Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de septiembre de 2016

Niñez y meritocracia





Hace un tiempo vengo viendo hablar de “meritocracia”, generalmente acompañado de alguna de las dos imágenes que se acompañan.

El tema, como tantos otros que uno ve a diario, tiene varios costados pero suele venir de sectores ideologizados. La particularidad del tema es que este se está expandiendo y se está replicando en personas no ideologizadas. Eso me despertó una señal de alarma.

Como todo en las ideologías se parte de algo real y muy serio. En este caso es el drama de la pobreza. Un verdadero azote al corazón y, tal vez como signo de estos tiempos de consumismo, individualismo y hedonismo, cuidadamente ajeno a nuestras preocupaciones cotidianas. Aparece cada tanto arropado de la correcta frivolización de turno y se nos vuelve a perder en la cotidianeidad de nuestras ocupaciones.

La pobreza, como una verdadera imposición de justicia (y no de caridad) es un tema serio y profundo. Una gran deuda en nuestra sociedad. Una formalidad muy propia y actual para examinar nuestras conciencias y nuestras vidas.

Pero esto de la meritocracia aplicada a los niños no tiene nada que ver con eso…

Una de las herramientas suele ser estadística del tipo: “el 90% de la gente que nace pobre muere pobre mientras que el 90% de la gente que nace rica muere rica sin importar lo que hagan al respecto”… La estadística suele ser un buen recurso ideológico para torcer realidades. Una genial frase de Shaw le contesta: La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno. La realidad de las cosas humanas suele recorrer un camino paralelo al de los números de laboratorios. Una historia de superación (de las que todos conocemos, no una sino muchas tanto en la historia, en el arte, en el deporte, etc.) vale como respuesta a cualquier porcentaje.

Como mensaje personal es tan desgarrador como determinista y estúpido. Que nadie haga nada que morirá como nació. Nada de lo que hagas moverá la historia. El destino (y no tus actos, tus sueños, tus objetivos, tus metas, tus trabajos) determinará tu existencia. Sólo queda ahogarse en odio y resentimiento contra aquel con el que el destino fue más favorable.

Como mensaje político y jurídico es nefasto. Quitemos todo lo que tienen pues no lo merecen. Volvamos a repartir todo y entremos en el socialismo donde nadie tenga nada… una vez más (y donde la historia nos ha enseñado que los pueblos se quedan sin nada mientras los “directivos del partido” tienen vidas suntuarias).

La cuestión es, más allá de las críticas ¿hay mérito en el sentido de merecimiento o no?

Santoto siguiendo a Aristóteles explica que no hay relación de justicia ni con los padres, ni con la patria ni con Dios. Ello es, más allá de por una falta de equilibrio en lo debido, porque no hay verdadera “alteridad”. Uno no es “otro” con relación a sus padres. Lo que hagan los padres “vale” como hecho por uno. Esto es de Perogrullo en la vida cotidiana (y lo es también de un modo particular en la vida sacramental y espiritual) y en la vida jurídica. Desde la tutela hasta la responsabilidad por los actos de los menores son ejercidos por los padres. El padre no es “otro” respecto del hijo. Lo que el padre “merece” para su hijo el hijo lo “merece” en nombre propio, no ajeno (e incluso el padre “merece” por los actos del hijo en materia social, civil, penal, etc.).

Las  ideologías (todas ellas, no sólo las de origen marxista) suelen reducir el hombre a la materia y la materia a la economía. Por eso sólo hablan de plata. Pero en esta carrera de merecimientos y recompensas la plata es lo de menos. El hijo al que los padres le leen al irse a dormir será más inteligente que el que se duerme mirando televisión; el hijo al que le inculcan el amor por la lectura será más despierto que el que se la pasa jugando a la play; el hijo al que se le cuida la alimentación será más sano que aquél al que lo atoran a caramelos para que no moleste… Quien tenga hijos sabrá que la lista es interminable. Todo en la educación “determinará” “una parte” del futuro de un chico. Y todo eso el chico lo merece por el amor de sus padres.

Esa ausencia de alteridad que impide considerar como “otro” a los padres no sólo obedece a una cuestión biológica (también innegable pues todo en el hijo viene de los padres). Todo el amor borra alteridades. El amor hace que el otro deje de ser otro. Y así los actos de los maestros que aman a sus alumnos le “merecerán” un futuro mejor a los alumnos de los burócratas, los actos de los amigos buenos le “merecerán” un futuro mejor que los oportunistas, etc.

Hasta aquí lo natural pero el tema se torna “esencial” para el católico. El “merecimiento” de los “méritos” de la Cruz sólo nos viene dado por el amor. Nada más que el amor permite “apropiarnos” de los efectos salvíficos de la Cruz. Si mi borrosa memoria no me falla algo de esto me hizo leer mi padre (y me hizo merecedor de este conocimiento) en los comentarios de Santoto a la Ética Nicomaquea de Aristóteles cuando estudiaba latín.


Es por eso que en lugar de meritocracia, en estos casos hablaría de “filocracia”. Es el amor el que hace merecer.

