaresmal certeza: omnia in bonum!

Sobre la demarcación de banquinas para lo lícito e ilícito en materia de los ad líbitum, imagino habrá cavilado más de una vez sobre ellos con nuestra en común Soeur Marie —de feliz memoria— que con tanta honestidad, fidelidad eclesial y amor a la Tradición sondeó —con temor y temblor, y con parresía también— esta cuestión para las monjas y monjes de Belén. Entiendo que hasta el mismo Mons. Laize la alentó en el ad experimentum trazado... Y las traigo a colación pues nuestro caso es infinitamente más sutil y menor que el de ellas, en lo que concierne a esta “libertad” de aprovechar joyas en desuso del Tessauro...

Mucho se podría “dialectificar” sobre sus diáfanos dichos, contrapuntando con ese “crear” litúrgico que atraviesa la geografía e historia occidental, desde un afortunado poeta en la Poitiers del VI, un monje muy rábano desde la fría Fulda del VIII, o un fraile napolitano, rimando versos en el XIII. Siguiendo por los incontables antifonarios e himnarios medievales (conocerá mucho mejor que yo los vastos relevamientos que han hecho Baitffol, Delaporte, Gélineau y tantos otros sobre la Liturgia monástica en el Medioevo). Pasando por el aliento del “Tra le sollecitudini” de san Pío X, y el “Musicae Sacrae Disciplina” del PPXII, quienes —ajenos a la sombra nefasta de los tiempos antropotrópicos que corren— alentaban a recibir y ENRIQUECER la Tradición litúrgica, que como muchas veces se ha dicho aquí, es una centenaria secuoya y no un fósil inerte. (Y esto, por no traer la Laudis Canticum o la OGLH —el Nº 178 o el 247, por ejemplo—, por ya pertenecer a tiempos de turbulencia...).

Conocerá de mucho más cerca que yo el magno trabajo litúrgico de los Padres Revel y Bourgeois (de la Fraternidad de saint Jean, si no yerro), el empeño del dominico Gouzés, la Fraternidad de Jerusalén en saint Gervais de Paris, o la labor —más seria y cuidadosa aún a mi paladar— de algunos Monasterios benedictinos europeos, componiendo himnos para el propio de los santos (por caso) respetando el más puro gregoriano como la poética latina... para aterrizarnos en la Carta que acompañara el Summorum, sugiriendo lo que Bux llama la “circumincessio” intraritual de ambos modos...

Estoy muy seguro de poder coincidir con Usted en todo esto, al pasar del inevitable esquema monocromado de post bloguero al imprescindible matizar que Usted mismo declara faltante y necesario en un asunto tan caro como este.
Su anteúltimo párrafo sintoniza, con notable precisión, con nuestra búsqueda: aprovechar los adlibitums contra sí mismos, apaleando la corrosión secularista-inmanentista...
Con gusto y muchas ganas de aprender y mejorar, le propongo lo sigamos por mail.

Como insiste el tan citado Bouyer: en tiempos apolíneos, el ortodoxo acentúa lo dionisíaco; en tiempos dionisíacos, lo apolíneo. Mientras tanto, del Padre sin tiempo y Señor de todo tiempo, proceden y son enviados el Logos y el Pneuma, que no vuelven a Él sin antes empapar nuestros corazones resecos.

Le agradezco, una vez más, su luz y consejo.
In Domino,

el Athonita

Wanderer dijo...

Estimado Athonita: Con caridad y respeto me permito alguna reflexión sobre su comentario.
Ud. alega erudición a través de una profusión de citas y referencias, para demostrarle a Gandalf, y a los lectores de Natalio, que también sabe algo de liturgia. Utiliza un lenguaje suave como para no pisar el palito y escapar a la polémica. Cita personajes crípticamente para mostrar, una vez más, su dominio de la pluma y su sapiencia borguiana (¿o borguesca?) como cuando, para referirse a Rábano Mauro, habla de un "monje de la fría Fulda" o, para indicar a Santo Tomás de Aquino, escribe "fraile napolitano". Hace referencias geográficas y trata con familiaridad a encumbradas personalidades, para mostrarnos su indiscutible savoir faire.
En fin, es su estilo, que algunos calificaban de "noruego".
Pero, estimado Athonita, Ud. NO RESPONDE. Se deshace en recursos y piruetas literarias -algunas buenas y otras no tanto-, invoca a poetas, santos y doctores -lo cual muestra su indudable acerbo cultural-, que se queda en eso, enredando una metáfora con otra como una madreselva, bella y perfumada, pero que, por momentos, empalaga.
Estimado amigo: RESPONDA, ARGUMENTE, HABLE CLARO, y no se vaya por las ramas.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

la edificante respuesta del Athonita (por Dios, parece que la crispación se traslada a la liturgia - es la liturgia estúpido, ciertamente, pero tampoco terminemos como en el Senado) me confirma en alguna conclusión provisional y en una perplejidad, que traslado a mentes más doctas:

