lunes, 20 de julio de 2009

Un libro aparecido


Pocos días antes de partir, un amigo me hizo llegar abundantes regalos. Entre ellos había un par de libros y otras varias cosas para leer que cambiaron por completo mis planes de lectura campestre.

No me gusta recomendar libros "masivamente", es más, considero que no es bueno. Tengo una idea medio "providencialista" de las lecturas, no creo que cualquier libro sea para cualquier persona en cualquier momento de su vida. En fin, tema largo.

No obstante, hoy quiero recomendar uno que me parece indispensable para los tiempos que corren y para la vida de la Iglesia. Me parece un libro que es necesario leer y debatir.

Tiene un título y varios subtítulos, se los pongo por orden de aparición: "El caso auténtico" del "vengan y vean" al "vayan y hagan" - Venir y ver - Apreciando el "Discípulos y misioneros" de Aparecida.

Como recomendación del libro se vienen a continuación: una confesión; una breve descripción temática (mi visión del problema, para la del autor o las propuestas de solución está el libro) y algunas propuestas para debatir y seguir calibrando (en el escaso límite de un post porque da para toda una vida de conversaciones a media luz...).

La confesión

A decir verdad cuando tomé el libro en mis manos sufrí un encontronazo de sentimientos. Por un lado, la alegría, admiración, ansia, etc. que el hecho de leer algo de ese autor me generaba, pero por otro el remate del subtítulo y su mención al documento de Aparecida me generaban un profundo rechazo.

Como se ve en el blog el tema religioso me apasiona, pero desde una suerte de "anticlericalismo galopante". Con la salvedad del presente Papa, los textos o documentos de encuentros, sínodos, asambleas, tertulias o lo que fuera me espantan por completo. En el caso concreto, Aparecida me importó un rábano (me confieso pecador y golpeo mi pecho mientras esto escribo).

Evidentemente las ganas de leer al monacal autor fue más fuerte y comencé a leerlo de inmediato.

Pero volvió el ataque anticlerical. En mi última asistencia a una actividad académica antes de la partida los que veían mi libro decían: ¿estás leyendo un libro sobre Aparecida? ¿estás bien? Y yo tenía que explicar que sí pero que no, que el autor tal cosa y tal otra....

Luego de leerlo puedo advertir a los que tienen sentimientos parecidos a los míos que el libro no habla del documento, lo usa (casi siempre sólo en las notas) como trampolín. Habla él sobre la temática tratada en el documento de Aparecida.

Termina siendo una propuesta apetitosa, sea para los anticlericales en tanto sólo aborda la temática y lo hace desde los padres, literatos, filósofos, librepensadores, etc., o para los clericales, en tanto sirve como una ayuda interpretativa del documento en cuestión.

Descripción temática

El tema del libro es lo que tiene una urgencia e importancia cruciales para la vida cotidiana de la Iglesia.

Es el viejo asunto de la misión y los misioneros ¿quién misiona? ¿qué misiona? ¿para qué misiona? ¿cómo misiona?

Muchas veces parece confundirse (la denuncia la hace el Papa) a la Iglesia con una suerte de ONG. Se considera que "misionar" es ir a ayudar a los pobres. Que la función de la Iglesia es que a nadie le falte nada.

Y la consecuencia de ello es que ya no importa el prepararse "para" misionar. ¿Qué hace falta para misionar? "Tener ganas de ayudar al otro...."

La "misión" se convierte en un hecho específico y los "misioneros" en jóvenes idealistas que quieren cambiar el mundo.

En esa instancia aparece la tensión entre "la acción" y "la contemplación"; Marta y María; los discípulos y los misioneros; vida activa y vida contemplativa, etc.

El punto de partida del libro vendría a ser: "nadie da lo que no tiene", ergo, hay que dar por desborde, por abundancia, etc. La tensión no es tal, todos debemos ser primero María y después Marta; primero discípulos y después misioneros; primero orantes y luego oradores; etc.

Pequeños apuntes (muy pequeños para no alargar más)

Al comienzo enumera el instrumental que usará para afrontar y explorar los extremos en tensión: acción-contemplación.

El primero es la paradoja. Varios en el blog son cultores de este instrumento y lo usan con altura y soltura. Los dejo a ellos pero, en el caso, es la verdadera clave del libro.

