jueves, 14 de agosto de 2008

Big back


He retornado después de un muy escaso descanso. Entre otras cosas tuve que volver porque lo de Gregorio ya se estaba tornando obesamente preocupante. Más allá de que no me gustaron ninguno de los dos videos quedan para otro momento disquisiciones acerca de los binomios proporcionalidad-belleza o virtud-belleza. Pero son temas demasiado gordos para tratarlos a la pasada, mientras tanto, querido amigo, aquí tiene verdadera belleza lírica.

Aunque un poco exagerado por Mr. Sombrero es verdad que estuve descansando un poco más al noreste de mi domicilio habitual con la siempre grata compañía de la familia de mi esposa.

En particular, les voy a contar acerca de dos lecturas inducidas (directamente o no) por mis suegros aunque conviene que les haga una pequeña aclaración en relación con ellos.

Se trata de dos personas más que interesantes muy competentes en sus actividades. Vienen de aires muy distintos a los míos y beben de otras aguas. Cuando coincidimos en algunos temas nos encontramos que arribamos por caminos distintos.

En este contexto paso a relatarles la primera de las lecturas (la segunda quedará para después).

Hace un tiempo que mi suegro venía leyendo "La teoría del todo" de Stephen Hawking y me lo comentaba. En especial charlábamos acerca de agujeros negros, el origen del universo y la vuelta a Dios del autor. En uno de los días de descanso, y mientras aguardaba que la computadora restableciera internet, encontré sobre el escritorio del estudio el dichoso librito.

Mi curiosidad pudo más que la computadora y me puse a leerlo. Lo leí de corrido y sin pausa mirando todo con la misma precisión que un pato podría mirar la tierra volando a la altura de un condor. Es decir, lo leí por arriba y a las corridas, no como la temática y el autor hubieran requerido.

Aclaro que no lo leí con más detenimiento por una cuestión de tiempo. Tengo varias cosas que leer antes que eso relativas a temas que hoy tengo en la cabeza. Es decir, no tengo ningún prejuicio contra el libro ni mucho menos, por el contrario lo leí porque me resulta más que interesante tanto el tema como el libro y el autor.

Dado lo anterior no quiero contarles el contenido del libro sino hacer nada más que unos pequeños comentarios más elípticos que directos.

Se trata de una serie de conferencias dictadas en el Vaticano hace unos cuantos años.

La primera observación tiene que ver, justamente con esto. Se suele tildar a la Iglesia Católica de oscurantista, ajena a la ciencia, irracional, acientífica, etc, etc, etc. Sin embargo, me resulta curioso que se ignore que el Vaticano sigue siendo una especie de Meca cultural y científica donde se discuten ideas y cuestiones del más alto nivel (en especial la Academia Pontificia de las Ciencias). En el mismo sentido, los creadores de las dos bolas científicas sobre las que se trabajaron todos los temas relativos al origen y al orden del universo viene de dos sacerdotes: Copérnico primero y Lemaitre después.

Hawking hace una especie de historia del big bang y aledaños. Me parece muy significativo que en este punto no cita ni menciona, justamente, a Lemaitre. No tengo mucha idea de estas cuestiones pero hasta donde tenía entendido fue el que proporcionó, sobre la base de Einstein, el primer modelo explicativo de un big bang (también es curioso que esa era la explicación "creacionista" contra los que, siguiendo linealmente a Einstein, pretendían que la materia era eterna).

Otra cuestión que me llamó mucho la atención se refería a las citas. En nuestro ámbito, cuando uno discute con sostenedores de las contemporáneas corrientes de pensamiento, debe justificar una y otra vez si llega a citar a Platón, Aristóteles o, mucho peor, San Agustín o Santo Tomás. Pareciera que para ellos la filosofía comenzó en el siglo XIX y todo lo demás es vetusto y anticuado. Sin embargo, en este ámbito completamente distinto de la ciencia y del pensamiento, me encontré con recurrentes citas a Aristóteles, San Agustín y hasta el mismo Santoto.

Por último, en el mismo sentido y como explicación del párrafo anterior, Hawking recrimina la ausencia de filósofos y se ríe indicando que hoy sólo se dedican al lenguaje. Si bien él admite (y no puede negarse) que hoy los avances y descubrimientos de la física resultan muy inaccesibles para los "no iniciados", la realidad es que tampoco existe la menor pretensión de universalidad. Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás, Descartes, Kant, Hegel y algún otro intentaban explicar la realidad entera. En eso consiste, en definitiva, la filosofía (casi lo mismo que enseñan hoy nuestras facultades).

Hay mucho por estudiar entonces, sólo falta tiempo y coraje.

Natalio

4 comentarios:

Santopoco dijo...

Natalio querido:

Es obvio que no se puede comparar a Gigli con ninguno de esos dos señores.

Es obvio que el inglés tiene un registro muy limitado.

Es obvio que la obesidad del hawaiano no es belleza.

Es obvio que la obesidad es falta de salud y la falta de salud no es buena para la naturaleza.

Es obvio que lo que no es bueno para la naturaleza no puede ser bello en sí (pero también es obvio que es accidental y que no siempre está relacionado con la virtud; ¿o querés que te empiece a enumerar santos obesos?).

Todo eso es obvio.

También es obvio que tenés (digo "tenés" para que no empieces nuevamente con lo de "mejicanote") una mirada de la realidad repleta de prejuicios.

También es obvio que cuando se descubre brillo de diamante en el raspaje del carbón (como dice la inglesita) el corazón se alegra, aunque sea por un momento.

Relajate, Natalio.

Gregorio

Natalio Ruiz dijo...

Estoy relajado goyito, "es obvio" que vos no.

Lo único que ví -en un show armado para emocionar a gentes sin emociones- es un pedazo de plástico que brillaba. Con el mismo esfuerzo encontré un bruto diamante.

Definitivamente, me quedo con el diamante.

Aunque si a ud. le gusta mirar gordos en toalla escrutando el horizonte lo respeto.

Mis respetos querido amigo.
Natalio

rebeldeguay dijo...

excelente, excelente, excelente blog. un descubrimiento. uds tienen futuro, les deseo lo mejor

guille cordero

Anónimo dijo...

Me parece que ustedes están locos.
Un loco cualquiera