1. El notable empobrecimiento del Novus Ordo tal como existencialmente se da (no me vengan con que tal Padre lo celebra magníficamente), con la plegaria eucarística minimalista, más que austero, resulta mezquino.
Ergo, los feedbacks interrituales y la creatividad litúrgica de nuevas fundaciones conservadoras podría considerarse un intento honesto pero ilegal para atravesar los cuarenta años de desierto postconciliar con algo de lembas en las faltriqueras.
Digo ilegal, porque a tenor de la Sacrosanctum Concilium, NADIE, aunque sea sacerdote, puede agregar, quitar o enmendar nada del rito normado, cuyo monopolio quedaba, también a tenor de la Mediator Dei, en poder de la Santa Sede. A pesar de lo cual, inexplicablemente, a partir de la Missa Normativa y sin que la sanción del NOM fuera óbice luego, se abrió la temporada de caza de la creatividad litúrgica (en el ala izquierda los neocatecumenales, en la derecha tanto movimiento y fundación neocon). Algunas de estas creatividades fueron convalidadas ex post por la Santa Sede, con algún regaño menor (cf. de nuevo, los neocats).
No entro sobre si la sanción del Motu Proprio Summorum Pontificum ha cambiado este "estado de necesidad espiritual" generado por la sequedad litúrgica, ni si este estado de sequedad legitima la violación de la legalidad. Me inclino a contestar afirmativo en el primero y dudo en contestar negativo en el segundo caso porque no me gustan las contestaciones de abogadito canónico.

2) El segundo tema es más de fondo, y late en la respuesta del Athonita. Para algunos está claro, la liturgia es un pedazo de ambar inalterable con un insecto adentro que quedó petrificado en el misal del beato Juan o en alguno anterior, al cual no se le agrega ni una coma, salvo que la Santa Sede lo modifique, y eso si lo hace en función de ciertos parámetros.
Para los bugnianos, es un río heraclíteo, que avanza con adaptaciones locales sucesivas, al calor de la adaptación a las necesidades del hombre moderno.
Para nosotros, es un organismo vivo, una sequoia bimilenaria que no puede retroceder a etapas filogenéticas previas sin incurrir en el inaceptable arqueologismo, pero que tampoco puede cristalizarse ni congelarse so pena de morir.
¿Cómo se compagina esta concepción en concreto, con la veda a la creatividad litúrgica y con la reserva de toda innovación a la Santa Sede? ¿Y con la historia de la liturgia, que el Athonita ha esbozado desde la hoja al Rábano, sin olvidar la creación de fiestas litúrgicas tradicionalísimas hasta bien entrado el siglo XX?
En definitiva, ¿cómo se determina la necesaria continuidad e identidad del rito, sin congelarlo? ¿cuando la innovación es desarrollo normal y cuando anómalo? ¿qué diferencia a Kiko de un Rábano o del Galicano que pergeñó el Ofertorio, o del benedictino ilustre que introdujo la Elevación de la Hostia?


Perplejidad...
Gandalf, aporte.

Muret dijo...

No puedo menos que sumarme a la perplejidad que señala Ludovicus.
Tomen esto como el "aporte" del público. Este interesantísimo intercambio (no batalla) es sumamente enriquecedor para legos ignorantes en la materia, que han descubierto tarde en sus vidas, como yo mismo, el tesoro de la lliturgia (bah, en realidad apenas arañado la superficie), y sólo conocen el desierto que itinerantes caminamos, mal enseñados pero bien aprendidos.
Si ustedes creen que no es una tentación al orgullo, y suma a su bien espiritual, les agradecería, a Gandal y el Athonita, que sigan intercambiando estas ideas en este foro y no se muden al mail privado. Les aseguro que por lo menos en lo que amí respecta, aprendí bastante.
Y se los agradezco.
Saludos cordiales
PD: A todos: También aprender a ser "buen público" es importante.

el Athonita dijo...