El segundo es el de la analogía y creo que se puede emplear mucho más (en especial en alguna cuestión que luego propondré como continuación para el diálogo). En particular, el uso de ella en el libro me hizo recordar otra tradición etimológica distinta a la usual. Generalmente se la describe como la diferencia (ana) en la unión (logos) pero existe otra que considera el "ana" como ascenso. En esta otra visión, lo diferente encuentra en lo alto lo común (el logos). La diferencia tiene en su altura un logos común.

La tercera es la Perijóresis o el Pericón Trinitario. El autor explica mediante citas como el dos exige el tres y así las Tres Personas divinas danzan entre ellas. Pero así como el 2 llama al tres, el tres llama al cuatro y la danza Trinitaria invita a una cuarta que es nuestra Madre Hermosa (todo un tema para charlar con literatura incluida). En cualquier caso, en el libro aparece siempre la Señora enseñando el paso de baile justo.

Saliendo ya del instrumental, y dado que ha quedado muy largo, marco dos cuestiones para charlar sobre los enunciados.

Aparece por allí una antinomia entre "tradicionalismo" y "novedosismo". Creo que no hay que dejar que los atunes, los jureles y demás "conservas" nos roben la palabra. La antinomia es "conservadurismo" y "novedosismo". La Tradición es, justamente, el equilibrio virtuoso donde lo viejo se hace nuevo, donde la misma tierra da frutos nuevos, etc.

Por último, una cuestión para afinar más (con el instrumento analogía por ej.). Es la cuestión del mandato a misionar: quién lo tiene, quién lo da, cómo lo da, etc. Y es que la Iglesia es "constitutivamente" jerárquica. Todas las lecturas del Domingo apuntaban a la figura del Pastor y la tendencia es a extender, sin más, lo mandado a los apóstoles a todo el resto, lo mandado a los pastores a las ovejas. Esta cuestión -que en algún modo excede el objeto del libro- me parece que puede ser el punto a afinar en conversaciones y debates.

En fin, demasiadas palabras para decir que es un sabroso y ameno libro que es más que conveniente leer.

Natalio

Pd: La similitud entre el estilo del autor y el de algún amigo o comentarista del blog es mera coincidencia...

42 comentarios:

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Natalio: No sé si soy yo, pero no alcanzo a leer el nombre del autor del libro.

Natalio Ruiz dijo...

Estimado Coronel:

El autor es el Padre Diego de Jesús. Un monje de la Fraternidad Monástica del Cristo Orante.

Seguramente no lo advirtió en la tapa porque está puesto en forma vertical abajo a la derecha.

Respetos aparecidos.

Natalio

Anónimo dijo...

Gracias Natalio por esta reseña, ya creía yo que los del Cristo Orante también iban a la deriva. Y aprovecho esta coincidencia para preguntarle a usted si sabe si, como hace varios años, los padres de esta fraternidad piensan darse una vueltita por Buenos Aires de unos dos o tres días para recrearnos con sus meditaciones. La útlima que recuerdo fue hace 6 años en Las Victorias. ¿Han perdido esta costumbre? Qué perdida para nosotros...
Saludos cordiales.
Odysseus.

Pd. Felicitaciones por el blog y su primer año.

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Odyseus por la visita.

La verdad es que no tengo idea. Los conocí hace poco y me resultan interesantísimos.

¿Alguien puede ayudar al respecto?

Respetos.

Natalio

Coronel Kurtz dijo...

Gracias Natalio. Quiera Dios que puedan iluminarnos desde el Athos.

Anónimo dijo...

Conozco al libro y al autor. Y al Documento del CELAM.
Concluyo esta sopa de letras, no por pura intuición, sino hilando —o sorbiendo— cosas sueltas:

a): el autor es fanático de la bendita hermenéutica de la continuidad;

b): más de una vez se ha explayado en que este criterio hermenéutico ha de aplicarse con más amplitud que al solo CVII;

c): sé de al menos 3 Obispos argentinos —lógicamente no elegidos por la CEA para viajar a Aparecida— empeñados en promover una lectura “Tradicional” del Documento eclesial, en vez de quemarlo o ningunearlo;

d): sospecho que son amigos del autor;

e): el plan parece bueno: antes de que salieran todos los comentarios pastoralistas leyendo el Documento por boca de un Hermes tramposo y tendencioso, (arremetida aún pendiente), que circulara —sobre todo entre obispos, curas, frailes y seminaristas— una versión alternativa, que es la del libro.

f): Con el picante Discurso del Papa en Brazil, y una docena de enmiendas que se lograron incorporar al texto definitivo (obispos mejicanos y peruanos sobre todo), el caballo de Troya estaba listo para ingresar sin reparos en el terreno progresista, quien —a diferencia de Natalio— consume todo lo que tenga el banderín o loguito de latinoamericano; una vez adentro de sus murallas, los estantes enteros del Migne latino y griego se desplomarían sobre la cabeza del desprevenido lector.