Natalio

miércoles, 29 de octubre de 2014

El árbol de la ciencia del Bien y del Mal


En estos tiempos de grandes discusiones morales donde variadas reglas parecen ser puestas a consideración de diversos expertos conviene volver al origen, al Génesis, al Bereshit. Y allí, hablando de problemas morales, puede encontrarse el origen, génesis o bereshit de todos los problemas morales en el relato del pecado original.

Sobre el pecado original pueden encontrarse, tanto en el marco de la teología católica como en el de las religiones comparadas así como las diferentes vertientes filosóficas, infinidad de opiniones, discusiones, herejías, interpretaciones, variaciones, etc. Sin ninguna erudición en el tema (tan sólo con un raquítico catecismo ya oxidado) voy a compartir algunas reflexiones al respecto. De todas las versiones y derivaciones voy a tomar tres núcleos de ideas.

-          El pecado original es un hecho histórico y personal (en cuanto pecado) de los primeros padres y cuyo castigo cae en forma de mancha o pecado original propio en todos los descendientes que requieren de la Redención de Cristo (y su participación en los méritos que es la Gracia Santificante) para borrarla.
-          El pecado original es un relato mítico que explica la presencia del “pecado” en el género humano (Adán no es el nombre del primer padre sino que es el “género humano”). El pecado es, en definitiva, originario de cada hombre o de una multitud de hombres originarios. (herejía poligenista)
-          El pecado original es un pecado social que habiendo sido cometido por los primeros padres mantiene sus “consecuencias” sobre sus descendientes.

De los tres núcleos de ideas es claro que –desde la teología católica- el primero es verdadero y los otros dos son –con distintas graduaciones según su exposición- herejías condenadas por la Iglesia. El segundo es propio de las teorías poligenistas y desvirtúa el sentido y alcance de la idea del pecado original al tiempo que expresamente contradice la idea de que por un hombre entró el pecado y por un Hombre la Salvación. El tercero no es en sí herético (o al menos así enunciado) pero implica una idea (sí herética y ajena a la teología católica) de la posibilidad de existencia de un pecado “social” que se extiende a más de una persona o del pecado individual que extiende su culpa a otras generaciones. Esta idea (no respecto del pecado original pues es considerado simplemente un pecado individual de los primeros padres) es una idea muy propia del judaísmo.

No obstante ello esos tres grupos (y no tantos otros de ideas que sobre el pecado original se han escrito) son los que demarcan el tema en mi interior. Por supuesto que siempre dentro de la ortodoxia -y enmarcados sin negar en nada el primer grupo-, creo que hay ciertos “aspectos verdaderos” (por no decir semen veritatis) en los grupos “descartados”. El pecado original, aunque histórico e imputable a los primeros padres, es germen y explicación de todo pecado en cada individuo. A la vez, los descendientes no sólo lo cometemos individualmente sino que lo hacemos (y lo sufrimos) también de un modo social e “institucional”. Por eso es de gran importancia pensarlo y repensarlo, leerlo y releerlo.

Dios prohíbe la ingesta del Fruto del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Dios le “regala”, pone a disposición y bajo el designio del hombre toda la creación. Sólo le prohíbe decir qué está bien y qué está mal. Dios sólo se reserva la potestad “moral” (y en realidad, para no meternos en una discusión escolástica que duró siglos, mantenemos la cuestión de la potestad en Dios sea en forma arbitraria o según las leyes naturales de su misma creación) de definir el Bien y el Mal. El hombre puede hacer lo que quiera en toda la creación menos “hacer las reglas”. “Hacer las reglas” (o cambiarlas) es atributo divino.

Y el hombre, como la primer rebelión de los ángeles, no aguanta el “no se puede”. En realidad el querer ser como Dios es algo casi indirecto, quiere hacer lo que Dios hace. Y si Dios hace las reglas hay que buscar el modo de poder hacer las reglas (o modificarlas). Es así como al hombre no le importa tanto gozar de la “libertad” de poder hacer lo que quiera, necesita decir que eso está bien. Eso lo hace a nivel individual, social e institucional. Siempre surge la necesidad de adecuar la “regla” a lo que se hace. El hombre insiste con hacer las reglas para poder hacer lo que se le ocurra al tiempo que cumple con la ley. El ojo siempre estará puesto en lo que le falta, en lo que no puede.

La naturalidad de esta búsqueda se me apareció patente hace unos años. Mi hija mayor tenía 4 años recién cumplidos y yo trabajaba en la empresa de mi suegro. Cuando salía ella le pregunta a la madre por qué no podía faltar a lo cual la madre le responde que si no asistía al trabajo mi jefe (el gerente general) me retaría. Al verla tan decepcionada la madre le dijo, “pero el jefe de papá a su vez tiene un jefe, y ese jefe es tu abuelo”. La respuesta de mi hija condensa toda la historia de esta problemática: “pero si el jefe es el abuelo entonces nosotros podemos hacer las reglas”!!!

La Serpiente no nos tienta a hacer el mal, nos tienta con la pregunta ¿por qué está mal? ¿por qué alguien puede decir que eso está mal?

