miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Quién educa al educador?



Gran parte de mi vida doméstica se escapa en situaciones como la siguiente:


- María del Pilar, comé la comida.


La pelirroja arquea sus rojas cejas, me clava sus ojos azules y me dice:


- NO


Y así con todo, “a dormir” no, “al baño” no, “a cambiarse” no. La situación suele terminar de manera trágica con chirlo y derramamiento de lágrimas a mares. Pero a diferencia de su hermana la rebeldía no parece menguar en modo alguno. Su hermana, por ejemplo, cuando le daba por no comer, al primer chirlo abría la boca y deponía sus intenciones abstencionistas. La pelirroja es dura como una mula.


Esto me hace pensar a menudo sobre su educación. Evidentemente, la lucha que se plantea a diario es qué voluntad debe ganar, si la suya o la mía. Como padre educador intento que vea que no puede hacer primar siempre su voluntad, tiene que obedecer, tiene que encontrarse con los límites, pero… ¿cuál es el límite? ¿y si de tanto doblegar su voluntad se la termino quebrando?


Esto me plantea a menudo la cuestión general de la educación ¿en qué consiste? ¿cuáles son sus límites? Y lo mismo cuando lo traspolamos al plano religioso.


Yo tuve la Gracia de tener una madre educadora de educadores que no sólo sabe infinidad de cosas sino que ha escrito también bastante sobre la materia. Todo ello me hizo leer y pensar sobre muchos de estos asuntos. Y cuando uno la escucha todo parece bastante lógico: educar es educir la forma propia de la materia, es formar hábitos conforme a la naturaleza, etc.


Pero cuando el educador se acerca al educando el abismo se agiganta y la individualidad del alma muestra sus colores. El alma recibe de Dios mismo determinadas cualidades y especificidades que no se someten a un planteo general (Pili es así desde la panza donde todo era tranquilidad hasta que alguna postura de la madre la incomodaba y pateaba con una virulencia inusitada). Como dice el Salmo “Dios modela cada corazón”, lo trabaja con cuidado y lo termina de modo distinto. Entonces aparece una suerte de alarma que nos suena: o la educación es personal o no sirve…


Hay en la educación generalizada cierta tendencia a la uniformidad que parece chocar contra su misma esencia. Uno tiende a admirar los niños uniformados (no me refiero a la vestimenta, por supuesto) aunque en la misma uniformidad está la trampa. Pues en algunas cosas habrá que uniformarlos y en otra no pero ¿en cuáles sí y en cuáles no? Todas las cosas que pude leer o pensar sobre estos temas se hacen añicos en el ejercicio diario de mi paternidad.


Algo parecido parece surgir en el plano religioso. Muchas veces beatificamos y universalizamos “un camino” como “el camino”, la vía, la posta y, por el contrario, anatematizamos a determinada postura, camino, santo, beato o… y gastamos grandes cantidades de balas. En concreto hemos discutido en este blog sobre quienes son más voluntariosos y aquellos otros más espiritualosos, más cuadritos menos cuadritos, etc. Y me parece que, en definitva, muchas veces hay una pretensión de uniformar espiritualidades. Y no. Todos compartimos la naturaleza pero partimos de lugares muy distintos. De nuevo el salmo “Dios modeló CADA corazón” (y su consecuencia “y comprende sus acciones”). Y muchas veces por querer emparejar una espiritualidad la terminamos sacando de foco.


Lamento tocar temas tan profundos tan de corrido. Es lo único que puedo hacer en estos tiempos de carreras.


Natalio


Pd: En homenaje a mi indómita pelirroja vaya también una mención para la Liz que se marchó (aunque espero que a la mía le vaya bien distinto en la vida…..).




miércoles, 9 de febrero de 2011

Wanderer, Bouyer y los judíos


Febrero está terrible. Añoro tiempos pasados donde enero estaba todo quieto, febrero asomaba con una o dos cosas, marzo crecía un poquito y en abril se entraba en ritmo. Ahora desde enero que andamos corriendo.

