sábado, 28 de febrero de 2009

Necesidad de sed


Hay ideas que tienen las más variadas expresiones y manifestaciones sin que se pueda determinar con alguna exactitud su origen.

En nuestro caso y en nuestro país Dolina parece haberse apropiado de ella y la repite en cuanta ocasión se le aparezca.

Su enunciado es más o menos así: las manifestaciones románticas (cartas, poemas, etc.) requieren para su existencia algún tipo de ausencia o negación por parte del ser amado.

Es decir, uno no escribe (o no se inspira o no son tan buenas) cosas románticas exaltando el amor perfectamente correspondido y que no encuentra en sus manifestaciones obstáculo alguno. Por el contrario la temática suele girar en torno a la ausencia, a la negación, al secreto, o a cualquier otro tipo de impedimento.

Si bien hay algunas honrosas excepciones (Quevedo por ejemplo) suele darse esta constante que también se expande hacia el ámbito religioso (en oraciones, poemas, etc.).

El romántico tiene siempre un dejo de tristeza.

En el salmo 62 (que rezamos en laudes en todas las solemnidades) se dice (de memoria, sepan disculpar alguna falla en la cita): “Mi alma tiene ansia de Tí, tengo sed de Tí como tierra reseca, agostada, sin agua”.

Hay una antigua canción jasídica donde, parafraseando ese mismo texto del salmo, invitan a ponerse uno mismo en estado de sequedad. Es un llamado a la sed, un llamado a ponernos en la necesidad angustiosa, un llamado a apartarnos para extrañar, un llamado a irnos para querer volver...

En definitiva es un llamado a recobrar la tensión (que se logra por la distancia) romántica y amorosa para con Dios.

Esa es también la invitación de la cuaresma, con la diferencia que la invitación no es tanto a “irse” sino más bien a reflexionar en lo “idos” que estamos. Todos pecamos y cada pecado nos aleja infinitamente de Dios. La invitación cuaresmal es a interiorizarnos con esa distancia y en la necesidad de Dios.

El camino es el de la ausencia y la privación, incluso de las gratificaciones sensibles de la oración (la alegoría de la poda utilizada por Cristo es perfecta para meditarla una y otra vez). En este sentido era una hermosa tradición (hoy casi completamente perdida) la de ocultar las imágenes y cruces con los paños púrpuras para esconder, incluso de los sentidos, los caminos al padre.

Es una invitación a sentir la necesidad angustiante del amado.

Como decía al empezar, es una idea que tiene infinidad de manifestaciones. Una de ellas es un hermoso soneto de Francisco Luís Bernárdez, del cual recomiendo su lectura y meditación también para esta cuaresma:

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.


Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.


Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Natalio

Pd: Para doctrina, oración y otras cuestiones de Cuaresma recomiendo todo lo que Ignis Ardens tiene al respecto.


lunes, 16 de febrero de 2009

Nuevo y modesto blog


Los más atentos lo habrán notado (por el nuevo ícono bloggero), los otros seguramente no.
La cuestión es que armé un nuevo blog.
Hace mucho que quería hacer comentarios menores a diversas cuestiones o remitirme a post mucho más interesantes que el propio, pero me parecía que el blog había tomado una línea de elaboración concreta.
Por estas razones decidí armar "Pases cortos de Natalio". Un lugar más informal donde hablar de cualquier cosa. Como dice su presentación: allí se piensa poco, se comenta mucho y se cita bastante.
Ya volveremos con más post por estos pagos, hay varias cosas en el tintero pero también bastantes tareas en este comienzo de actividades.
Ya nos veremos. Mientras tanto, quedan invitados al hogar alternativo.
Natalio

miércoles, 4 de febrero de 2009

Una "Gaza" sobre la herida



Desde hace un tiempo que tengo que escribir sobre otros temas pero nunca puedo comenzar, me queda la sensación de que habría que decir algo de las muchas cosas que ocurren en estos días.

Es sabido para los lectores habituales mi aprecio al mundo judío. Desde hace un tiempo que vengo estudiando "con" y "acerca de" ellos, viendo su modo de leer e interpretar la Biblia, su modo de rezar, su modo de vivir, etc. Todo ello en el convencimiento (que se corrobora a cada paso) de que entenderlos me hará entender montones de cosas (virtudes y defectos) de diversas espiritualidades católicas al conocer lo más parecido que podemos tener a los interlocutores diarios de Cristo.

