miércoles, 9 de septiembre de 2009

Effatá, Shemmá

(Glosa a Mc 7,31-37)

— Temprano, bien temprano habrá que arrancar mañana, si queremos llegar a remontar el Leontes y dormir en las altas cumbres —avisó el Señor a los Doce.
— “Al que madruga, Dios lo ayuda” —aportó Bartolomé, con ingenuo candor, sin sospechar que el piadoso dicho popular no caía bien al Maestro.
— ¡Dios ayuda al que madruga y antes, y más, ayuda a madrugar! —fulminó Cristo con ojos encendidos.

Largo y sinuoso sería el viaje. Pero prometía belleza como pocos.
Harían más de cien kilómetros, y el plan del itinerario preveía consumir para ello dos jornadas, y tal vez algo más.
Aún estaba oscuro cuando salieron los trece, muy de madrugada, a paso firme, de la todavía dormida Sidón.
El camino bordeaba el Mar Mediterráneo, aunque —según los recovecos topográficos— se alejaba o acercaba a la costa. Inmensos cedros del Líbano escoltaban el minúsculo sendero, ofreciendo a los silenciosos caminantes una suerte de Guardia de Honor de mudos gigantes que secretamente se arqueaban ante el paso hidalgo del Verbo Eterno en Quien todo fuera hecho y en cuyo Decir todo conservaba consistencia en el ser.
El grueso alfombrado de pinocha hacía el andar más misterioso aún, casi mudo.
Sólo parecía atreverse a desafiar el Silencio del Cristo de camino, el impertinente rugir del Mar Grande, rompiendo con violencia contra los peñascos fenicios. Parecía el chirrear del averno iracundo y desesperado por el “hasta aquí llegaste” de la Voz de Dios, que con Carne palestina, camina el Mundo, muy de madrugada, bajando de Sidón hacia Tiro, a punto de decirle al sol: ¡amanece!

Y amanece en Palestina.
Desde atrás del Monte Hermón asoma con tímida sumisión la primera claridad.
Y el Maestro se detiene. Y con Él, todos... y todo.
La primavera, explosiva, despliega —modestamente primero; luego, desinhibida— uno por uno sus encantos: aromas, colores, trinar de pájaros, brisas meciendo cedros y sicómoros... y el Verbo, el Cristo, muy de pie, cual director de orquesta ante el ensayar desordenado de todos los músicos, sube a su tarima —un descuajado cedro— y entona Su prístino Shemmá Israel.
Como armónicos reverberantes, la orquesta entera responde: Tú eres nuestro Rey; Tú afirmaste el orbe, lo hiciste inconmovible. El Cielo se alegra, la tierra se regocija; retumba el mar y cuanto contiene; exulta el campo con todos sus frutos y gritan de júbilos los árboles del bosque...

Hacia el mediodía pasaron por Sarepta, aunque no entraron. El sol se había puesto fuerte. El Señor, que iba puntero, relojeó a Juan, el más chico, y al verlo empapado de calor, se detuvo. Comamos algo acá —avisó al grupo, apoyando la palma abierta de su mano sobre la cabeza del discípulo amado.
Entre la bruma del acaldado mezzogiorno, tras el candente polvaderal, se recortaba la antigua Sarepta de los cananeos.

— ¿Saben por qué Elías pudo hacer el milagro aquí y no en favor de las muchas viudas que habían en Israel?
— Porque nadie es profeta en su tierra —apuró Tomás.
— ¿Pero por qué? —insistió el Señor.
— Porque la familiaridad produce acostumbramiento —arremetió Andrés, esmerándose en mostrar que lo había atendido en la Sinagoga de Nazaret— y la costumbre impide el milagro, atonta la mente y la fe.
— Y atonta el amor —aportó Juan, tímidamente.
— Sí, sí. Han hablado bien —sentenció el Maestro—. La costumbre impide el milagro. Pero... ¿por qué?

Sólo se sentía el desganado chirrear de cigarras y chicharras y el afanoso mordisquear de los comensales. Y el sutil tremolar de polvo, nimbando la facalda siesta fenicia.

— Saben, —avanzó el Maestro— La costumbre impide el milagro porque obstruye la escucha. Ustedes, por ejemplo, no han sabido escuchar todo lo que se ha dicho desde que salimos de Sidón.
— ¡Pero si has andado la mañana entera taciturno y callado! —emprendió el flemático Pedro, experto en azuzar el avispero...
— La tierra entera ha cantado la Gloria de Dios y ustedes no supieron escuchar su voz. Y no escuchan, porque el acostumbramiento les ha pervertido el oído.
Ustedes oyen sin escuchar. Como miran sin ver.
Porque oyen y miran demasiado. Hasta el embotamiento.
Tienen atascado el oído de mil palabras y conceptos, que taponan el acceso de mi Voz a vuestro interior.

Un silencio señorial cubrió al puñado de harapientos amuchados bajo la sombra de unas añejas retamas en flor. Un par de tórtolas arrullaba lo suyo, mientras incansables abejorros disfrutaban del dorado dulzor de la retama.
Todos tenían los ojos fijos en Él. Y aunque poco Lo entendían (y cada vez menos), una curiosa habilidad o instinto habían logrado desarrollar en estos años: ante un timbre muy determinado del Maestro (que podía surgir en la coyuntura menos pensada) sólo cabía callar, mirarlo, y atenderlo.

—Sí; no hay mayor tragedia que esta: mi Voz no pudiendo llegar al interior del Hombre.
Esa Voz que Es desde antes de que el Mundo fuera.
Esa Voz que pensó este Cosmos y al decirlo le dio consistencia y lo dejó
impregnado de su timbre, de su fraseo, de su modo de decir las cosas...
Esa Voz que habló por los Patriarcas y Profetas...
Esa Voz que dijo Amén al Proyecto salvífico del Padre y dijo “Aquí estoy” ya en el seno de este Mundo y Madre.
Esa Voz que revestida de carne, timbre y dicción vino para decirles: amen, perdonen, oren, confíen en el Padre, desenfoquen la paja ajena, disfruten del Don, acojan toda
Noticia Buena, déjense salvar...
Esa Voz, que por divina es Omnipotente y Creadora; y por humana: pobre y humilde, débil y esclava.
Esa Voz mendiga al umbral de todo oído humano el “hágase en mí Tu Palabra” sin el cual queda a la puerta sin pasar. Y con el cual, sin más, hace lo que dice.
Esa Voz, cubierta del rocío de la espera, ha venido a salvarlos, pero ustedes no
quieren recibirla.

Sarepta seguía allí, minúscula, a las espaldas del Maestro, fulgurando al ardor de la siesta palestina. Jesús, levantando los ojos hacia las tórtolas que –cual flautas barrocas- en su arrullar habían acompasado el intenso discurso, remató:
— Sólo se trata de eso: de escuchar esta Voz, hoy. Sin resistencias.
—Hay que escuchar la Voz de Dios y poner en práctica lo escuchado —acotó Santiago, sacando agua del reservorio universal de la arrogancia humana.
— Ay, Jacob, Jacob —embistió la encarnada Voz de Dios— sigues luchando contra el Ángel. Por eso, también de ti amanecerá un “Fuerte-contra-Dios”, que luchará hasta mi Retorno en favor de las “acciones” humanas de esta empresa divina.—Y con enérgico ademán se incorporó para retomar la marcha.

No bajarían hasta Tiro. Pues por allí habían subido desde Galilea. El Señor quería volver por la Decápolis, para lo cual había que ir internándose por caminos escarpados hasta atravesar la Región montañosa, donde seguramente los sorprendería la noche.
Y así hicieron.
Puntero de nuevo, ágil como un cervatillo, avanzaba el Señor a paso franco y firme. Hasta que el sol se puso, sugiriendo plegaria, comida y descanso.

Majestuoso atardecer, en bronces y cobres, entre los agrestes y abruptos peñascos. Tras las oraciones, Tadeo se encargó del fuego y Leví de disponer la cena. Inmensa luna completa, emergió solemne y silenciosa. Sólo se escuchaba, cada tanto, ese grito entrañable y seco con que los zorros confiesan secretas añoranzas. Clima ideal para que el Rabbí retomara la charla:

—Qué creen ustedes: ¿gasta muchas, medianas, pocas o ninguna energía la luna para alumbrarnos? —Nadie atrevió la respuesta. Pues era cantado que el asunto venía con trampa. El Señor prosiguió:
—Ninguna. Ella tan sólo recibe y refracta la luz ajena. Así ustedes han de ser alumbrados y alumbrar. Tampoco un sarmiento se esfuerza por producir uvas: recibe la savia de la cepa.


Yo Soy la Vid, Yo Soy el Sol.
Yo Soy Palabra y vosotros, silencio.
Yo soy la Voz; vosotros, el oído atento.

A vosotros no les “sale” vivir la Palabra, porque no les “entra” el Evangelio.
Quien se abra a mi Palabra, se salvará. Quien se cierre, ya está condenado.
A esto he venido al Mundo: a pronunciar una Palabra Viva y eficaz; cortante como espada de doble filo.
—Dinos cuál es esa palabra y eso nos bastará —apuró Felipe.

