martes, 14 de septiembre de 2010

El Verbo

De nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia… Regreso sin muchas garantías de continuidad en un año que me tiene corriendo e intentando dividirme entre estudio (con exámenes cada dos por tres…) y trabajo (sin contar familia, religión, amigos, lecturas, música, deportes, etc.).

En fin, espero también que, de manera anónima o firmada, los amigos del blog pueda aportar en los tiempos de sequía y ausencia. También me gustaría volver sobre el último post y sus comentarios acerca de la universidad. También me gustaría agradecerle como corresponde a Alemama el premio que nos regaló. También me gustaría contar algunas cosas nuevas del Rosh Hashana. También me gustaría….

Pero vamos con lo inmediato, con lo que me recordó el blog (además de una simpática amonestación de la amiga Ruth).

Septiembre es, creo que para la Iglesia argentina, el mes dedicado a la Biblia y a su estudio. En mi parroquia suelen dedicarle bastante atención a la cuestión e incluso hacen ingresar cada Domingo “El Libro” en procesión. Me parece muy buena la dedicación a la Biblia y, en especial, me gusta cualquier pequeño gesto litúrgico “aordinario” (dentro de lo “ordinario” de la liturgia por supuesto).

Uno de los puntos fuertes del Concilio fue una suerte de “vuelta de tuerca” sobre la centralidad de la Escritura en la vida del Cristiano. Si uno observa la historia reciente de la Iglesia en los tiempos anteriores al Concilio notará que existía un cierto “enfriamento” en la relación fiel (laico o religioso) con la Escritura. Este “enfriamento” estaba dado las causas más variadas pero, en particular, creo que existían dos muy particulares:

- De una parte la utilización litúrgica de la Biblia con su consecuente dificultad “idiomática”. La proliferación de Biblias y versiones es algo muy nuevo (un poco extendido antes del Concilio, en especial a partir de la traducción de los misales, pero maximizado a partir de allí) siendo lo común que hubiese pocas Biblias y muchas de ellas en el idioma litúrgico (latín en nuestro caso). A ello hay que agregar que el idioma común, que había sido el latín en otros tiempos, se había convertido en un idioma litúrgico de carácter casi iniciático en tanto existía, como ya hemos charlado en este blog, una ruptura entre el fiel y la liturgia en general. Todo ello generaba un alejamiento entre el laico y la Escritura (en especial en la misa que se leía en latín sin que fuera seguido todavía con misales por “el pueblo”) e incluso entre el religioso y la Escritura (nunca olvido la impresión que me causó los pedidos de Santa Teresita para que la dejaran estudiar latín para poder entender el Antiguo Testamento o, ya entre grupos que mantienen hoy el oficio en latín, los ingresantes que rezan todas las horas en latín, aún en soledad, sin entender nada de lo que leen).

- Y de otra algo complicado de expresar en su justa medida y que opera un poco como telón de fondo de lo anterior. Cierto temor al acceso indiscriminado y en solitario a la Escritura por parte del fiel. En este sentido no se recomendaba la lectura indiscriminada del Antiguo Testamento, la lectura de determinados libros, etc. fuera del control y la enseñanza de alguien reconocido que actuara como guía, sostén y maestro.

Creo que los dos motivos eran válidos en cierto sentido pero habían sido degenerados por el cambio de circunstancias. El resultado, es decir la distancia entre la Escritura y el fiel, terminó siendo nefasto. Justamente nuestros hermanos mayores y menores (en la historia, digo…), es decir, judíos y protestantes, mantuvieron la connaturalidad con las escrituras que, junto con la Tradición (pequeño detalle que nos distingue en modos distintos de cada uno de nuestros “hermanos”), tenían los Padres de la Iglesia.

Y aquí es donde la cuestión se pone interesante porque justamente la ausencia del Verbo real y presente (en la Eucaristía) es la que derivó a nuestros hermanos mayores y menores en una orientación hacia la Escritura como presencia del Verbo mientras que nuestro actual volver a la Escritura como Verbo (en especial, aunque no solamente en la liturgia) ha desplazado la centralidad del Verbo Presente y Real en la Eucaristía.