Por otro lado también les conté mi simpatía por Mons. Lefebvre (con las aclaraciones puntuales) y mi falta de ella (aunque aprecio por la obra) respecto de los lefebvristas (de nuevo, en general porque hay muchísima gente valiosa y montones de amigos). También les conté de mi amor por la liturgia, de mi amor por el rito Tridentino y de la importancia de esta gente en su cuidado y difusión.

Hechas todas las aclaraciones del caso (para ocasionales lectores unidimensionales) vamos a circunvalar dos noticias aparentemente ajenas entre sí: los ataques a la Franja de Gaza y el levantamiento de las excomuniones.

Vamos entonces a empezar por algunos comentarios sobre Gaza:

- Pareciera que la consideración general de estos temas es bastante espasmódica. En 2001 había que matar a todos los musulmanes y los judíos eran unos pobres tipos que les dieron un territorio en medio de esa manga de locos exagerados. Hoy los musulmanes son unos pobres indefensos víctimas de las ambiciones inescrupulosas del Sionismo internacional. Ni una cosa ni la otra, si le damos a uno le damos parejo a todos o a ninguno. Poco se habló del atentado en el jabad de Bombay, por ejemplo, por estar en la oleada Israel malo - musulmanes buenos.

- Estar en contra del Estado de Israel (y mucho menos de sus políticas) no es, ni tiene nada que ver, con ser antisemita. Hay una cuestión ideológica fuerte, la etiqueta "antisemita" se le coloca a cualquiera que se atreva a decir algo de Israel cuando la realidad es que hay montones de judíos (ellos dicen que son mayoría pero sin prensa) que se oponen, no sólo a las políticas de Israel sino también (en muchos casos) a la existencia misma de este joven estado. Es evidente que en este tema hay una manipulación mediática grande porque nunca aparecen los judíos que se oponen (este video, por ej., no lo ví por ningún lado y más allá de lo que a uno le genere es evidente que habla de la existencia de varias aristas en el tema o también pueden entrar en http://www.nkusa.org/ ).

Sobre el levantamiento de las excomuniones:

- Pocas personas (o ninguna) conocen tanto la situación, desde sus dos orillas, como el entonces cardenal Ratzinger y hoy Benedicto XVI. Él estuvo a cargo del proceso y de la intermediación siendo uno de los protagonistas de la ruptura o desobediencia. Por esta razón (y más allá del respeto, obediencia, etc. que el Papa merece por su condición) es la persona que en mejor situación está para decidir acerca de estas cuestiones.

- Este es uno de esos actos que llaman a la verdadera unidad y comunión. No sólo por la cantidad de gente, templos y otras cosas no menores que convivirán sin estigmas en la Iglesia, sino porque además, como yapa, ayuda a podar aquellas ramas que seguían colgando del árbol aunque no les llegaba la sabia. Esas ramas que ya estaban secas hace mucho pero se disimulaban en medio del verde general. De un extremo todos esos pseudo-teólogos que la juegan de supermodernos y ven esto como un retroceso a las oscuridades medievales y del otro todos aquellos sedevacantistas ocultos que militaban dentro de la FSSPX pero que no tuvieron el coraje de abandonarla cuando Mons. Lefevbre los conminó a reconocer al Papa. Es natural que salga mucho pus cuando una herida empieza a curarse.

- Nada tiene que ver el levantamiento o no de las excomuniones con el caso generado a partir de las declaraciones de Mons. Williamson. Quienes de algún modo lo asocian lo hacen de muy mala fe o con una ignorancia digna de años de silencio y penitencia porque en cualquiera de los dos casos se le hace mucho mal al Papa, a la Iglesia y todos los fieles en general. Las declaraciones fueron lamentables e imprudentes pero nada tienen que ver con la cuestión de las excomuniones. Si existe un plan de ataque a la Iglesia y al Papa no lo sé pero es evidente que los rabinatos lograron sentirse víctimas públicas (cuando el mundo los estaba viendo como victimarios), los vanguardistas encontraron un foco para atacar la Tradición y los enemigos de la Iglesia una oportunidad para flagelarla un poco más.

