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martes, 20 de septiembre de 2016

El Cardenal, la Misericordia y la Justicia




"Todo lo debido antes fue gratuito" (en el sentido de don o gracia, no sólo en sentido económico) me espetó el cardenal. 

Varias semanas después la frase me sigue taladrando la cabeza. Estábamos charlando de la meritocracia y la niñez (la publicación de hace un tiempo) y la frase recorrió el ambiente como cerrando el tema para siempre. Supe en el momento que me descolocaba, que era una suerte de piedra angular, que movería para siempre toda la estantería. Da en el centro del aporético equilibrio entre misericordia y justicia.

Si la Justicia es dar a cada uno lo suyo y lo justo es que cada uno tenga lo suyo… entonces cualquier exceso o cualquier defecto es injusto. Y esto incluye, en algún modo, también a lo que nazca de la misericordia o de la caridad. En mi cuadrada cabeza existía una nunca admitida “doble verdad” entre el acto visto a la luz de la justicia y el acto visto a la luz de la caridad donde de algún modo, siguiendo el silogismo para arriba, se negaba el principio de no contradicción.

A esa visión juridicista se le añadió con el tiempo y mi acercamiento a diversos textos del judaísmo, una visión pseudo-cabalista. Si Dios crea al mundo mirando la Torá (el Logos) cualquier falla contra la justicia implica un desorden del Plan divino. Las faltas a la justicia no alteran sólo la realidad individual de uno o dos sujetos sino que, de algún modo, afecta al orden cósmico en su totalidad. Un acto de injusticia, como el aleteo de la mariposa, afecta la realidad del mundo todo. Y ello aún cuando es en más… nunca me cerró la cuestión.

En este odre viejo fue derramado el “todo lo debido antes fue gratuito” y a ello le agregó: “quiero que trabajes esto mismo desde la idea de la creación y la gratuidad de la creación”.

Y allí es cuando todo cobra sentido como en el reverso de un bordado. Si la creación fue gratuita todo lo debido lo será siempre “secundum way” (en un neologismo medioeval contemporáneo). Lo debido, sin dejar de ser debido, en algún modo y en algún momento (lógico y temporal) fue gratuito y su retribución gratuita es también una forma de igualdad, quizás incluso su forma perfecta… Y allí de nuevola Misericordia y la Verdad se encuentran y la Justicia y la Paz se besan.

Esto que suena quizás muy teológico y poco jurídico aparece también cuando uno se acerca a la estructura del derecho. Todo derecho fundante (comenzando por la vida -como hecho y como derecho- y siguiendo con la libertad, el nombre, más millones de etcéteras entre los derechos personalísimos y los constitucionales) es gratuito. La “entrada” al derecho es siempre gratis y su igualdad reclama en algún momento de la “salida” la gratuidad…

Es así como llegamos de nuevo al principio. Todo lo debido antes fue gratuito.

Y ello nos lleva al segundo título del último (y exquisito) libro del Cardenal: Todo es Gracia.


Gracias Cardenal.

Natalio


Niñez y meritocracia





Hace un tiempo vengo viendo hablar de “meritocracia”, generalmente acompañado de alguna de las dos imágenes que se acompañan.

El tema, como tantos otros que uno ve a diario, tiene varios costados pero suele venir de sectores ideologizados. La particularidad del tema es que este se está expandiendo y se está replicando en personas no ideologizadas. Eso me despertó una señal de alarma.

Como todo en las ideologías se parte de algo real y muy serio. En este caso es el drama de la pobreza. Un verdadero azote al corazón y, tal vez como signo de estos tiempos de consumismo, individualismo y hedonismo, cuidadamente ajeno a nuestras preocupaciones cotidianas. Aparece cada tanto arropado de la correcta frivolización de turno y se nos vuelve a perder en la cotidianeidad de nuestras ocupaciones.

La pobreza, como una verdadera imposición de justicia (y no de caridad) es un tema serio y profundo. Una gran deuda en nuestra sociedad. Una formalidad muy propia y actual para examinar nuestras conciencias y nuestras vidas.

Pero esto de la meritocracia aplicada a los niños no tiene nada que ver con eso…

Una de las herramientas suele ser estadística del tipo: “el 90% de la gente que nace pobre muere pobre mientras que el 90% de la gente que nace rica muere rica sin importar lo que hagan al respecto”… La estadística suele ser un buen recurso ideológico para torcer realidades. Una genial frase de Shaw le contesta: La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno. La realidad de las cosas humanas suele recorrer un camino paralelo al de los números de laboratorios. Una historia de superación (de las que todos conocemos, no una sino muchas tanto en la historia, en el arte, en el deporte, etc.) vale como respuesta a cualquier porcentaje.

