martes, 22 de febrero de 2011

La teología del 4

Quienes hemos tenido la suerte de compartir infinidad de momentos con el Oráculo aprendimos muchas cosas. Contra lo que muchos piensan o imaginan es una persona muy abierta que ha explorado sin temor (aunque con cautela) cuanta doctrina filosófica o teológica que se le ha puesto delante. En una de esas excursiones filosófico/teológicas recuerdo que se adentró (varias veces en realidad) en el mundo de los números y las numerologías (campo tan inmenso como rico y sinuoso aunque con muchas sorpresas en la ortodoxia…..).

De esas investigaciones (me está saliendo un relato al estilo Mastropiero) quiero recordar hoy una referida al número 4. Así como lo leen, lo ven o lo escuchan, se puso a investigar el número 4 y sus connotaciones en la filosofía y la teología. Pues resulta que es como si se hubieran abierto dos inmensas compuertas y todo un mundo nos fue puesto adelante. Connotaciones filosóficas y teológicas se desprendían a borbotones del, hasta ese momento insulso y anodino (en especial si lo comparábamos con números bíblicos como el 3 el 7, etc.), número 4.

Y así es como el 4 comenzó a aparecer en todos lados, desde las 4 estaciones a los 4 elementos a los 4 jinetes a los 4 extremos de la Cruz a…. Recuerdo que muchos años después un profesor extranjero venía a visitar al Oráculo y, siguiendo una tradición de aquellas épocas, salíamos a tomar unos whiskies por las noches. En una de esas charlas, en tono de confidencia me dijo: “estoy estudiando el 4 pero no le quiero decir al Óráculo porque me va a prender fuego”. Andá tranquilo le dije y pasaron días enteros hablando del 4. El 4 luego llevó a este amigo a Leibniz donde quedó atrapado en los números y la numerología (¡y tiene en carpeta un libro sobre el 4!).

Pero volvamos al Oráculo. En aquella investigación sobre el 4 se topó con la idea de que el 3 requiere o llama al 4. Y esta idea la miraba y la miraba con relación a la Santísima Trinidad. Y es así como un día empapeló su casa con dos poesías y una idea: La Trinidad llama y requiere a una cuarta persona que no es otra que la Hermosísima Virgen.

En estos días estuve de visita en la casa del Oráculo, y caminando por allí encontré unos trastos que todavía tenían pegadas, en hojas sucias y amarillas, estas dos poesías (confieso aquí que directamente me las afané) que me recordaron el asunto y las comparto:

Madre de Dios Hijo

Si el instrumento de mis labios templo
Para cantaros, Virgen especiosa,
Obra de Dios tan única y dichosa
Que sola vos de vos sois vivo ejemplo.

Enmudece la vos porque os contemplo
La madre de Dios Hijo, la hija hermosa
Del Padre, del Espíritu la esposa,
Y de los tres sagrario, claustro y templo.

Toda la Trinidad os perfecciona,
Tanto que, si en los tres caber pudiera,
Persona cuarta, universal persona,

Vuestra deidad cuarta persona fuera;
Mas si no os pudo hacer cuarta persona,
Después de Dios os hizo la primera.

Pedro Calderón de la Barca

La mejor madre

Virgen, pura azucena, lirio en valle,
Cándida y limpiamente concebida;
Virgen, donde se mide el sin medida,
Preciosa cinta a su divino talle.

Jardín, donde no hay flor que no se halle
De las virtudes de que estáis vestida;
Árbol, en cuya planta esclarecida
La sierpe antigua para siempre calle.

Si Dios se cifra en vos, ¿qué puede hallarse
Para excelencia vuestra, si ésta excede
Tanto, que a Dios no deja de alargarse?

Cuanto Él puede, y vos sois, aquí se quede;
Que como Dios no puede mejorarse,
Así de madre mejorar no puede.

Félix Lope de Vega y Carpio

No se quiere decir que la Trinidad sean cuatro ni que la Virgen es Dios ni nada parecido (aclaro porque siempre hay quien requiere aclaraciones del tipo), simplemente se trata de mostrar que el Pontífice (en el sentido de puente Dios-hombre como lo llama S. Agustín) entre la Divinidad y el hombre nos llega por la persona más cercana a la Trinidad que pueda imaginarse.

Y para quien tenga temores de idolatría por venerar de más a nuestra Hermosa Madre no olvide que San Pedro enseña (y hoy, en el día de su cátedra debemos escucharlo con más atención) que por la Gracia nos hacemos partícipes de la Naturaleza Divina. ¿Cuánto más participará de la naturaleza divina aquella de quien decimos que está llena (plena) de Gracia? ¿Qué temor puede haber en adorar al sagrario que contiene al mismo Dios? Y por eso me parece una hermosa práctica de corte mariano el adorar al santísimo no sólo cuando está expuesto sino también cuando se esconde en el sagrario (figura de la Virgen).

