miércoles, 15 de abril de 2009

Acolitado ministerial



En el último post sobre el sacerdocio universal de los fieles hice mención a un antecedente cabalístico del asunto y prometí realizar su extensión litúrgica.

El de hoy es una continuación de aquél sin ser todavía lo prometido, es decir, será una especie de preámbulo o introducción.

Ocurre que todos estos temas uno los aborda desde un lugar subjetivo, condicionado por propios conocimientos y experiencias. En mi caso particular, mi amor por la liturgia ha producido diversas aproximaciones y lecturas pero nunca un estudio o una investigación sistemática y exhaustiva. Quiero decir, no soy un experto ni muchísimo menos; simplemente intento aportar una visión intermedia entre el fundamentalismo ideológico progresista y el conservadurista (que se camufla de tradicionalista).

Para ello, y para amenizar un poquito esta serie de post medio acartonados, introduciré el tema con confesiones autobiográficas para que se vea con claridad desde donde uno arriba a estos caminos.

Antes de comenzar quisiera hacer dos aclaraciones. La primera es que para entender el sentido de este post se hace necesario leer todo lo que fuimos adelantando sobre el sacerdocio (o al menos el último sobre el sacerdocio universal de los fieles) y sobre liturgia (en especial el de la Liturgia Futbolera con sus comentarios). La segunda es que no quiere ser este post más que un relato sin juicio de valor acerca del problema general en tanto no estoy ni mínimamente capacitado para hacerlo. Como en todo en este blog (y aunque le debemos una respuesta a Mary al respecto) no intento enseñar (no puede enseñar el que no sabe) sino, tan sólo, mostrar por dónde camino.

De niño mi profesión era la de acólito o monaguillo. Gracias a una sabia decisión de mis padres, concurríamos a todo tipo de liturgias (todas católicas por supuesto) que iban desde la misa tridentina de los lefes a las misas superprogres de mi colegio pasando por toda clase de misas intermedias (vale decir, "novus ordo" con todos los chiches). En todas ellas yo era monaguillo y, como es evidente, percibía como las más opuestas la lefe con la progre de mi colegio.

Desde mi perspectiva las diferencias importantes radicaban en si mi "roquete" tenía más o menos adornos, si utilizaba una suerte de "albita" blanca (valga la redundancia), una sotanita roja o lo hacía "con lo puesto"; si tenía que estar más atento a los detalles y pequeños ritos o las posiciones serían menos estrictas y relajadas; si tenía que tocar diez veces (más o menos) la campanilla o solamente una; si tenía que decir "amén" al recibir la Comunión o no; si debía contestar en latín o en castellano; etc.

Incluso recibía algún grado de instrucción tanto de los lefes, como de los progres, como de los "línea media". Recuerdo los esfuerzos que me representaba el memorizar los mínimos movimientos y ritos según se tratara de una Misa "Solemne", "Cantada" o simplemente "Rezada" (uno de los instructores era, entonces, un joven clerical, hoy sacerdote sedevacantista "integrista", una verdadera pena).

Entre estas cuestiones pasaba todo este (pequeño o inmenso según el punto de vista) segmento de mi diminuta existencia. Ya allí comenzaba a imprimirse a fuego el estigma perpetuo: "progre para los lefes, lefe para los progres". Percibía todas las diferencias puntuales entre los diversos ritos y escuchaba a variadas personas en mi casa hablar de ello, por lo que todo me resultaba bastante natural. Se trataba, simplemente, de ritos diferentes de una misma y Santa Misa.

Pero esta percepción de meras diferencias puntuales comenzó a cambiar un día, en un momento y con una conversación. Allí empecé a intuir algo que se iría agrandando con el tiempo y las lecturas: existen dos visiones casi antagónicas (o no, como pareciera buscar el Papa) de la liturgia.

Empecemos por el hecho.

Un día volviendo en auto solos con mi madre (mi modelo espiritual) charlábamos sobre alguna cuestión de la Misa. Allí me dijo una frase sencilla que me quedó gravada para siempre (como tantas otras que ella ni recuerda ni imagina): ¡Qué gracia tan grande la tuya de poder estar tan cerca en el momento de la consagración!

