martes, 21 de septiembre de 2010

Shemá by Mary Lennox


¡Si me olvidara de Ti oh Jerusalem! reza el libro de Salmos de mi Omma, si me olvidara de Ti… pero ¿qué es aquello que impide que en el trajín de la vida cotidiana nos olvidemos de nuestra patria?

Un problema que siempre encuentro, es la mirada que recibo cuando expongo lo que me parece el problema de la vida actual: no se vive como si Dios fuera real. La mayoría de las miradas apunta a preguntarme qué quiero decir con eso: Dios es REAL, ¡más real que uno! El problema es que nosotros lo ignoramos, nosotros no escuchamos, no vivimos como si Dios fuera real. Y es en este punto que la lectura de la Escritura es un detalle importante de la vida en la Realidad de Dios.

No todos tienen la formación que algunos tenemos, no todos tienen ese privilegio (a veces desgracia), ya que algunos no pueden acceder a él por varios motivos, pero ello no es razón de dejar la meditación de la escritura, es razón de mantenerla simple. Dijo el Señor: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.» (Mt 11:25-26). Es en la sencillez de una frase constantemente meditada que vive la dulzura del Espíritu, y es en el silencio de la interioridad de uno que la escritura se medita. Nada de complicaciones, solo la simple y meditada noción de que Dios ES y que con eso nos basta. Por ello es interesante la tradición de la Shema Israel:


Escucha Israel El Señor, nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor, tu
Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas tus fuerzas. Y estas
palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al
acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y
estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu
casa, y en tus puertas. (Dt, 6, 4-7)

Es interesante, porque estas palabras aparecen en todos lados meditadas una y otra vez, en su simpleza encierra la Verdad del Amor a Dios, de vivir en su Realidad. Como cristianos solamente nos toca ir un poquito más allá, recordando el Shema pero agregándole lo siguiente:

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno
de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su
Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no
ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.” ( Jn 3, 14-21)

Mary Lennox


7 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

Gran definición: "No se vive como si Dios fuera real".
Saludos.

Javier Vicens y Hualde dijo...

La dulzura del Espíritu... ¡Gracias!

Mary Lennox dijo...

¡De nada! espero que les sirvan mis propias reflexiones.
Un saludo grande
Mary

Alejandra dijo...

Que si es real? YO SOY nos dice desde la zarza ardiente hasta Juan -... y el Verbo era Dios-, por poner tan sòlo ejemplos. Es tan real que aùn los ateos, racionalistas o subjetivistas, necesitan hablar de su existencia para luego negarla. Que paradoja! Nuestra mayor carencia pasa por el hecho de que muchos de nosotros no fuimos educados en el conocimiento de las Escrituras; con suerte nos enseñaron el Nuevo Testamento para "cumplir" con los Sacramentos. Y a partir de allì, un gran vacìo existencial hasta ese preciso momento en que apresadumbrados por el sufrimiento, la desesperanza, tal vez, y sòlo tal vez, perdimos nuestra soberbia y EL simplemente, con esa simpleza del Todo, se nos mostrò, se nos insinuò. Con delicadeza, sin presiones, respetando nuestro libre albedrìo.
Es verdad que la vida moderna nos distrae constantemente -"Cartas del diablo a sus sobrinos"-, a tal punto que no nos deja pensar con claridad, o bien no encontramos EL MOMENTO. Y como parece difìcil, lo dejamos para despuès.
Un gran aprendizaje que cambiò mi vida de oraciòn se produjo a partir de la lectura de la Pràctica de la presencia de Dios del Hermano Lorenzo. Aprendì que Dios està dentro de mì cuando cocino, cuando enseño, cuando realizo las labores hogareñas o visito algùn enfermo, cuando asisto a un cenàculo, a misa o cuando manejo. Ello unido a mi momento oracional al levantarme o acostarme, breve pero fructìfero, me permiten vivir esa realidad cada vez con mayor frecuencia.
Vivir en DIOS es una pràctica que se nos adhiere con cada pàgina que degustamos de nuestra Biblia, tema en verdad coincidente con la entrada que Natalio dejò gentilmente esbozada.
Aceitemos nuestras làmparas, pues puede que el novio estè por golpear.

Mary Lennox dijo...

Alejandra, me encantó tu comentario, lo que todavía no entiendo, es si es una objeción o un complemento.
Un saludo
Mary

Alejandra dijo...

Es un complemento, una exteriorizaciòn de lo que en mi experiencia es nuestro Dios real, vivo en nosotros si le damos espacio a pesar de nuestro ajetreo. Me pareciò estupenda la entrada, pues permite pensar en la posibilidad de un acercamiento al logos màs profundo, aùn cuando el tiempo de contemplaciòn no nos sea dado en algunas etapas de la vida. Como lo de Marta y Marìa.

Alejandra dijo...

Mary, justamente en mi ajetreo y la desconexiòn intermitente que sufrimos con internet, caì en una notable descortesìa. Ni tan siquiera un saludo. En verdad es un tema que me atrapa, al punto que no me habìa dado cuenta de lo extenso de mi comentario hasta que lo vi publicado.Ayer leìa la carta a los gàlatas y una frase me quedò grabada: "llevo en mì las cicatrices de Jesùs". Pienso que es otra forma de sentir la realidad de Dios en nuestras vidas.
Saludos