Como mensaje personal es tan desgarrador como determinista y estúpido. Que nadie haga nada que morirá como nació. Nada de lo que hagas moverá la historia. El destino (y no tus actos, tus sueños, tus objetivos, tus metas, tus trabajos) determinará tu existencia. Sólo queda ahogarse en odio y resentimiento contra aquel con el que el destino fue más favorable.

Como mensaje político y jurídico es nefasto. Quitemos todo lo que tienen pues no lo merecen. Volvamos a repartir todo y entremos en el socialismo donde nadie tenga nada… una vez más (y donde la historia nos ha enseñado que los pueblos se quedan sin nada mientras los “directivos del partido” tienen vidas suntuarias).

La cuestión es, más allá de las críticas ¿hay mérito en el sentido de merecimiento o no?

Santoto siguiendo a Aristóteles explica que no hay relación de justicia ni con los padres, ni con la patria ni con Dios. Ello es, más allá de por una falta de equilibrio en lo debido, porque no hay verdadera “alteridad”. Uno no es “otro” con relación a sus padres. Lo que hagan los padres “vale” como hecho por uno. Esto es de Perogrullo en la vida cotidiana (y lo es también de un modo particular en la vida sacramental y espiritual) y en la vida jurídica. Desde la tutela hasta la responsabilidad por los actos de los menores son ejercidos por los padres. El padre no es “otro” respecto del hijo. Lo que el padre “merece” para su hijo el hijo lo “merece” en nombre propio, no ajeno (e incluso el padre “merece” por los actos del hijo en materia social, civil, penal, etc.).

Las  ideologías (todas ellas, no sólo las de origen marxista) suelen reducir el hombre a la materia y la materia a la economía. Por eso sólo hablan de plata. Pero en esta carrera de merecimientos y recompensas la plata es lo de menos. El hijo al que los padres le leen al irse a dormir será más inteligente que el que se duerme mirando televisión; el hijo al que le inculcan el amor por la lectura será más despierto que el que se la pasa jugando a la play; el hijo al que se le cuida la alimentación será más sano que aquél al que lo atoran a caramelos para que no moleste… Quien tenga hijos sabrá que la lista es interminable. Todo en la educación “determinará” “una parte” del futuro de un chico. Y todo eso el chico lo merece por el amor de sus padres.

Esa ausencia de alteridad que impide considerar como “otro” a los padres no sólo obedece a una cuestión biológica (también innegable pues todo en el hijo viene de los padres). Todo el amor borra alteridades. El amor hace que el otro deje de ser otro. Y así los actos de los maestros que aman a sus alumnos le “merecerán” un futuro mejor a los alumnos de los burócratas, los actos de los amigos buenos le “merecerán” un futuro mejor que los oportunistas, etc.

Hasta aquí lo natural pero el tema se torna “esencial” para el católico. El “merecimiento” de los “méritos” de la Cruz sólo nos viene dado por el amor. Nada más que el amor permite “apropiarnos” de los efectos salvíficos de la Cruz. Si mi borrosa memoria no me falla algo de esto me hizo leer mi padre (y me hizo merecedor de este conocimiento) en los comentarios de Santoto a la Ética Nicomaquea de Aristóteles cuando estudiaba latín.


Es por eso que en lugar de meritocracia, en estos casos hablaría de “filocracia”. Es el amor el que hace merecer.

Natalio

miércoles, 29 de octubre de 2014

El árbol de la ciencia del Bien y del Mal


En estos tiempos de grandes discusiones morales donde variadas reglas parecen ser puestas a consideración de diversos expertos conviene volver al origen, al Génesis, al Bereshit. Y allí, hablando de problemas morales, puede encontrarse el origen, génesis o bereshit de todos los problemas morales en el relato del pecado original.

Sobre el pecado original pueden encontrarse, tanto en el marco de la teología católica como en el de las religiones comparadas así como las diferentes vertientes filosóficas, infinidad de opiniones, discusiones, herejías, interpretaciones, variaciones, etc. Sin ninguna erudición en el tema (tan sólo con un raquítico catecismo ya oxidado) voy a compartir algunas reflexiones al respecto. De todas las versiones y derivaciones voy a tomar tres núcleos de ideas.

-          El pecado original es un hecho histórico y personal (en cuanto pecado) de los primeros padres y cuyo castigo cae en forma de mancha o pecado original propio en todos los descendientes que requieren de la Redención de Cristo (y su participación en los méritos que es la Gracia Santificante) para borrarla.
-          El pecado original es un relato mítico que explica la presencia del “pecado” en el género humano (Adán no es el nombre del primer padre sino que es el “género humano”). El pecado es, en definitiva, originario de cada hombre o de una multitud de hombres originarios. (herejía poligenista)
-          El pecado original es un pecado social que habiendo sido cometido por los primeros padres mantiene sus “consecuencias” sobre sus descendientes.