Y el Señor los miró. Uno por uno los miró. Cada rostro, alumbrado por el centellear del fuego, expresaba con intensidad el cansancio y la pobreza, la dolencia y la impotencia humana. Todos percibieron que al Maestro le había gustado el “pie” de Felipe y redoblaba tambores con mirada y sonrisa, antes de derramar el logos salvífico en el corazón de sus íntimos.
—Effatá —dijo con inmenso gusto, demorando cada sílaba—. ¡Ábrete! Ábrete, Hombre, al Poder de un Dios que quiere salvarte por Sí mismo.
Ábrete y escucha, que lo demás vendrá por añadidura.

Pronto el frío de montaña apretó. Y bien acuevados, durmieron todos... menos el Señor, ocupado en asuntos Paternos.

El día siguiente ofrecía un itinerario más bello aún: la bajada hacia el Mar de Galilea, acompañando el descenso lúdico y risueño de arroyos cantores, por verdosas y mullidas riveras... De lejos divisaron Cesarea de Filipo, donde tiempo atrás Simón mutara en Pedro... El inolvidable “¿Y ustedes quién dicen que soy?” reverberó una vez más sobre el corazón de cada uno. Larga y silenciosa travesía les consumió el día, gravitándolos hacia el precioso Kinéret (el lago más bajo del mundo) que divisado desde los cerros delataba mudo la razón de su nombre, con su perfecta forma de lira.
—El fondo del orbe es un líquido salmo de alabanza al Padre —pensó el Logos, pero sólo para sus abisales adentros.
Ya casi de noche, lograron llegar a Betsaida, sobre la orilla del sereno Mar de Galilea.
Fue entonces, tras el rezo del Shemmá, que Jesús retomó su enseñanza:

—Quiero explicarles el auténtico sentido del “Shemmá Israel” que todos repetimos desde niños dos veces al día. “Escucha Israel”, manda Dios. ¿Para qué?; ¿para que prestando atención a la larga nómina de normas, preceptos y mandatos que el Señor tu Dios te impone, procures ponerlos en práctica?
No. Escúchalos: pues ellos hacen lo que dicen.
Si tú los escuchas, si tú amas esa Voz y la alojas, se cumplirá en ti todo lo que el Señor tu Dios manda que se realice en ti. Como la oveja: si reconoce la voz de su pastor, la sigue; pues esta voz la imanta, la encanta, la puede.

—Ahora entiendo —intentó reivindicarse Santiago—: Tu Palabra hace lo que dice, es eficaz. Nuestra es la tarea por abrirnos a ella.
—¿Que ahora entiendes? —increpó el Señor— Ay, Iacobus. Sólo Yo puedo abrirte a Mi Palabra. Sin Mí nada puedes. Sin Mí sólo puedes la Nada.
Yo Soy el Paso y la Pascua; Soy el Camino y la Vida, Soy el Decálogo y el Ábrete.
Y tras un silencio remató: —El que reciba mi Effatá, escuchará Mi Voz y cumplirá mis mandatos. En esto consiste el amor que me deben: en que alojen mi Palabra.
Y agregó luego: —Vayan hasta los confines del Mundo, y en mi Nombre, conjuren los oídos de todas las gentes, pronunciando con fuerza y poder el “Effatá” recibido. En esto consiste “enseñar a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28,20).

Y fue allí, a la mañana siguiente, a orillas del calmo Mar de Galilea, que el Señor completó con gesto elocuente, sus palabras de travesía. Ligándolas intrínsecamente.
Le llevaron para eso el Sordomudo que nos relata el evangelista. No son dos dolencias, como todos saben. Se es mudo porque se es sordo. Y eso no es más que parábola viviente de algo que no todos saben y muchos, aun sabiendo, olvidamos: se está impedido de vivir la Palabra como una rasa consecuencia de ser sordo, imposibilitado de una auténtica escucha.
Porque no nos entra, no nos sale.
La oímos, pero no la escuchamos.
Si la escucháramos, no haría falta más para ser canonizados y entrar limpios al Cielo. Fides ex áuditu. La fe procede de la escucha; de escuchar la Palabra de Cristo (Rom X,17). Y por la fe somos salvos (Ef II,8).

Y fue así que el Logos Eterno, en Carne, tomó con firmeza al enfermo, y lo apartó.
A solas con el sordo.
El Dedo divino —Llama de Fuego ardiente— avanza por el interior obstruido del miserable. Cerrazón —habrá pensado—: no hay técnicamente nombre más preciso para rotular el conflicto humano. Pétrea cerrazón. Punzada, estoqueada, horadada por el Fuego divino: Lanza, Flecha, Bastón que parte piedra para que emerja del prístino hondón el agua pura atascada.
Y las Aguas Eternas —¡Plasma divino, Vida trinitaria!— hechas saliva del Pantocrátor, tocan el interior del miserable, que recibe el exorcismo primordial: ¡Effatá! dijo el Señor en un estruendo que conmovió hasta los cimientos del orbe.

Bene omnia fecit, dijeron. Todo lo ha hecho bien. Y no tras hacer un racconto de todo cuanto había realizado, sino tras esta acción. Todo lo ha hecho bien pues este es el “Todo” en cuestión de la misión salvífica de Cristo: destrabar la sordera humana, para que el Hombre pueda irresistirse a la Palabra que salva. Y quedar salvo.
De ahí que el asombro hiciera cumbre.

Desde entonces, inclinar el oído sobre la Sagrada Escritura, y llevarse a la boca las Bienaventuranzas no es afrontar a un Dios que me desafía, sino a un Dios que me convida la Salvación. El Evangelio no es un manual promotor de propósitos. Él es Propósito. Divino e infalible. Performativo. Es Jesús mismo, en el ejercicio indefectible y continuo de su propio Nombre: Dios-está-salvando.
No hay Noticia más Buena que este gerundio horadando a las puertas de mi sordera.
Buena y promisoria, pues este gerundio es más poderoso que mi sordera.
Effatá mata cerrazón.

el Athonita

06-IX-09

65 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué épocas aquellas en que una de las partes del rito bautismal consistía en que el sacerdote tocara los oídos del niño a los voz de "Effatá" para darle la gracia de saber escuchar!

Como se extraña aquello!

Desearía que mi nieto (por llegar en breve) sea bautizado de este modo, como yo lo he sido.
Podría insinuarle a sus padres (mi hijo y mi nuera) que lo hagan en la FSSPX o es pecado, inválido, etc?

Muy agradecido.

Raúl del Valle.

el Athonita dijo...

Raúl: no hace falta que lo hicieran en la FSSPX por dos motivos:

1. porque pueden hacerlo según el Ordo viejo, haciendo valer el Motu Proprio, que prevé no sólo la Eucaristía, sino los otros 6 Sacramentos también.

2. Porque en el Rito de Bautismo del Novus también se prevé el Effatá, tanto en orejas como en boca y aunque es OPTATIVO, no son pocos los lugares donde se realiza este maravilloso gesto.

Por último, para contestar la pregunta precisa: sí, puede. Ni es pecado ni es inválido. Lo de la licitud... que hablen los canonistas.

Anónimo dijo...

Primero, al objeto del post: hermoso artículo. Qué importante es machacar sobre el silencio hoy en día en que el hombre tiene todo menos aquel verdadero "punto de partida" sin el cual nada se puede, sin lo imprescindible para que "el hombre logre conquistar su esencia", diría Thibon.

A lo segundo: Don Raul, no soy yo quien puede darle consejos a un abuelo. Tómese mis dichos como una simple opinión.
Diría que sin forzar a sus hijos los trate de llevar hacia la tradición, sin que esto sea caer "sólo" en el Fraternidad. Evitar el sectarismo es fundamental. Tontos tradicionales hay fuera y dentro de la Fraternidad, entre los curas y los laicos. No los escuche, no son más que mequetrefes con mejores o peores argumentos. Para nosotros la cosa está fácil. Las cabezas más notables de Argenina, España, Francia, ya hace más de 30 años, nos allanaron el camino hacia la FSSPX. En la "unidad", acerque a los suyos. No lo dude un instante. No hay cristianismo sin unidad aunque más de un sacerdote lo tenga olvidado. En otro lado Thibon le diría que el cristianismo "desemboca en la unidad".
No son pocos los casos de personas que se acercan a la Fraternidad como espectadores de algún sacramento que es tenido por "reunión social" y ya nunca más se van. Sensus fidei que le dicen...
Si necesita tranquilidad, sepa que muchas personas bautizadas en la Fraternidad han conseguido sin problema su "fe de bautismo" para luego casarse en otro sitio, ingresar a un colegio católico, etc.

Y si de silencio más unidad se trata, porqué no seguir con Thibon, que fue un pingazo: "Trata tú de recoger uno tras otro esos fragmentos diversos de la verdad única, sumérgete luego en la unidad del silencio, y los sentirás reagruparse en ese haz misterioso"...