Pero hay algo que me despierta de mi letargo bloggero y lo voy a expresar de corrido, sin mucho detenimiento ni mucha fundamentación. Simplemente quiero dejar una estaca para retomar muchos temas que quedan sueltos.

La ocasión fue la lectura de dos (y parece que viene un tercero) de los post de Wanderer (Protohistoria I y Protohistoria II) sobre la protohistoria en Bouyer. Tanto el tema como el personaje me resultan bastante inalcanzables. En cuanto al tema son esas cuestiones donde temo pifiarle porque me parece que de esos pifies no se vuelven. Por eso me ando con cautela. Como un niño ante una habitación oscura. De última la cuestión consiste ni más ni menos que en ser como niños. Pero de afuera la miro con mucho interés y curiosidad.

En cuanto al personaje…. es tan complicado… Son esos personajes conciliares que tienen lo que tiene el concilio. Para no hablar de buenos o malos digamos que tenemos…. no sé cómo calificarlos. Aunque muchos se alteren e inquieten por estiquetarlo en uno u otro lugar me parece que es un personaje demasiado complejo. En cualquier caso, Bouyer representa (como una figura entre otras) una de las puntas de lanza con relación al cambio de paradigma pretendido en muchos de los actores del Concilio en varios temas pero muy especialmente en la liturgia (aunque en otros temas hay que admitir que tampoco lo escucharon).

Bouyer es (uno de los) responsable (ideológico) de algunas cosas de las que hemos hablado y seguiremos hablando en este blog (su pasado y su lucha contra el barroquismo tuvieron mucho que ver en esto). En particular, dos puntos reflotan con bastante notoriedad:

- Uno es el cambio del ofertorio (sobre el cual discutimos con el Athos). El pasaje de la fórmula sacrificial a la fórmula de la liturgia judía. Este tema no es aislado ni muchísimo menos. Está vinculado con una concepción litúrgica que entiende que la presencia divina se extiende también a la Primera Mesa.

- Y justamente allí es donde aparece el segundo tema, el telón de fondo, y es la idea de las dos Mesas, las dos presencias Divinas de las que hablamos. Dios, más específicamente Cristo, está presente tanto en la Palabra como en la Eucaristía. Esta idea de la presencia divina en la Palabra es de indudable origen judío. Los protestantes (los que mantienen la eucaristía), tomando de la misma fuente judía la cuestión, hablaban de una presencia idéntica de Cristo en la Palabra como en la Eucaristía. Y el Concilio reorientó la liturgia en un equilibrio entre la “Liturgia de la Palabra” y la “Liturgia de la Eucaristía”.

El segundo de los temas, tal cual lo dijimos en su momento y pensaba profundizar, tiene un costado que puede ser provechoso (y ya en los padres hay figuras parecidas como la de los dos altares) pero resulta nefasto en su conclusión, aplicación e implicancias.

Pero volviendo a Bouyer, lo que lo hace particularmente interesante para mi visión, es su profunda inquietud (que comparto aunque con visiones distintas) por el mundo judío. En este contexto, el texto que trae Wanderer muestra este conocimiento y manejo de la tradición judía por parte de Bouyer.

El mundo es, en principio, una proyección viviente y libre de las Ideas de Dios, las que se encontraban reunidas hasta ese momento en su Logos divino.

Este párrafo (todo el texto en realidad), es el núcleo de la Tradición rabínica y de múltiples interpretaciones y sobre el cual ya hablamos: Dios crea al mundo mirando la Torá (donde Torá no es otra cosa que el Logos divino).

Y por eso decíamos (y dice Wanderer que lo ayuda a entender a San Juan y a San Pablo) que no en vano es el lenguaje que reciben los mismo evangelistas. Allí lo dijimos del Génesis pero el hilo aparece a lo largo de todos los evangelios.