En la tradición judía la Midrash explica que el origen del pecado de Eva está en modificar el precepto. Dios le dice a Adán que no “coman” el fruto, mientras que cuando Eva le contesta a la serpiente que Dios le prohibió “comer y tocar” el fruto. La modificación del mandato divino es lo que dio lugar al pecado. Otra conclusión simpática de la tradición rabínica es que la desobediencia (y la modificación del mandato) se origina en que la prohibición había sido dada a Adán y le llegó distorsionada a Eva. Se agregan muchas palabras, ideas y conjeturas en lugar de analizar qué dijo Dios al respecto…

Esta es la mayor de la batallas de aquél combate singular del que conversamos (y discutimos) hace tiempo.

En fin, no sé por qué se me ocurren estos temas…

Natalio


viernes, 7 de enero de 2011

La Embajada es bien católica ¿y el Estado?

Uno de los blogs que más me gustan es la Embajada, o según su nombre verdadero: Embajador en el infierno. Me parece genial el estilo, la forma, la mirada y la gracia. Me resulta además muy divertido como presenta a la familia y, más en general, como viven familiarmente su catolicidad. Otra cuestión que admiro particularmente es correcta incorrección política, es como si de verdad hubiera nacido en una embajada (que a lo mejor nació… no tengo ni idea).

En fin, me parece un blog genial y valga esto como presentación del Blogroll.


* * *

Hace unos días, a raíz de unas declaraciones del Kiko (que no es el del Chavo) se armó allí una discusión donde se hablaba de la catolicidad o no del estado, de la patria, del gobierno, etc.

La verdad es que no he estudiado estos temas y ni siquiera pienso mucho en ellos. Esto lo digo con total sinceridad para que se vea de dónde viene lo que se dice.

Allí comenté, y aquí lo sostengo (conciente de que es una idea que “juega” contra muchos intereses “de nuestro lado”), que no se puede hablar hoy de un “Estado católico”. El Estado de hoy me parece que no puede, y tampoco debe, llamarse católico. Todo esto tomando la noción de Estado actual, tanto de la filosofía política cuanto de la experiencia política actual. El Estado actual es un Estado Soberano, un Monstruo Gigante que pone condiciones y transforma realidades. El Estado Actual es el Gigante de pies diminutos de la Escritura. El Estado actual no es, como decían los maestros, un todo accidental sino un todo substancial.

En este contexto, el hablar de la catolicidad del Estado o luchar por el Estado Católico me parece que es darle de comer a la fiera. “El Estado decide que es Católico”. “El Estado decide que la ley positiva se debe fundar en la ley natural”. Si el Estado puede decidir una cosa puede, con el mismo derecho y razón, decidir lo otro. El Estado, a través de su Soberanía tiene su propia Voluntad (todo con Mayúsculas), y su Voluntad es Soberana aún cuando, en su infinita Bondad, reconozca otra Voluntad Superior.

Y el mismo engaña pichanga de siempre: las cosas son buenas porque el Estado las quiere o el Estado las quiere porque son buenas. Y siempre ahí. El Estado con sus tentáculos arrastra y decide sobre cada rincón de la vida, el pensamiento o incluso la espiritualidad del ser humano.

Y las constituciones actuales son papeles que hablan sobre algunas cosas que el Estado decide o no decide. Y si algo le queda de constituciones verdaderas (que cada vez lo pongo más en duda) eso sólo vale como simple tópico argumentativo sujeto, por supuesto, a tantas interpretaciones como malas ideologías necesiten de su uso.

Aquí es donde, luego de tantas derrotas y frustraciones, creo que los católicos (entre tantos otros) deben replantearse el tipo de combate que están dando. Porque la impresión es que, mientras juguemos con sus herramientas, mientras mantengamos a la bestia en pie, siempre vamos a perder. Hay luchas y debates que creo que hay que replantearse. En este marco ¿quiero que una constitución hable del derecho a la vida? Porque si permito la discusión, su tratamiento y su inclusión ¿cómo impido luego su discusión, su tratamiento y su exclusión? ¿No estamos mezclando cosas? Se pretende a veces usar el argumento de la mayoría “somos más los que estamos contra el aborto” “somos más los que estamos a favor de la familia”. Pongamos que somos ¿y si no lo fuéramos?


* * *

Otra cuestión se plantea si tomamos la noción tradicional de “estado”. Y aún en ella creo que hay que ver y afinar con muchísimo cuidado el alcance y sentido de la expresión “catolicidad del estado”.

Para el que quiera acercarse a estas cuestiones de filosofía política y desentrañar las diferencias entre Estado, Patria y Nación (de acuerdo a lo que se discutía en la embajada) así como conocer una tradicional y verdadera noción de estado puede leer del Profesor Félix Adolfo Lamas:

Patria, Nación, Estado y Régimen en un texto didáctico para estudiantes de derecho constitucional (es decir, me parece que es más didáctico porque no está adaptado a estudiantes de filosofía o filosofía política).

Casi como un dato pintoresco, pueden acceder al mismo texto en su versión original (tiene algunos cambios y le faltan agregados) de 1982 con glosa y comentarios de Rafael Castella Santos en el blog: A casa de Sarto. En la versión original eran diversas editoriales de la Revista Moenia.