Natalio, como siempre, felicitaciones.

Un saludo cordial.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Venía yo paseando por mi rutina de blogs visitados, donde hago parada obligada por lo del Padre Eduardo. De ahí me llevé a al boca estos tan simples como densos versos:

"Todo lo has hecho bien, Señor.
En tus manos está la fuerza del Reino,
la semilla del principio inalterado.
Cuando la fe se abre como surco,
tu fuerza siembra vida nueva
y nos abrimos a la escucha
de un amor más profundo
que sólo permanece oculto
para quien no quiere oír."

Completado ahora con la minuciosa prosa del Athonita, me deja al paladar el combinado sabor de la cena más exquisita.

Gracias a ambos!

FRM

Anónimo dijo...

¿Para cuándo el "Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según el Athonita"?
Me ofrezco de sponsor, si esa es la limitante.

Magistral el texto... como para dárselo a Gibson y que lo lleve a 3D.

Uranga Imaz

Mary Lennox dijo...

¡guau!
Mary

Anónimo dijo...

No entendí el "guau" de Mrs. Lennox.
Disculpen la lentitud ...

Natalio Ruiz dijo...

Queridos todos:

Pienso volver a comentar más el bellísimo texto del Athos cuando tenga más tiempo para pensar...

Mientras....

Raúl del Valle: Bienvenido! A mis dos niñas las bautizaron con el Effatá según el rito nuevo (aunque me parece que le agregaron un par de exorsismos que el rito nuevo suprimió). No creo que sea pecado ni inválido el bautismo de los lefes ni muchísimo menos. No soy canonista (según requiere el Athos) pero me parece indudable que en el Código nuevo está perfectamente permitido. De todos modos, como dice el Carlista, no son la "unica" alternativa ni son en todo "tradicionales".

Mis saludos respetuosos para el carlista (gracias por las felicitaciones pero el post pertenece al Athos) y FRM (que no es Fernando:))

Estimado Uranga, si tiene plata para sponsorear puede comenzar comprando estampas de los monjes famélicos....:) o "contribuir con el sostenimientos del blog" ;) (¡note seño el uso de las caritas!).

Querido anónimo: sobre el guau "dícese de una onomatopeya onomatopeyada que indica sorpresa en la admiración cual perro ante un hueso paleolítico". O indica simplemente que le gustó mucho....

Querida Mary, la saludo levantando mi sombrero gris.

Respetos shemíticos.

Natalio

Mary Lennox dijo...

Veo que mi alumno esta construyendo bien su aprendizaje y es protagonista del mismo y como hay que motivar positivamente digo :¡Muy bien! :-)
Por otro lado sí mi guau fue de sorpresa porque cómo expresar el asombro que lleva al silencio de la contemplación?
No se puede más que señalar que uno se ha quedado con la boca abierta, porque el resto de las cosas que se me ocurrian son nimiedades, que como la palabra "reaccionar" hacian mucho ruido cuando solo habia que callar, o mostrar el asombro, el resto está de más... como todo esto.
Saludos
Mary

Pablo dijo...

Estimada Mary:

Es necesario que el sujeto lector del blog construya herramientas de aprendizaje con significatividad cognoscitiva y social para decodificar el mensaje de su post... :)

Saludos constructivos (y compasivos :).

Ruth dijo...

Las prosas del Athonita suelen ser verdaderos poemas en prosa. Pero esta vez quedó perdido en un comentario un bellísimo verso que él solo es poesía: Effatá —retumba la pantocrática Voz del que descuaja los cedros— y yo digo: amén.

Dos preguntas de ignorante: ¿por qué el uso simultáneo de vosotros y ustedes? ¿Y por qué effatá? Yo lo conocía como éffeta (no sólo con e sino esdrújula), ¿es incorrecto?

Cara, coincido que ante ciertas cosas sólo cabe el silencio. Pero el “ladrido” resulta bastante ruidoso también… ;) (que no me escuche Athena o me mata!)

Mary Lennox dijo...

Cara:
hai raggione e anche Athena direbbe lo stesso ansi che lei ne ha 5 adesso.
Pablo:
¡Gracias! en los objetivos del Blog está:
Que el Alumno/lector logre descifrar mensajes en comunicación indirecta...
Un día, no ahora que estamos en los albores de la comtemplación daria para hacer un post pedagogico.
Saludos a todos
Mary

el Athonita dijo...

Querida Ruth: lamento no poder ofrecer respuesta satisfactoria a ninguna de tus dos cuestiones.
A lo primero, sólo sé que no corresponde y que no ha sido a drede. Los textos —de homilías o artículos—salen del horno al plato, sin margen para ‘control de calidad’. Lo del ustedes mezclado con el vosotros —sospecho— debe delatar cuán no-resuelto tengo esta cuestión litúrgico-literario en mi propio devaneo, como lo planteé cuando se armó el debate.

Hablando de fursios,,, yo encuentro como 4,,, a ver si alguien más los halla.

Lo segundo, no tengo idea: mi Biblia de Jerusalén dice “Effatá” con doble efe y doble a, y acento en la última. Y dos alfas me figuran en la versión griega. De arameo no sé un comino, para mucha pena mía. Más que abbá y talitá-kum... si los que saben pueden aportar, somos todo oídos.

Respecto al texto quería decir algo que creo no hice: intenta ser, a la vez que un comentario al Evangelio del Domingo pasado, un racconto del debate soteriológico en Wanderland.

el Athonita dijo...

ah, Uranga, promotor irresponsable de la quintaesencia: no, no es esa la limitante; al menos no la única.
Hay una decisiva, que por cierto acompaña con esmerada y obsesiva cercanía el contorno completo de mi figura. Y se llama: yo mismo.

¿Sabe, Uranga, cuándo empezó la debacle del canto litúrgico? Mucho antes del ‘como Cristo nos amó’ y del mismo CeVeDos: la degeneración comienza cuando se pasa del tetragrama al pentagrama.
De la misma manera, siempre que surgió un quinto Evangelio, aun sin pretensiones canónicas, empezó el tufillo. Se le llama “el Quinto en discordia”, y la Iglesia lo aplica a unas cuantas desventuras, entre las cuales se me ocurren dos más a las dos ya mencionadas.

Compre estampas del santo Cura y rece por los non-sanctos curas. Y nunca, NUNCA Uranga, promueva al quinto elemento.

ver con los ojos del corazon dijo...

Agradecida, querido Athonita... vaya nivel... "...Si tú Amas esa VOZ y LA Alojas..." esa Profundidad es mi Sintonía hacia ÉL...AMARLE SIN MESURA Y DARLE ESPACIO Y CABIDA DENTRO DE NOROTROS PARA SU ACTIVIDAD... Y SU PALABRA...LLENA DE PODER Y MISTERIO DE TRANSFORMACION A NIVEL DE NUESTRA MENTE, CUERPO, CORAZON Y ALMA... ESA PALABRA SANADORA QUE JESUS COMUNICABA...Y AHORA ESTA PRESENTE ÉL EN ELLA, VIVO...CON NOSOTROS ABIERTOS Y RECEPTIVOS A ESE CRISTO RESUCITADO, A ESE CRISTO COSMICO QUE SE HACE PRESENTE EN NUESTRA CONCIENCIA PRIMORDIAL... AMANDOLE Y ENTREGADOS A SU ESPIRITU Y VOLUNTAD.

Qué buen comentario... AGRADECIDA OTRA VEZ.

Cercana...en SU AMOR Y SU SILENCIO.
Un Abrazo Athonita para ti especialmente y también para todos en CRISTO.

Carmen
concienciaprimordial.blogspot.com

Ruth dijo...

Muchas gracias Athonita por las respuestas!

Natalio Ruiz dijo...

Ahí le pedí ayuda a nuestra erudita monja protestante sobre el effeta effata o como fuera.

Espero que aparezca.....

También en la semana le podemos comentar al fraile traductor mal pibe...

Respetos.

Natalio

el Athonita dijo...

Como sospeché, es san Jerónimo el que aporta a la confusión. La Vulgata dice: "Ephphetha".

¿Por qué?

Que hablen la Monja Buenapiba y el Padre Malpibe. Y si les da fiaca, recuerden que es una obra de misericordia externo desasnar al burro.

Gabriela dijo...

Aquí comparezco mansita.
De todos modos, desasnar... ya sería casi algo violento, ando sin garantía.
No lo exigen las personas de aquí, por cierto informadas, ni el tema demanda tanta energía (como lo exigiría en el ambiente natural evangélico) entonces, lo que podría aportar sería un poco de charla sobre la palabrita eff... No sé si incluso yéndome del tema del post...
Ta luego...

Gabriela dijo...