Esta concepción judía es la que otorga un sentido crucial a la presencia real de Dios en la Torá (en cuanto no es otra cosa que el Lgos) y, redoblando la idea ya en una versión gnóstico-cabalista, la presencia de Dios en el Mundo que termina en una forma de panteísmo (o panenteísmo en otras de sus versiones). Y por esta razón me parece acertadísimo (cuando no) el comentario del Coronel en cuanto a una posible materialización de todo, incluso de lo espiritual a partir de una mala lectura del asunto.

Y es que curiosamente (y por eso estas ideas gnóstico-cabalíticas pegan tan bien con la onda new age y porquerías) esas espiritualizaciones místicas terminan (o pueden terminar) en formas de materialismos.

No digo que esto último se desprenda de lo de Bouyer ni mucho menos, aunque es un riesgo que aparece muy cerquita. Como todo en los grandes misterios: un pequeño error nos manda disparados a la estratosfera.

En fin, sólo quería dejar la estaca marcada.


Natalio


viernes, 7 de enero de 2011

La Embajada es bien católica ¿y el Estado?

Uno de los blogs que más me gustan es la Embajada, o según su nombre verdadero: Embajador en el infierno. Me parece genial el estilo, la forma, la mirada y la gracia. Me resulta además muy divertido como presenta a la familia y, más en general, como viven familiarmente su catolicidad. Otra cuestión que admiro particularmente es correcta incorrección política, es como si de verdad hubiera nacido en una embajada (que a lo mejor nació… no tengo ni idea).

En fin, me parece un blog genial y valga esto como presentación del Blogroll.


* * *

Hace unos días, a raíz de unas declaraciones del Kiko (que no es el del Chavo) se armó allí una discusión donde se hablaba de la catolicidad o no del estado, de la patria, del gobierno, etc.

La verdad es que no he estudiado estos temas y ni siquiera pienso mucho en ellos. Esto lo digo con total sinceridad para que se vea de dónde viene lo que se dice.

Allí comenté, y aquí lo sostengo (conciente de que es una idea que “juega” contra muchos intereses “de nuestro lado”), que no se puede hablar hoy de un “Estado católico”. El Estado de hoy me parece que no puede, y tampoco debe, llamarse católico. Todo esto tomando la noción de Estado actual, tanto de la filosofía política cuanto de la experiencia política actual. El Estado actual es un Estado Soberano, un Monstruo Gigante que pone condiciones y transforma realidades. El Estado Actual es el Gigante de pies diminutos de la Escritura. El Estado actual no es, como decían los maestros, un todo accidental sino un todo substancial.

En este contexto, el hablar de la catolicidad del Estado o luchar por el Estado Católico me parece que es darle de comer a la fiera. “El Estado decide que es Católico”. “El Estado decide que la ley positiva se debe fundar en la ley natural”. Si el Estado puede decidir una cosa puede, con el mismo derecho y razón, decidir lo otro. El Estado, a través de su Soberanía tiene su propia Voluntad (todo con Mayúsculas), y su Voluntad es Soberana aún cuando, en su infinita Bondad, reconozca otra Voluntad Superior.

Y el mismo engaña pichanga de siempre: las cosas son buenas porque el Estado las quiere o el Estado las quiere porque son buenas. Y siempre ahí. El Estado con sus tentáculos arrastra y decide sobre cada rincón de la vida, el pensamiento o incluso la espiritualidad del ser humano.

Y las constituciones actuales son papeles que hablan sobre algunas cosas que el Estado decide o no decide. Y si algo le queda de constituciones verdaderas (que cada vez lo pongo más en duda) eso sólo vale como simple tópico argumentativo sujeto, por supuesto, a tantas interpretaciones como malas ideologías necesiten de su uso.