Glosando a Félix Lamas el Estado: parte 1, parte 2, parte 3.

Glosando a Félix Lamas la Nación: part1 y parte 2.

Glosando a Félix Lamas la Patria: parte única.

Como verán existe cualquier cantidad de información a sólo un click de distancia. Internet tiene muchas cosas malas ¡pero cuántas buenas!

Natalio


lunes, 29 de noviembre de 2010

Prohibido faltar (confesión de diván)






Ya hablamos de música varias veces y también hablamos de los baqueanos.

Supongo que cada uno tendrá su propia percepción de las diversas cuestiones de las que hablaré. Hay algo, mucho en verdad, de personal en esto. Por eso este post no será pensado sino directamente escrito de corrido. Es una confesión.

El asunto en cuestión anduvo revoloteando en las discusiones que se originaron en un post sobre la muerte de Ariel Ramirez y, desde otra óptica completamente distinta, cuando discutimos sobre la “suspensión ética” Kirkegordiana (que estuvo más interesante en los comentarios que en el contenido del post). Quizás después de leer esto entiendan por qué me resultaba tan complicado hablar sobre estos puntos.

Las figuras de un hombre superior (en sus diversas versiones negativas o positivas como en Nietzche o Kirk) me resultan metafísicamente infundadas (entiéndase lo de “hombre superior” como una metáfora aglutinante de cualidades y desde la lectura propuesta en el "dudoso" post). Me parecen erradas en su base, aunque terriblemente tentadoras. Esto desde lo racional.

Ahora, cuando me encuentro con un “artista” todo mi espíritu parece comprobar y afirmar visiones del tipo de las del párrafo anterior. Quizás sea el músico trunco que quedó en mi interior o alguna otra cuestión de las profundidades de mi psiquis. Hay algo que se conmueve en lo más profundo y me hace ver como un insecto o, el autocalificativo que más me duele, un burgués.

Se me genera una percepción que cuestiona toda mi vida interior. Se me hace que toda mi vida espiritual e intelectual es una farsa, una caricatura. Veo el camino oscuro y tortuoso mis devaneos espirituales en comparación con una “autopista espiritual” que surge del arte. (Aunque me figuro, ya de nuevo en el plano racional, que la autopista puede conducir con la misma facilidad para abajo o para arriba, en los extremos en los que se encuentran el Caballero Nizcheano o el Caballero de Kirk)

Y el cuestionamiento abarca todo, absolutamente todo. Me parece estúpido hablar de moral, de filosofía o incluso de religión. Siento que es como hablarle de oración a un monje, de fútbol a un futbolista. Mientras uno conoce poco y con dificultad por vía racional y analítica el artista, imagina mi imaginativa imaginación, lo hace por la vía intuitiva, casi que conoce por connaturalidad.

Tanto me afecta el asunto que, a diferencia de lo que debería ocurrir, luego de ver de cerca un artista no puedo tomar la guitarra ni cantar una canción en la ducha. Me siento un idiota. Me siento un niño jugando con palos después de ver el Zorro.

En fin, es algo raro, algo inexplicable. Veo una suerte de “sacerdocio artístico”, un plano existencial paralelo donde lo religioso y lo profano se hacen una misma cosa, una dimensión distinta.

La invitación es para ver un grupo, del cual su director musical (supongo) y primera guitarra (supongo) es un “artista” verdadero: Tomás Alonso (es bueno admirar a un amigo). Por ello, la invitación es a ver al grupo y al “artista”.


Los datos prácticos: Presentación del primer CD "Por Andar Andando" en el teatro "Santa María" el jueves 2 de Diciembre del 2010 a las 21 hs.

PARA CONSEGUIR LAS ENTRADAS:

EN EL TEATRO SANTA MARIA: MONTEVIDEO 842. (4811-6086) http://www.teatrosantamaria.com.ar/

MEDIANTE FACEBOOK: http://www.facebook.com/event.php?eid=163352273695580

MEDIANTE E-MAIL: Los_Baqueanos%hotmail.com


Respetos musicales.


Natalio


miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Existe una propiedad intelectual?


Debido a un pequeño post en los Pases Cortos, el amable "The Wiskerer" arrojó en mis narices la problemática entera de la Propiedad Intelectual. Dado que me pidió mi opinión sobre el punto y que ahora hay varios de mis "amigos intelectuales" que saben de la existencia del blog, aprovecho para plantear, en términos muy generales, mi visión del asunto.

Antes de comenzar, la mención al Whisky y la Propiedad Intelectual en un mismo párrafo, me obligan a recordar un simpatiquísimo fallo (The Scotch Whisky Association y otro v. García) del Doctor Vocos Conesa sobre el Whisky, las marcas, las denominaciones de origen y otras cosas. Los cultores de la PI y del whisky, así como los amantes del whisky y detractores de la PI, así como los cultores de la PI y detractores del Whisky, todos deben leer ese fallo (al igual que, del mismo juez, el fallo Boca Juniors).