Y desde aquí quería arrancar pero se extendió demasiado…. Volveremos con las dos mesas (o altares) de los padres, las dos presencias, la relación entre letra y Tradición, etc.

¡Respetos!

Natalio

19 comentarios:

AleMamá dijo...

Cuando yo era chica, hace muuuuuuchos años, teníamos disponible sólo el libro llamado "Historia Sagrada", una especie de resumen de pasajes muy acotados e inclusive me parece que era ilustrada por Doré.

Ahora tengo en casa tres Biblias y leo un trozo del Nuevo Testamento al día, pero me gusta compararlo en al menos dos.

Es bueno el acceso sencillo a las Escrituras, pero he comprobado que muchos católicos, por ignorancia, terminan leyéndola como protestantes. Algo hay que saber para no errar, y se han autorizado versiones sin aclaraciones del sentido e interpretación católicos y con los libros deuterocanónicos separados para darnos "el gusto" a los católicos. Son muy comprensibles por ser con el apellido de "versiones populares" y me gustan por eso, pero las comparo con la de Nacar-Colunga o la Biblia de Navarra, qpara no irme a equivocar.

De nada por el premio. Es un gusto que hayas postado.

Juan Ignacio dijo...

Muy bueno.
Welcome back.

Coronel Kurtz dijo...

Muy bueno el regreso.

Creo que comparto el tema del post. Aunque más que decir que la Escritura ha desplazado a la Eucaristía, me parece mejor decir que la homilética y catequesis anagógica han reemplazado a ambas. Al menos en cuanto a tiempo dedicado, y no sólo dentro de la Misa.

Respecto a algunas afirmaciones creo que habría que matizar.

Respecto a uno de tus últimos párrafos, habría que ver que la lectura que los Padres de la Iglesia hacían de la Escritura era una lectura orante -- radicalmente distinta a la lectura anagógica que predomina actualmente, o (peor) la lectura "académica" histórico-crítica. Entre los mismos protestantes habría que distinguir, pero por experiencia y lecturas creo que lo que predomina es la lectura apologética de la Escritura. En todos estos casos, nada que ver con la lectura orante de los Padres... o de la Horas santas, las glosas, etc.

En cuanto a un supuesto distanciamiento entre el fiel laico (quitaría a los religiosos) y la Escritura, habría que ver realmente si esto fue así. Por de pronto, en la Iglesia primitiva lo que predominaba era lo que algunos autores llaman "doctrina del arcano" -- es decir, acceder a la Escritura no era para todos, sino para iniciados, y este acceso era gradual. En el acercamiento del laico a la Escritura lo que primaba hasta no hace mucho era la tradición (en el sentido de tradere, como transmisión) y, fundamentalmente, oral (de abuelo a nieto, de sacerdote a fiel); en la forma de jaculatorias (me estoy refiriendo principalmente al Viejo Testamento y algunos libros del Nuevo). En cuanto a las lecturas de la Misa; si bien es cierto que se hacían en latín, también hay que recordar que durante el sermón se solían volver a leer en castellano. ¿Por qué no se leían en castellano la primera vez? Porque, como me dijo hace unos días un amigo que de esto entiende un rato, "tanto la epistola y el evangelio son culto a Dios tambien, por lo que no cabe reducirlas a mera instruccion", lo cual denota poca sensibilidad litúrgica.

En fin, todo un tema que da para largo.

Natalio Ruiz dijo...

Gracias a todos por pasar!!! Veo que el tiempo pasa pero los amigos quedan, gracias de verdad.

Alemamá: la "protestantización" de la lectura católica actual tiene mucho que ver con el "cómo" se realizó la "vuelta de tuerca". Por eso menciono también a los judíos porque en el "cómo" se los miró y, por desgracia se los copió de más. Esto tiene una relación directa con lo que dice el Coronel y que yo quise distinguir con la referencia a la Tradición que es lo que nos distingue enormemente de los "modos" protestantes y judíos.

Juan: Gracias por pasar! En cuanto me acomode comienzo a visitar amigos...