Con relación al tema de lo que hoy se denomina "negación del Holocausto" ya lo charlamos en el post "Los nazis son zurdos" y, más puntualmente, en los extensos comentarios que se plantearon.
¿Por qué la mezcla de noticias? Porque se dejó de hablar de Gaza para hablar del "holocausto", porque los victimarios mediático se convirtieron en víctimas, porque atacar a la Iglesia tiene más marketing, etc.

En cualquier caso, es tiempo de oración por la Iglesia y, más que nunca, fidelidad filial al Santo Padre.


Natalio

miércoles, 28 de enero de 2009

Blogroll comentado VI: Aristóteles de novela





Este post tal vez sea una injusticia porque el Blogroll le debe su espacio a otros blogs que hace mucho tiempo que sigo con gusto, aprecio y afecto (como el mágico Jardín de Mary o el cálido Aquí estamos de Juan entre varios) o a otros descubiertos en tiempos más recientes que me han cautivado como fiel seguidor (por ej. el excelente Ex Orbe de Terzio).


Pero he descubierto un blog que requiere presentación inmediata. Ocurre que se trata de una novela sobre la vida de Aristóteles e irán presentando capítulos a modo de post. Es decir, para que no se haga demasiado engorroso tener que leer todo junto después, es conveniente presentarlo desde su comienzo.


Lo que me resulta llamativo y atrapante es el personaje de Aristóteles.


Es uno de los grandes monumentos que tiene el género humano.


Más allá de algunos que la quieren jugar de místico-platónicos y lo tildan de racionalista, la realidad es que su pensamiento es un canto al equilibrio, al sentido común, a la profundidad, a la altura, a la santidad..., en definitiva es un gran canto a Dios.


Su metafísica y su ética empaparon de lleno a las tres grandes religiones (en el sentido de número e influencia) de occidente a través de sus cumbres respectivas: Santoto (en el día de su santo espero que sepa perdonar el wikipedia que uso como parámetro de "objetividad internaútica"), Averroes y el Rambam. Justamente a los tres se los tilda cada tanto de "racionalistas" por las corrientes gnóstico-cabalísticas que se disfrazan de místicas.


Algunos dicen que lo han canonizado en alguna iglesia oriental, otros hablan de revelaciones privadas, yo no tengo idea pero nada me sorprende. Tamaña obra y tamaño personaje sólo puede estar asistido de lo alto.


Pero volvamos al blog comentado.


Más allá del objeto de la novela (que creo que quedó claro que me apasiona) es evidente (por el formato sugerido y la invitación a comentar) que le falta pulir algunas cosas al texto mismo. No obstante ello la lectura resulta bastante llevadera y atrapante.


Como crítica genérica hay que decir que la estética del blog es francamente fea y habrá que arreglarlo un poco. En este sentido siempre recuerdo el consejo de Xavier cuando comenzaba con esto del blog de esperar a que se asiente (en forma y contenido) para darlo a conocer. Seguramente se arreglará, mientras tanto conviene no perderse los capítulos que vayan saliendo.


En definitiva, le pongo varias fichas al asunto y espero que el gato negro que nos atrape.




Natalio

lunes, 22 de diciembre de 2008

Navidad con Li Jie y Paganini




Este es el regalo de navidad para todos mis lectores.

Se trata de Li Jie, a los 14 años de edad, tocando el capricho nº 24 de Paganini.

Ya les conté que me encanta la música y, en particular, la guitarra y los buenos guitarristas.

Lo que puede sonar medio extraño, en un blog que viene tomando desde hace un tiempo un tinte religioso, es un regalo navideño tan, pero tan profano.

El regalo consiste más que nada, en una suma de elementos simbólicos que se reunieron, casi de casualidad, en el mismo video.

Vamos a explicar algunos y otros quedarán a la vista sólo de algún lector perspicaz.

Li Jie es considerada hoy una de las mejores guitarristas del mundo. Es una joven china con un don más que evidente. Se ha convertido en una suerte de emblema artístico de la China comunista y del conservatorio de Beijing en particular.

Es decir, es un símbolo comunista del arte, un fruto puro del comunismo más puro (según ellos).

Paganini (el autor) es un músico genial reconocido como tal por todo el mundo. Quizás haya sido el violinista más virtuoso de todos los tiempos.

Ahora, se lo suele llamar "el violinista del diablo". Su figura era tan rara y su virtuosismo tan grande (podía tocar con una sola cuerda) que despertaba grandes conmociones. Se le atribuyen pactos con el demonio o se lo beatifica. Lo cierto es que parece que al pobre, por los dichos de su pacto diabólico para algunos o por haberse negado a recibir la extremaunción para otros, el obispo le negó la sepultura católica (lo sepultaron varios años después) y eso alimentó el mito.