Hecha la mención previa, queda una aclaración. Dado que el blog es visitado por gente de diversos rubros y materias el contenido será más bien genérico y no específico.

El dardo arrojado por el "Hombre del Whisky" fue el siguiente texto: La Revolución de los Sabios. Una alternativa a la propiedad intelectual por Carlos Raya de Blas. Recomiendo su lectura (aunque no comparto el contenido) porque me parece que tiene cuestiones interesantísimas. De todos modos, no voy a "contestarle" como me pidieran sino que voy a dar mi visión global del asunto.

El asunto genera algunos interrogantes: ¿es justa la existencia de una propiedad intelectual (PI)?; ¿es necesaria la existencia de un régimen de PI?; ¿Es apropiable "lo intelectual"?; ¿Es apropiable el conocimiento?; ¿Es posible diferenciar lo novedoso u original de lo recibido de la sociedad?; Y otras preguntas de carácter similar.

En primer lugar creo que es "genéricamente" incorrecta la visión exclusivamente económica del asunto. Su formulación sería (tan genérica como esquemáticamente planteada): cualquier derecho de PI implica un monopolio, los monopolios atacan la eficiencia del mercado, lo óptimo es la eficiencia del mercado, ergo está mal atribuir cualquier derecho de PI. Desde allí para los costados, así como sus contestaciones y perfiles (ineficiencia estática, eficiencia dinámica, etc.), me parece que es siempre una visión parcial. Es decir, el análisis económico de la cuestión me parece una herramienta importante para terminar de definir los lineamientos del régimen pero nunca para justificarlo o no en la fuente.

En segundo lugar, y aquí aparece un punto que suele estar ausente en los análisis pero está presente en el artículo, creo que es fundamental distinguir. Como decía un amigo, parafraseando a Maritain (aunque la escuché tantas veces que no sé de dónde salió la frase): “distinguir sin separar para unir sin confundir”. En efecto, creo que, dentro de la problemática de la PI no se distingue, desde el punto de vista de los fundamentos mismos, entre sus diversas ramas. Creo que entre ellas, y aún dentro de ellas, tienen diferencias esenciales que hacen a una distinta justificación (mientras escribía el post justamente leía “The Political Economy of Intellectual Property Law” de William Landes y Richard Posner donde se describen diferencias en el volumen de leyes, en los gastos de cada sistema, etc.).

Para simplificar un poco la cuestión englobemos la PI en tres de sus ramas: Derechos de Autor, Marcas y Patentes.

En el derecho de autor existe una obra que resulta original. El contenido es tan amplio que abarca desde una obra musical a un programa de computación, de una obra literaria a un mapa de un arquitecto, de una película a la “fijación o grabación” de una canción (no ya la canción misma), de un contrato a una clase magistral, de una obra de teatro a una publicidad. Y allí hay una bolsa de diversas cosas que poco y nada tienen en común desde el punto de vista del proceso creativo, de la explotación, de su finalidad, del beneficio social, etc. Por tanto, es muy complicado encontrar un único fundamento (que sea real y verdadero) aplicable a toda la rama en conjunto.

En el caso de las marcas existe un signo que distingue un producto determinado en un mercado determinado. Si se mira con algún detenimiento encontrará uno que lo que se protege tiene un contenido muy variable. De una parte existe una protección al signo en sí (desde la perspectiva estética, de su influencia en el comprador, de su modernidad, etc.) que es algo parecido a una propiedad intelectual, y de otra, una protección a aquello que el signo significa o representa (el trabajo de años para mantener la calidad de un producto, la calidad del servicio, los altos costos para tener materia prima de excelencia, etc.). De esta distinción (evidente para todos los cercanos al mundo de las marcas) surge que se protege algo que es o se parece una propiedad intelectual y hay otra cosa, también protegida, que nada tiene que ver con la propiedad intelectual (el trabajo, los costos, etc.). Es decir, permitir que se usurpe una marca determinada puede o no discutirse desde el punto de vista de la propiedad intelectual pero no puede discutirse en la medida que signifique robar o apropiarse del trabajo ajeno. El trabajo, intelectual o no, no es propiedad intelectual. Y del modo inverso, tampoco se puede convertir la marca en un signo capaz de desentenderse de un producto o un productor de modo que se promueva, a través de una protección de PI, que se consumen estafas donde se venden gatos por liebres. ¿Se entiende el punto? Espero que sí….

En el caso de las patentes existe un invento novedoso que posee aplicación industrial. A poco que uno observe el asunto se encontrará con un trabajo de investigación (generalmente con una inversión importante en dinero), un conocimiento resultante, una aplicación industrial de ese conocimiento y, por último, una explotación industrial de ese conocimiento. Es decir, de modo paralelo a lo que ocurre con las marcas aunque con diferencias importantísimas, el régimen de patentes comprende o no protecciones diversas a variadas cuestiones de las cuales “lo intelectual” es, en todo caso, una parte de las mismas.

Desde esta perspectiva, uno se encuentra que las distinciones no son accidentales sino substanciales. Tan substanciales que hacen que hablemos o protejamos cosas completamente diversas bajo un mismo título (al que llamamos PI). Por tanto, cada justificación debe darse por separado.