Mi estimado Wanderer: gracias por lo de amigo. Lo cual retribuyo.

Lo felicito por haber descubierto las referencias encriptadas: lástima que ejemplificó con las más lineales; para el caso, se hubiera lucido con alguna más oscura, como el poeta afortunado...

Y no, el monje NO RESPONDE. Los monasterios más que Fuentes somos Desiertos... So sorry.
Si lo entiendes, no es Dios; si no es Dios, no es la Liturgia; si no es la Liturgia, eres un estúpido. Hasta ahí, el silogismo.

El adjetivo que busca es “borgeano”.

Con genuino afecto, no se crea,

ath.-

ps: para ser sus primeras incursiones, no le salió nada mal la metáfora de la madreselva; lo aliento a seguir, va bien; es cuestión de tiempo y pulido. Chiste: no te enojes.-

el Athonita dijo...

Ludovicus: no puedo no coincidir con todo lo que Usted plantea. Plugo a Dios nos de paciencia y fortaleza (intelectual, sobre todo) para perseverar en la pregunta, sin fraguar respuestas apresuradas. Sin duda no es Heráclito ni Parménides: es la caverna de Platón, donde se “recibe” la sombra que proyecta la Jerusalén celestial, como tan bien dice Peterson.

Claro que una sombra es emanación automática de la Realidad en cuestión (por decirlo muy mal)... y acá no ocurre igual. Como dice Ratzinger en varios lados, es lenguaje. La liturgia es lenguaje.
Y por cierto: ni arbitrario ni onomatopéyico...

Me dice Gandalf por mail que se retira del debate,,, pero vamos, Pater, háganos a todos un “cierre” del asunto a lo Marianito Grondona, con perdón de la guasada.

ath.-

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

o por lo menos a lo Neustadt.

Anónimo dijo...

Pregunta maldita: ¿por qué en el Oriente cristiano, tanto católico como ortodoxo no se da el fenómeno que tan bien describe Ludovicus?

S.S.S.

El Pelado Locke

Gandalf dijo...

Carísimo Ludovicus, su planteo es muy agudo y por ahí creo yo que está el meollo de la cuestión, porque aún antes de los topónimos, rabanitos y otras yerbas traídos a colación hubo un tal Ambrosio que en la tierra media (que no significa sino esto "Mediolanum") estaba encerrado un día en una Iglesia rodeado de orcos arrianos y para matar el tiempo se puso a cantarles a los fieles unas poesías en metro fácil, que adquirieron notoriedad y fueron luego incorporadas en la liturgia y fueron incamnsablemente imitados y constituyeron justamente aquel himnario cuya ausencia ahora lloramos. Y antes aún, con la era constantiniana y sus inmensas basílicas se originó un modo de culto que seguramente no tenía nada que ver con lo que se había hecho en los trescientos años anteriores (hablamos de trescientos años, ¡fíjense! transladado a ahora serían cien años antes de la revolución de mayo!!!!) aún antes, el Gloria in excelsis, el Te Deum, son textos añadidos a los bíblicos que eran los que constituían originalemnte el culto. Eso, si vamos para atrás, si venimos para acá, pasando rápidamente por sobre Alcuino de York y Haymo de Faversham, nos encontramos con el mismísimo San Pio X que tocó bastante mas de lo que creemos la liturgia y lo hizo de un modo sorprendente. Sin hablar de el duodécimo pontífice en llevar el mismo nombre. Por otra parte esa autoridad suprema y absoluta en materia litúrgica de la Santa Sede que evoca Ludovicus y que revoca Bugnini no existía en absoluto antes de San Pio V. Por otro lado, el oriente, que es proverbial ejemplo de estabilidad litúrgica, ha tenido también sus buenos cambios, muchos mas de lo que parece, (porque tienen gran talento para cambiar sin que se note) a lo largo de la historia. En fin, el problema es arduo y el planteo tiene mucha miga y hay mucho que reflexionar y aprender allí. Ya el Coronel había largado el otro día algo al respecto muy pertinente y estuvo a punto de tentarme, pero resistí, ahora ya es desafío que no tentación...
Pero, pido perdón, hay un Balrog que me está tocando el timbre, cuando acabe con él continúo, pero por el momento les doy para meditar una cita de un fragmento apócrifo de Lc. 17, 1, que tal vez pueda dar una pista, aunque ojo, no olviden que es apócrifo y que no es contra nadie "Es imposible que no haya cambios litúrgicos, pero ¡hay de aquellos por medio de los cuales los cambios vienen!".

el Athonita dijo...