¿Y entonces? ¿Por qué el regalo navideño es la obra profana de un diabólico violinista interpretada por una de las mayores exponentes de uno de los comunismos más anticatólicos?

Porque es bello.

Y una idea que quiero transmitir en el blog es que lo bueno, lo verdadero y lo bello son coextensivos. Que lo bello, en tanto bello, es verdadero y bueno. Y en tanto Dios es la suma Bondad, la suma Belleza y la suma Verdad, todo lo bueno, verdadero y bello nos acerca un poquito más a Él.

Ya charlamos sobre este punto al hablar sobre el tema del mal y, específicamente, en el primero de los post respectivos. Se trata de la doctrina de "los universales" o "los trascendentales".

En nuestro caso, se trata de una obra bellísima interpretada de un modo acorde con su esencia, es decir, con virtuosismo.

El que la obra esté tocada en guitarra (y no en violín) obedece a un cariño especial que tengo por dicho instrumento.

Con relación a la obra debo decir que admiro profundamente la obra de Paganini. En general me gustan mucho las obras creadas para resaltar el virtuosismo del ejecutante (en el caso, él mismo). En particular, me parece exquisito el novedoso enfoque musical que aportó tanto a sus obras como a sus influencias (Lizt, por ejemplo).

Respecto de la interpretación, se la suele acusar de excelencia técnica pero falta de sentimiento. Se dice, "es como cargar a un robot con lo mejor de la técnica y obtendrás el mismo resultado". No estoy de acuerdo.

Li Jie tenía en esa época entre 13 y 15 años (por eso puse 14 al comienzo) pero la realidad es que la ejecución es propia de un niño. Es decir, la interpretación destila cierta inocencia de apego a la técnica y eso, justamente, la hace única. Si buscan por el Youtube podrán encontrar versiones más actuales de la misma obra por la misma intérprete. Verán que se parecen pero les falta un aura distinta que poseía sólo en aquella época, algo cambió. Lo mismo ocurre cuando escuchamos coros de niños (hablo de coros en serio), la belleza no se encuentra sólo en esa voz única sino que hay "un modo" de ejecución.

Pero lo verdaderamente raro y novedoso en el caso de Li Jie es encontrar a alguien que a tan corta edad haya alcanzado tamaño desarrollo técnico (lo que impide encontrar casos similares en guitarra, canto o cualquier otro instrumento). Generalmente la maduración de la técnica se logra con la maduración personal.

En definitiva, retomando el asunto de lo "profano" y las "maldades" particulares que pueda tener la obra, la realidad es que lo bello nos conduce a Dios. Y si las cosas son usadas para el mal, o fueron hechas para el mal..... pues bien, no es la primera vez que Dios saca flores del estiércol, bien del mal, verdad de la mentira, redención de la muerte, etc.

En palabras de Tribilín (que me sorprendió por su profundidad teológica en una película que veía la gordita): "todo reloj, por más descompuesto que esté, siempre acierta por lo menos dos veces al día".

Les deseo una feliz y santa navidad.

Natalio

Pd: Les dejo mi frase navideña preferida (condensa toda una espiritualidad) de los salmos: la Misericordia y la Paz se encuentran, La Justicia y la Paz se besan (Salmo 84, 11).

Pd1: Como regalo "sacro" de navidad les dejo una hermosa perla de Ignis Ardens.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Humilde secularismo


En el post anterior sobre el tema del sacerdocio (lectura requerida para entender el sentido del presente) dejamos la cuestión desde la perspectiva del fiel, del laico.

Hoy nos toca ver el mismo problema pero desde otra perspectiva, la del sacerdote. Es decir, habiendo dicho que hay un hombre que hace de "supositum" de dignidades divinas, suelen plantearse extremos viciosos: que el hombre se olvide de su dignidad, o que la dignidad le haga olvidar su humanidad.

Estos dos extremos se corresponden con los mismos analizados respecto de los fieles.

Existe la posibilidad de que el sacerdote se crea una deidad por ser administrador de cosas divinas, exigiendo tratos, bienes y otras cosas temporales; queriendo mandar e imponer en todo; creyéndose por encima de todo y de todos, etc.