De los tres núcleos de ideas es claro que –desde la teología católica- el primero es verdadero y los otros dos son –con distintas graduaciones según su exposición- herejías condenadas por la Iglesia. El segundo es propio de las teorías poligenistas y desvirtúa el sentido y alcance de la idea del pecado original al tiempo que expresamente contradice la idea de que por un hombre entró el pecado y por un Hombre la Salvación. El tercero no es en sí herético (o al menos así enunciado) pero implica una idea (sí herética y ajena a la teología católica) de la posibilidad de existencia de un pecado “social” que se extiende a más de una persona o del pecado individual que extiende su culpa a otras generaciones. Esta idea (no respecto del pecado original pues es considerado simplemente un pecado individual de los primeros padres) es una idea muy propia del judaísmo.

No obstante ello esos tres grupos (y no tantos otros de ideas que sobre el pecado original se han escrito) son los que demarcan el tema en mi interior. Por supuesto que siempre dentro de la ortodoxia -y enmarcados sin negar en nada el primer grupo-, creo que hay ciertos “aspectos verdaderos” (por no decir semen veritatis) en los grupos “descartados”. El pecado original, aunque histórico e imputable a los primeros padres, es germen y explicación de todo pecado en cada individuo. A la vez, los descendientes no sólo lo cometemos individualmente sino que lo hacemos (y lo sufrimos) también de un modo social e “institucional”. Por eso es de gran importancia pensarlo y repensarlo, leerlo y releerlo.

Dios prohíbe la ingesta del Fruto del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Dios le “regala”, pone a disposición y bajo el designio del hombre toda la creación. Sólo le prohíbe decir qué está bien y qué está mal. Dios sólo se reserva la potestad “moral” (y en realidad, para no meternos en una discusión escolástica que duró siglos, mantenemos la cuestión de la potestad en Dios sea en forma arbitraria o según las leyes naturales de su misma creación) de definir el Bien y el Mal. El hombre puede hacer lo que quiera en toda la creación menos “hacer las reglas”. “Hacer las reglas” (o cambiarlas) es atributo divino.

Y el hombre, como la primer rebelión de los ángeles, no aguanta el “no se puede”. En realidad el querer ser como Dios es algo casi indirecto, quiere hacer lo que Dios hace. Y si Dios hace las reglas hay que buscar el modo de poder hacer las reglas (o modificarlas). Es así como al hombre no le importa tanto gozar de la “libertad” de poder hacer lo que quiera, necesita decir que eso está bien. Eso lo hace a nivel individual, social e institucional. Siempre surge la necesidad de adecuar la “regla” a lo que se hace. El hombre insiste con hacer las reglas para poder hacer lo que se le ocurra al tiempo que cumple con la ley. El ojo siempre estará puesto en lo que le falta, en lo que no puede.

La naturalidad de esta búsqueda se me apareció patente hace unos años. Mi hija mayor tenía 4 años recién cumplidos y yo trabajaba en la empresa de mi suegro. Cuando salía ella le pregunta a la madre por qué no podía faltar a lo cual la madre le responde que si no asistía al trabajo mi jefe (el gerente general) me retaría. Al verla tan decepcionada la madre le dijo, “pero el jefe de papá a su vez tiene un jefe, y ese jefe es tu abuelo”. La respuesta de mi hija condensa toda la historia de esta problemática: “pero si el jefe es el abuelo entonces nosotros podemos hacer las reglas”!!!

La Serpiente no nos tienta a hacer el mal, nos tienta con la pregunta ¿por qué está mal? ¿por qué alguien puede decir que eso está mal?

En la tradición judía la Midrash explica que el origen del pecado de Eva está en modificar el precepto. Dios le dice a Adán que no “coman” el fruto, mientras que cuando Eva le contesta a la serpiente que Dios le prohibió “comer y tocar” el fruto. La modificación del mandato divino es lo que dio lugar al pecado. Otra conclusión simpática de la tradición rabínica es que la desobediencia (y la modificación del mandato) se origina en que la prohibición había sido dada a Adán y le llegó distorsionada a Eva. Se agregan muchas palabras, ideas y conjeturas en lugar de analizar qué dijo Dios al respecto…

Esta es la mayor de la batallas de aquél combate singular del que conversamos (y discutimos) hace tiempo.

En fin, no sé por qué se me ocurren estos temas…

Natalio


viernes, 7 de enero de 2011

La Embajada es bien católica ¿y el Estado?

Uno de los blogs que más me gustan es la Embajada, o según su nombre verdadero: Embajador en el infierno. Me parece genial el estilo, la forma, la mirada y la gracia. Me resulta además muy divertido como presenta a la familia y, más en general, como viven familiarmente su catolicidad. Otra cuestión que admiro particularmente es correcta incorrección política, es como si de verdad hubiera nacido en una embajada (que a lo mejor nació… no tengo ni idea).