De todos modos, y para que no me acusen de dejar siempre los temas inconclusos, adelanto mi opinión sobre la Propiedad Intelectual como concepto genérico. Considero que no hay motivos para apartarse, en líneas generales, del criterio clásico de la propiedad (que es menos “natural” o rotundo de lo que algunos “iusnaturalistas” pregonan). Por tomar alguna de sus varias exposiciones tomo la de Santoto en la Suma que me resulta particularmente claro:

El “Respondo” de la II-II, Q. 66.

Respondo: Acerca de los bienes exteriores, dos cosas le competen al hombre. La primera es la potestad de gestión y disposición de los mismos, y en cuanto a esto, es lícito que el hombre posea cosas propias. Y es también necesario a la vida humana por tres motivos: primero, porque cada uno es más solícito en gestionar aquello que con exclusividad le pertenece que lo que es común a todos o a muchos, puesto que cada cual, huyendo del trabajo, deja a otros el cuidado de lo que conviene al bien común, como sucede cuando hay multitud de servidores; segundo, porque se administran más ordenadamente las cosas humanas si a cada uno le incumbe el cuidado de sus propios intereses; sin embargo, reinaría confusión si cada cual se cuidara de todo indistintamente; tercero, porque así el estado de paz entre los hombres se mantiene si cada uno está contento con lo suyo. De ahí que veamos que entre aquellos que en común y pro indiviso poseen alguna cosa se suscitan más frecuentemente contiendas.
En segundo lugar, también compete al hombre, respecto de los bienes exteriores, el uso de los mismos; y en cuanto a esto no debe tener el hombre las cosas exteriores como propias, sino como comunes, de modo que fácilmente dé participación de éstas en las necesidades de los demás. Por eso dice el Apóstol, en 1 Tim 17-18: Manda a los ricos de este siglo que den y repartan con generosidad sus bienes.

Y agrego también la contestación a la primera objeción que también resulta pertinente:

1. La comunidad de los bienes se atribuye al derecho natural, no porque éste disponga que todas las cosas deban ser poseídas en común y que nada deba poseerse como propio, sino porque la distinción de posesiones no es según el derecho natural, sino según la convención humana, lo cual pertenece al derecho positivo, como se ha expuesto (q.57 a.2.3). Por consiguiente, la propiedad de las posesiones no está contra el derecho natural, sino que es un desarrollo de éste hecho por la razón humana.

Y antes de retirarme, como para que la cuestión quede más empastada y sucia remarco que Santoto habla de bienes exteriores y, más adelante, trata específicamente la simonía.

Continuará….

Natalio

Pd: Más de una vez manifesté diferencias de criterio y de otras cosas con Hernán. No obstante, nunca tuve la oportunidad de manifestar lo útil, práctico e importante que resulta su trabajo al poner a disposición del público de modo tan sencillo la Suma de Santoto (y otros textos de gran valía).

martes, 4 de mayo de 2010

La Justicia y la Paz se besan


Dice Cristo en el Evangelio de hoy: "Les dejo la Paz les doy mi Paz".

Dice el Salmo 84 (hablando de la llegada del Mesías):

"...la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la Paz se besan;"

Dice el Salmo 71:

"... que en sus días florezca la Justicia
y la Paz hasta que falte la luna...".

Dice la Oración por la Patria (que de nuevo nos hacen rezar):

"...aborreciendo el odio y construyendo la paz"

Como es sabido, los judíos utilizan la palabra "Shalom" para designar la paz. El concepto de Shalom se repite como bendición/saludo entre ellos constantemente. También es constante el encontrar frases del tipo "construir Shalom", "edificar Shalom", "hacer Shalom" (en nuestra oración construyendo Shalom....), etc.

Hace un par de años escuchaba a un rabino explicar el significado del término Shalom. No recuerdo muy bien los términos exactos pero sí recuerdo que destilaba un muy frecuente desprecio por el mundo occidental (y cristiano, claro, porque los judíos ortodoxos no son nada ecuménicos). Decía que "Shalom" no era lo que los occidentales, y en especial los cristianos, denominaban "Paz"; que para occidente paz era ausencia de guerra o, casi como una extensión, ausencia de odio; que los cristianos tenían una caricatura de la paz, algo hippidélico. Que nada de eso era Shalom.

Y a esta altura hay que reconocer que el Rabino es muy ignorante respecto del Cristianismo y la filosofía occidental aunque bastante certero con el pensar y el "sentir" de muchos cristianos que ven una línea directa Cristo-San Francisco-John Lennon-Gandhi-Greenpeace. Esta concepción de la paz es negativa "no guerra, no violencia, no agresión, no odio, resistencia pasiva, etc.".