ἐφφαθά

No sabemos en realidad como se pronuncia, porque lo que tenemos desde la tradición oral a las primeros intentos de canon del NT es un tanto dispar de versión en versión. No siempre lo más antiguo es lo más confiable. El arameo era la lengua contextual de Jesús, o sea que la fuente de Marcos, en este caso especial, que debe de haber sido un milagro muy popular con todo el escándalo y la popularidad consecuentes, la debe de haber considerado ipssissima verba de Jesús como para transliterar el término. O, tal vez, no hayan encontrado en los segundo y tercer siglo un equivalente exacto en koiné para dar a entender todo el campo significativo que quizás tendría ἐφφαθά y entonces, para no reducirlo ni extralimitarlo tampoco, optaron por no traducirlo. También es posible que haya quedado como una palabra muy popular, de boca en boca, testimoniando de Jesús por aquel hecho ¿Qué dijo? Pues dijo ἐφφαθά...

El mismo texto dice lo que significa, así que no hay que hacer el esfuerzo para traducir. Sería interesante tal vez alguna ampliación de su etimología, pero nos vamos a meter en un berenjenal de Aram.

Vuelvo en un rato.
_______

PD: A mí más que ἐφφαθά me intriga la ruta geográfica: ¿Tiro, por Sidón, hacia el mar de Galilea, cruzando la Decápolis? ¿Eh?
Shhh, no dije nada.

Gabriela dijo...

El término relacionado a ἐφφαθά es mogilalos: μογιλάλος. Un hombre mudo, incapaz de hablar correctamente, quizás un hombre tartamudo o un hombre de voz ronca con algún problema neurológico, no mudo por completo, sino con un cierto tipo de problema del habla relacionado a su sordera.

ἐφφαθά no sólo iba a servir para espiritualizarlo en una antitipificación litúrgica posterior. Iba a servir para que se oyera a sí mismo, también, y el Neuro Otorrinolaringólogo que no es de este mundo lo sabía, quizás estaba muy interesado en eso, porque un ἐφφαθά de Jesús -como todo lo de Él- no parece nunca que su sentido acabe en una sola y única dirección.

Disculpen el desorden, sólo voy poniendo notas sobre algunos detalles que voy subrayando.

Uno de esos detalles para tener muy en cuenta es que la palabra μογιλάλος aparece acá en Marcos y en Isaías 35:6, y en ningún otro lado de los cánones. ¿Están tomando las fuentes de Marcos respaldo del profeta mesiánico por excelencia?
Parece que sí, porque Marcos 7:37 reitera -como cumplimiento- aquello profetizado en Isaías 35:6.

Dos eruditos como Raymond Brown (católico) y Martin Dibelius (protestante) se ponen de acuerdo en recordar que tanto los gestos extraños como el lenguaje extraño para proceder a una curación, eran propios de los sanadores contemporáneos a Jesús -incluso anteriores- es una posible consignación del texto hacia quienes iba dirigido, es decir a gente que entendía que tales ritos se practicaban para una curación. No hay alusión al diablo ni alusión a la necesidad de fe, o sea que hay como un intento de presentar a Jesús diciendo el ἐφφαθά pagano como un Señor de todo sanador en el sentido de Mayor que todos los otros. Porque los otros no sanaban para demostrar que tenían poder de perdonar pecados. Esta idea de trascendencia de Jesús por encima de los demás sanadores la expone como una sugerencia, Lohmeyer.

Si alguno se durmió: ¡Thalita Kumi!

Gabriela dijo...

ἐφφαθά

Volvemos con el término. En el berenjenal de Aram, al parecer, no es una sola palabra como la pusieron en Marcos.
¿Los que escribieron no conocían el arameo? No sé.

Yo entiendo el idioma inglés, pero tengo poca familiaridad para oirlo. Leo y escribo, pero hablarlo y oirlo ya es otra cosa. Lo mismo me pasa con el idioma alemán.
Me suele suceder -de hecho es lo único que me sucede cuando oigo inglés o alemán- que se "me pega" la desinencia de una palabra con la raíz de la siguiente, y (si tengo mucha suerte) hasta me parece que ese apelmazamiento de sílabas que oigo mal, forman otra palabra distinta a la que esté diciendo quien hable.

Por ejemplo: Oigo "ai+ru+nó" cuando es I don't know. Claro, cuando lo veo escrito ya soy Gardel, pero cuando lo oigo, termino haciendo gestos de que me lo escriban.
Es verdad que puedo copiar la fonética y decir "Airunó" y querer decir lo mismo que I don´t know. Pero "airunó" no es.
Y con el alemán... salvémonos.

Ah... ¿No es ἐφφαθά todo junto? Aunque quiere decir lo mismo, suena a que las fuentes de Marcos escucharon Airunó en vez de I don`t know...

Bueno, tenemos entonces que ἐφφαθά es en realidad ἐφ + φα + θά (y algunos le ponen una "h" al final en arameo, para indicar que se acentúa prosódicamente en ά aunque ortográficamente en ἐ. Atención que el ̓ de ἐ es en el sonido como añadirle una "t", no es una tilde ni un apóstrofe.)

No vamos a ningún lado con esto, ya sabemos que lo que dice es lo que ya dijo Marcos 7, y que trata de dar quizás un énfasis a un milagro que fue -por su espectacularidad- digno de un remarcado solemne.
Sólo hacemos un poco de entomología disecando esos "cositos" que hay encima de los signos.

ἐφφαθά tiene 33 palabras que la LXX -Septuaginta- (Dios me libre y me guarde, qué rabia me da esa traducción) intentó usar para decir "Abrete", "se Abrieron" "fueron abiertos"...

Creo que la mejor idea era conservar ἐφφαθά, transliterar y que después se complicara otro...

Natalio Ruiz dijo...

Como dijera Mary: Guau!

Gracias monja por compartir su tiempo y sus estudios con nosotros. Sólo me queda... cuanto se pierde uno del Evangelio en el medio...

Gracias de verdad, estimadísima Gabriela y recuerde que si los protestantes se le ponen agresivos aquí la escuchamos con calma.

Respetos eruditos.

Natalio

Anónimo dijo...

Muy interesante lo de la Hermana Gabriela. Como el tema cambió, o sin cambiar remontó vuelo, podría bien hacerme el sota y desentenderme del comentario que el atómico athónico me dedica.
Pero no. No lo haré.

Prometo, Athos querido, no promover más el quinto elemento.
Las estampas: pues que ya las había comprado antes de todo esto. 40 compré, por ayudar al Éremo, y ahora estoy en flor de lío, porque no sé a quién regalarle.
Muy bellas, por cierto, pero debería haberme quedado con una sola y donar la paga del resto, como a los chiquitos del subte, que uno les devuelve estampa con moneda...

Hasta cada Eucaristía,

Uranga Imaz

Eduardo Mangiarotti dijo...

Con respecto a la pregunta de Gabriela (¡me da vergüenza responder, sabe una bocha de esto y yo soy un piojo resucitado!): cuando cursé sinópticos, recuerdo que al analizar este texto el profe nos decía que en realidad la mención a los distintos lugares no hacía referencia a un itinerario real (pues visto así es geográficamente impracticable), sino a transmitir esta idea del Jesús peregrino imparable, el misionero que recorre todo lugar llevando la buena noticia del Reino.

Pablo dijo...

Aunque sea un poco tarde, releo la glosa y debo felicitar al Athonita.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Sé que implicaría cambiar de tema, pero me queda haciendo ruido lo del “Jesús peregrino, misionero imparable” al decir del Padre Eduardo. No es la imagen que recojo yo de los Evangelios, tomados en su totalidad.

Siempre, más bien, me ha llamado la atención lo contrario: cuán sereno y encharcado escogió “permanecer” el Verbo al Encarnarse en ese minúsculo y pobrísimo Pueblo israelí (pobre en cultura sobre todo). Sabe el Señor y parece como “esforzarse” con extraño empeño en ser “fiel” a esta misteriosa Consigna paterna, de “no haber sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mt 15,24).
Guardini tiene un magnífico comentario en El Señor acerca de este notable anonadamiento pastoral. No nace en Alejandría ni en Atenas, ni se empecina en llegar a estos inmensos aglomerados humanos, ni en alejarse siquiera demasiado de las fronteras de su diminuta patria. No resulta un Hércoles andariego ni un Hermes viajero incansable. Al lado de cualquiera de los Doce, el apostolado de Cristo es “flojo”... Y aunque sea de Perogrullo, importaría subrayar: flojera que sin duda es intencional. A mí me parece que no quiere mostrarse “imparable”. Más le importa “acampar entre nosotros”. To dwell, diría Tollers, con todas sus resonancias.
“Permanecer” es el verbo clave, como desglosa con tanto sápere el autor de “El Caso auténtico”.

Gustavo

el Athonita dijo...

Gracias Gabriela por tanto dato valioso.
Respecto a su inquietud por el itinerario del viaje, y la levantada del guante de Eduardo, me pregunto —no sin ignorancia— si realmente es un itinerario tan imposible. El texto dice así: “partió de la región de Tiro, volviendo desde Sidón, hasta el Mar de Galilea, atravesando la Decápolis”. Miro el mapa palestino en tiempos de Jesús, y no hallo el imposible o despropósito, si por Decápolis se entiende la Región trasjordánica en sentido amplio, arrancando de Damasco para abajo.
Salvo que el óbice fuera por la ausencia de caminos o por una topografía que no permitiera el viaje.