Coronel: Comparto la mayor parte de los planteos y por allí venían los post que seguirán. En especial en lo referido a la "lectura" de los padres que, como le digo a Alemamá, tiene que ver con la Tradición en su concepto global. La lectura en la lengua vulgar del evangelio en el sermón creo que es algo bastnate reciente, es decir, anterior al concilio pero ya adentrado el "movimiento litúrgico". Creo que Gandalf podría ilustrarnos...

De todos modos, aclaro que, como digo en el post, ninguno de los motivos me parecen malos (al contrario, en especial en lo referido a la lengua litúrgica que es básico en mi entender) sino que fueron desvirtuados o vaciados de contenido.

Respetos.

Natalio

Juancho dijo...

Natalio:

Si podés estudiar, trabajar y atender a mujer e hijos, es verdaderamente admirable.

Yo traté y no pude, por eso me digo que el estudio "formal" (ir a clases) será para cuando tenga más de 50.

Una alegría su regreso a los posteos.

Juancho.

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Juancho!!

El hacer las cosas no significa estar haciéndolas bien (al menos en los exámenes los vengo aprobando).

La ventaja es que no hay aburrimiento....

Respetos.

Natalio

Mary Lennox dijo...

Resucitó!!!! Aleluya!!! Lazaro ha vuelto con nosotros!!!
Que lindo Natalio, ya decíamos con los amigos que se lo extrañaba!
El tema es interesante, sobre todo, que normalmente, cuando se habla de leer la biblia, no se habla del camino que ello conlleva.
No es algo que se entiende de una sino que lleva una meditación y una oración especial, como dice el coronel, hay mucho de lectura critica, poco de lectura orante. Creo que este último problema tiene que ver con que en la Biblia ven esporas de elechos y se pierde el elefante a plena Luz del día!
Bienvendio de vuelta!
Mary

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Mary!!! Hubiera sido lindo charlar del tema con su Oma... porque es una perspectiva interesantísima. Voy a intentar acercarme en algún post que siga..

Respetos volvientes.

Natalio

Anónimo dijo...

Qué bueno el retorno!!!! Nos tenías a todos preocupados con tanto silencio!
Y un retorno bien sonado, con migoso asunto.-
Celebro esta reactivación tan esperada.-

P. Diego de Jesús

Ruth dijo...

Qué alegría la vuelta, Natalio!!!

Me encantó el post. Me re gustó. Me dejó pensando un par de cosas (más lo del Coronel) y otro par quería comentar, pero justo ahora ando acelerada.

No nos abandone de nuevo, que su silencio se siente!

Mary Lennox dijo...

Natalio! Justo sobre eso estaba pensando en la conversión de Eugenio Zolli, el Gran Rabino de Roma, fue la lectura del Antiguo Testamento lo que lo llevó hacia el Nuevo.
Veía la asombrosa continuidad, pero fue la meditación lenta y orante la que lo llevó allí.
Voy a ver si encuentro algún pasaje interesante al respecto mientras se espera el nuevo post.
Saludos Repetuosos
Mary

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Ruth y second ABba!!! Yo también extraño charlar de cosas importantes....

Mary, justamente. El caso de Eugenio Zoli es uno de los que me motivaron en mi búsqueda del costado Judío y de los que me hicieron ver el enorme caudal paralelo que solemos perder (y que los padres, casualmente, lo tenían). Eso es algo que creo que perdimos. Un caso muy interesante también (otro de los grandes que me movió aunque fuera todavía de la Iglesia Católica) fue el de Lichtenstein donde se ve la connaturalidad del Nuevo con el Viejo.

Si consigue algo y quiere poner como post se lo robaremos por aquí también.....

Respetos.

Natalio

Mary Lennox dijo...

Natalio, lleva la pelota, la tiene está frente al arco, el aria libre, listo, para patear y... manda el centro...
¿Niembro alcanzará Mary a cabecear?
Continuará...
Veremos lo que podemos encontrar saludos
respetuosamente futbolísticos
Mary

Natalio Ruiz dijo...

Aquí le mando un centroooo amiga.... http://www.afii.org/mjbooks/Appeal_Jewish_People-ebook.pdf

Defina como lucha aymar.