Gracias, Gandalf!

La pregunta del señor Lock es oportuna, pues algo de eso estuve a punto de agregar en mi NO-respuesta, pero me pareció un tiro un tanto proléptico.

Porque, más allá de los disimulados cambios rituales que alude Gandalf, ¡vaya si hay producción litúrgica NETA en Oriente! En texto y música. Desde obispos que componen la música de Misas enteras hasta andrajosos monjes garabateando Kondakions y Exapostilarios por pedido de sus Igúmenos o metropolitas.- El Oficio de san Silvano, el Athonita, por caso, ciertamente no fue compuesto por Romano el Melode...

Del costal católico está el sublime ejemplo del Archidiácono Denis, quien compuso el oficio bizantino completo de san Francisco (1983, editado por Chevetogne) y luego —a pedido de los Carmelos de rito oriental— el Propio de todos los santos de la OCD (está editado en francés por la Diaconie Apostolique, de Roma, 1990, como “Gloires du Carmel”), hasta con el famoso acróstico que procuran atraviese el Oficio entero.

Es un ejemplo preclaro de cómo logran hacer crecer la secuoya sin talarla ni replantarla, ni plastificarla. El Oficio respira pura Tradición, tanto en su letra como en sus tonos... y está “compuesto” en WORD. Me sabe a un ejemplo interesante de “continuidad e identidad” al decir de Ludovicus.-


ath.-

Arael dijo...

La pregunta de Ludovicus me parece central, en parte porque yo mismo, un advenedizo que recién comienza a transitar la senda litúrgica que parece hundirse hoy en lo profundo de Fangorn, me la realizo siempre. Hay un punto de partida que me parece sencillo y difícilmente cuestionable “Por sus frutos los conoceréis”. Porque si el Novus Ordo enfrenta un ataque demoledor, ese es no haber producido los frutos esperados. Luego, algo salió mal, y salió mal porque algo se hizo mal (lo cual no significa que todo esté mal, solo que hay suficientes elementos dañinos como para inclinar la balanza hacia el costado malo). Y sin embargo esto es negado por la generalidad de los sacerdotes (el optimismo mal entendido del que habla Ratzinger).

El reto es diferenciar que fue lo que se hizo mal dentro de la generalidad del NO. ¿Fue el espíritu de innovación? Personalmente no creo que sea lo central, porque antes se había innovado sin los malos frutos del NO (desconozco si ha existido antes en la historia de la Iglesia un movimiento de resistencia como enfrentó y enfrenta el NO). Yo más bien cuestionaría la voluntad que mueve la innovación. Gamber tiene un punto que me llama poderosamente la atención: lo más llamativo de la reforma son las pequeñas reformas (el “Misterium Fidei” desplazado; el “tuyo es el reino, el poder…”numerosos gestos), no las grandes. Reformas tan, a primera vista, insignificantes, que uno no puede encontrar una firme razón de su existencia, excepto que se acepte la voluntad expresa de DESTRUIR –o alterar al punto de lo revolucionario- el rito antiguo. Justo el tipo de reformas que Sacrosantum Consilium prohíbe.

¿No será esa la diferencia esencial entre un Ambrosio rodeado de orcos arrianos cantando poesías, como dice Gandalf y un Bugnini forjando anillos de poder mientras “corría unas palabras pa’ atrás” el “Misterium Fidei”? Diferencia a priori que luego es enjuiciada en la “catadura de los frutos”; unas volviéndose himnos que el pueblo adopta, sin una voluntad humana expresa que impulse eso contra viento y marea; y otras siendo causa de resistencias, excomuniones, persecuciones, etc, aún con casi todo el “generalato” de la Iglesia a su favor.

Gandalf dijo...