En fin, me parece un blog genial y valga esto como presentación del Blogroll.


* * *

Hace unos días, a raíz de unas declaraciones del Kiko (que no es el del Chavo) se armó allí una discusión donde se hablaba de la catolicidad o no del estado, de la patria, del gobierno, etc.

La verdad es que no he estudiado estos temas y ni siquiera pienso mucho en ellos. Esto lo digo con total sinceridad para que se vea de dónde viene lo que se dice.

Allí comenté, y aquí lo sostengo (conciente de que es una idea que “juega” contra muchos intereses “de nuestro lado”), que no se puede hablar hoy de un “Estado católico”. El Estado de hoy me parece que no puede, y tampoco debe, llamarse católico. Todo esto tomando la noción de Estado actual, tanto de la filosofía política cuanto de la experiencia política actual. El Estado actual es un Estado Soberano, un Monstruo Gigante que pone condiciones y transforma realidades. El Estado Actual es el Gigante de pies diminutos de la Escritura. El Estado actual no es, como decían los maestros, un todo accidental sino un todo substancial.

En este contexto, el hablar de la catolicidad del Estado o luchar por el Estado Católico me parece que es darle de comer a la fiera. “El Estado decide que es Católico”. “El Estado decide que la ley positiva se debe fundar en la ley natural”. Si el Estado puede decidir una cosa puede, con el mismo derecho y razón, decidir lo otro. El Estado, a través de su Soberanía tiene su propia Voluntad (todo con Mayúsculas), y su Voluntad es Soberana aún cuando, en su infinita Bondad, reconozca otra Voluntad Superior.

Y el mismo engaña pichanga de siempre: las cosas son buenas porque el Estado las quiere o el Estado las quiere porque son buenas. Y siempre ahí. El Estado con sus tentáculos arrastra y decide sobre cada rincón de la vida, el pensamiento o incluso la espiritualidad del ser humano.

Y las constituciones actuales son papeles que hablan sobre algunas cosas que el Estado decide o no decide. Y si algo le queda de constituciones verdaderas (que cada vez lo pongo más en duda) eso sólo vale como simple tópico argumentativo sujeto, por supuesto, a tantas interpretaciones como malas ideologías necesiten de su uso.

Aquí es donde, luego de tantas derrotas y frustraciones, creo que los católicos (entre tantos otros) deben replantearse el tipo de combate que están dando. Porque la impresión es que, mientras juguemos con sus herramientas, mientras mantengamos a la bestia en pie, siempre vamos a perder. Hay luchas y debates que creo que hay que replantearse. En este marco ¿quiero que una constitución hable del derecho a la vida? Porque si permito la discusión, su tratamiento y su inclusión ¿cómo impido luego su discusión, su tratamiento y su exclusión? ¿No estamos mezclando cosas? Se pretende a veces usar el argumento de la mayoría “somos más los que estamos contra el aborto” “somos más los que estamos a favor de la familia”. Pongamos que somos ¿y si no lo fuéramos?


* * *

Otra cuestión se plantea si tomamos la noción tradicional de “estado”. Y aún en ella creo que hay que ver y afinar con muchísimo cuidado el alcance y sentido de la expresión “catolicidad del estado”.

Para el que quiera acercarse a estas cuestiones de filosofía política y desentrañar las diferencias entre Estado, Patria y Nación (de acuerdo a lo que se discutía en la embajada) así como conocer una tradicional y verdadera noción de estado puede leer del Profesor Félix Adolfo Lamas:

Patria, Nación, Estado y Régimen en un texto didáctico para estudiantes de derecho constitucional (es decir, me parece que es más didáctico porque no está adaptado a estudiantes de filosofía o filosofía política).

Casi como un dato pintoresco, pueden acceder al mismo texto en su versión original (tiene algunos cambios y le faltan agregados) de 1982 con glosa y comentarios de Rafael Castella Santos en el blog: A casa de Sarto. En la versión original eran diversas editoriales de la Revista Moenia.

Glosando a Félix Lamas el Estado: parte 1, parte 2, parte 3.

Glosando a Félix Lamas la Nación: part1 y parte 2.

Glosando a Félix Lamas la Patria: parte única.

Como verán existe cualquier cantidad de información a sólo un click de distancia. Internet tiene muchas cosas malas ¡pero cuántas buenas!

Natalio


miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Existe una propiedad intelectual?


Debido a un pequeño post en los Pases Cortos, el amable "The Wiskerer" arrojó en mis narices la problemática entera de la Propiedad Intelectual. Dado que me pidió mi opinión sobre el punto y que ahora hay varios de mis "amigos intelectuales" que saben de la existencia del blog, aprovecho para plantear, en términos muy generales, mi visión del asunto.