g): No estoy seguro de los números, pero entiendo que se han vendido más de dos mil ejemplares... la inmensa mayoría para curas y seminarios, que tal vez jamás leerían a nuestros clásicos... y los terminaron leyendo de prepo, supuestamente abocados al estudio del bendito documento latinoamericano.

h): Más, mucho más que el texto en sí —que me gustó en amplias partes y en más pequeñas porciones, no tanto— me ha dejado en verdad impresionado esta destreza pastoral, esta picardía celestial, esta astucia serpentaria que hizo posible que los Progres (lo digo con cariño) terminaran leyendo, letra por letra, textos enteros de los Padres, de STA, de Newman y Lewis... casi, casi sin querer.

i) Y pensé: si alguien hubiera hecho algo análogo con Medellín y Puebla, tal vez se hubiera evitado la ideologización de aquellos Documentos. Aunque pensándolo mejor, Aparecida tiene lo que ninguno de aquellos tuvieron: la impronta ineludible del Mago Blanco, un caso auténtico, si los hay.

Jorge Ignacio Pereyra Lucena

Anónimo dijo...

¿dónde se consigue?

Natalio Ruiz dijo...

Bienvenido Jorge!

Efectivamente, el punto es la hermenéutica de la continuidad. El poder hablar y debatir con el fondo de las cosas.

Esa es, también, la idea del blog. Y en ese sentido creo que cualquier intento por esa cuerda es buenísimo. Porque lo que se aprecia en general es que la Iglesia funciona como un conglomerado de "islas": los progres, los tradis, los lefes, etc.

Es bueno que se pongan las cuestiones sobre la mesa, y que el que impugne tenga que dar razones "universales" y no argumentos de autoridad sólo válidos para su propio nicho.

En cualquier caso, hay más cuestiones que voy a intentar seguirlas después.

Respetos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Buena pregunta la del anónimo. No tengo la menor idea.

Un buen intento puede ser comunicarse con los monjes y preguntarles a ellos en:
orantes@slatinos.com.ar

¿Alguien sabe dónde se vende?

A mi me lo regalaron...

Respetos.

Natalio

Eduardo Mangiarotti dijo...

Alguna selectas librerías (como la de la santería de mi parroquia) lo tienen, o por lo menos tenían algunos. Pero me apuraría porque no hay muchos ejemplares, creo.

Anónimo dijo...

CREO QUE EN ÁGAPE LO TIENEN. YO AL MENOS LO COMPRÉ AHÍ PERO HACE YA mAS DE UN AÑO.

el Fennian dijo...

Primero que nada: muchas gracias Natalio por la acogida, se sabe que la primera virtud cristiana es la hospitalidad y no es de otro modo en este blog. En segundo lugar quería preguntar qué es la “hermenéutica de la continuidad”, la verdad no lo había escuchado nunca (como la mayoría de las cosas que habitan cabe nos…). No sé si este es el lugar para hacer la pregunta pues no es el tema central del libro que nos reseñas (y que he leído hasta la mitad), pero agradecería algunas palabras alusivas.
Fennian

Natalio Ruiz dijo...

Estimado Fennian:

Gracias a ud. por visitar y compartir sus comentarios.

Aunque estimo que otros de por aquí lo pueden hacer mejor, le adelanto algo acerca de la hermenéutica de la continuidad.

Con el Concilio (bastante antes como, entre otras cosas, quiere mostrar este blog) la Iglesia comenzó un aparente cambio profundo en toda su estructura.

Esto generó en muchos cristianos la idea de que la Iglesia había cambiado:

-Para unos la Iglesia Católica es la que nació del Concilio y todo lo anterior es viejo y malo.

-Para otros la Iglesia Católica es la que murió en el Concilio y todo lo posterior es nuevo y malo.

La hermenéutica de la continuidad (justa y adecuadamente explicada por el Papa creo que en su carta -alguien que me diga si fué allí o no- de aclaración sobre el levantamiento de las excomuniones a los obispos lefes) entiende que tanto el Concilio como el magisterio PUEDEN Y DEBEN ser interpretados y explicados a la luz de la Tradición de la Iglesia y TODO su magisterio.

Es decir, que la Iglesia Católica ni nació ni murió en el Concilio. Es la misma de siempre y dice lo mismo de siempre. Si uno entiende que se dice otra cosa.... es que entendió mal.