Y existe también la posibilidad que la dignidad le resulte "incómoda"; que quiera ser uno más; que no quiera sobresalir en nada; que no quiera ningún trato preferencial en nada; que no quiera ser, vestir o parecer diferente al laico.

Las dos puntas están un tanto estereotipadas y resulta complicado encontrar algún espécimen puro en uno u otro sentido. Han habido sí, épocas donde una de las posiciones reinaban: la primera tuvo su auge en tiempos pasados de la historia de la Iglesia, la segunda la tuvo unos años después del Concilio y le dura un poco. El hecho de que el Concilio sirviera de puerta a una secularización no es tampoco casual; existía un movimiento que, como contraposición y corrección del extremo opuesto, bandeó demasiado la cuestión.

En cualquier caso, repito, cuestiones relativas a uno u otro extremo suelen aparecer entreveradas en un mismo y único personaje (en muchos casos con la mejor intención) poniendo de manifiesto que, en definitiva, no son tan diferentes.

Ambos tienen un común denominador (más o menos conciente): la soberbia. En unos porque pretenden ser aquello que sólo administran. En otros porque se creen dueños de aquello que administran y consideran que pueden disponer de ello a su antojo. No lo digo tampoco como un juicio tajante y definitivo sobre la conducta de nadie, simplemente creo encontrar ese problema (conciente, inconsciente, más sutil, menos sutil, etc) en el fondo de la cuestión.

Como la secularización es el defecto dominante de estos tiempos (se puede ver la carta que citamos en el post anterior o constantes referencias del actual y gran Papa) vamos a entrarle sólo a ella, aunque ello no implica desconocer lo pernicioso del defecto contrario.

De todos modos, tampoco me voy a adentrar en toda la profundidad de la cuestión del secularismo ni en sus representaciones más burdas o exageradas. Ellas han sido y son adecuadamente combatidas por documentos de la Iglesia de todos los colores.

Simplemente quiero mostrar pequeñas pinceladas de soberbio secularismo arropado con mantas de humildad y sencillez (estos suelen ser los casos menos concientes y de mejor "buena voluntad").

Al terminar el ofertorio y justo antes del comienzo del canon, aparece en el misal la siguiente fórmula: Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso. Mientras que los fieles responden "el Señor reciba de TUS MANOS este sacrificio....". Ocurre que hay varios curas que se sienten muy maleducados al decir primero "mío" y después "vuestro" (o de ustedes en mi parroquia) y lo invierten: "de ustedes y mío". Otros, quizás concientes de las discusiones armadas al respecto, modifican el misal quitando el mío, vuestro o "de ustedes" para decir sin más: "este sacrificio que es nuestro" o, directamente: "para que nuestro sacrificio".

En cualquier caso, por una falsa humildad, se está modificando toda una estantería teológica. Es un tema muy largo que se encuentra íntimamente emparentado con el del "sacerdocio universal de los fieles" (que ya mencionamos pero que lo abordaremos nuevamente para aclarar algunos puntos que quedaron sueltos). En definitiva la cuestión se reduce a la siguiente: el sacrificio "propiamente" es sólo de Cristo y, por ende, sólo del sacerdote que celebra en la persona de Cristo; por extensión es también nuestro, pero "secundariamente" en tanto nos unimos al sacrificio de Cristo y nos beneficiamos con sus méritos. Volveremos a este problema al profundizar el sacerdocio de los fieles pero baste mencionar que es un tema que se discutió muchísimo en los alrededores del concilio y en el que hasta muchos de los más reformistas hacían hincapié en la importancia de la diferencia.

Volviendo al post; "humildemente" se cree con facultades de modificar a su antojo el misal, abajar el sacrificio de cristo, desfigurar el sentido de la misa, etc.....

Cuestión similar ocurre con la distribución de la Santa Eucaristía. Son muchas las cuestiones y abusos que se ven a diario en este tema y, seguramente por eso, es tratado con mucha insistencia por este Papa y por el anterior (aunque no se los lea ni obedezca). Pero vamos a "lo normal". Por muchos factores son cada vez más los llamados "ministros extraordinarios de la Eucaristía". Dejando de lado, de nuevo, abusos, deformaciones y malformaciones, es habitual que la Comunión se reparta por un sacerdote y varios ministros. Ahora, son muchos los sacerdotes que en dicho momento, hacen un profundo gesto de humildad: se van a entregar la comunión a cualquier costado dejando el pasillo central para los "ministros". Es una forma de decir: "somos todos iguales".