Antes de comenzar, la mención al Whisky y la Propiedad Intelectual en un mismo párrafo, me obligan a recordar un simpatiquísimo fallo (The Scotch Whisky Association y otro v. García) del Doctor Vocos Conesa sobre el Whisky, las marcas, las denominaciones de origen y otras cosas. Los cultores de la PI y del whisky, así como los amantes del whisky y detractores de la PI, así como los cultores de la PI y detractores del Whisky, todos deben leer ese fallo (al igual que, del mismo juez, el fallo Boca Juniors).

Hecha la mención previa, queda una aclaración. Dado que el blog es visitado por gente de diversos rubros y materias el contenido será más bien genérico y no específico.

El dardo arrojado por el "Hombre del Whisky" fue el siguiente texto: La Revolución de los Sabios. Una alternativa a la propiedad intelectual por Carlos Raya de Blas. Recomiendo su lectura (aunque no comparto el contenido) porque me parece que tiene cuestiones interesantísimas. De todos modos, no voy a "contestarle" como me pidieran sino que voy a dar mi visión global del asunto.

El asunto genera algunos interrogantes: ¿es justa la existencia de una propiedad intelectual (PI)?; ¿es necesaria la existencia de un régimen de PI?; ¿Es apropiable "lo intelectual"?; ¿Es apropiable el conocimiento?; ¿Es posible diferenciar lo novedoso u original de lo recibido de la sociedad?; Y otras preguntas de carácter similar.

En primer lugar creo que es "genéricamente" incorrecta la visión exclusivamente económica del asunto. Su formulación sería (tan genérica como esquemáticamente planteada): cualquier derecho de PI implica un monopolio, los monopolios atacan la eficiencia del mercado, lo óptimo es la eficiencia del mercado, ergo está mal atribuir cualquier derecho de PI. Desde allí para los costados, así como sus contestaciones y perfiles (ineficiencia estática, eficiencia dinámica, etc.), me parece que es siempre una visión parcial. Es decir, el análisis económico de la cuestión me parece una herramienta importante para terminar de definir los lineamientos del régimen pero nunca para justificarlo o no en la fuente.

En segundo lugar, y aquí aparece un punto que suele estar ausente en los análisis pero está presente en el artículo, creo que es fundamental distinguir. Como decía un amigo, parafraseando a Maritain (aunque la escuché tantas veces que no sé de dónde salió la frase): “distinguir sin separar para unir sin confundir”. En efecto, creo que, dentro de la problemática de la PI no se distingue, desde el punto de vista de los fundamentos mismos, entre sus diversas ramas. Creo que entre ellas, y aún dentro de ellas, tienen diferencias esenciales que hacen a una distinta justificación (mientras escribía el post justamente leía “The Political Economy of Intellectual Property Law” de William Landes y Richard Posner donde se describen diferencias en el volumen de leyes, en los gastos de cada sistema, etc.).

Para simplificar un poco la cuestión englobemos la PI en tres de sus ramas: Derechos de Autor, Marcas y Patentes.

En el derecho de autor existe una obra que resulta original. El contenido es tan amplio que abarca desde una obra musical a un programa de computación, de una obra literaria a un mapa de un arquitecto, de una película a la “fijación o grabación” de una canción (no ya la canción misma), de un contrato a una clase magistral, de una obra de teatro a una publicidad. Y allí hay una bolsa de diversas cosas que poco y nada tienen en común desde el punto de vista del proceso creativo, de la explotación, de su finalidad, del beneficio social, etc. Por tanto, es muy complicado encontrar un único fundamento (que sea real y verdadero) aplicable a toda la rama en conjunto.

En el caso de las marcas existe un signo que distingue un producto determinado en un mercado determinado. Si se mira con algún detenimiento encontrará uno que lo que se protege tiene un contenido muy variable. De una parte existe una protección al signo en sí (desde la perspectiva estética, de su influencia en el comprador, de su modernidad, etc.) que es algo parecido a una propiedad intelectual, y de otra, una protección a aquello que el signo significa o representa (el trabajo de años para mantener la calidad de un producto, la calidad del servicio, los altos costos para tener materia prima de excelencia, etc.). De esta distinción (evidente para todos los cercanos al mundo de las marcas) surge que se protege algo que es o se parece una propiedad intelectual y hay otra cosa, también protegida, que nada tiene que ver con la propiedad intelectual (el trabajo, los costos, etc.). Es decir, permitir que se usurpe una marca determinada puede o no discutirse desde el punto de vista de la propiedad intelectual pero no puede discutirse en la medida que signifique robar o apropiarse del trabajo ajeno. El trabajo, intelectual o no, no es propiedad intelectual. Y del modo inverso, tampoco se puede convertir la marca en un signo capaz de desentenderse de un producto o un productor de modo que se promueva, a través de una protección de PI, que se consumen estafas donde se venden gatos por liebres. ¿Se entiende el punto? Espero que sí….