Para esto, como para absolutamente todo lo que se diga en los Evangelios, procuro ser siempre crédulo de la letra, prima facie.
Prefiero pecar de ingenuo y no apalear la letra con el piquete demoledor de la desmitologización, más que en lo que fuera estrictamente necesario.
Algo así propone Lewis. Y más aquí y con más auctóritas, Benedicto en su introducción a Jesús de Nazaret.

No pretendo creer contra todas las pruebas que la semilla de mostaza sea la más pequeña entre las hortalizas... pero creeré que fue hasta Sidón y bajó por la Decápolis hasta el Tiberíades, salvo que se me demuestre de un modo absoluto (y no probable) lo contrario.

Así como nadie es culpable de nada hasta que se demuestre lo contrario, y el beneficio de la duda es siempre en favor de la inocencia, creo yo que todo lo que relatan los Evangelios han de tener “el beneficio de la veracidad histórica” hasta que se demuestre lo contrario.
Rivas no estaría de acuerdo con este axioma, lógicamente (Luis Heriberto digo, no Fernando, claro está).

Sé muy poco de geografía bíblica de modo que este “contrario” a demostrar puede ser casi una obviedad. Pero lo pido, ya que el beneficio de la prueba es en favor del itinerario planteado.

Coincido, Gustavo, con todo lo que decís. Salvo por el último renglón.

el Athonita dijo...

Olvidaba: Gracias Carlista, FRM, Carmen, Mary y Pablo por los indebidos elogios!

Juan Ignacio dijo...

Recien hoy pude leerlo y decir: Magnífico, muchas gracias.

Eduardo Mangiarotti dijo...

A ver, a modo de trasnochada continuación del diálogo:

1. El periplo de Jesús en este tramo de Marcos no lo tengo presente en este momento (en cuanto a cómo se podría haber dado). Recuerdo, sí, que en eso momento lo reconstruimos y aparecía altamente improbable. Entre mi cansancio y falta de memoria, no me queda sino remitirme a la auctoritas del profe (que sabe bastante de estas cosas).
2. Con respecto a lo del Jesús que no se detiene, no estoy haciendo una apreciación general, sino de la imagen en particular que transmite Marcos. Hay muchos elementos: Jesús insiste en seguir adelante al principio, cuando todos "lo están buscando" (y este buscar tiene un matiz de retener, de aferrar). El uso del "kai" constante en Marcos que produce esa sensación de urgencia, de apuro... no me meto acá en la imagen completa, sino en el matiz que Marcos parece querer introducir. ¿Se entiende mejor ahora?
3.No le pondría tanta carga desmitologizadora ni al versículo, ni al profe, ni mucho menos a mí. De todos modos, no recuerdo haberme convencido mucho la postura de Ratzinger en su libro sobre Jesús en torno al tema del método histórico-crítico (¡no me salten al cuello, que él mismo recordó que el libro era autoría del teólogo y no del papa!). Tendré que releerlo. Pero con todo mi respeto, si bien es verdad que es versado en fundamental, no es biblista. En la disputa eterna entre teólogos y escrituristas, tira más para el lado de los teólogos, obviamente. Yo abogo por una postura más armonizada entre los aportes de ambos.

Anónimo dijo...

Interesante todos los aportes. Incluso los exegéticos desde costas protestantes y femeninas. Acostumbrado a recorrer blogs tan monocromáticos, realmente es éste una fiesta de colores!

No obstante, confieso que pasados ya los 30 comentarios, nadie parece querer hincarle el diente al corazón del post, al menos bajo mi percepción del mismo: que la Palabra sea “tan” viva y “tan” eficaz (porque que sea viva y eficaz, sin más especificaciones, ya lo sabemos todos)... que de verdad “haga lo que dice” como en el Génesis.

Me ha impactado mucho esta Noticia tan buena como nueva a mi fe. Y supuse que abriría un intenso y jugoso debate entre los que saben.

Pregunto desde el llano: ¿puede decirse de esta Palabra “performativa” lo que se dice de las palabras sacramentales? ¿Ocurre una suerte de “ex ópere operato” cuando comemos el Evangelio? Al comer el “perdonad 70 veces 7”, ¿como algo más que una consigna? ¿Como realmente la posibilidad de efectuarlo?
Me interesaría —además del parecer del Athonita (aunque creo que es claro ya en su post)—, también el parecer de Gabriela al respecto y de los demás colaboradores estables de este foro...

Luis

Anónimo dijo...

Ya que los más preparados se ve que andan ocupados, le ofrezco al buen Luis alguna respuesta, ya que lleva día y medio sin contestación:

Entiendo que nos falta mucho para entender y ponderar el Poder de la Escritura. Poder divino. Dynamis Theoú, como dice san Pablo, Virtus Dei (Rom I,16). El Evangelio es auténtico “Poder de Dios”, como retoma Pablo (1Co 2,5).
Y poder significa lo que significa, sin mucho rodeo: posibilidad real y propia de realizar lo que dice.

Por eso, en medio de tanta crisis y decadencia, me parece justo y necesario remarcar que es éste un tópico que ha recuperado la Iglesia en las últimas décadas (y no, no niego con esto los conflictos posconciliares).
Que Aparecida hable de Lectio divina y maniobre esta categoría casi como moneda corriente, es cosa impensable no sólo en tiempos de Medellín,,, sino también en tiempos previos. Todo el contrareformismo barroco había minimizado la Escritura en favor de realzar el valor de los Sacramentos. Y habrán tenido sus razones. Pero el tercer milenio ha de procurar romper el hechizo del péndulo, recobrar el et-et y fumigar el maldito aut-aut.

Lectio diaria y adoración eucarística ha de poder ser la dieta cotidiana de todo cristiano medio. Ambas son bandas anchas por las que se nos descarga la Gracia.

Hora es de dejar devocionarios ivetustos, novenas obsoletas, tablillas kantianas y sentarse, en mesa sobria a comer como Dios manda: Evangelio y Eucaristía. Ambas, hacen lo que dicen; dicen lo que son; y son Divinas.

Ahora bien: ¿cómo se hace bien una Lectio? ¿Cómo se adora fructuosamente el Santísimo? Lo poco que sé, lo sé por el Athos. Mejor que hable él... Sólo me atrevo a avisar apofáticamente que NO ha de hacerse trasvasando la devotio moderna a estas categorías. Si no estamos en las mismas 20. Así como los jesuitas del XVII lograron hacer del Sagrado Corazón un santo de altar más, podrán los barrocos bastardearnos la Lectio, dejándole la cáscara para por dentro recobrar sus vademecums de ejercitantes (como de chicos éramos expertos en abrir el Paturucito adentro del Manual Kapeluz). O adorar el Santísimo repasando tablas, puntos negros y tareas pendientes... Como podrá la adolescente progresía pintarlas a ambas de verde flúor, como todos sabemos y sufrimos...

FRM

Anónimo dijo...

aclaro mi firma: FRM no-Fernando

Natalio Ruiz dijo...

Es verdad que ando medio apurado y por eso no pude sentarme a pensar cómo responderle al P. Eduardo con lo del Jesús de Benito (y no por la autoridad papal que en ese sentido no me termina de cerrar que un papa escriba un libro de teología) o meterme con el asunto geográfico con lo que dice Beda en la Catena de Santoto (que no cruza la decápolis sino que queda enfrente desde el mar de Galilea).

Pero hay algo que me "alarmó" (por decirlo de alguna manera) y da pie para que crucemos guantes, disputemos, saquemos espadas, etc. (con afecto y respeto of course como diría Terzio).

Coincido en la importancia del Concilio en volver a traer el foco de la Escritura medio perdido en la vida de la Iglesia y admiro a los amigos protestantes (Gabriela me dió, personalmente, una gran lección al respecto) o los mismos judíos.

Pero no me gusta (tampoco del Concilio) la "aparente" equiparación entre una "liturgia de la Palabra" y la liturgia de la Eucaristía. Porque eso vale hasta para el luteralismo que admite la presencia "en el momento" de Cristo en la Eucaristía como "representación" o en un modo "espiritual". Y para ellos sí, son dos formas de presencia.

Para la teología católica la cuestión es muy pero muy distinta, son presencias distintas inequiparables en ningún sentido (salvo el metafórico y con muchas salvedades).

Para la teología católica el único medio de trasmición de la gracia son los sacramentos. La Escritura será fuente de infinidad de gracias particulares pero NO de "La Gracia santificante". Y aquí es donde nos separamos de los protestantes.

Justamente, hay que tener cuidado porque en esta vertiente es donde reaparece la influencia cabalística en el desarrollo de la teología progreista dentro del catolicismo.

Digo, como para empezar porque se puede poner largo esto...