Eso me abrió y me sigue abriendo millones de pensamientos e interrogantes pero en lo que más me marcó fue el darme cuenta, en mis pequeños diez años de vida, que las dos liturgias diferían en algo esencial. Mientras que en la liturgia Tridentina la consagración era casi un secreto entre el sacerdote y yo (en tanto los fieles sólo observaban nuestras espaldas en silencio y sin escuchar nada) en el novus ordo (y más allá del respeto por las rúbricas del misal en este punto) era un hecho público que todos veían. Mientras en la Misa Tridentina veía inclinarse hasta casi tocar el altar con la cara mientras que, como un susurro (en el que parece que sale más aire que sonido de la boca, como si las palabras flotaran en el aliento que caía y abarcaba envolviendo la Hostia sostenida en sus manos), decía: Hoc est enim Corpus Meum, en la "Misa nueva" todos veían al sacerdote tomar la Hostia, y escuchaban (más alto o más bajo, más pausado o menos pausado, etc.) el: "Porque Esto es Mi Cuerpo".

Y aquello que advertí en la consagración no tardé en extenderlo al resto de la liturgia, encontrando dos celebraciones completamente diferentes en tanto que, si bien se asemejaban en muchos puntos, obedecían a distintas "filosofías" (o, en rigor, distintas "teologías").

Con los años, las lecturas y las misas comprendí al fin que la Misa Tridentina rezada (o dialogada) era el último (y más bajo) paso de una concepción que entiende la liturgia como un acto de adoración y alabanza a Dios celebrado por los ministros y al que los fieles "asisten" (siendo lo pastoral algo subordinado al culto) a otra que entiende la liturgia como una acción principalmente "pastoral" de acercamiento de Dios a los fieles que "celebran con" los ministros.

Esto explica infinidad de cosas que van desde el lenguaje litúrgico a las misas privadas, pasando por la música litúrgica, el comportamiento de los fieles durante la liturgia (el seminarista rezando el rosario durante la Misa que tanto asombró a Todoerabueno) y muchas otras cosas.

Desde aquí arrancaremos en el próximo post pero me interesa mostrar que existe un línea definida (que tiene nombres, apellidos, justificaciones, explicaciones, ideologizaciones, etc.) en la secuencia que abarca la Misa dominical única y solemne, las misas privadas, las misas cantadas, las misas dialogadas, las misas diarias, las misas en lenguas vulgares, las misas cara al pueblo, las iglesias circulares, etc. Los dos extremos hoy se pueden apreciar; en las liturgias orientales por un lado y en la misa más progre por el otro.

Creo que el Papa intenta un término medio o algo parecido. Quizás, en la misma línea del Padre Fabián haya que buscar la coexistencia de diferencias (parecido a lo que ocurre hoy con la posibilidad de los ritos católicos orientales, el rito extraordinario y el rito ordinario y siempre que se respeten los misales y rúbricas correspondientes) en las concepciones litúrgicas.

La seguimos luego.

Respetos Pascuales para todos los lectores.

Natalio

Pd: Me apena mucho que en las parroquias no se fomente la promoción y educación de pequeños monaguillos. Era una fuente de sana educación litúrgica, bellas vocaciones y apostolado familiar. Tanto Benedicto XVI como Juan Pablo II le han dado importancia al asunto. Es una lástima que se los escuche tan poco.

viernes, 27 de marzo de 2009

¿Pueblo de sacerdotes?



En todos los lunes de la cuaresma se lee, en la lectura correspondiente a laudes, un texto muy especial para el pueblo judío: Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

Paralelamente los judíos (en su lectura anual de la Torá) comienzan con parashá Vaikrá / Levítico estudiando las diversas ofrendas que debían ofrecerse en el templo.

Estas cuestiones (y otras que verán surgir a lo largo del post) me permiten retomar un asunto que mencionamos que es el llamado "sacerdocio universal de los fieles" (siguiendo con el tema del sacerdocio).

En su momento Jack Tollers en lo de Wanderer fue medio confuso con el asunto, se lo mencioné en un comentario (el Athonita también) y el volvió a contestar medio enojado.

No seguí la polémica porque las discusiones al respecto no habían llegado a ningún lugar. No obstante, recientemente el Papa le ha contestado de un modo mucho más claro: la diferencia entre el sacerdocio ministerial y el del bautismo es "ontológica".