En el caso de las patentes existe un invento novedoso que posee aplicación industrial. A poco que uno observe el asunto se encontrará con un trabajo de investigación (generalmente con una inversión importante en dinero), un conocimiento resultante, una aplicación industrial de ese conocimiento y, por último, una explotación industrial de ese conocimiento. Es decir, de modo paralelo a lo que ocurre con las marcas aunque con diferencias importantísimas, el régimen de patentes comprende o no protecciones diversas a variadas cuestiones de las cuales “lo intelectual” es, en todo caso, una parte de las mismas.

Desde esta perspectiva, uno se encuentra que las distinciones no son accidentales sino substanciales. Tan substanciales que hacen que hablemos o protejamos cosas completamente diversas bajo un mismo título (al que llamamos PI). Por tanto, cada justificación debe darse por separado.

De todos modos, y para que no me acusen de dejar siempre los temas inconclusos, adelanto mi opinión sobre la Propiedad Intelectual como concepto genérico. Considero que no hay motivos para apartarse, en líneas generales, del criterio clásico de la propiedad (que es menos “natural” o rotundo de lo que algunos “iusnaturalistas” pregonan). Por tomar alguna de sus varias exposiciones tomo la de Santoto en la Suma que me resulta particularmente claro:

El “Respondo” de la II-II, Q. 66.

Respondo: Acerca de los bienes exteriores, dos cosas le competen al hombre. La primera es la potestad de gestión y disposición de los mismos, y en cuanto a esto, es lícito que el hombre posea cosas propias. Y es también necesario a la vida humana por tres motivos: primero, porque cada uno es más solícito en gestionar aquello que con exclusividad le pertenece que lo que es común a todos o a muchos, puesto que cada cual, huyendo del trabajo, deja a otros el cuidado de lo que conviene al bien común, como sucede cuando hay multitud de servidores; segundo, porque se administran más ordenadamente las cosas humanas si a cada uno le incumbe el cuidado de sus propios intereses; sin embargo, reinaría confusión si cada cual se cuidara de todo indistintamente; tercero, porque así el estado de paz entre los hombres se mantiene si cada uno está contento con lo suyo. De ahí que veamos que entre aquellos que en común y pro indiviso poseen alguna cosa se suscitan más frecuentemente contiendas.
En segundo lugar, también compete al hombre, respecto de los bienes exteriores, el uso de los mismos; y en cuanto a esto no debe tener el hombre las cosas exteriores como propias, sino como comunes, de modo que fácilmente dé participación de éstas en las necesidades de los demás. Por eso dice el Apóstol, en 1 Tim 17-18: Manda a los ricos de este siglo que den y repartan con generosidad sus bienes.

Y agrego también la contestación a la primera objeción que también resulta pertinente:

1. La comunidad de los bienes se atribuye al derecho natural, no porque éste disponga que todas las cosas deban ser poseídas en común y que nada deba poseerse como propio, sino porque la distinción de posesiones no es según el derecho natural, sino según la convención humana, lo cual pertenece al derecho positivo, como se ha expuesto (q.57 a.2.3). Por consiguiente, la propiedad de las posesiones no está contra el derecho natural, sino que es un desarrollo de éste hecho por la razón humana.

Y antes de retirarme, como para que la cuestión quede más empastada y sucia remarco que Santoto habla de bienes exteriores y, más adelante, trata específicamente la simonía.

Continuará….

Natalio

Pd: Más de una vez manifesté diferencias de criterio y de otras cosas con Hernán. No obstante, nunca tuve la oportunidad de manifestar lo útil, práctico e importante que resulta su trabajo al poner a disposición del público de modo tan sencillo la Suma de Santoto (y otros textos de gran valía).

lunes, 11 de enero de 2010

Reserva moral


En lo de Milkus se armó un intercambio de opiniones sobre el Bien, el mal y la libertad. Por esas cosas de los blogs la cuestión terminó con una solicitud de explicación, del amigo Fernando de "En Madrid", en relación a la situación que vive nuestro país.

Esto quiso ser un comentario pero se hizo largo y sale como post (con las disculpas del caso sobre la informalidad de la redacción en un blog acostumbrado a la prosa Athoniense). De paso puede ayudar a que gente más "económica" que yo como el Coronel, Pablo u otros (entre los que se encuentra el mismo Fernando) hagan un aporte más significativo.

Milko me tiró la pelota diciendo que yo podría explicarle....

No sé muy bien por qué dice que yo pueda explicar algo del asunto ni termino de comprender si eso es bueno o malo.