Por el contrario, decía el Rabino, Shalom no es negativo, es positivo. Y siguió un discurso hermosísimo sobre el sentido del término Shalom en las Escrituras, en el Talmud, en los Sabios, etc. Para no hacérselo demasiado largo se los cuento en su versión condensada, agregada y mejorada: la Paz es la tranquilidad en el orden (dice el Cristiano San Agustín). Y con eso no les estoy resumiendo toda la tradición Judía sino que le estoy sumando varios tantos. Aunque seguramente al rabino, desconocedor de nuestra tradición, la frase le hubiera parecido portentosa de haberla encontrado en la Mishná.

Pero vamos ahora a la Justicia.

Si vemos la tradición romana encontraremos que la Justicia es la "constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo", es decir, es la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde.

Si miramos la tradición judía (y de modo análogo la Platónica) la Justicia es virtud totalizante. No es tanto una virtud particular sino (dicho en charla de café) "la suma de las demás virtudes". El Justo es el santo y la Justicia se parece a la santidad.

Ahora bien, si la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo podemos preguntarnos, con alguna lógica ¿y cómo sabemos qué es lo suyo de cada uno? Y la respuesta está en un lugar que ya comenzamos a explorar en este blog: la Naturaleza. Y por eso hablamos de un derecho natural como lo que corresponde de acuerdo con la naturaleza y de un orden (disposición de cosas iguales y diferentes en función de un fin) natural y de una ley natural, etc.

Y entonces si cada uno tiene lo suyo (Justicia) dispuesto en función del fin (Orden) nos encontramos con que existe "tranquilidad en el orden" (Paz) y entonces sí: "la justicia y la paz se besan".

Y entonces los judíos desde su propia tradición arriban a algo muy similar y dicen: cuando esto pase se cumple el Salmo y viene el Mesías. Con lo cual volvemos a una idea recurrente en el judaísmo que ya les conté: la construcción de Shalom es lo que hace que venga el Mesías, cuanto antes se construya el Shalom antes viene el Mesías, haciendo el bien llamo al Mesías.

Y por eso repiten y se repiten que hay que construir Shalom. Hay que construir la paz (y nuestra oración repite....).

Todo muy lindo pero les falta una parte de la película ¡El Mesías ya vino, nació, murió y resucitó! ¡Aleluya!

Y nos trajo la Paz que no viene del mundo sino de arriba. Los judíos construyen la paz de abajo nosotros difundimos la Paz de arriba porque la Paz de Cristo no es la que da el mundo. No hay que construir la Paz hay que difundirla.

¿Y lo de la naturaleza? Está todo muy bien y sigue siendo así. La Gracia (por la que nos llega la Paz) es también Naturaleza dice Santoto, es segunda Naturaleza.

¡La Paz contigo peregrino!

Natalio

Pd: Otro día volvemos sobre el "Buca la Paz y corre tras ella".


martes, 24 de noviembre de 2009

Ha muerto un grande: Francesco Gentile


Dios le permita ingresar al "Topos Uranos" que supo vislumbrar desde la tierra.

Pido a los amigos una oración por el alma de este gran Filósofo (en especial a los sacerdotes).
Para quienes no lo conozcan pueden ver su In Memoriam desde Via Dialéctica.

Natalio
Pd: un día de luto, mañana seguimos con la primera parte de la entrevista.

lunes, 9 de noviembre de 2009

La duda de Abrahám


Conversando sobre la Duda, Mary trajo un asunto que siempre me resultó delicado: es el de la suspensión ética de la que habla Kierkegaard en Temor y Temblor.

En algún momento lo estudié en filosofía, luego me apareció en el libro de Castellani, cada tanto en una y otra lectura y, por último (paradójicamente), lo encontré en el libro.

Sé que se podría armar todo un club de fans del Danés entre los amigos del blog y que, de algún modo, al cuestionarlo me estaré convirtiendo en blanco de críticas y cuestionamientos.

No obstante, y ya que apareció en las conversaciones del sótano (y me parece que viene muy a cuento de lo que se charlaba), me voy a animar a arrojar mi piedrita. Y para que se pueda apreciar lo ínfimo de la piedra debo comenzar aclarando que es poco (en especial con relación a semejante obra) lo que he leído de él (estoy en estos tiempos leyendo todo lo que cae en mis manos…).

Para quien no conozca el planteo los remito al comentario de Mary y se lo podemos reducir más o menos así:

Al llegar al plano religioso se produce una “suspensión de la ética”, donde sus reglas o normas dejan de tener la misma relevancia o aplicación.

Kierkegaard toma el ejemplo de Abrahám:

Desde el punto de vista ético Abrahám actúa mal para con él mismo, para con Isaac y para con Sara. Desde el punto de vista Ético él es más que un asesino, es un perverso en su peor expresión que mata (quiere o "está dispuesto a"), no sólo a su hijo, su único hijo, sino que mata el cumplimiento de la promesa divina.

Desde el punto de vista religioso Abrahám se arrojó en la obediencia divina sin guardarse absolutamente nada. Por eso es el modelo perfecto del hombre religioso, del hombre santo.

La pregunta que surge es ¿es posible que exista una "suspensión de la ética"?

Y esto puede implicar o bien que se considera que la ética "llega tan sólo hasta cierto punto" pasado el cual "ya no rige" o bien que se le asigna a la palabra "ética" un uso distinto y una significación diferente a la asignada por la tradición católica (desde las rocas "paganas" como Sócrates, Platón, Aristóteles hasta las perlas "católicas" como San Agustín y Santoto).