Aquí es donde, luego de tantas derrotas y frustraciones, creo que los católicos (entre tantos otros) deben replantearse el tipo de combate que están dando. Porque la impresión es que, mientras juguemos con sus herramientas, mientras mantengamos a la bestia en pie, siempre vamos a perder. Hay luchas y debates que creo que hay que replantearse. En este marco ¿quiero que una constitución hable del derecho a la vida? Porque si permito la discusión, su tratamiento y su inclusión ¿cómo impido luego su discusión, su tratamiento y su exclusión? ¿No estamos mezclando cosas? Se pretende a veces usar el argumento de la mayoría “somos más los que estamos contra el aborto” “somos más los que estamos a favor de la familia”. Pongamos que somos ¿y si no lo fuéramos?


* * *

Otra cuestión se plantea si tomamos la noción tradicional de “estado”. Y aún en ella creo que hay que ver y afinar con muchísimo cuidado el alcance y sentido de la expresión “catolicidad del estado”.

Para el que quiera acercarse a estas cuestiones de filosofía política y desentrañar las diferencias entre Estado, Patria y Nación (de acuerdo a lo que se discutía en la embajada) así como conocer una tradicional y verdadera noción de estado puede leer del Profesor Félix Adolfo Lamas:

Patria, Nación, Estado y Régimen en un texto didáctico para estudiantes de derecho constitucional (es decir, me parece que es más didáctico porque no está adaptado a estudiantes de filosofía o filosofía política).

Casi como un dato pintoresco, pueden acceder al mismo texto en su versión original (tiene algunos cambios y le faltan agregados) de 1982 con glosa y comentarios de Rafael Castella Santos en el blog: A casa de Sarto. En la versión original eran diversas editoriales de la Revista Moenia.

Glosando a Félix Lamas el Estado: parte 1, parte 2, parte 3.

Glosando a Félix Lamas la Nación: part1 y parte 2.

Glosando a Félix Lamas la Patria: parte única.

Como verán existe cualquier cantidad de información a sólo un click de distancia. Internet tiene muchas cosas malas ¡pero cuántas buenas!

Natalio


lunes, 29 de noviembre de 2010

Prohibido faltar (confesión de diván)






Ya hablamos de música varias veces y también hablamos de los baqueanos.

Supongo que cada uno tendrá su propia percepción de las diversas cuestiones de las que hablaré. Hay algo, mucho en verdad, de personal en esto. Por eso este post no será pensado sino directamente escrito de corrido. Es una confesión.

El asunto en cuestión anduvo revoloteando en las discusiones que se originaron en un post sobre la muerte de Ariel Ramirez y, desde otra óptica completamente distinta, cuando discutimos sobre la “suspensión ética” Kirkegordiana (que estuvo más interesante en los comentarios que en el contenido del post). Quizás después de leer esto entiendan por qué me resultaba tan complicado hablar sobre estos puntos.

Las figuras de un hombre superior (en sus diversas versiones negativas o positivas como en Nietzche o Kirk) me resultan metafísicamente infundadas (entiéndase lo de “hombre superior” como una metáfora aglutinante de cualidades y desde la lectura propuesta en el "dudoso" post). Me parecen erradas en su base, aunque terriblemente tentadoras. Esto desde lo racional.

Ahora, cuando me encuentro con un “artista” todo mi espíritu parece comprobar y afirmar visiones del tipo de las del párrafo anterior. Quizás sea el músico trunco que quedó en mi interior o alguna otra cuestión de las profundidades de mi psiquis. Hay algo que se conmueve en lo más profundo y me hace ver como un insecto o, el autocalificativo que más me duele, un burgués.

Se me genera una percepción que cuestiona toda mi vida interior. Se me hace que toda mi vida espiritual e intelectual es una farsa, una caricatura. Veo el camino oscuro y tortuoso mis devaneos espirituales en comparación con una “autopista espiritual” que surge del arte. (Aunque me figuro, ya de nuevo en el plano racional, que la autopista puede conducir con la misma facilidad para abajo o para arriba, en los extremos en los que se encuentran el Caballero Nizcheano o el Caballero de Kirk)

Y el cuestionamiento abarca todo, absolutamente todo. Me parece estúpido hablar de moral, de filosofía o incluso de religión. Siento que es como hablarle de oración a un monje, de fútbol a un futbolista. Mientras uno conoce poco y con dificultad por vía racional y analítica el artista, imagina mi imaginativa imaginación, lo hace por la vía intuitiva, casi que conoce por connaturalidad.