Espero haber aclarado algo.

Respetos aparecidos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Gracias al Padre Eduardo y al anónimo por los datos!

Respetos agradecidos.

Natalio

Odysseus dijo...

La refenrencia a la hermenéutica de la continuidad más antigua que guardo en mi memoria es un discurso de Benedicto a la curia romana a fines del 2005.
El link es: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2005/december/documents/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia_sp.html

Cordiales saludos.
Odysseus.

Eduardo Mangiarotti dijo...

El tema de la "hermenéutica de continuidad" aparece por primera vez en Benedicto XVI en su alocución a la curia Romana del 22 de diciembre de 2005 (para más referencias ver el final del texto en http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2005/december/documents/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia_sp.html).

Ahora bien, me parece bueno destacar que el Papa no habla de "hermenéutica de continuidad", sino de "hermenéutica de la reforma", donde deben articularse continuidad y discontinuidad (continuidad en el fondo y discontinuidad en las formas, aunque la expresión es injusta y necesitada de mayores precisiones). Una justa hermenéutica que articule bien estos dos aspectos es lo que Benedicto XVI propone y a la vez pide a la Iglesia.
En el mensaje que escribe con motivo del levantamiento de las excomuniones aparece este mismo tema pero con un matiz más pastoral y -me animaría a decir- afectivo.

el Athonita dijo...

Bien Natalio por su apretada explicación de la hermenéutica de la continuidad. Merecería un post el tema.

No así esta insólita entrada.

Quéseyo,,, no quiero ser guaso, pero déjeme decirle, estimadísimo Natalio, sin desmerecer sus lecturas en tiempos porcinos, ni el valor de los regalos amicales, que hay cosas mucho mejores para leer. Y aunque hasta ahí es una obviedad, la cosa va más lejos, por aquello que decía Borges: uno es responsable —dado lo efímero del tiempo— de lo que elije leer y de lo que, en esa misma opción, elige no leer.
Si —por caso— Ud. dejó Kierkegaard por leer el comentario a Aparecida: pues ha cometido un importante error.

Y si de post se trata —una suerte de book-roller—, si vamos a comentar libros en lectura, sin ánimo de confrontar ni de contar plata delante de los pobres, les cuento los que tengo entre dedos, y aconsejo,,, aunque con variado puntaje; y lo que NO tengo entre dedos y no por eso desaconsejo:

-el comentario al Salterio de Lewis (Reflections on the Psalms): si vamos a encarar este tópico en el blog, pues es ésta una buena punta. Sabroso el texto, al momento. Una mención especial se lleva el capítulo “Second meanings in the Psalms”. Le asigno Cinco estrellas.

-The Hidden Stream, de Knox: otra joyita (sobre todo el capítulo XVII: la naturaleza del Misterio). Cuatro estrellas.

-Diario de un cura urbano: la sola sospecha de ser una versión actual de la genialidad de Bernanós, me sedujo: pero no. No es malo; pero un tanto torpe literariamente y muy “Opus” en sus sutiles (buah, sutiles es un decir) consejos sobre la vida sacerdotal... Dos estrellas, y soy generoso.

-El comentario de Tomás de Aquino a las cartas paulinas. Una versión bilingüe preparada por el IVE. Buena traducción. Oportuno el aparato crítico. Linda edición. Son libros que hay que leer sí o sí.
Mi tío, el fraile —Alberto Justo OP— siempre repetía aquello de Pío XII: nadie puede decirse un buen tomista si desconoce los comentarios de santo Tomás a las Escrituras. Y con sorpresa encuentro la cita como epígrafe a esta edición.

-Y el NO: aunque les pueda no sonar bien: la encíclica papal, esta vez no; esta vez paso. Y no por nada en especial; tan sólo por ejercer esa libertad: ¿por qué uno habría de tener que leer siempre todas las encíclicas, traten de lo que traten...? Esta vez dije: no, qué tanto.

¿Mal humor, yo? Y puede ser,,, ha nevado toda la noche, estamos réquetecontra tapados, llenos de huéspedes, con conflictos de agua, gas, luz...

Athos

ps: Pereyra Lucena: ha visto Usted demasiado Maxwell Smart.

Natalio Ruiz dijo...

Gracioso lo de Oddyseus y el Padre Eduardo que al mismo tiempo comentaron con la misma cita y el mismo link.

Lo voy a leer para recordar porque creo haberlo visto en su momento.