Respetos debatidos.

Natalio

Anónimo dijo...

No sé quién sea este autodenominado "sacerdote fiel", pero es claro que no coincide con el parecer athonita ni con el parecer de Ludovicus en el Wanderer.

Al menos, es lo que yo saco en limpio.

Y tiene que ver, de algún modo, con el debate que abre Natalio.

Mirad: http://elblogdecabildo.blogspot.com/2009/09/errores-modernos.html

..

Anónimo dijo...

Creo que somos unos cuantos los que no estaremos de acuerdo con esta frase suya, don Natalio:

"Para la teología católica el único medio de trasmición de la gracia son los sacramentos. La Escritura será fuente de infinidad de gracias particulares pero NO de "La Gracia santificante"."

Tantos, que hasta me atrevo a incluirlo a Usted mismo...

Pero me atajo de abrir yo el partido: lo mío es aportar un poco de sal o pimienta, no más.
¡Que hablen los graciólogos!

Gustavo

Gabriela dijo...

Amigo Natalio del Sombrero Ruiz.

Dice: "Para la teología católica el único medio de trasmición de la gracia son los sacramentos. La Escritura será fuente de infinidad de gracias particulares pero NO de "La Gracia santificante". Y aquí es donde nos separamos de los protestantes."

Mire, si me permite intervenir en esto, le digo que "los protestantes" no son una masa homogénea que se unen por única teología magisterial, entonces, no verdad que en toda la gama del protestantismo se piense que la "Gracia Santificante" se imparta desde las escrituras judeocristianas. Aquí de ejemplo tiene una protestante (que ya ni le importaría no serlo) que entiende la H'aesaed'Emet del Dios Trinitario como su Identidad Misma, superior a los sacramentos que imparten gracia como "res" (cosa) o sea que entiendo que la Gracia de Dios es Dios (Dios es Charis, o dicho por los profetas: "Yo Soy Haesaed'Emet) y en Cristo ël se ha dado a Sí Mismo, sólo por Haesaed,'Emet, a Causa de Haesaed 'Emet, para Haesaed'Emet, y por amor de Sí Mismo, o sea de Haesaed'Emet.
En ese sentido el Logos es Gracia, pero no me refería a la teandria escrituraria, tal como que leer o meditar la Escritura "santifique."
Y me temo que ninguna de las teologías protestantes dice jamás esto.

Abrazos, don Ruiz del Sombrero Natalio

Gabriela dijo...

Ah y disculpe si con mi intervención y metidas de cuchara a algunos de sus lectores les parezco "gracióloga", pero yo no tendría tanto irrespeto por la doctrina apostólica (y paulina, nada menos) de la Gracia.
Cada día de mi vida, desde que la conocí en adelante- tengo una gratitud especial porque nos hayan donado la Carta a los gálatas, tengo mucho más respeto y para mí las Escrituras no son un fetiche tradicional sino una instancia superior a la cual remitirme, cosa que en estos tiempos que corren se dificulta hallar a creyentes -tanto católicos como protestantes- que se remitan a instancia superior alguna.

No soy desmitificadora bultmaniana sólo por intentar compartir lo que desglosamos para aprender, no para cuestionar lo que creer.

He hecho mis tesis y mis trabajos sobre Rudolph Bultmann y sobre Paul Tillich, y sobre la Historia de las Teologías de la Desmitificación, de las lecturas literalistas, aliteralistas, espiritualistas, alegoristas, etc. desde los primeros siglos hasta la contemporaneidad y sigo estudiando porque me gusta informar mi fe.

Así que no tengo miedo de estudiar, no me voy a ningún infierno por eso. No le veo el peligro y no entiendo muy bien las continuas señalizaciones de "¡Peligro!" ¡Cuidado!".

Por lo visto, se le tiene mucho más irrespeto a las Escrituras dentro de lo que parece una ortodoxia, que lo que cualquier cualquier católico o protestante progresista pudieran ser capaces de faltar.

--------

PD: La geografía complicada de Marcos se resuelve con un poco de pintura exegética y con un poco de maquillaje homilético posterior. Lo que no da es para sostener una argumentación hermenéutica de fina hilación, pero nadie dijo que la hermenéutica dictamine cuestiones de fe y objete conciencia, es sólo una ciencia y una disciplina de accesisibilidad al texto. Además, se trata de un tema menor que quizás interese obsesivamente sólo a esa clase de agnósticos que andan buscando el pelo en la leche como norma final desde donde expedirse acerca de la Biblia.

Gracias
Saludos de nuevo.

Anónimo dijo...

Antes de desfundar sables, dagas, y demás elementos cortantes, le pido don Natalio (como para emprolijar el debate y demarcar la cancha) nos ponga sobre la mesa la cita del Documento conciliar que equipararía –al menos en apariencia- la Escritura con la Eucaristía. ¿Es sólo porque hable de dos Mesas, o dos alimentos? ¿O existe un pasaje donde estos dos elementos sean presentados en cierta equi-vocidad, equi-valencia o equi-beneficio?

Esto, antes de preguntar: ¿la gracia actual no es santificante? La actual —en mi pobre esquemita— la entiendo opuesta a la habitual y la santificante a la gratis datae... pero entiendo que después vale cruzar las flechas vinculando diagonales... ¿o no?

Parresio

Natalio Ruiz dijo...

Estimadísima amiga monja:

No sabe la alegría que me produce el verla participar en este humilde espacio. No sólo no debe pedir permisos ni perdones para intervenir sino que siempre será bienvenida y respetada aquí. Incluso en varias disputas "litúrgicas" muy típicas de los católicos me hubiera encantado escucharla (aunque me la imagino la mayor de las veces diciendo o pensando de todo de mis posturas... :))

Tiene ud. razón, me expresé mal y dígame ud. ahora si afinando sigo dando fuera o no. Cuando me refería a la separación de los protestantes me refería, específicamente, a la liturgia protestante, desde los cambios del mismo Lutero, pasando por los libros litúrgicos anglicanos y los movimientos litúrgicos luteranos europeos del siglo XIX hasta el amigo del Athos, el hermano Roger :) (mientras que, en el catolicismo pero con tendencia a lo mismo Beaudin y Parsch ya en el siglo XX) Y es que la tendencia en todos esos movimientos litúrgicos tendía a reforzar la presencia divina en la Escritura matizando la presencia de Cristo en la eucaristía hasta llegar a su inversión: Dios y su Gracia están presente de manera más perfecta en la escritura que en la eucaristía. No es que la escritura santifique "en sí", es que en la escritura "está" Dios y lo que santifica es el encuentro con Dios.

Y lo de cuidado no lo digo por una cuestión de que alguien se vaya al infierno o no sino porque me parece muy sencillo el salto de una teología trascendente a una inmanente a través de un equívoco como la interpretación cabalística de la escritura. En el mismo sentido le diría, por ej. a Leibniz, que tenga cuidado que en su salto de la metafísica a la matemática no esté volviendo a la física... Digo, no se trata de andar cuidando de infiernos (que cada cual sabe por dónde camina) sino más bien de que no se pretenda lavar platos con la esponja del baño... En mi caso particular mi postura puede parecerle infantil pero si el Magisterio (católico claro) me dice stop yo freno (y en todo caso después me pregunto por qué me hicieron frenar en lugar de seguir a ver si tiene razón o no).

Respetos querida monja.

Natalio

Natalio Ruiz dijo...

Estimado Parresio:

No digo que el Concilio iguale o haga equivalentes la liturgia de la palabra y la liturgia de la eucaristía pero es evidente que, como mencionaba en el comentario anterior, se hace eco de una "tradición" litúrgica protestante que viene en ese sentido. Y de hecho no recuerdo bien pero creo que habla de la "mesa de la Palabra" y "la mesa de la Eucaristía", el encuentro con Dios en uno y el encuentro con Dios en otro... (la denominación en liturgia de y liturgia de ya es equívoca).

La identificación lisa y llana ya corre por cuenta de la interpretación (masiva por cierto) que se le ha dado a la cuestión en ese sentido.

Lo de la Gracia santificante es verdad que son todas en sí santificantes pero de diversos modos. Me refiero a que la Gracia en sentido estricto (para los católicos) como participación de la Vida Divina y como Don sólo vienen de los sacramentos. Las gracias actuales o especiales nos pueden conducir a la Gracia y en tal caso son "santificante" también pero sólo en relación o "secundum quid".

Respetos debatidos.

Natalio

Anónimo dijo...

¿Qué significa “vosotros ya estáis limpios gracias a la Palabra (dia ton Logón)” (Jn XV,3)?

¿Qué significa estrictamente que la Palabra de Dios sea viva (gar) y eficaz-operante (enérgues) (Heb IV,12)? ¿O este Logos Theú no es identificable sin más con la Biblia de mi casa?

¿Por qué la Iglesia ofrece indulgencia plenaria a quien hiciera más de media hora de Lectio Divina seguida?

¿Por qué se la besa e inciensa y lleva procesionalmente... y esto bastante antes que llegara el Novus Ordo?