Tanto me afecta el asunto que, a diferencia de lo que debería ocurrir, luego de ver de cerca un artista no puedo tomar la guitarra ni cantar una canción en la ducha. Me siento un idiota. Me siento un niño jugando con palos después de ver el Zorro.

En fin, es algo raro, algo inexplicable. Veo una suerte de “sacerdocio artístico”, un plano existencial paralelo donde lo religioso y lo profano se hacen una misma cosa, una dimensión distinta.

La invitación es para ver un grupo, del cual su director musical (supongo) y primera guitarra (supongo) es un “artista” verdadero: Tomás Alonso (es bueno admirar a un amigo). Por ello, la invitación es a ver al grupo y al “artista”.


Los datos prácticos: Presentación del primer CD "Por Andar Andando" en el teatro "Santa María" el jueves 2 de Diciembre del 2010 a las 21 hs.

PARA CONSEGUIR LAS ENTRADAS:

EN EL TEATRO SANTA MARIA: MONTEVIDEO 842. (4811-6086) http://www.teatrosantamaria.com.ar/

MEDIANTE FACEBOOK: http://www.facebook.com/event.php?eid=163352273695580

MEDIANTE E-MAIL: Los_Baqueanos%hotmail.com


Respetos musicales.


Natalio


miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Existe una propiedad intelectual?


Debido a un pequeño post en los Pases Cortos, el amable "The Wiskerer" arrojó en mis narices la problemática entera de la Propiedad Intelectual. Dado que me pidió mi opinión sobre el punto y que ahora hay varios de mis "amigos intelectuales" que saben de la existencia del blog, aprovecho para plantear, en términos muy generales, mi visión del asunto.

Antes de comenzar, la mención al Whisky y la Propiedad Intelectual en un mismo párrafo, me obligan a recordar un simpatiquísimo fallo (The Scotch Whisky Association y otro v. García) del Doctor Vocos Conesa sobre el Whisky, las marcas, las denominaciones de origen y otras cosas. Los cultores de la PI y del whisky, así como los amantes del whisky y detractores de la PI, así como los cultores de la PI y detractores del Whisky, todos deben leer ese fallo (al igual que, del mismo juez, el fallo Boca Juniors).

Hecha la mención previa, queda una aclaración. Dado que el blog es visitado por gente de diversos rubros y materias el contenido será más bien genérico y no específico.

El dardo arrojado por el "Hombre del Whisky" fue el siguiente texto: La Revolución de los Sabios. Una alternativa a la propiedad intelectual por Carlos Raya de Blas. Recomiendo su lectura (aunque no comparto el contenido) porque me parece que tiene cuestiones interesantísimas. De todos modos, no voy a "contestarle" como me pidieran sino que voy a dar mi visión global del asunto.

El asunto genera algunos interrogantes: ¿es justa la existencia de una propiedad intelectual (PI)?; ¿es necesaria la existencia de un régimen de PI?; ¿Es apropiable "lo intelectual"?; ¿Es apropiable el conocimiento?; ¿Es posible diferenciar lo novedoso u original de lo recibido de la sociedad?; Y otras preguntas de carácter similar.

En primer lugar creo que es "genéricamente" incorrecta la visión exclusivamente económica del asunto. Su formulación sería (tan genérica como esquemáticamente planteada): cualquier derecho de PI implica un monopolio, los monopolios atacan la eficiencia del mercado, lo óptimo es la eficiencia del mercado, ergo está mal atribuir cualquier derecho de PI. Desde allí para los costados, así como sus contestaciones y perfiles (ineficiencia estática, eficiencia dinámica, etc.), me parece que es siempre una visión parcial. Es decir, el análisis económico de la cuestión me parece una herramienta importante para terminar de definir los lineamientos del régimen pero nunca para justificarlo o no en la fuente.