Como bien dice el Athos, es un tema para una entrada individual porque hay mucho por afinar.

En particular a mí lo de "Reforma" "no me va" mucho aunque entiendo que se puede decir lo mismo desde ese enunciado. Es decir, creo que es una cuestión "pastoral", casi de Marketing, de lo mismo de siempre. Por ello creo que la "disontinuidad" es más formal que de contenido y por ello, también, creo que puede confundir hablar de continuidad y discontinuidad como si estuvieran en paralelo, como si lo que se continúa y lo que se discontinúa son del mismo órden.

No sé si logro explicarme, es complicado.

En cualquier caso los invito al Padre Eduardo, al Athos o a quien quiera, en blog propio o en este humilde recinto informático, a abordarlo en forma de post para discutirlo adecuadamente.

Respetos de continuidad.

Natalio

Anónimo dijo...

Parece que el autor de ese libro suele pasearse por blogs del palo ;)

Nito

Mary Lennox dijo...

Contenta puedo decir que en mis andanzas por el viejo mundo me hice con las reflexiones de Jack sobre los Salmos, querido Athonita.
Pero no sea malo con el libro que recomendó Natalio, quien sabe puede ayudar, aunque yo no lo conozco.
Por otro lado me gusta más el tema de la Contemplacion en la misa de Pentecostes el Papa justamente pidio esto más contemplación.
Saludos Esperando que con un poco de chocolate a los monjes les pase el mal humor
Mary

Anónimo dijo...

Jorge: sin negar nada de lo que decís, dejáme completar para evitar las hemiplejías o rengueras mentales: también a los Tradis que empuñaron el libro se les cayó —sin preverlo— una estantería entera de libros que no se esperaban tener que consumir... desde von Bálthasar (el autor más citado del libro si no equivoco), hasta de Lubac, Leon Bloy y el hermano Rogèr.

Impecable el comentario del dueño de casa: pensar, lo que sea, sin recurso al nicho. Es lo que yo encontré en esas “barrocas” páginas, diría Mangiarotti.

Además de este post, un buen y muy autorizado comentario al libro, lo hace el Padre Abad del Monasterio de san Benito –Jáuregui- dom Fernando Rivas, en CUADERNOS MONÁSTICOS (Nº 168, p.130-131).

Nito: a mi humilde modo de ver, el auto del libro carece de palo: aves raras que aún se encuentran cada tanto.

Atte,

Julio

Natalio Ruiz dijo...

Querido Athos:

Dejé al Danés porque me pareció un poco amargo para el invierno y me lo encuentro a ud. refunfuñando por aquí. Ojo con el autor, creo que de tiempo en tiempo ud. haría buenas migas con él...

Sobre los comentarios a los libros... son complicados. Depende cuándo uno agarra cada libro.

El de Bernanos no lo puedo conseguir... si alguien tiene el dato de dónde se consigue estaría agradecido.

Con lo de los salmos me tengo que apurar para hacer el post explicativo (que consiste, básicamente, en decir que cada uno comente los salmos desde donde se le dé la gana) porque la monja protestante ya está laburando al respecto. Me parece que si sabemos sacarle jugo a la diferencia de perspectivas la cuestión se puede poner muy pero muy buena. (voy a ver si mi madre lewística tiene los comentarios que no he leído)

Sobre la encíclica papal no la he querido leer todavía pero veo que hay bastante despiporre por ahí. En cualquier caso, la Doctrina Social es un punto muy delicado donde el magisterio entra en lugares (en el sentido de tópicos) muy delicados. Por un lado es una fuente importante de sabiduría y buenas doctrinas aunque por otro, más en estos tiempos de humanas latrías, se rifa un poco el magisterio. En fin, no sé, para otros post al respecto. La pienso leer "cuando lo sienta" :) (¿está bien así profe?).

Por lo demás, y ya que ud. conoce a todos y tiene tantos amigos, ¿tiene idea si los monjes del Cristo Orante bajarán de nuevo a Buenos Aires como dice Odysseus que hacían?.

Respetos edulcorantes.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Mary por la defensa del libro! ¿Escuchó hablar del Dr. Jekyll y Mr. Hyde? ;) (observe que soy el único de los alumnos que practica sus enseñanzas...

Gracias Julio por la visita! Comparto su punto con relación a la otra parte de la biblioteca. Han pasado años y autores de guerra como para que podamos abordarla sabiendo, aunque sea más o menos, qué es qué y quién es quién. Gracias por lo de Fernando Rivas, sin dudas debe ser una reseña seria (no como la de aquí) ¿están cibernéticos los cuadernos monásticos?.