Respetos futboleros.

Natalio

Don Diego dijo...

Hola Natalio, qué bueno leerlo de nuevo.

Un detalle inicial: para la Iglesia salteña, el mes de septiembre es mes de Milagro. Ayer, 15 de septiembre, se celebró la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro, con una procesión como nunca se había visto. Los medios hablan de más de 700.000 personas, aunque todos sabemos que exageran un poco... Como sea, eran muchísimos.

Sobre el tema del post, yo he sido educado un poco como usted dice en una parte. Poca lectura de la Biblia, sólo algunos pasajes que uno aprendía en la catequesis de la infancia y la adolescencia. Fue en mis veintipico que un cura me acercó a la lectura de la Biblia, pero a una lectura de tipo orante. Me recomendó que elija alguna de las lectura del día y la lea como oración (Sabia práctica que, por desgracia, ya he abandonado); una vez que me hice a este hábito... me metió de cabeza a la Liturgia de las Horas. Creo que esa lectura, poco apologética y mucho menos crítica, con la única finalidad de escuchar al Verbo que habla, es la más cercana a la lectura orante de la que habla el Coronel. Por cierto, creo que sin ese previo "etrenamiento", no hubiese sido capaz de seguir rezando Laudes y Vísperas durante todos estos años.

OCTAVIO dijo...

Interesante articulo.
Pero si podemos estudiar la Biblia solos,Salmo 119(La ley de Dios: Oracion para pedir a Dios la gracia de entenderla y amarla.
Sin embargo, podemos equivocarnos :
"Jesus en respuesta les dijo:¿No veis que habeis caido en error, por no entender las Escrituras, ni el poder de Dios"(San Marcos, 12:24).
Para reducir el risgo de equivocacion, debemos recordar lo prometido por Jesus: "Mas el Consolador, el Espiritu Santo, que mi Padre enviara en mi nombre, os lo enseñara yodo, y os recordaracuantas cosas os tengo dichas"(San Juan,14:26)
Saludos.

Natalio Ruiz dijo...

Hola Don Diego!!! EFectivamente, algo muy bueno de la liturgia de las horas en su versión actual (con los pro y los contra que algún día se pueden charlar) es la compaginación de los comentarios a la escritura con textos de los padres. Es decir, no aparece sólo la letra (que es el tema de fondo de todo esto).

Bienvenido Octavio! Acuerdo por completo con ud. Y el Espíritu Santo, habla para los católicos, a través de la Tradición. Esa es, a mi juicio, la clave para entender todo el problema. La Escritura con la Tradición, no la letra sola, no sin la letra sino con la letra y la Tradición. La etra mata y el Espíritu vivifica.

Respetos vivificados.

Natalio

Odysseus dijo...

El que charle un ratito con un parroquiano de los llamados círculos bíblicos o semejantes, o asista a uno de ellos, verá lo terriblemente difícil que es comprender cabalmente qué signifique "el Paráclito... os lo enseñará todo...".

Y si se tratara de hacer consideraciones sobre el mentado versículo, una sana exégesis miraría el contexto: un discurso de Nuestro Señor a los Apóstoles, no a los discípulos, y ni siquiera en los arcos del templo, o en la montaña.

Siguiendo un poco con lo que se viene diciendo. El acceso a las Escrituras requiere cierta formación histórica y teológica, aún en el caso de la lectio. Porque creo que la oración también debe tener su parte "comprensiva", y no meramente afectiva.
De hecho si uno hiciera meditación con el Pater noster también estaría "moviendo" sus afectos a través de concepciones sobre el Padre y su providencia o demás.

Por tanto, si no solo se busca un acercamiento a las Escrituras desde la lectio, y se pretende bucear en las profundidades del Logos, la formación es más necesaria.
Y formación es lo que falta hoy que acompañe estos movimiento bíblicos que se multiplican por todos lados.


Buena vuelta Natalio!!
Cordialmente.
Odysseus.

Mary Lennox dijo...

Ahí pegué el cabezaso pero no sé si metí gol!
Saludos
Mary