En segundo lugar, y aquí aparece un punto que suele estar ausente en los análisis pero está presente en el artículo, creo que es fundamental distinguir. Como decía un amigo, parafraseando a Maritain (aunque la escuché tantas veces que no sé de dónde salió la frase): “distinguir sin separar para unir sin confundir”. En efecto, creo que, dentro de la problemática de la PI no se distingue, desde el punto de vista de los fundamentos mismos, entre sus diversas ramas. Creo que entre ellas, y aún dentro de ellas, tienen diferencias esenciales que hacen a una distinta justificación (mientras escribía el post justamente leía “The Political Economy of Intellectual Property Law” de William Landes y Richard Posner donde se describen diferencias en el volumen de leyes, en los gastos de cada sistema, etc.).

Para simplificar un poco la cuestión englobemos la PI en tres de sus ramas: Derechos de Autor, Marcas y Patentes.

En el derecho de autor existe una obra que resulta original. El contenido es tan amplio que abarca desde una obra musical a un programa de computación, de una obra literaria a un mapa de un arquitecto, de una película a la “fijación o grabación” de una canción (no ya la canción misma), de un contrato a una clase magistral, de una obra de teatro a una publicidad. Y allí hay una bolsa de diversas cosas que poco y nada tienen en común desde el punto de vista del proceso creativo, de la explotación, de su finalidad, del beneficio social, etc. Por tanto, es muy complicado encontrar un único fundamento (que sea real y verdadero) aplicable a toda la rama en conjunto.

En el caso de las marcas existe un signo que distingue un producto determinado en un mercado determinado. Si se mira con algún detenimiento encontrará uno que lo que se protege tiene un contenido muy variable. De una parte existe una protección al signo en sí (desde la perspectiva estética, de su influencia en el comprador, de su modernidad, etc.) que es algo parecido a una propiedad intelectual, y de otra, una protección a aquello que el signo significa o representa (el trabajo de años para mantener la calidad de un producto, la calidad del servicio, los altos costos para tener materia prima de excelencia, etc.). De esta distinción (evidente para todos los cercanos al mundo de las marcas) surge que se protege algo que es o se parece una propiedad intelectual y hay otra cosa, también protegida, que nada tiene que ver con la propiedad intelectual (el trabajo, los costos, etc.). Es decir, permitir que se usurpe una marca determinada puede o no discutirse desde el punto de vista de la propiedad intelectual pero no puede discutirse en la medida que signifique robar o apropiarse del trabajo ajeno. El trabajo, intelectual o no, no es propiedad intelectual. Y del modo inverso, tampoco se puede convertir la marca en un signo capaz de desentenderse de un producto o un productor de modo que se promueva, a través de una protección de PI, que se consumen estafas donde se venden gatos por liebres. ¿Se entiende el punto? Espero que sí….

En el caso de las patentes existe un invento novedoso que posee aplicación industrial. A poco que uno observe el asunto se encontrará con un trabajo de investigación (generalmente con una inversión importante en dinero), un conocimiento resultante, una aplicación industrial de ese conocimiento y, por último, una explotación industrial de ese conocimiento. Es decir, de modo paralelo a lo que ocurre con las marcas aunque con diferencias importantísimas, el régimen de patentes comprende o no protecciones diversas a variadas cuestiones de las cuales “lo intelectual” es, en todo caso, una parte de las mismas.

Desde esta perspectiva, uno se encuentra que las distinciones no son accidentales sino substanciales. Tan substanciales que hacen que hablemos o protejamos cosas completamente diversas bajo un mismo título (al que llamamos PI). Por tanto, cada justificación debe darse por separado.