Pero volvamos a retomar el punto desde uno de sus ángulos.

Son varias las veces en las que las Escrituras mencionan el asunto -tanto en el Nuevo (Apoc., Pedro, etc.) como en el viejo (Ex., Salmos, Is., etc)-. En todas ellas se hace mención a "un reino de sacerdotes" distinto y más amplio que el sacerdocio ministerial (que aparece también diferenciado en el Antiguo Testamento).

Evidentemente esto también fue receptado por la Tradición, en especial en los primeros Padres.

Ahora, volvamos al asunto en los judíos.

En una ocasión, hablando del judaísmo como religión, Terzio nos dijo en los comentarios que, como tal, era posterior al Cristianismo. Esto, que a alguno le puede sonar extraño, es completamente cierto (desde una perspectiva como lo aclaro en los mismos comentarios) en tanto que, con la destrucción del Templo y la diáspora, pierden toda la dimensión litúrgica de su religión. En este sentido, muchos de los 613 mitzvot / preceptos, quedan sin poder cumplirse (entre ellos todos los que la parashá Vaikrá / Levítico ordena en esta semana).

¿Qué hacer entonces con toda esa dimensión religiosa perdida (que, en el caso hace a la esencia de la religión)?

Hay que transformarla en una liturgia personal donde el templo es el propio corazón y el sacerdote uno mismo.

Esto es un elemento constitutivo del judaísmo post templo y en diáspora que ha ido consolidándose más y más a lo largo de su historia.

A ello hay que sumarle la influencia jasídica a partir del siglo XVIII que apuntaló la misma idea desde dos perspectivas distintas (aunque interdependientes entre sí):

- La primera tiene que ver con la idea cabalística de que mediante el cumplimiento de las Mitzvot (la idea fundante la mencioné en el post La Piedra Angular) enmienda y estabiliza el cosmos entero por un lado y, como consecuencia, aproxima la venida del Mesías. El observante de los preceptos santifica (sacer - santo, sagrado; do - hacer) el mundo y convoca al mesías.

- La segunda (distinta pero íntimamente relacionada) tiene que ver con una lucha contra la "secularización" del judío. Es una especie de "apostolado" dentro del propio judaísmo muy típico de ciertos grupos jasídicos (jabad por ej.). La relación con la idea anterior es clara: se necesitan más obreros para la mies, cuantos más judíos cumpliendo mitzvot existan mejor estará el mundo y antes vendrá el Mesías. Cada judío está llamado a ser "santo", "sacerdote". Eso hace a su esencia, renunciar a ello es traicionarse y traicionar.

Se hizo demasiado largo pero lo que quería mostrar es que esa idea jasídico - cabalista es la que impregnó la "nueva teología" tanto en sectores del protestantismo como del catolicismo.

¿Es mala la idea en sí? Bien entendida no (es bíblica). De hecho vino a cambiar una concepción "secular" del laico que entendía que las cosas santas (la oración privada, la liturgia de las horas, el ayuno, los sacrificios, etc.) estaban destinadas "sólo" a los religiosos.

Pero hay que entender que la idea, por el modo en que llegó (en la cábala judía este sacerdocio reemplaza al anterior) es peligrosa en tanto puede confundir (y de hecho lo ha hecho en montones de teólogos, curas y laicos) dos sacerdocios "ontológicamente" distintos (el ministerial y el bautismal).

Por ello, incluso uno de los promotores de la idea en la Teología católica como Henri de Lubac, se apresura a aclarar cuando habla del tema: "...todo cristiano es sacerdote -aunque esto requiere una explicación inmediata, si queremos evitar graves confusiones.."

Natalio

Pd: Queda para otro día las connotaciones litúrgicas de la misma idea.

jueves, 12 de marzo de 2009

El Milagro esperado


El Athonita me dejó pensando con sus comentarios. Si bien es un tema recurrente al tratar la necesidad y el dolor como llamados de Dios al hombre (él mismo ya lo había tratado desde esta perspectiva al hablar del mal y del dolor en lo de Wanderer), esto suele hacerse respecto de los grandes temas y problemas mientras que es dejado de lado al tratar las necesidades cotidianas. El pudor malsano del típico "con lo abandonado que lo tengo a Dios no le voy a ir a rezar ahora por esta pavada, no me da la cara" es una cerrazón a pequeños llamados o invitaciones divinas.