La liturgia tiene una función pastoral (aunque no sea la única ni la principal) y cada gesto, rito o símbolo debe educar a los fieles. En el caso, se le debe mostrar al fiel que EL MINISTRO de la Eucaristía es el sacerdote. A él se le encomienda la función de administrar y entregarnos la cosas divinas. Por razones de necesidad y fuerza mayor se puede recurrir "otros" ministros que no sean sacerdotes. Ahora esta diferencia jerárquica debe ser "mostrada" a los fieles mediante pequeños gestos, uno de ellos es ubicarse donde siempre y principalmente se entrega la Eucaristía. Lo mismo ocurre cuando el sacerdote, en lugar de entregar él los copones deja que los tomen directamente del altar los "ministros". Son pequeños gestos, pavadas si se quiere, pero tienen un efecto disolvente sobre la pastoral y educación de los fieles.

Volviendo al post; "humildemente" se equipara la función sacerdotal a la de "otros ministros", se desfigura la "figura" de Cristo repartiendo "Su" Cuerpo, etc.....

Se ha tornado demasiado largo. Por eso no abordaremos otras pinceladas de lo mismo, como pueden ser: exigir el tuteo (no critico el tuteo al sacerdote, sino la "exigencia de"), no querer usar "vestimenta eclesiástica" (pueden ver mi opinión en los comentarios a un post), impedir que les besen las manos, impedir que se arrodille el fiel para confesarse, etc....

En todos los casos se observa que bajo el lema de la humildad se desprecian, prohíben o dejan de lado pequeños gestos (o no tanto) que indican la dignidad y excelencia de la función. Bajo el lema de la humildad se dispone como propio algo que les es ajeno: la dignidad sacerdotal de Cristo.


Natalio

Pd: Esperemos cambiar la perspectiva medio crítica que tiñó los últimos post.

martes, 9 de diciembre de 2008

Liturgia Fubolera


El domingo estuve en misa en el Seminario de la Fraternidad San Pío X en La Reja (después de mucho tiempo sin asistir) y el lunes (día de la Inmaculada) volví a mi parroquia habitual.

Ya hemos hablado aquí de liturgia y lo seguiremos haciendo.

Pero antes de adentrarnos en el tema del post, algunas alusiones concretas a las misas.

Los que me conocen saben, los que leen el blog intuyen y a los que no les cuento: no soy lefebvrista ni muchísimo menos. Valoro muchísimo a Mons. Lefebvre a quien considero, más allá de su concreto pifie, un verdadero hombre santo que supo luchar contra muchas miserias humanas de la Iglesia por un lado y con morbosos sedevacantistas por otro que lo hostigaban día y noche (y en definitiva generaron su desobediencia objetiva). Ahora, los lefebvristas son cosa muy distinta y, sin querer generalizar (porque, de verdad, no se puede), hay un aire que me resulta difícil de respirar.

No obstante ello debo decir que las dos misas "solemnes" a las que asistí no se parecían en nada, no se percibe ninguna continuidad y, hay que admitirlo, cuesta creer que estén "haciendo" lo mismo (no pasa lo mismo en las misas diarias donde el "show" no es tanto y se percibe claramente la línea litúrgica entre las dos). Aclaro que lo que las hace tan diferentes son más abusos y extralimitaciones que la liturgia misma pero, en definitiva, ellas son resultado de la elasticidad del rito. Pero bueno, para eso está la Fe y la Iglesia. Cristo se "anonadó" de su condición divina y sigue haciéndolo (o, mejor, lo siguen haciendo anonadarse los que juegan a su antojo con el misal).

Percibí también la importancia de la conservación de la misa por Lefebvre, la Fraternidad y todos los "eclesiadeisistas". Es decir, cuando uno asiste a las misas "motupropistas" de Buenos Aires (no así en otros lugares donde las celebran sacerdotes que nunca dejaron de hacerlo) se encuentra con cierta artificialidad del rito (aunque exista muy buena voluntad) por falta de conocimiento pero, en especial, por falta de connaturalidad con él. Los que siempre la celebraron y la conservan lo hacen con una belleza completamente diferente.