De todos modos, y para que no me acusen de dejar siempre los temas inconclusos, adelanto mi opinión sobre la Propiedad Intelectual como concepto genérico. Considero que no hay motivos para apartarse, en líneas generales, del criterio clásico de la propiedad (que es menos “natural” o rotundo de lo que algunos “iusnaturalistas” pregonan). Por tomar alguna de sus varias exposiciones tomo la de Santoto en la Suma que me resulta particularmente claro:

El “Respondo” de la II-II, Q. 66.

Respondo: Acerca de los bienes exteriores, dos cosas le competen al hombre. La primera es la potestad de gestión y disposición de los mismos, y en cuanto a esto, es lícito que el hombre posea cosas propias. Y es también necesario a la vida humana por tres motivos: primero, porque cada uno es más solícito en gestionar aquello que con exclusividad le pertenece que lo que es común a todos o a muchos, puesto que cada cual, huyendo del trabajo, deja a otros el cuidado de lo que conviene al bien común, como sucede cuando hay multitud de servidores; segundo, porque se administran más ordenadamente las cosas humanas si a cada uno le incumbe el cuidado de sus propios intereses; sin embargo, reinaría confusión si cada cual se cuidara de todo indistintamente; tercero, porque así el estado de paz entre los hombres se mantiene si cada uno está contento con lo suyo. De ahí que veamos que entre aquellos que en común y pro indiviso poseen alguna cosa se suscitan más frecuentemente contiendas.
En segundo lugar, también compete al hombre, respecto de los bienes exteriores, el uso de los mismos; y en cuanto a esto no debe tener el hombre las cosas exteriores como propias, sino como comunes, de modo que fácilmente dé participación de éstas en las necesidades de los demás. Por eso dice el Apóstol, en 1 Tim 17-18: Manda a los ricos de este siglo que den y repartan con generosidad sus bienes.

Y agrego también la contestación a la primera objeción que también resulta pertinente:

1. La comunidad de los bienes se atribuye al derecho natural, no porque éste disponga que todas las cosas deban ser poseídas en común y que nada deba poseerse como propio, sino porque la distinción de posesiones no es según el derecho natural, sino según la convención humana, lo cual pertenece al derecho positivo, como se ha expuesto (q.57 a.2.3). Por consiguiente, la propiedad de las posesiones no está contra el derecho natural, sino que es un desarrollo de éste hecho por la razón humana.

Y antes de retirarme, como para que la cuestión quede más empastada y sucia remarco que Santoto habla de bienes exteriores y, más adelante, trata específicamente la simonía.

Continuará….

Natalio

Pd: Más de una vez manifesté diferencias de criterio y de otras cosas con Hernán. No obstante, nunca tuve la oportunidad de manifestar lo útil, práctico e importante que resulta su trabajo al poner a disposición del público de modo tan sencillo la Suma de Santoto (y otros textos de gran valía).

martes, 14 de septiembre de 2010

El Verbo

De nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia… Regreso sin muchas garantías de continuidad en un año que me tiene corriendo e intentando dividirme entre estudio (con exámenes cada dos por tres…) y trabajo (sin contar familia, religión, amigos, lecturas, música, deportes, etc.).

En fin, espero también que, de manera anónima o firmada, los amigos del blog pueda aportar en los tiempos de sequía y ausencia. También me gustaría volver sobre el último post y sus comentarios acerca de la universidad. También me gustaría agradecerle como corresponde a Alemama el premio que nos regaló. También me gustaría contar algunas cosas nuevas del Rosh Hashana. También me gustaría….

Pero vamos con lo inmediato, con lo que me recordó el blog (además de una simpática amonestación de la amiga Ruth).

Septiembre es, creo que para la Iglesia argentina, el mes dedicado a la Biblia y a su estudio. En mi parroquia suelen dedicarle bastante atención a la cuestión e incluso hacen ingresar cada Domingo “El Libro” en procesión. Me parece muy buena la dedicación a la Biblia y, en especial, me gusta cualquier pequeño gesto litúrgico “aordinario” (dentro de lo “ordinario” de la liturgia por supuesto).