Igual, quedan cosas de fondo también para charlar... Habrá que afrontarlas.

Respetos aprendidos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Me olvidé: Mary, el libro trata justamente de la misión desde la contemplación. Y no le haga caso al Atónito malhumorado, está buenísimo.

Respetos de alumno.

Natalio

Anónimo dijo...

Estimado Natalio: Permítame responder a la pregunta del anónimo acerca de dónde se consigue el libro del monje de la Fraternidad del Cristo Orante.
En Buenos Aires hay una representante de ventas que, si la encuentran de buen humor, hasta se lo puede alcanzar a su casa. Ésta tambien recopila los escritos del mismo monje acerca de diversos temas, homilías y demás.
Si usted me permite, en otra intervencion puedo copiar el comentario del Padre Abad del Monasterio de san Benito –Jáuregui-dom Fernando Rivas.
Soy neófita en este tema de los blogs, seguramante por mi avanzada edad, y no me queda claro: El Dr. Jekyll y Mr. Hyde es el mismo que está de mal humor?
Saludos
La Inconclusa

el Athonita dijo...

Entiendo que las incursiones pastorales de los monjes del Cristo Orante a Baires tuvo mucho de transición, entre el lugar donde fueron fundados (y fundidos) y su nuevo arraigue eclesial en Mendoza.
En realidad lo último que dijeron, muy oficialmente, allá por el 2003 fue más o menos así: a Buenos Aires hemos venido durante varios años, por Motu Proprio (no tenía aún esta expresión las connotaciones actuales). A partir de ahora, acogeremos la invitación a venir a dar unas charlas o retiros con la misma disponibilidad con que somos invitados por otras diócesis a ejercer el ministerio que nos compete. Alcanzará con que nos inviten.

Y —hasta donde entiendo— jamás fueron invitados ni por parroquia, movimiento, cofradía ni ONG alguna. Será cuestión de que alguien los invite,,, no con suspiros y buenos deseos, sino con la formalidad del caso. Si —por caso— le organizaran un retiro de fin de semana largo en casa de retiros decente al padre Portillo, yo me anoto: lo escucho desde que tengo 14 años y aunque bostezo (desde los 14), no por eso me cansa.-

Bernanós: el diario de un cura rural cuenta con una buena traducción del año 60 al castellano; yo no la tengo. La que más circula es de ahora, de ediciones Encuentro, y es desastrosa. Si alguien tiene la vieja: fotocopie para todos, que en este año sacerdotal es uno de esos libros que hay que leer y releer...

A la inconclusa: que lindo nombre! Antes de Atonita, casi-casi que me pongo ese, claro que con o. Por la Pietá de Rondanini...

Tengo letra para lo de la hermenéutica de la continuidad,,,, pero no será hoy.

Gracias Mary por los chocolates virtuales.
Al alumno: aprenda a hacer la nariz de las caritas, que así no va a aprobar nunca.
Siete bajo cero,,,, brrrrrrrrrrrrrrrrrr

Ath.-

Natalio Ruiz dijo...

Gracias inconclusa! Ud. habla de su avanzada edad de la que desconfío salvo que me diga que es hija de Schubert!!!!

Le agradecería el comentario del Padre Abad de San Benito. Es más, si quiere lo copiamos y lo ponemos como post aquí o en lo de pases cortos (además de que quede como comentario). A tal efecto, si quiere, mándelo (también o no) a mi dirección de mail.

Efectivamente es el que está de mal humor... ¿no le parece a ud. también?

¿Cómo se accede a ud. o a la "agente de ventas"? En cualquier caso, si además son recopiladoras del "monje" las invitaremos al asado...

Respetos inconclusos.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Athos:

¡Tengo la solución! Armamos la Cofradía de Natalio (con asesoramiento de Terzio que sabe de cofradías...) y los invitamos a predicar un retiro.

O le pedimos al P. Eduardo que su parroquia se juegue con un retiro monacal donde nos enseñen a rezar.

Y si los invitamos a un asado a comer y guitarrear se prenderán? Con tanta nieve bajar del monte santo no es más complicado que buscar un buen cartón donde sentarse y dejarse deslizar... ;·)

Respetos de convencimiento.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

La Inconclusa cumplió y me pasó el mail de la representante de ventas de los monjes en baires.

Si alguien quiere libros, aceites, velas, hierbas, chocolates o alguna otra cosa de los monjes que avise por mail y se lo paso.