En cualquier caso, para ayudar un poco al amigo Fernando intentaré contarle qué es lo que pasa por estas australes tierras.

Ocurre que, a diferencia de lo que ocurre en otros sistemas, el administrador de las reservas del Estado es público. En nuestro caso quien administra las reservas es un órgano denominado Banco Central de la República Argentina.

Como sabrá el amigo Fernando (que ya sé que lo sabe pero el blog es "para todo público) las reservas son el correlato de la circulación monetaria de un país, su encaje, su contrapartida o como quiera llamarlo. Solía ser algo fijo como el oro pero con el tiempo se armó un "mix" entre oro, bonos, títulos de deuda ajena, monedas extranjeras, etc. La idea es que si tenemos x cantidad de pesos circulando en el país nos podemos asegurar que con las reservas podremos utilizar esa x cantidad en otra parte del mundo. Si mi moneda no tiene un respaldo en reservas se convierte en una ficción (en la que se puede vivir a gran riesgo). Como contrapartida, cuantas más reservas tengamos más sólida es nuestra moneda.

Como se desprende de la importancia, magnitud y vitalidad del asunto es que en general suele estar a cargo de un organismo que no dependa directamente del poder político de turno (la Reserva norteamericana, por ej. es privada) de modo de asegurarse que el Gobierno no afecte la base monetaria con sus políticas económicas (aunque cualquiera advierte que están, acá y en todo el mundo, muy estrechamente vinculadas una cosa y la otra).

En Argentina, según la Constitución, el Banco Central está dotado de "autonomía y autarquía", lo que significa, mediante palabrejas con gran tradición jurídica, que no está bajo la órbita de mando del Poder Ejecutivo. Sin embargo, para evitar que tampoco se convierta en un obstáculo para el gobierno nacional se prevé una forma de remoción del presidente de la entidad mediante un acto complejo que requiere la intervención del poder legislativo y la decisión del poder ejecutivo.

En el caso la presidente, mediante un decreto, ordenó al presidente del Banco Central crear un fondo de dinero con fines diversos. En definitiva, la orden era que depositara plata de las reservas en una cuenta que manejaría el Ministerio de Economía (poder ejecutivo). El presidente del Banco Central, previo a tener dos dictámenes técnicos que le advierten que es ilegal obedecer el decreto, le dice que no puede obedecer y que, para hacerlo, deberá requerir la intervención del Congreso (que no le conviene al ejecutivo porque desde el 10/12 tiene mayoría en contra). El Gobierno espera a que el congreso cierre sus cesiones (vuelven en marzo porque los pobres legisladores deben descansar en algún momento...) y dice que como el congreso está cerrado lo echan mediante un "Decreto de necesidad y urgencia" (que es una suerte de ley a modo de Edicto Real que el presidente con acuerdo de sus ministros está facultado a.......)

Entonces la oposición que ahora anda envalentonada porque son mayoría, y viendo el atropello, presentan una "acción de amparo" que es una vía judicial excepcional y muy rápida que les es favorable y dice, suspensivamente........ que:

- no se pueden pasar los fondos a la cuenta de economía sin intervención del congreso;

- no se puede destituir al Presidente del Central sin intervención del congreso.

Ahora el gobierno apeló las medidas intentando que el tribunal superior, respecto de la jueza (la Cámara de Apelaciones), revoque la sentencia. Pero por si fuera poco también presentó una denuncia por mal desempeño del presidente del central para que "otro" juez (que acaba de dictar una sentencia diciendo que el matrimonio presidencial no se enriqueció ilícitamente y nadie la apeló....) lo eche por otro lado, pero los abogados del presidente del central ahora presentaron otra denuncia diciendo que los del gobierno están "manipulando la apelación" para que resuelvan camaristas "amigos" del gobierno pero resulta que en enero está la feria judicial por vacaciones y no se entiende por qué están laburando todos y yo desde mi laburo comento esto y ¿pues entonces quién lo tiene?

Pero lo más gracioso de todo es que después de todo este enredo socialista en el gobierno se empiezan a dar cuenta de la cosa más obvia..........

Como ud. sabe nosotros teníamos unos bonos que eran una suerte de pagaré...... "El Estado Argentino le pagará 10 pesos". Pero un día el Estado Argentino dijo nos quedamos sin plata y les ofrecemos pagar 1 peso. Algunos aceptaron y otro no aceptaron.

Los que no aceptaron quieren cobrar su plata y presentaron demandas judiciales en diversas cortes del mundo (también acá) reclamando su plata. En particular hay un juez (creo que norteamericano también) que embarga cuanta plata argentina vea circulando por el mundo (le embargó en un momento el avión presidencial, cuentas en el exterior, etc.).

La pregunta clara es ¿por qué no le embargan las reservas que de ahí se pueden cobrar todos?