Uno de los puntos fuertes del Concilio fue una suerte de “vuelta de tuerca” sobre la centralidad de la Escritura en la vida del Cristiano. Si uno observa la historia reciente de la Iglesia en los tiempos anteriores al Concilio notará que existía un cierto “enfriamento” en la relación fiel (laico o religioso) con la Escritura. Este “enfriamento” estaba dado las causas más variadas pero, en particular, creo que existían dos muy particulares:

- De una parte la utilización litúrgica de la Biblia con su consecuente dificultad “idiomática”. La proliferación de Biblias y versiones es algo muy nuevo (un poco extendido antes del Concilio, en especial a partir de la traducción de los misales, pero maximizado a partir de allí) siendo lo común que hubiese pocas Biblias y muchas de ellas en el idioma litúrgico (latín en nuestro caso). A ello hay que agregar que el idioma común, que había sido el latín en otros tiempos, se había convertido en un idioma litúrgico de carácter casi iniciático en tanto existía, como ya hemos charlado en este blog, una ruptura entre el fiel y la liturgia en general. Todo ello generaba un alejamiento entre el laico y la Escritura (en especial en la misa que se leía en latín sin que fuera seguido todavía con misales por “el pueblo”) e incluso entre el religioso y la Escritura (nunca olvido la impresión que me causó los pedidos de Santa Teresita para que la dejaran estudiar latín para poder entender el Antiguo Testamento o, ya entre grupos que mantienen hoy el oficio en latín, los ingresantes que rezan todas las horas en latín, aún en soledad, sin entender nada de lo que leen).

- Y de otra algo complicado de expresar en su justa medida y que opera un poco como telón de fondo de lo anterior. Cierto temor al acceso indiscriminado y en solitario a la Escritura por parte del fiel. En este sentido no se recomendaba la lectura indiscriminada del Antiguo Testamento, la lectura de determinados libros, etc. fuera del control y la enseñanza de alguien reconocido que actuara como guía, sostén y maestro.

Creo que los dos motivos eran válidos en cierto sentido pero habían sido degenerados por el cambio de circunstancias. El resultado, es decir la distancia entre la Escritura y el fiel, terminó siendo nefasto. Justamente nuestros hermanos mayores y menores (en la historia, digo…), es decir, judíos y protestantes, mantuvieron la connaturalidad con las escrituras que, junto con la Tradición (pequeño detalle que nos distingue en modos distintos de cada uno de nuestros “hermanos”), tenían los Padres de la Iglesia.

Y aquí es donde la cuestión se pone interesante porque justamente la ausencia del Verbo real y presente (en la Eucaristía) es la que derivó a nuestros hermanos mayores y menores en una orientación hacia la Escritura como presencia del Verbo mientras que nuestro actual volver a la Escritura como Verbo (en especial, aunque no solamente en la liturgia) ha desplazado la centralidad del Verbo Presente y Real en la Eucaristía.

Y desde aquí quería arrancar pero se extendió demasiado…. Volveremos con las dos mesas (o altares) de los padres, las dos presencias, la relación entre letra y Tradición, etc.

¡Respetos!

Natalio

miércoles, 23 de junio de 2010

Nuevo año del blog


Pensaba escribir sobre proyectos para el nuevo año, seudónimos y revelaciones, cambiar el formato y las fotos y agregar alguna otra cuestión... Pero no tengo tiempo para escribir, apenas me resta para vivir.


Quizás si se disfrazan de trabajo podamos charlar más (como ocurre con Muret) pero tampoco mucho.


Mientras ni al Athos ni a Ody ni a Gregorio se les ocurra nada... hablará el silencio. Que tampoco está mal.


En cualquier caso, no quería dejar de saludarlos en el aniversario. Ya haremos los cambios y el post "ad hoc".


Respetos festivos.


Natalio