Natalio

Pd: en los judíos (y particularmente en la Cábala judía) los números cumplen un rol esencial donde cada letra del alfabeto tiene un valor numérico y la relación entre las palabras de la Biblia y las cosas (que, en cuanto materiales están “formadas” por números) explican la realidad de cualquier cosa a través de la Escritura (y así se obtienen fórmulas, explicaciones, remedios, etc.). Otro día volvemos sobre esto….


7 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

¿Algo que ver con esto?.
(Broma)

Natalio Ruiz dijo...

Ja! Pensé en los mismo mientras escribía el post pero pensé que alguno lo podía tomar como irreverente o perder la idea.

También pensé en el 4-4-2, en los 4 de liberpool, en los tres mosqueteros que son 4, etc.

Estamos en comunidad de pensamientos Juan...

Respetos cuatreros.

Natalio

AleMamá dijo...

Interesante ausnto. Yo le tengo respeto por mi ignorancia y porque no quiero ni de lejos caer en una herejía. Estaré atenta a lo que nos cuentes, porque me parece que sabes mucho y nos darás tus estudios masticaditos. ¡Qué mejor!

Yo veo en el nº 4 una perfección por su "simetría". Soy de equilibrios y los números impares son como cojos, me parece.

Saludos ignorantes

Natalio Ruiz dijo...

Yo tampoco digo nada! Lo de la Gracia lo dice San Pedro (y Aristóteles en el ¡¿paganismo?!).

Del resto no digo nada.

REspetos numéricos.

Natalio

Anónimo dijo...

Yo sigo buscando que alguien me dé una respuesta convincente de por qué 4 simboliza muchas veces la Tierra, y no quiero escuchar porque los cuatro puntos cardinales, ni los cuatro elementos, ni las cuatro estaciones; quiero escuchar por qué todas esas cosas son 4... Algo quiere decir.
Daisy

Natalio Ruiz dijo...

Eso mismo se preguntaron los que comenzaron a estudiar el 4. Puede comenzar....

Respetos cuestionadores.

Natalio

Anónimo dijo...

Bueno, si quieren estudiarlo por el cuatro, nada mejor que empezar con el Libro de Enoch

Cuatro Arcángeles: Miguel, Sariel, Rafael, Gabriel.

Cuatro vientos que sostienen la tierra.

Cuatro estrellas del cielo encadenadas por haber transgredido el mandamiento del Señor, por diez mil años, el tiempo impuesto según sus pecados.

Cuatro pozos profundos, anchos y muy lisos, donde… los espíritus de las almas de los muertos puedan reunirse y que todas las almas de los hijos de los hombres se reúnan ahí. Así pues, son los pozos que les servirán de cárcel. Están hechos para tal cosa, hasta el día en que sean juzgados, hasta el momento del gran juicio que se les hará el último día.

Y sobre los cuatro costados del Señor de los espíritus vi cuatro presencias diferentes de aquellos que no duermen y aprendí sus nombres porque el ángel que va conmigo me los dio a conocer y me mostró todas las cosas ocultas.
Y escuché las voces de esas cuatro presencias y cómo ellas pronuncian alabanzas ante el Señor de la Gloria.
La primera voz bendice al Señor de los espíritus por los siglos de los siglos.
A la segunda voz la escuché bendiciendo al Elegido y a los elegidos que dependen del Señor de los espíritus.
A la tercera voz la oí orar e interceder por los que viven sobre la tierra y suplicar en nombre del Señor de los espíritus.
Y escuché la cuarta voz expulsando a los Satanes e impidiendo que lleguen hasta el Señor de los espíritus a acusar a quienes viven en la tierra Él.

Después de eso pregunté al ángel de paz que iba conmigo y me mostraba todas las cosas que están ocultas:
"¿Quiénes son esas cuatro presencias que he visto y cuyas palabras he oído y escrito abajo?".
Me dijo: "El primero, el misericordioso y muy paciente, es Miguel; el segundo, que está encargado de las enfermedades y de todas las heridas de los hijos de los hombres, es Rafael; el tercero, que está encargado de todos los poderes, es Gabriel; el cuarto, que está encargado de la esperanza de quienes heredarán la vida eterna, es llamado Sariel.
Estos son los cuatro ángeles del Señor de los espíritus y las cuatro voces que he escuchado esos días.


Los jefes de las cabezas de mil que están encargados de toda la creación y de todas las estrellas tienen qué hacer con los cuatro días intercalados, siendo inseparables de su obra de acuerdo con el cómputo del año, tienen que prestar servicio durante cuatro días que no son contabilizados.
Por esta causa los hombres se equivocan pues estas luminarias prestan servicio exactamente a las estaciones del mundo, una por la primera puerta , otra por la tercera, otra por la cuarta y otra por la sexta puerta y la armonía del mundo se cumple en trescientos sesenta y cuatro estaciones.

y la luna tiene cuatro nombres: el primero es Asonya, el segundo Ebela, el tercero Benase y el cuarto Era'el

Estos son los nombres de los guías que separan las cuatro partes del año que han sido fijadas: Melki'el, Helimmel'ek, M'elay'el y Nar'el.