Arael, menos mal que usted recién comienza a transitar!!!
Sus reflexiones me parecen sumamente atinadas, estaba ahora continuando lo de Ludovicus pero interrumpo para puntualizar algo que no descalifica su agudo comentario sin que nos obliga a afilar un poco mas. Esos "pequeños cambios" pueden ser discutibles en concreto, pero cosas de ese tipo siempre existieron y aún despues de la unificación piana. Un ejemplo al azar: el Misal de S Pio V prevé que la bendición final (que además no utiliza la fórmula que estaba mas difundida en la época) sea siempre con tres cruces, como ahora el obispo. Un poco mas adelante se dice que en la Misa privada se haga una sola y Clemente VIII mas de 30 años después reserva la triple al obispo y el sacerdote siempre debe hacer una.
Creo Que lo que fue un principio complicado es lo que ya se dijo: en lugar de "como debe hacerse esto" ya sea porque estaba previsto ya, cuando no estaba previsto, para hacerlo "a la manera" de lo que ya se hace. Mientras que la otra actitud es "pensemos que podemos hacer aquí..."
Lo otro que puso ud, lo de la "selección (sobre)natural", me pareció excelente! Sigo con Ludov.

Anónimo dijo...

Estimado Gandalf.

Maurras decía que "el hombre es un heredero". Usted, en la misma línea y para la liturgia, habla del "flujo" en el que se vive, con las cosas que se ha recibido y que deben continuar.

Bien, estamos totalmente de acuerdo, eso es "tradición". No tengo la menor duda que el mote de "tradicionalista" tiene de bueno lo que todo mote, esto es, que con una palabra deja en claro de quiénes hablamos, pero, si es correcta la afirmación que usted hace y que comparto, "ser tadicionalista" es nota "constitutiva" de todo católico. No se puede ser católico sin adentrarse en el "flujo", en recibir y dar lo recibido (y alterado sólo -y con extremo cuidado- para mejorarlo) de generación en generación.

Aunque me parezcan al cuete, como dije en lo de Wanderer no hace mucho, es evidente que las "mínimas" modificaciones litúrgicas, por ser mínimas, no nos sacan del "flujo". Es como decir: antes y después de las reformas de Pío XII y Juan XXIII la cosa es casi igual, si me subo a estas modificaciones lo mismo me subo al "flujo".

Ahora bien, si lo anterior es cierto, qué pasa con una misa que no cambió "mínimamente" pasajes de la misa tradicional, sino que cambió desde el idioma a la ubicación del sacerdote y el mismo texto en sí haciendo más incapié en el memorial que en la renovación incruenta del Sacrificio, donde el sacerdote deja de ser un eminente matador o sacrificador para ser un memorioso recordador? Una liturgia, en síntesis, que se sale del "flujo" aunque haya allí "consagración válida", cosa que no pongo en duda.

En otras palabras: la liturgia montini-bugniniana, es tradicional?

O, lo que es más grave: tiene la nota de "tradicional" a pesar de haberse salido del "flujo", siendo ésta nota "constitutiva" del catolicismo?

Y ojo acá, porque si "no es tradicional" CARECE de una nota que la hace católica.

Si está la aprobación de la Santa Sede, ya es suficiente para no haberse salido del "flujo"? EL FLUJO ESTÁ EN LAS COSAS TRANSMITIDAS O EN LAS NORMAS?

El "flujo" es milenario o al menos necesita de varias centurias, o alcanza con unas pocas horas, pues, si fueran sólo suficientes unas pocas horas sí podríamos decir que la misa nueva es portadora de la nota constituva del catolicismo (la de ser tradicional)de la que hablamos, pues Bugnini "inventa" hoy la misa nueva, mañana la Santa Sede la aprueba, pasado mañana sale fresquita a la calle, luego, tenemos un "flujo" de 48 horas.
Jáija, tomá mate!; la misa nueva tiene su "flujo", o más bien "flujito", cortito, una "tradición" (transmisión) de 48 horas, o de 40 años, lo que es lo mismo ... casi, casi ...

Esas son, desprolijas y al boleo, muy estimado Galdalf, mis preguntas.

En Xto.

El Carlista.

Gandalf dijo...