Pero dejemos esas cuestiones al Athonita que las maneja bastante mejor que uno y afrontemos un tema tangencial que me vino a la memoria, justamente, con esas reflexiones.

Quienes de algún modo hayan estado en contacto con el campo argentino (o uruguayo) o con su gente a lo largo de los últimos meses, habrán sentido la angustia provocada por la mayor sequía de los últimos treinta años.

En este contexto es que aparecían las necesidades y los llamados desesperados a Dios. He visto las más variadas manifestaciones de este fenómeno religioso a lo largo de los últimos meses: desde procesiones de pueblos enteros, encargos de misas, cadenas de rosarios, el "si tan abandonado lo tengo a Dios no me da para rezar ahora", etc.

También la sequía sirvió para que surgieran en todo su esplendor dos especímenes de las periferias religiosas: los milagreros y los (parafraseando a Dolina) refutadores de milagros.

La verdad es que escuché cualquier cantidad de milagros (desde una bendición que hizo llover 20 mm. que salvaron la sojita, a la entronización de tal o cual imagen que trajo agua, a cuestiones mucho más sencillas como que se pidió el agua mediante la oración) como sus correspondientes refutaciones científicas y antipáticas.

Tenemos que acordar que la situación no podía ser más ecléctica:

-Para los milagreros no hay con qué darle. La peor sequía en treinta años, no llovió durante un mes y medio, justo llueve después del acontecimiento (sea oración, peregrinación, o lo que fuera) e incluso no llueve en lugares aledaños. La conclusión es clara, hay milagro y el que no lo ve es porque es un ciego.

-Para los refutadores de milagros no hay como los fenómenos naturales. Su mismo nombre lo indica: son lo más natural del mundo. Si hay algo que no se presenta como milagroso es el hecho de que, cíclicamente; llueva, salga el sol, se nuble, llueva, salga el sol, etc. El hecho de que haya transcurrido tanto tiempo sin llover lo ven, también, como algo natural: "era evidente que tenía que llover después de tanto tiempo y con tanto calor". ¿La relación causal temporal entre la oración (o lo que fuere) y el suceso? Evidente casualidad porque en caso contrario tendría que haber llovido a cada uno que lo pidió y la realidad indica que no era así.

Buber en su "Moisés" adopta, a lo largo de todos los análisis del libro, una postura intermedia entre lo que sería un cientificismo crítico-negador y un fideísmo literalista. Más allá del caso bíblico (que es el que analiza Buber respecto de la Torá y que para nosotros se extiende también al Nuevo Testamento) en el que me parece que hay que agregar otros varios elementos de juicio que no son considerados, creo que su análisis de la realidad de los milagros y su percepción cotidiana tiene mucho de verdad.

Transcribo un pequeño fragmento:

"El milagro no es nada "sobrenatural" o "sobrehistórico", sino un incidente, un evento que encaja muy bien en el nexo objetivo del conocimiento de la naturaleza y de la historia, pero cuya importancia vital para la persona a quien le ocurre, perturba la seguridad de todas sus relaciones de conocimiento y destruye las formas fijas del saber denominadas "Naturaleza" e "Historia". El milagro es simplemente lo que sucede, en cuanto le ocurre a la persona dispuesta a recibirlo como milagro. Lo extraordinario favorece este encuentro sin ser un rasgo característico de él; hasta lo más ordinario puede manifestarse como milagro a la luz de la hora propicia."

Creo que, efectivamente, gran parte del asunto de los milagros tiene que ver con su percepción como tales y ella estará influenciada por las más variadas cuestiones que van desde la Fe, hasta los conocimientos, la capacidad de asombro, la capacidad de observación, el nivel cultural, la vida interior, etc.

Yo no puedo explicar por qué un avión vuela y sin embargo no me parece milagroso que un avión vuele. O sí, pero en otro sentido. Lo único del caso que me sostiene en mi postura de que no es un milagro que el avión vuele no es otra cosa que la fe humana en los físicos que dicen poder explicarlo con facilidad (porque podría ocurrir que cada avión se eleve por las plegarias de alguno de sus pasajeros). Pero no deja de ser una especie de fe. Como en todo, elegimos en qué creer y en qué no.