La defensa argentina, de lo más ortodoxa para cualquier país del mundo fue: porque esa plata no es del gobierno nacional. Las reservas, al ser la base monetaria, pertenece a cada uno de los tenedores de la moneda argentina.... Casi enojados gritaron "eso no se puede tocar".

Pero si resulta que ahora lo tocan........ dos cosas:

1.- Si lo pasan a la cuenta del ministerio le podrán embargar la cuenta......

2.- Si resulta que el Gobierno tiene razón y podía ordenar eso (pasen o no la plata a la cuenta) resulta que sí puede disponer de las reservas y que los acreedores se pueden cobrar de ahí.........

Conclusión, estamos fritos de un modo o del otro.

En cualquier caso me gustaría aclarar algunos pareceres concretos:

1.- Redrado se prestó al mismo juego en el 2005 o 2006 aunque hay que decir a su favor que la vía institucional (lo más grave del asunto) fue completamente distinta.

2.- Esto es un escándalo institucional sin ninguna duda. Pero en nuestro país hay varios de estos por día e incluso más graves (que en Tierra del Fuego una gobernadora diga que el código civil es inconstitucional y nadie diga nada es....... no, perdón, si dijeron: cuando la cuestión se planteó en Buenos Aires Marci dijo "la libertad es libre" y ordenó que no apelaran). La oposición me parece tan melindrosa y rapiñera que perdí las esperanzas a futuro. Me recuerda a un fatídico caso de unos amigos de mis suegros: a la mujer la operaron para quitarle no sé qué y la dejaron ciega y sorda.

El tiempo pasa y todo sigue igual: nuestra realidad política sigue siendo un oxímorón mientras que la oposición se maneja con las indirectas del Padre Cobos.

¿Y no tenía un perfil religioso el blog? Sí, terminamos con una oración:

¡Sálvanos Señor que perecemos......!

Natalio

Pd: Estoy de acuerdo con Fernando, no me gustó tampoco lo del muro.

jueves, 26 de junio de 2008

Un oxímoron argentino: los poderes que no pueden



Ayer pensaba sobre lo trágico de la situación actual de nuestra querida Argentina.

Más allá del asunto de las retenciones y todo el circo trágico que las rodea estamos asistiendo al completo derrumbe de nuestras instituciones. Dos hechos gravísimos, relativos a la estructura institucional de país, han ocurrido en los últimos días pero, lo que es peor, ninguno llamó demasiado la atención de nadie.

En abril de este año nuestro Ministro de Justicia había dictado una resolución en virtud de la cual las fuerzas de seguridad debían informarlo (personalmente) antes de cumplir cualquier orden judicial. Es decir, para "poder" ejecutar una orden del "poder" judicial se necesita informar primero al "Poder" ejecutivo. En otras palabras, el "poder" judicial está supeditado en cuanto a su forma, oportunidad y circunstancias al "Poder" ejecutivo. Para cerrar la idea: el "poder" judicial no tiene "poder", el "Poder" lo tiene sólo el "Poder" ejecutivo. (Hoy parece que derogó la resolución para "discutirla" con el "poder" judicial)

Con motivo de la farsa deliberativa en el congreso tuvimos oportunidad, también ayer, de oír a un funcionario de gobierno (citando a Perón supuestamente) diciendo que los diputados del oficialismo que no votaran el proyecto del ejecutivo serían expulsados del bloque. La pregunta que se impone entonces es ¿para qué son muchos? ¿por qué no mandan a uno solo que diga lo que hay que hacer? Es decir, el "poder" legislativo oficialista (que es lo mismo que decir "poder legislativo" simpliquiter loquendo por su mayoría) está supeditado a que actúe de acuerdo con lo ordenado por el "Poder" ejecutivo. Para cerrar la idea: el "poder" legislativo no tiene "poder", el "Poder" lo tiene el "Poder" ejecutivo.

En estas cosas pensaba cuando me tropecé con la palabra italiana "ossimoro", en castellano, "oxímoron": Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido (según la Real Academia).

Como este tipo de palabras despiertan mucho mi curiosidad decidí abrir las puertas del ropero y encontré un mundo inmenso armado en torno a esta simpática idea. De todo ese mundo les recomiendo la ¡página de internet! http://www.oximoron.com/ y, encontrado también en este mundo de nuevo, un soneto que siempre me fascinó de Quevedo:"Es hielo abrasador".

Pero, volviendo al punto, también me hizo pensar en el propio oxímoron que tenemos por país en el cual "los poderes no pueden".

Curiosamente, la definición que más me gustó de la palabra es la que encontré en el diccionario italiano: feliz unión de dos ideas contradictorias. Digo que es curioso porque en nuestro caso debiéramos cambiar la palabra "feliz" por "trágica".
Natalio