No había visto el comentario de Locke al poner el mío de hoy, se ve que estaba llegando mientras yo escribía (soy lento). No Mr John Locke: no se limite a los datos empíricos! ¡Eso es algo que siempre se le ha reprochado! En oriente (hablo especialmente de Bizancio y su mundo) ha habido cambios como digo arriba, sólo que menos "perceptibles".
Al Athonita: Creo que vamos bien, lo que usted dice es perfectamente cierto. Pero tenga en cuenta que no se trata aquí de "cambios" propiamente dichos. Este es el caso mas fácil de solucionar, por eso es el mejor para comenzar una reflexión sobre el tema: vea, acá estamos ante un tema pacífico, nadie pone en cuestión la redacción de propios de Santos etc. Pero hay también para distinguir: 1º Esos oficios son, en general "particulares" es decir, se usan localmente en donde el culto al Santo en cuestión está mas desarrollado (ciudad, monasterio, etc). El calendario general es en si mismo muy "conservador" (lo digo "técnicamente" sin el sentido que comunmente se le da), en comparación con occidente. Son contados los Santos posteriores primer milenio que estén en el calendario general.
Hay por ahi un trabajo que lamentablemente está aún "in fíeri", que compara el calendario bizantino actual con el del S VIII que trae la Patrología de Migne y el porcentaje de coincidencias es asombroso para lo que estamos acostumbrados en occidente. Por otra parte en el rito Romano, siempre hubo, aún después de la unificación de S Pio V, una considerable cantidad de oficios locales admitidos. Esto es importante, porque aún respetando los particularismos, en el conjunto uno "escarba" y encuentra una base basática muy antigua, es decir uno está en comunión, no sólo "con los hermanos" si no con sus ancestros en la fe.
2º La composición de estos oficios es claramente "imitadora" de los de la tradición recibida. Hasta el punto que los rusos (que además los componen en "paleoeslavo" no en ruso hablado) calcan el esquema de los viejos cánones conservando la estructura que proviene de la métrica griega original que obviamente se perdió al traducir. Es como si dijéramos que alguien traduce un soneto de Lope al francés y viene otro y quiere hacer un soneto "A la manera de Lope" copiando la cantidad de sílabas y las combinaciones silábicas finales de la traducción francesa, no de la poesía original.

Perdón, despues sigo

Anónimo dijo...

Carlista, la liturgia de Bugnini también proviene de un "flujo"... de Bugnini.

Anónimo dijo...

Estimado Natalio: Ante todo, le agradezco que haya abierto este su salón, donde predomina la afabilidad, impronta que Ud. como anfitrión ha sabido conferirle. En segundo lugar, agradezco al Athonita, que nos regala cada tanto sus sabrosos (y un poco barrocos, en la forma, no se enoje) textos y reportajes. Y por último al estimado Gandalf, quien con su escaso tiempo, en esta oportunidad brindó más allá de lo esperado e imaginable. No sólo con su respuesta, clara y sabrosa y sabia, sino también con los comentarios que no ha escatimado. Mil gracias, y ojalá que su presencia en la continúe. Ya que ha comentado lo del texto del musicólogo húngaro, le agradecería que me lo enviara a: alosblogs@gmail.com. De él he leído un análisis muy interesante -y crítico- sobre la reforma del breviario llevada a cabo en el pontificado de S. Pío X (Critical reflexions on the Bugnini Liturgy: the Divine Office).

Coincido con Wanderer en lo que a la primera respuesta del Athonita se refiere: por supuesto no lo podría haber expresado con su “esprit” y buena pluma -que a veces me resulta un poco viperina- pero después de leerla me dejó la misma impresión: muy rocambolesco, con perdón del neologismo, pero no responde, le escapa al bulto y se va por los cerros de Úbeda. Pero bueno, me parece que no había mucho que responder.

Respecto de las “innovaciones”, intuyo desde mi ignorancia que se ignora, que a semejanza de lo que pasa con la doctrina, que ya está contenida en la Revelación, y se va desarrollando y explicitando, también ha pasado lo mismo en la liturgia, y de un núcleo “córico” (ja, ja), se desarrollaron las diversas liturgias, formando esos “todos” coherentes y orgánicos. Me parece que, de todos modos, era el Espíritu el que soplaba donde quería y encontró una respuesta dócil, mientras que acá hubo un propósito deliberado de “cambio” para “adaptarse” a la mentalidad racionalista contemporánea de los reformadores, con un ánimo bastante poco amoroso por lo recibido, sin respeto por la tradición venerable que se arrojó por la ventana. En fin, lo que se llama “ideología”. No hay más que ver lo que escribió el Cardenal Antonelli al respecto.