Si bien el ejemplo está demasiado estereotipado (por lo ordinario que resulta que un avión vuele y la aparente simplicidad "científica" de su explicación) la realidad del milagro tiene mucho que ver con eso.

En mi interior conviven (no del todo pacíficamente) los dos engendros: el milagrero y el refutador. Por esa razón suelo recurrir a un respetuoso silencio cuando se me increpa sobre la realidad de tal o cual milagro (que no es lo mismo que las apariciones y las visiones donde ya no existe una interpretación de la realidad sino su creación).

En cualquier caso, siempre me caen más simpáticos los milagreros porque al verlos recuerdo frases como: "sed como niños", "pedid y se os dará", "si tuvierais la fe de un grano de mostaza...", etc.

Natalio


sábado, 28 de febrero de 2009

Necesidad de sed


Hay ideas que tienen las más variadas expresiones y manifestaciones sin que se pueda determinar con alguna exactitud su origen.

En nuestro caso y en nuestro país Dolina parece haberse apropiado de ella y la repite en cuanta ocasión se le aparezca.

Su enunciado es más o menos así: las manifestaciones románticas (cartas, poemas, etc.) requieren para su existencia algún tipo de ausencia o negación por parte del ser amado.

Es decir, uno no escribe (o no se inspira o no son tan buenas) cosas románticas exaltando el amor perfectamente correspondido y que no encuentra en sus manifestaciones obstáculo alguno. Por el contrario la temática suele girar en torno a la ausencia, a la negación, al secreto, o a cualquier otro tipo de impedimento.

Si bien hay algunas honrosas excepciones (Quevedo por ejemplo) suele darse esta constante que también se expande hacia el ámbito religioso (en oraciones, poemas, etc.).

El romántico tiene siempre un dejo de tristeza.

En el salmo 62 (que rezamos en laudes en todas las solemnidades) se dice (de memoria, sepan disculpar alguna falla en la cita): “Mi alma tiene ansia de Tí, tengo sed de Tí como tierra reseca, agostada, sin agua”.

Hay una antigua canción jasídica donde, parafraseando ese mismo texto del salmo, invitan a ponerse uno mismo en estado de sequedad. Es un llamado a la sed, un llamado a ponernos en la necesidad angustiosa, un llamado a apartarnos para extrañar, un llamado a irnos para querer volver...

En definitiva es un llamado a recobrar la tensión (que se logra por la distancia) romántica y amorosa para con Dios.

Esa es también la invitación de la cuaresma, con la diferencia que la invitación no es tanto a “irse” sino más bien a reflexionar en lo “idos” que estamos. Todos pecamos y cada pecado nos aleja infinitamente de Dios. La invitación cuaresmal es a interiorizarnos con esa distancia y en la necesidad de Dios.

El camino es el de la ausencia y la privación, incluso de las gratificaciones sensibles de la oración (la alegoría de la poda utilizada por Cristo es perfecta para meditarla una y otra vez). En este sentido era una hermosa tradición (hoy casi completamente perdida) la de ocultar las imágenes y cruces con los paños púrpuras para esconder, incluso de los sentidos, los caminos al padre.

Es una invitación a sentir la necesidad angustiante del amado.

Como decía al empezar, es una idea que tiene infinidad de manifestaciones. Una de ellas es un hermoso soneto de Francisco Luís Bernárdez, del cual recomiendo su lectura y meditación también para esta cuaresma:

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.


Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.


Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Natalio

Pd: Para doctrina, oración y otras cuestiones de Cuaresma recomiendo todo lo que Ignis Ardens tiene al respecto.


lunes, 16 de febrero de 2009

Nuevo y modesto blog


Los más atentos lo habrán notado (por el nuevo ícono bloggero), los otros seguramente no.
La cuestión es que armé un nuevo blog.
Hace mucho que quería hacer comentarios menores a diversas cuestiones o remitirme a post mucho más interesantes que el propio, pero me parecía que el blog había tomado una línea de elaboración concreta.
Por estas razones decidí armar "Pases cortos de Natalio". Un lugar más informal donde hablar de cualquier cosa. Como dice su presentación: allí se piensa poco, se comenta mucho y se cita bastante.
Ya volveremos con más post por estos pagos, hay varias cosas en el tintero pero también bastantes tareas en este comienzo de actividades.
Ya nos veremos. Mientras tanto, quedan invitados al hogar alternativo.
Natalio

miércoles, 4 de febrero de 2009

Una "Gaza" sobre la herida



Desde hace un tiempo que tengo que escribir sobre otros temas pero nunca puedo comenzar, me queda la sensación de que habría que decir algo de las muchas cosas que ocurren en estos días.

Es sabido para los lectores habituales mi aprecio al mundo judío. Desde hace un tiempo que vengo estudiando "con" y "acerca de" ellos, viendo su modo de leer e interpretar la Biblia, su modo de rezar, su modo de vivir, etc. Todo ello en el convencimiento (que se corrobora a cada paso) de que entenderlos me hará entender montones de cosas (virtudes y defectos) de diversas espiritualidades católicas al conocer lo más parecido que podemos tener a los interlocutores diarios de Cristo.

Por otro lado también les conté mi simpatía por Mons. Lefebvre (con las aclaraciones puntuales) y mi falta de ella (aunque aprecio por la obra) respecto de los lefebvristas (de nuevo, en general porque hay muchísima gente valiosa y montones de amigos). También les conté de mi amor por la liturgia, de mi amor por el rito Tridentino y de la importancia de esta gente en su cuidado y difusión.

Hechas todas las aclaraciones del caso (para ocasionales lectores unidimensionales) vamos a circunvalar dos noticias aparentemente ajenas entre sí: los ataques a la Franja de Gaza y el levantamiento de las excomuniones.

Vamos entonces a empezar por algunos comentarios sobre Gaza:

- Pareciera que la consideración general de estos temas es bastante espasmódica. En 2001 había que matar a todos los musulmanes y los judíos eran unos pobres tipos que les dieron un territorio en medio de esa manga de locos exagerados. Hoy los musulmanes son unos pobres indefensos víctimas de las ambiciones inescrupulosas del Sionismo internacional. Ni una cosa ni la otra, si le damos a uno le damos parejo a todos o a ninguno. Poco se habló del atentado en el jabad de Bombay, por ejemplo, por estar en la oleada Israel malo - musulmanes buenos.

- Estar en contra del Estado de Israel (y mucho menos de sus políticas) no es, ni tiene nada que ver, con ser antisemita. Hay una cuestión ideológica fuerte, la etiqueta "antisemita" se le coloca a cualquiera que se atreva a decir algo de Israel cuando la realidad es que hay montones de judíos (ellos dicen que son mayoría pero sin prensa) que se oponen, no sólo a las políticas de Israel sino también (en muchos casos) a la existencia misma de este joven estado. Es evidente que en este tema hay una manipulación mediática grande porque nunca aparecen los judíos que se oponen (este video, por ej., no lo ví por ningún lado y más allá de lo que a uno le genere es evidente que habla de la existencia de varias aristas en el tema o también pueden entrar en http://www.nkusa.org/ ).

Sobre el levantamiento de las excomuniones:

- Pocas personas (o ninguna) conocen tanto la situación, desde sus dos orillas, como el entonces cardenal Ratzinger y hoy Benedicto XVI. Él estuvo a cargo del proceso y de la intermediación siendo uno de los protagonistas de la ruptura o desobediencia. Por esta razón (y más allá del respeto, obediencia, etc. que el Papa merece por su condición) es la persona que en mejor situación está para decidir acerca de estas cuestiones.

- Este es uno de esos actos que llaman a la verdadera unidad y comunión. No sólo por la cantidad de gente, templos y otras cosas no menores que convivirán sin estigmas en la Iglesia, sino porque además, como yapa, ayuda a podar aquellas ramas que seguían colgando del árbol aunque no les llegaba la sabia. Esas ramas que ya estaban secas hace mucho pero se disimulaban en medio del verde general. De un extremo todos esos pseudo-teólogos que la juegan de supermodernos y ven esto como un retroceso a las oscuridades medievales y del otro todos aquellos sedevacantistas ocultos que militaban dentro de la FSSPX pero que no tuvieron el coraje de abandonarla cuando Mons. Lefevbre los conminó a reconocer al Papa. Es natural que salga mucho pus cuando una herida empieza a curarse.