¿Carece la Escritura de “Vida de Dios participable”?

Se me vienen todas estas preguntas juntas...

Luis

pd: gracias FRM!!!

Gabriela dijo...

Gracias don natalio.
ajj, no me haga esas imágenes de lavar los platos con la esponja del baño, jajajaja.

Mi liturgia es muy sencilla. También tengo sacramentos, excepto el de la confesión. Pero no vaya a creer que soy muy obediente de mis ancestros.

La eu charis theos para mi es eso, una acción de gracias a Quien es Gracia (Deus Caritas Est) en memoria de Jesucristo hasta que él venga.

_________

PD: A mi entender el texto que cita Luis "vosotros ya estáis limpios gracias a la Palabra (dia ton Logón)” (Jn XV,3) no se refiere a la Palabra escrita porque cuando dijeron eso ni siquiera la idea de canon había.

Nosotros ya estamos limpios por el sacrificio vicario, sustitutivo, expiatorio, justificativo, propiciatorio, redentor de Quien es Logos, entiendo.

Saludos.

Anónimo dijo...

Hermenéutica de la continuidad significa, sin duda, varias cosas.
Entre otras —la menos reparada, tal vez— alude a un “continuum” que al intérprete actual lo desafía a percibir en la superficie del texto, los visos de su genética, de su origen.
Este Hermes, por decirlo así, es de doble mano: no sólo indica que la Tradición está detrás de la letra actual y de allí proviene, brotando desde las entrañas de la historia hasta el hoy eclesial; también ‘es mano’ para volver de la letra a su Origen.
Me permito este introito para decir: ojo, don Natalio, que las dos Mesas están presentes en docena y media de Padres... y latinos por cierto.

Luego, el cometario de santo Tomás al Evangelio de san Juan, al abordar el Discurso del Pan de Vida (Cap VI), no teme replantear la doble Mesa...
Recién con Trento (lógicamente) hablar de la Mesa de la Palabra pasó a ser inoportuno, primero; peligroso, luego; y finalmente: DISLATE.

Para estudiar el tópico bíblico-patrístico “Mesas”, nadie como el Padre dominico Marie Dominique Philippe... sobre todo en su obra “Las Tres Sabidurías”.

Si a la doble mesa se le homologó su valor... ya el problema no es del Concilio sino de sus falsos intérpretes. Es éste (el de las dos mesas) un ejemplo más —entre mil— de la magna y orfébrica obra con que nuestro amado Papa procura tirar el agua sucia sin perder al niño.
Ayudemos...


FRM (afernando)

ps: Gabriela: ¿no es un poco forzado asociar la desinencia "tía" a Theos? Se nos diviniza la mitad del diccionario...

Gabriela dijo...

En muchas formas de protestantismo, sobre todo desde el final del siglo XX -con el acuerdo documentado entre católicos y protestantes- y por supuesto en este siglo actual, hay libertad para creer que el pan y el vino de la comunión se consubstancia o se transubstancia, por cierto cuestión del Concilio de Trento, pero cuyo debate ya existía antes de toda idea de la "Reforma", ya en el año 1000 se podía creer en ambas cosas acerca de los elementos consagrados. Despues vinieron los concilios de Roma 1050, de 1059, de 1078, de 1079, de Vercelli en 1050, de Poitiers en 1074 y les pegaron un chirlo en la cola a quienes daban libertad de creer en consubstancia o transubstancia. Pero ahora, desde la perspectiva protestante actual (que es diferente a la evangelica, claro) no hay problema, hay libertad. Con la excepción de algunos calvinistas cerrados como recto de muñeca y de los fundamentalistas de yankilandia, que son cualquier cosa menos protestantes. Los demás, no tienen drama con este tema y ya no es punto de discordia.
Hay vida más allá del protestantismo explicado en la Wikipedia.

Otra vez salutant
:)

Gabriela dijo...

Dudo que sea la desinencia "tía", tío. That's the Question.

Salute.
Diplomada en Hermaneutica en Princeton iré antes de Durham a llevarles las inquietudes populares y a reclamar rectificación de cátedras, no quisiera doctorarme en forzamientos.

:D

Anónimo dijo...

el aporte magisterial -magistral (digan lo que diagan)- del CVII, DV21

21. la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia. Siempre las ha considerado y considera, juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe, puesto que, inspiradas por Dios y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles.

Es necesario, por consiguiente, que toda la predicación eclesiástica, como la misma religión cristiana, se nutra de la Sagrada Escritura, y se rija por ella. Porque en los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos; y es tanta la eficacia que radica en la palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual. Muy a propósito se aplican a la Sagrada Escritura estas palabras: "Pues la palabra de Dios es viva y eficaz", "que puede edificar y dar la herencia a todos los que han sido santificados".

maxwell smart 86

Anónimo dijo...

Ustedes quieren olvidar que fueron los mismos reformadores de la liturgia católica los que dijeron que lo hacían en pos del ecumenismo, en pos de acercar la liturgia católica a la protestante, en pos de trocar sacrificio incruento por palabra y cena?
Vamos señores, no defiendan lo indefendible.
Charly García, recuperado.

Gabriela dijo...

Se enojó Charly García (que parece que le falta recuperación.)

Gracias por la invitación don Natalio. Hasta la victoria secret.


La 99.

Anónimo dijo...

Monja querida.

Es probable que me falte recuperación, pero concédame que si ese es mi problema, también era el del amigo de Pablo VI Jean Guitton, quien habló de un "acercamiento a la liturgia calvinista".

El Bugnini-masón también debe estar para recuperarse. Habló que "borrar los obstáculos de un riego o dificultad o de disgusto para nuestros hermanos separados".

El gran liturgista Klaus Gamber habló de "destrucción del rito romano de más de mil años de antigüedad, de todo el universo de la fe".
Hay aquí alguien con mejores credenciales que Gamber?

El cardenal Antonelli dijo que "se concedió mucho a la mentalidad protestante".

El luterano Dr. M. Siegwalt, profesor de teología en Estasburgo dijo que "nada en la misa ahora renovada puede molestar verdaderanebte al cristiano evangálico".

Recuerda usted que Lutero cambiando la misa logró cambiar la fe, o lo ha olvidado?

Porqué barrer debajo de la alfombra? Qué dije de falso?
Con la fe no se juega. El papismo es pecado.

Y la prueba más contundente se la dejo en forma de pregunra: no se ha protestantizado la feligresía y clero católicos con esta misa?

Charli García, más recuperado ... imposible.

Anónimo dijo...

No retrocedería sobre el debate Novus o Vetero Ordo... sino a lo de Evangelio y la gracia santificante.

Siempre entendí que -por ejemplo- santiguarse con agua bendita perdona los pecados veniales. Si eso es así, ¿acaso no se me confiere una gracia santificante por este medio? ¿O puede algo distinto a la gracia (santificante) borra los pecados?

Cuánto más la lectura del Evangelio...

Los sacramentales CONFIEREN GRACIA SANTIFICANTE, hasta donde sé.

¿No lo cree así Natalio?
¿Realmente no cree que la lectura creyente y orante de la Escritura nos limpia?

Uranga

Pablo dijo...

Voy a desenfundar una filosa katana... o mejor copiar algo de unos apuntes...

Es importante aquí mencionar un instrumento imprescindible para una buena hermenéutica de esa presencia de la que habla el Vaticano II: la analogía .

Porque presencia, se dice de modos diversos; es una noción análoga. Hay un orden de preferencia, una diversa jerarquía en las maneras que tiene esa presencia: presencia de Cristo en la Misa, en los sacramentos, en el sacerdote que ofrece el Santo Sacrificio, en la palabra de la Sagrada Escritura y en la reunión de los cristianos, que se juntan a orar en su nombre, etc.

Hay modos de presencia que son pálidos reflejos, de menor densidad presencial que la permanencia real de Cristo en los sacramentos, que alcanza su cumbre de excelencia en la Eucaristía. La densidad de presencia de Cristo en los sacramentos supera no solo en grado, sino esencialmente, a otros distintos modos, grados o maneras de presencia de Cristo. Y, si los sacramentos revelan la presencia actuante de la Persona de Jesús, tal presencia se personaliza en la Eucaristía en la que no solo actúa, sino que se contiene la misma Persona de Cristo.

Cordiales saludos.

Gabriela dijo...

Y si vamos a empezar con la historieta permida de los "hermanos separados, le dejo un saludo, don, yo sólo hice un aporte a lo que usted me solicitó, Don Natalio.
Effatá.

Buen día.

Anónimo dijo...

Pablo: impecable la distinción de las presencias. Pero creo que no es homologable sin más a la diversidad de gracias, aunque sin duda la ANALOGÍA es la que debería tal vez zanjar el debate.

Pues no hay presencia de Cristo en el agua bendita (ni en el sentido más lato); no obstante borra pecados; y por tanto confiere gracia (pues sólo la gracia borra pecado).