Porque si de verdad considero que existe una suspensión ética en el plano religioso "el salto a la Fe" del Danés se convierte en un salto al nominalismo voluntarista. Es decir, matar está mal porque Dios dice que matar está mal. Si Dios dijera que matar está bien entonces matar estaría bien. El bien y el mal dependen "directamente" de lo que Dios diga que es bueno o malo.

Todo esto destruye la noción de naturaleza y, consiguientemente, de ley natural, derecho natural, orden natural, etc. No hay conexión alguna entre el individuo y sus actos y la naturaleza y su orden.

Llegados a este punto se imponen dos aclaraciones:

Una es la casi-imposible concreción absoluta del juicio moral sobre la conducta individual y concreta. Es decir, la certeza que se obtiene del principio moral (grabado en nuestros corazones) se torna dialécticamente problemática en el caso concreto. El mandamiento no es "no matar" en abstracto sino no matar injustamente. Matar en legítima defensa no está mal, ergo matar no siempre está mal.... Esto hace que no existan dos pecados iguales: si yo robo el mismo paquete de arroz que mi vecino ambos cometemos pecados distintos.

Y eso nos lleva a un segundo punto donde podemos encontrar algo que nos lleve a una explicación "tradicional" de la "suspensión ética". Lo que sí podría ocurrir (y aún esto habría que limarlo con muchísimo cuidado) es una suspensión del "conocimiento ético" por parte de quien obra. Lo cual no implica que el acto éticamente malo deje de ser malo sino que siendo bueno el individuo no lo reconoce como bueno y "pega el salto" aferrado a la confianza en Dios que le dice que es bueno.

Pero en este último caso no me parece que se pueda hablar de una suspensión ética porque, sencillamente, no la hay. En todo caso puede existir una suspensión del "conocimiento ético".

Y justamente pensaba esto a partir del ejemplo práctico que trae Mary sobre la monja de la película. Bien podría considerar ella que su mentira, su juicio infundado, sus actos difamatorios, etc. no fueran malos porque hay una "suspensión ética" fundada en un mandato divino. Y tan así podría ser visto que su misma angustia del final puede ser vista como la angustia humana ante el salto irreflexivo hacia Dios. ¿O alguien puede dudar de lo angustiosa que debe haber sido la duda de Abrahám?


Como dice Milkus, siempre dejo los temas abiertos.....


Natalio

miércoles, 28 de enero de 2009

Blogroll comentado VI: Aristóteles de novela





Este post tal vez sea una injusticia porque el Blogroll le debe su espacio a otros blogs que hace mucho tiempo que sigo con gusto, aprecio y afecto (como el mágico Jardín de Mary o el cálido Aquí estamos de Juan entre varios) o a otros descubiertos en tiempos más recientes que me han cautivado como fiel seguidor (por ej. el excelente Ex Orbe de Terzio).


Pero he descubierto un blog que requiere presentación inmediata. Ocurre que se trata de una novela sobre la vida de Aristóteles e irán presentando capítulos a modo de post. Es decir, para que no se haga demasiado engorroso tener que leer todo junto después, es conveniente presentarlo desde su comienzo.


Lo que me resulta llamativo y atrapante es el personaje de Aristóteles.


Es uno de los grandes monumentos que tiene el género humano.


Más allá de algunos que la quieren jugar de místico-platónicos y lo tildan de racionalista, la realidad es que su pensamiento es un canto al equilibrio, al sentido común, a la profundidad, a la altura, a la santidad..., en definitiva es un gran canto a Dios.


Su metafísica y su ética empaparon de lleno a las tres grandes religiones (en el sentido de número e influencia) de occidente a través de sus cumbres respectivas: Santoto (en el día de su santo espero que sepa perdonar el wikipedia que uso como parámetro de "objetividad internaútica"), Averroes y el Rambam. Justamente a los tres se los tilda cada tanto de "racionalistas" por las corrientes gnóstico-cabalísticas que se disfrazan de místicas.


Algunos dicen que lo han canonizado en alguna iglesia oriental, otros hablan de revelaciones privadas, yo no tengo idea pero nada me sorprende. Tamaña obra y tamaño personaje sólo puede estar asistido de lo alto.


Pero volvamos al blog comentado.


Más allá del objeto de la novela (que creo que quedó claro que me apasiona) es evidente (por el formato sugerido y la invitación a comentar) que le falta pulir algunas cosas al texto mismo. No obstante ello la lectura resulta bastante llevadera y atrapante.


Como crítica genérica hay que decir que la estética del blog es francamente fea y habrá que arreglarlo un poco. En este sentido siempre recuerdo el consejo de Xavier cuando comenzaba con esto del blog de esperar a que se asiente (en forma y contenido) para darlo a conocer. Seguramente se arreglará, mientras tanto conviene no perderse los capítulos que vayan saliendo.


En definitiva, le pongo varias fichas al asunto y espero que el gato negro que nos atrape.




Natalio