También es una pena que la Fraternidad celebre un rito distinto al que juraron (que incluía las modificaciones de Juan XXIII). Si bien hay algunas cuestiones y modificaciones de segunda importancia hay otras que eran necesarias. En ese sentido el segundo "confiteor" (que tenía un sentido específico con el catecumenado) me resulta ridículo, la conserva por la conserva.

Pero vamos al punto.

En la misa del domingo entendí (antes no podía comprenderlo por parte de un sacerdote, quizás porque conozco de chico el rito "tridentino") la incomprensión y la sensación de lejanía que esa Misa le generó a "Todo era bueno" (un blog que sigo siempre con interés aunque a veces con diferencias) en un post sobre "la misa tradicional" y sus comentarios.

Se trata, efectivamente, de algo lejano e inaccesible para alguien que se acerca sin preparación, para el curioso, para el novato, para el apático, etc. Pero ¿no resulta lejano e inaccesible a la razón que un Dios acepte anonadarse en un trozo de pan porque un hombre dijo ciertas palabras?

No niego que la Iglesia atravesara, desde antes del concilio, cierto distanciamiento de los fieles en varias cuestiones. Ahora, no creo que se trate sólo de una cuestión de rito (lo sustancial de la misa) y de apertura total.

El Misterio es Misterio y si lo quieren hacer entender lo único que logran es desentender a los demás.

El Misterio está ahí, siempre presente para quien se quiera acercar, y cada uno lo hace en la medida de sus posibilidades o intereses.

Eso me recordó a otro post, de otro blog (que también leo frecuentemente), de otro sacerdote donde unió (por un asunto pastoral) el tema religioso con el futbolístico.

Ese post me sirvió para pensar lo "litúrgico" del fútbol.

En los comentarios decía que, en ese rubro, me sorprendía el reemplazo medio burdo que se daba en mucha gente del antiguo domingo religioso por el domingo deportivo.

El domingo es el día del fútbol (o del automovilismo, vale igual o más). Toda la semana se espera el partido del domingo. Se discute quién y cómo jugarán. Se hacen declaraciones, se estudian formaciones, se escucha a "los doctores del fútbol", etc.

El domingo es "el día". Juntarse con la banda para ir al partido (el fútbol es algo comunitario) y se va, con banderas, gorros y otros estandartes, en procesión hasta el templo.

Una vez en la cancha todo es nervio y ansiedad hasta que aparece el sacerdote (perdón, el equipo) y la liturgia comienza.

Si el lector ha estado en una cancha de fútbol sabrá que (salvo las plateas más bajas) poco se distinguen los jugadores desde la tribuna. Ahora ¿es necesario? No, en absoluto. Todos saben quién es quién en cada rincón de la cancha, no necesitan que les indiquen la formación porque ya la conocen, saben incluso, la formación del equipo contrario. Es más, le conocen los problemas familiares a los 23 tipos que están en la cancha.

Pero hay más. Si miran cualquier partido verán que hay algunos pobres tipos que se pasan el partido debajo de una bandera sin ver nada u otros que se mantienen de espaldas al partido para incentivar el aliento. Es decir, no ven el partido pero están porque deben cumplir una función. No saben lo que pasa pero les cuentan, algo ocurre y ellos cumplen su función.

¿Y por qué todo esto? Porque verdaderamente les interesa. Porque el fútbol (y su equipo en particular) es la razón de su existencia. Porque el tiempo gira en función de esas dos horas. Porque para eso adoctrinan y le enseñan a sus niños, etc.

Lo mismo pasa con el Misterio. Al que le interesa se acerca y se acerca en la medida de su interés. Si se acercan a las misas según el rito extraordinario verán montones de gente que apenas saben leer con sus mantillas y misales. Verán a muchos con cara de serios que no entienden mucho que pasa pero saben "que algo está pasando". Verán a muchos que estudian latín para adentrarse un poco más en el misterio.

Por el contrario veo gente en mi parroquia que está tan familiarizada con todo que no le resulta extraordinario que su Dios esté presente en un pedazo de pan y un poco de vino.

No quiero absolutizar en un sentido ni en otro ni, mucho menos, pretendo denostar la liturgia del rito ordinario. Lo único que quiero señalar es que es un mito lo de la ajenidad y lejanía del rito extraordinario.

Lo ajeno, lejano e incomprensible es el misterio que se celebra. Y cada uno se acerca y participa (en el rito ordinario o extraordinario) según su interés.



Natalio