¿leer la Escritura confiere gracia santificante, sí o no?
Hasta donde entiendo, Natalio dirá que no. Athos que sí (y poderosamente) FRM también, y la Monja,,, qué se yo que dice la monja: no le entiendo mucho.

Uranga

Anónimo dijo...

-Hola- permiso..., me pareció escuchar un par de acordes que llegaron a mis pobres oídos de músico aprendiz y con pocas cualidades naturales, en fin, ¿puedo quedarme a escuchar?.
Es que en este caso no es la primera vez que me saboreo con las melodías que despierta el Pantocrator y la interpretación del Athonita.
Lo que pasa es que de en este tipo de interpretes se nota la vivencia personal con el Autor, y uno se siente contagiado,-ojalá esto se difundiese tan rápido como la H1N1-, es decir dan ganas de tener la misma experiencia y poder trasmitir con la misma fuerza lo que el Autor quiere expresar. Y es eso exactamente lo que me hace sentir este intérprete una cercanía inexplicable con el Autor, me hace poner en marcha mis pocas facultades para poder encontrarme con su obra, para que luego otros puedan sentirse atraídos hacia Él.
Es que no se como expresarlo, es....., como que lo pone personalmente al lado de uno, lo hace sentir el numero trece de sus seguidores más cercanos, y eso que esta obra ya tiene más de dos mil años.
Por estos motivos y algunos más es que me siento atraído por este tipo de música e intérpretes, interpretes que no buscas separarse del Autor sino, que buscan estar y vivir con Él.
Chau asta el próximo toque (perdón por mi dialecto es que vengo del mundo del Rock and Roll).

Almafuerte.

Natalio Ruiz dijo...

A ver....

Uno no puede distraerse en pediatras que ya se arma revuelo (y el Athos calla...).

Charly, por si no se dió cuenta la monja no es monja, es una cristiana protestante cuya búsqueda espiritual y erudición teológica admiro particularmente (digo porque ud. le argumenta "desde adentro").

Monja, no se vaya ni se enoje tampoco por la cantaleta de los hermanos separados que estamos unidos por infinidad de cosas también.

Ahora (y de paso le digo ¡qué mala que estuvo monja!) su referencia a wikipedia protestante (que ni leí ni me da curiosidad) me da pie para explicar un poco mi punto de vista. No voy a hacer un enunciado de autores y fechas porque siempre pueden decir que uno lo saca vaya a saber de donde. Voy a limitarme a la comprobación de un hecho que me sirve también para contestar otros cuestionamientos.

Desde la ruptura litúrgica de Lutero (o, como dice la monja y se lo doy desde antes también) hay un movimiento tendiente a resaltar la equivalencia (mayor o menor) entre la presencia divina en la eucaristía y en la Palabra. Que comenzó con la cuestión de las dos mesas (eliminando la referencia sacrificial) y fue progresivamente invirtiendo la importancia hasta llegar, al día de hoy, a la eliminación incluso de cualquier referencia eucarística en muchas denominaciones consistiendo todo en la lectura de la Palabra y el sermón del pastor.

Y, si me permiten, hay que decir también que, desde una visión "sociológica" es un fruto evidente del Concilio en la generalidad de los fieles considerar como lo más importante de la Misa las lecturas y el sermón.... No es casualidad.

Luego vuelvo y sigo sobre la gracia, las gracias y las mesas en los padres.....

A trabajar un rato, hay mucho por decir.

Respetos.
Natalio

Pablo dijo...

Estimado Uranga:

Me parece que respecto de la gracia, hay que distinguir, y recurrir también a la analogía. En primer lugar, la Eucaristía no sólo causa la gracia sino que contiene a su Autor. Los restantes sacramentos, causan la gracia ex opere operato. Los sacramentales, ex opere operantis. Y luego no hay que descartar que Dios confiera la gracia por cauces que no sean sacramentales pues no se ata de manos.

De modo que el orden de prelación jerárquica de las causas de la gracia sería:

1º. Sacramentos.
2º. Sacramentales.
3º. Cauces extra-sacramentales.

Es lo que sabemos por la Revelación.

En base a ese esquema es que podríamos responder el tema de la Escritura, el agua bendita, etc.

Cordiales saludos.

el Athonita dijo...

El Athonita está atosigado... Se me reclama en labores tridimensionales que me inhiben de esta práctica ciberal. De todos modos, soy el que más ha hablado en este debate,,, ¿o el post no forma parte del diálogo?

De intervenir, iba a decir algo así como lo que dijo Pablo recién. Sólo que agregaría a este famoso esquemita la idea de que no son compartimentos tan estancos como se enseñaba a veces. De ahí el respeto y confianza en los sacramentales y de ahí la necesidad subjetiva para los frutos de los sacramentos.

Y que la Palabra, el Evangelio, acogido desde un “operantis” acreedor del Effatá, opera en nosotros como auténtica “Fuerza de Dios”, como ya anotó alguien el texto paulino. Cuenta con un dynamismo intrínseco, que hace lo que dice en quien lo recibe con fe.
Este tópico —entiendo— está en ciernes, y si la Parusía se sigue demorando, sea tal vez un eje crucial de la Teología del tercer milenio. “¿Qué tiene Su Palabra?” es la pregunta de los judíos sobre Jesús, que sigue nimbando sobre nosotros...

Sobre la distinción cualitativa de las Mesas: totalmente de acuerdo. Pero no le quitaría, por meras razones preventivas, la categoría a ninguna de ambas: las usa Nuestro Señor. No comparto que hablar de dos mesas “in se” sea equívoco... Compartiría la URGENCIA por explicar bien el pondus de cada una.
Las catequesis preventivas —como las guerras preventivas— no son saludables. Hay que redoblar el esfuerzo por formar en la Verdad. La Completa.

Sobre la Gracia, tendría ojo de no identificarla sin más con el mismo Dios. Conocidos por todos son los desaciertos en que eso desbarranca (más, de la banquina Ortodoxa que del Protestantismo, creo). Tendría ojo, sobre todo en estos tiempos panteísticos e inmanentes (ahora el preventivo soy yo,,,jeje): Dios, en su Trascendencia, es el Más-Allá-de-Todo.
Nos ayuda Él.
Pero su Ayuda no es Él mismo, sin más matices.
Si vis putere, oportet distinguere...

Ath.-

Anónimo dijo...

Una Pregunta desde mi ignorancia, què es aquello de lo que se habla( en el burgo parroquial) del altar de la palabra y el altar de la eucaristìa para hacer referencia a los dos momentos en que se divide la santa misa(liturgia de la palabra; liturgia de la eucaristía.
Y la segunda no hemos rezado ayer en la hora nona con el texto de Isaias que dice "Como baja la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar , para que dé semillas al sembradory pan al que com, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mi vacía; sino que hará mi voluntad y cumplirà mi encargo.(Is 55,10-11).
¿Esto no es la Greacia?
La Gracia que traciende todo poder humano y lo único que debemos haceren, en algunas situaciones, es, solamente leerla.
Alamafuerte

Anónimo dijo...

Hasta doble mesa, comparto.
Pero doble altar, ya parece demasiado, Almafuerte.

Uno solo es el ara del Sacrificio, donde la Carne del Logos es inmolada por nosotros.

El primer Pan es, de algún modo, su Venida sin Carme (ásarkos), Misión que tiene el Verbo desde el Proto evangelio.
Su segunda Misión, la de la Encarnación, es la Redentora, al ofrecer su Carne como Víctima propiciatoria.

Por eso: Dos Mesas, de las cuales una es preparatoria y la otra propiciatoria. Sólo esta segunda Mesa lleva por nombre y por munus ser Altar: lugar del Sacrificio.

FRM

Eduardo Mangiarotti dijo...

Me parece que puede ayudar una visión más unitiva de la celebración: me animaría a decir que una y otra son dos momentos pero del mismo modo que uno si escucha sólo un movimiento de una sinfonía la deja trunca, si las separa demasiado también deja amputada la celebración.
El sacramento siempre es palabra y gesto. La Palabra tiene una dimensión sacramental y el sacramento está transido de Palabra: y esto en ninguno se da con tanta claridad como en la Eucaristía.

Anónimo dijo...

Primero que nada gracias por sus respuestas. Segundo Eduardo comparto con vos tu idea, ya que el CVII en la Dei Verbum II si no me equvoco habla exactamente de la unidad de las palabras con las acciones de Cristo, invito a leer esos puntos y comentarlos.
Concluyo con unas palabritas
"No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."
Esa palabra es el Logos mismo es decir Cristo Hecho Hombre, por lo que no puede separarce una de la otra(Palabra-carne) ni siquiera yuxtaponerce.
Gracias.
Almafuerte.

jfhj dijo...

Jacob, el que engaña, es la metáfora central de Yahava (me pregunto si esa es su verdadera pronunciación) y de Israel. Por eso los judíos tienen fama de ser engañosos. Pero esta metáfora dice más de Dios que de los judíos. juanfhj arroba gmail.com.

文章 dijo...

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