En cuanto a nosotros, sobrevientes de un terremoto litúrgico cuyas réplicas continúan, no hemos tenido hogar viviente en el cual insertarnos. A salto de mata, fuimos de un rito a otro, lo cual no deja de ser un beneficio, de otro modo, seguro que no los hubiéramos frecuentado, pero lo cierto es que su historia, desarrollo, espiritualidad, santoral, lengua, etc., nos son desconocidos, tanto como los del romano. Algunas, pocas, personas se han interiorizado más en ellos, pero lo que es el resto de los mortales, estamos un poco, o un mucho, descuageringados con todo esto. Que la Fe nos sostenga para no caer en el relativismo y el cansancio. A veces, es todo demasiado intelectual, y precisamente, y en vez de ser algo vivido y recibido, la liturgia se convierte objeto de nuestro estudio crítico debido a su deformación, o de un estudio teórico ante su cuasi inexistencia. La familia, el país, el nombre, y el existir, todo nos ha sido dado, y la Fe, por antonomasia, y ¿cómo vivirla si no está expresada en el culto? Quien sabe si ese afán de fabricar en la liturgia no estará en el origen de querer “fabricar” personas como si fueran máquinas. O no sé, el espíritu teconológico dominador y “hacedor” del mundo, se contagió a la liturgia. Bueno, volqué, perdón.

Bueno, y a la espera de la continuación de la respuesta de Gandalf, de las 18:16.

En un mal día,

Anónima ignorante.

Anónimo dijo...

Para Gandalf:

Como temo que no lea el farragoso comentario anterior, le pido si por favor me manda el PDF de Laszlo Dobszay a:

alosblogs@gmail.com

Mil gracias.

A.I.

PS.: Natalio, prometo no seguir abusando de su generosidad.

Anónimo dijo...

Sigo abusando, me había comido los últimos comentarios, qué atolondrada! Me di cuenta al pegarlo todo en un word, para dárselo a una amiga y para releerlo más tranquila. Sorry!

A.I.

Anónimo dijo...

Estimado Gandalf:

No me refería al desarrollo en sí, siguiendo una forma interna, tal como Newman explicó en su inmortal obra sobre el desarrollo del dogma, sino al cambio anárquico y alógico, desprendido de dicha forma. O sea, lo que Vd. acaba de expresar con gran conocimiento.
Me parece que ahí radica toda la cuestión. Tal como Bouyer explica, la tradición no es inmovilismo y congelamiento sino desarrollo vital y coherente de una forma.

S.S.S.

El Pelado Locke

Gandalf dijo...

Ah! Disculpe Pelado, creo que fue un error de homonimia, me confundí! Yo me refería al John Locke de los largos bucles!

Anónimo dijo...

Dos cosas:

A) Es FUNDAMENTAL entender lo del "flujo", porque si no se entiende se podrá defender la misa tradicional (como mucho sucede), pero como "ideología" y no como la defensa de una "tradición" digna de los buenos "herederos".

B) Al texto: ..."pues Bugnini "inventa" hoy la misa nueva, mañana la Santa Sede la aprueba, pasado mañana sale fresquita a la calle, luego, tenemos un "flujo" de 48 horas.
Jáija, tomá mate!; la misa nueva tiene su "flujo", o más bien "flujito", cortito, una "tradición" (transmisión) de 48 horas, o de 40 años, lo que es lo mismo ... casi, casi ..."

Hay que contestar: NO IMPOSIBLE, sobre lo "inventado" hay "ruptura" de la tradición, hay "invento", no "transmisión" y el "invento" NO SE SANEA con el paso del tiempo convirtiéndose en tradición porque no transmite lo anterior a la fecha del invento. Por ello, aun cuando hayan pasado 500 años del Novus Ordo seguirá SIN SER un rito "tradicional", morirá sin serlo, necesariamente.

Anónimo dijo...

Anónimo del 6 de marzo de 2010 10:11 hs.

Estamos totalmente de acuerdo.

Lo mío no ha sido más que un pequeño ejercicio de ironías y, fiel a mi profesión y a la técnica que llena de fideos la olla, unas que otras "preguntas indicativas".

Sólo una desviación profesional...

Tenga en cuenta que vivimos de engañar a jueces y fiscales y finalmente esa práctica se nos hace costumbre. Por eso es que Gandalf, intelegente como es, no me contesta.

Un saludo,

El Carlista.

Coronel Kurtz dijo...

El Padre Z trae algunos comentarios más o menos interesantes sobre algunas de estas cuestiones: http://wdtprs.com/blog/2010/03/a-little-debate-about-the-extraordinary-form-in-the-blogs/