- Nada tiene que ver el levantamiento o no de las excomuniones con el caso generado a partir de las declaraciones de Mons. Williamson. Quienes de algún modo lo asocian lo hacen de muy mala fe o con una ignorancia digna de años de silencio y penitencia porque en cualquiera de los dos casos se le hace mucho mal al Papa, a la Iglesia y todos los fieles en general. Las declaraciones fueron lamentables e imprudentes pero nada tienen que ver con la cuestión de las excomuniones. Si existe un plan de ataque a la Iglesia y al Papa no lo sé pero es evidente que los rabinatos lograron sentirse víctimas públicas (cuando el mundo los estaba viendo como victimarios), los vanguardistas encontraron un foco para atacar la Tradición y los enemigos de la Iglesia una oportunidad para flagelarla un poco más.

Con relación al tema de lo que hoy se denomina "negación del Holocausto" ya lo charlamos en el post "Los nazis son zurdos" y, más puntualmente, en los extensos comentarios que se plantearon.
¿Por qué la mezcla de noticias? Porque se dejó de hablar de Gaza para hablar del "holocausto", porque los victimarios mediático se convirtieron en víctimas, porque atacar a la Iglesia tiene más marketing, etc.

En cualquier caso, es tiempo de oración por la Iglesia y, más que nunca, fidelidad filial al Santo Padre.


Natalio

miércoles, 28 de enero de 2009

Blogroll comentado VI: Aristóteles de novela





Este post tal vez sea una injusticia porque el Blogroll le debe su espacio a otros blogs que hace mucho tiempo que sigo con gusto, aprecio y afecto (como el mágico Jardín de Mary o el cálido Aquí estamos de Juan entre varios) o a otros descubiertos en tiempos más recientes que me han cautivado como fiel seguidor (por ej. el excelente Ex Orbe de Terzio).


Pero he descubierto un blog que requiere presentación inmediata. Ocurre que se trata de una novela sobre la vida de Aristóteles e irán presentando capítulos a modo de post. Es decir, para que no se haga demasiado engorroso tener que leer todo junto después, es conveniente presentarlo desde su comienzo.


Lo que me resulta llamativo y atrapante es el personaje de Aristóteles.


Es uno de los grandes monumentos que tiene el género humano.


Más allá de algunos que la quieren jugar de místico-platónicos y lo tildan de racionalista, la realidad es que su pensamiento es un canto al equilibrio, al sentido común, a la profundidad, a la altura, a la santidad..., en definitiva es un gran canto a Dios.


Su metafísica y su ética empaparon de lleno a las tres grandes religiones (en el sentido de número e influencia) de occidente a través de sus cumbres respectivas: Santoto (en el día de su santo espero que sepa perdonar el wikipedia que uso como parámetro de "objetividad internaútica"), Averroes y el Rambam. Justamente a los tres se los tilda cada tanto de "racionalistas" por las corrientes gnóstico-cabalísticas que se disfrazan de místicas.


Algunos dicen que lo han canonizado en alguna iglesia oriental, otros hablan de revelaciones privadas, yo no tengo idea pero nada me sorprende. Tamaña obra y tamaño personaje sólo puede estar asistido de lo alto.


Pero volvamos al blog comentado.


Más allá del objeto de la novela (que creo que quedó claro que me apasiona) es evidente (por el formato sugerido y la invitación a comentar) que le falta pulir algunas cosas al texto mismo. No obstante ello la lectura resulta bastante llevadera y atrapante.


Como crítica genérica hay que decir que la estética del blog es francamente fea y habrá que arreglarlo un poco. En este sentido siempre recuerdo el consejo de Xavier cuando comenzaba con esto del blog de esperar a que se asiente (en forma y contenido) para darlo a conocer. Seguramente se arreglará, mientras tanto conviene no perderse los capítulos que vayan saliendo.


En definitiva, le pongo varias fichas al asunto y espero que el gato negro que nos atrape.




Natalio