Respetos clasificados.

Natalio

Ruth dijo...

Natalio, ¡muchas gracias por el post! Mi admiración por el autor me había llevado a descubrir la existencia del libro, pero lo de Aparecida (y la tapa) me hicieron decir hace meses: "esta vez paso". Su comentario (y la cita de Borges) me hace cambiar de opinión: ¡Gracias!

Ya mismo me anoto en su cofradía... y para el asado!

Serafina dijo...

Invitación formal para los monjes del Monasterio del Cristo Orante de la cofradía de Natalio.
Modalidad: retiro abierto ya que no hay lugar para quedarse a dormir en las opciones que tenemos que son las siguientes:
Opción 1: Gran Buenos Aires. Centro cultural"Las Moradas"
bajada Tortugas CC. Km 37.5 de ruta Panamericana. Ramal Pilar). Cuenta con auditorio, capilla, cafetería, patio y salones varios
Opción 2: Monasterio de los benedictinos en Belgrano. Al lado de la parroquia de San Benito.
( ché...nadie bostezaba...)
Sería en el claustro de los monjes que vivían allí, hay capilla, patio, salones...

Paso 2: ¿ nos ponemos a buscar donantes de millas aéreas?

En fin: agrego los suspiros: ayyyy...ojalá puedan venir !!!

Saludos- pongan fecha y seguimos para bingo.
Serafina

Natalio: podrías publicar el comentario del padre Abad de San Benito.

Natalio Ruiz dijo...

Querida Ruth:

Me ocurrió algo parecido, por eso el post y la recomendación.

Creo que el juego de marketing para un lado le resultó malo para el otro...

Respetos de cófrade.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Estimada Serafina:

Gracias!

Vamos a ver si hago todo junto (la invitación y la reseña del Abad) en el próximo post...

Respetos.

Natalio

el Athonita dijo...

Va mi aporte a la cuestión “hermenéutica de la continuidad”.

No comparto del todo el planteo de Eduardo. Yo no presentaría el binomio continuidad-discontinuidad como los dos polos de una paradoja que se compensa o equilibra en el arco voltaico que describe entre sus opuestos vinculables.
Me parece que la paradoja y su arco se da entre lo antiguo y lo nuevo. Esas son las categorías a fogonear a lo Cusano. Lo antiguo y lo nuevo: es la propuesta —al menos— de Nuestro Señor: sacar de ambos con ingenio y libertad (Mt 13,52). A ese arco —me parece a mí— le cabe el nombre de “continuidad”, que justamente dice ambas cosas a la vez, y no sólo refiere a lo pretérito. Continuidad, en su resonancia líquida, alude al fluir dinámico de las mismas aguas divinas por la acequia de la historia. Alude —simul— a lo antiguo (que viene bajando desde las cimas) como a la nuevo (de la curva del río en juego).
Igual ocurre con la palabra “Tradición”, que no refiere tan sólo al bagaje recibido, sino también al ejercicio actual y fresco de darlo. Al punto que su etimología alude a esto último más que a lo primero (de ahí nuestro verbo “transmitir”).
El famoso “tradidi quod accepi” —más famoso por el epitafio de Lefebvre que por 1Cor 5,3— alude justamente a esta dinámica de cara al pasado y de cara al futuro.
Por eso, me parece, las palabra “novedad” y “tradición” son ambas muy nobles y evangélicas. Como ambas pierden su nobleza y sabor evangélico si se las ensucia con el sufijo “ismo”. Todo “ismo” —en algún sentido— es ideológico.
Creo que hemos de poder ser tradicionales sin ser tradicionalistas; novedosos sin ser progresistas; evangélicos sin ser evangelistas.

Pero hay más —y acá se arma la podrida, me sospecho—: este recurso del pater familae al Thesauro, de donde saca lo “nova et vétera”... tiene un ‘toch’ que los conservadores descuidan (y que los Padres han comentado sin remilgues): y es que “nuevo” alude al dinamismo con que el Espíritu Santo sigue inspirando y “completando” la Verdad desde la Ascensión hasta la Parusía, sin descanso ni salteándose siglo alguno, conforme lo prometió el Señor (Jn 16,13).
De ahí que la Iglesia tenga por tarea no sólo “renovar” los modos expresivos en que transmitir lo de siempre (que es la concesión que de mala gana terminan admitiendo algunos conservadores), sino incluso el deber de seguir sondeando las profundidades del Misterio, fecundada por el Espíritu, para seguir creciendo en el conocimiento de la Verdad. No aceptar esto es propio del evangelismo reformista con su “sola Scriptura”. Nosotros creemos en la Acción continua del Espíritu. Que sopló a los Apóstoles; a los Padres, a los Doctores escolásticos, y lo sigue haciendo (a veces con mejores resultados que otros). (Acá hay que asumir lo del canon patrístico, pero eso es otro asunto).
El proceso de maduración del dogma eucarístico es un ejemplo patente. O la infabilidad papal, tras 18 siglos de cristianismo, o la mariología, o la eclesiología...

Claro que acá urge esta salvedad a hacer: no se trata de un proceso de prueba y error; sino un “áugere”, un progresivo incremento de gracia en gracia, de bien en mejor.
Como un árbol crece sin retrocesos, así la Tradición avanza hacia la Parusía.

Y por eso, coincido con Natalio, la palabrita “reforma” no es feliz.
Primero porque no está en el Concilio (como tantas otras); segundo porque en su sentido más literal dice algo muy grave, como lo es un cambio de “morphé”, un cambio de naturaleza/esencia/sustancia; y tercero, porque en la Historia alude claramente a los cismas del Renacimiento.
Si quieren un “re”, que sea una “refiguración”, pero no más.
Y si no, bienvenida la palabrita mágica del Papa: continuidad (creo que el Papa sí la empleó,,, pero puede que esté errado en esto))).

Ni estancamiento. Ni reinicio. “Continuidad” lo dice todo, lo dice bien. Carga en sí la paradoja y —me resulta a mí— no necesita ser paradojada con algún opuesto externo a ella.

¿Qué dice Fennian? ¿Y vos Edu? ¿And the rest? Lindo tema...

Juan Ignacio dijo...

Nunca es tarde para decir que "muy interesante post y comentarios".
Saludos.

PD: Que Aparecida y otros no sean tanto objeto de división entre progres y tradicionalistas, ese sería mi deseo, pero quizás sea un iluso...

Eduardo Mangiarotti dijo...

Una aclaración: la referencia a continuidad y discontinuidad no es mía. La extraigo del discurso de Benedicto: son sus palabras.
Por lo demás, me gustó mucho el planteo del Athos. Coincido con que acá la clave que ayuda a integrar todo es la pneumatológica: el Espíritu es quien permite justamente la fidelidad y la audacia, la capacidad de ser tradicionales y siempre nuevos. Él es el que extrae los siempre nuevos tesoros del corazón del Hijo y quien siempre nos retrotrae al principio (entendido como "principium" y no "initium").
Pero a más no llego hoy: responsos, enfermos y el estreno de Harry Potter me dejan sin fuerzas para seguir escribiendo. Mejor me voy a la cama para rezar, leer y escribir más y mejor mañana.

Natalio Ruiz dijo...

Gracias Juan por la visita!

Esa es la tónica también del libro, que le recomiendo...

Respetos.

Natalio

el Fennian dijo...

Lo primero es agradecer los portes para “desbarrarme”... voy comprendiendo... la verdad es que el tema, después que lo han ilustrado, no me resulta inaudito pero no sabía que tenía este nombre: “hermenéutica de la continuidad”.
No me animo a hacer un aporte largo y sistemático pero les confieso que tengo por costumbre (¿virtuosa?) consultar el dicc. de la Real Academia y encontré que la voz continuidad significa “unión natural que tienen entre sí las partes del continuo”. Me parece interesante el tema de una unión natural no forzada, artificial o por mera tolerancia entre partes antagónicas o dicotómicas sino unión que hace a la “armonía” y al mismo ser de un continuo. Estimo que no es tan fácil aplicar la letra del diccionario a un tema tan frondoso y con tanta historia como el que tratamos pero entiendo que la llana definición del lexicon va en la línea que describe Athos.
Seguiré rumiando el tema.
¿Qué tal la peli, Padre Edu? Dudo de hacer la inversión y que no lo sea.

Natalio Ruiz dijo...

Amigo Fennian: pasamos la cuestión al post que sigue ¿no quiere cortar y pegar su comentario en el nuevo post?

Digo, por una cuestión de orden y si ud. quisiera. No lo hago yo para que quede su perfil.

Respetos agradecidos.

Natalio

el Fennian dijo...

Con gusto Natalio... ahora mismo me teletrasporto al lado.
Fennian

Sangre Azul dijo...

Acá hay algunos ejemplares del libro de Bernanos.
http://listado.mercadolibre.com.ar/Bernanos-cura

文章 dijo...

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