
En todos los lunes de la cuaresma se lee, en la lectura correspondiente a laudes, un texto muy especial para el pueblo judío: Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.
Paralelamente los judíos (en su lectura anual de la Torá) comienzan con parashá Vaikrá / Levítico estudiando las diversas ofrendas que debían ofrecerse en el templo.
Estas cuestiones (y otras que verán surgir a lo largo del post) me permiten retomar un asunto que mencionamos que es el llamado "sacerdocio universal de los fieles" (siguiendo con el tema del sacerdocio).
En su momento Jack Tollers en lo de Wanderer fue medio confuso con el asunto, se lo mencioné en un comentario (el Athonita también) y el volvió a contestar medio enojado.
No seguí la polémica porque las discusiones al respecto no habían llegado a ningún lugar. No obstante, recientemente el Papa le ha contestado de un modo mucho más claro: la diferencia entre el sacerdocio ministerial y el del bautismo es "ontológica".
Pero volvamos a retomar el punto desde uno de sus ángulos.
Son varias las veces en las que las Escrituras mencionan el asunto -tanto en el Nuevo (Apoc., Pedro, etc.) como en el viejo (Ex., Salmos, Is., etc)-. En todas ellas se hace mención a "un reino de sacerdotes" distinto y más amplio que el sacerdocio ministerial (que aparece también diferenciado en el Antiguo Testamento).
Evidentemente esto también fue receptado por la Tradición, en especial en los primeros Padres.
Ahora, volvamos al asunto en los judíos.
En una ocasión, hablando del judaísmo como religión, Terzio nos dijo en los comentarios que, como tal, era posterior al Cristianismo. Esto, que a alguno le puede sonar extraño, es completamente cierto (desde una perspectiva como lo aclaro en los mismos comentarios) en tanto que, con la destrucción del Templo y la diáspora, pierden toda la dimensión litúrgica de su religión. En este sentido, muchos de los 613 mitzvot / preceptos, quedan sin poder cumplirse (entre ellos todos los que la parashá Vaikrá / Levítico ordena en esta semana).
¿Qué hacer entonces con toda esa dimensión religiosa perdida (que, en el caso hace a la esencia de la religión)?
Hay que transformarla en una liturgia personal donde el templo es el propio corazón y el sacerdote uno mismo.
Esto es un elemento constitutivo del judaísmo post templo y en diáspora que ha ido consolidándose más y más a lo largo de su historia.
A ello hay que sumarle la influencia jasídica a partir del siglo XVIII que apuntaló la misma idea desde dos perspectivas distintas (aunque interdependientes entre sí):
- La primera tiene que ver con la idea cabalística de que mediante el cumplimiento de las Mitzvot (la idea fundante la mencioné en el post La Piedra Angular) enmienda y estabiliza el cosmos entero por un lado y, como consecuencia, aproxima la venida del Mesías. El observante de los preceptos santifica (sacer - santo, sagrado; do - hacer) el mundo y convoca al mesías.
- La segunda (distinta pero íntimamente relacionada) tiene que ver con una lucha contra la "secularización" del judío. Es una especie de "apostolado" dentro del propio judaísmo muy típico de ciertos grupos jasídicos (jabad por ej.). La relación con la idea anterior es clara: se necesitan más obreros para la mies, cuantos más judíos cumpliendo mitzvot existan mejor estará el mundo y antes vendrá el Mesías. Cada judío está llamado a ser "santo", "sacerdote". Eso hace a su esencia, renunciar a ello es traicionarse y traicionar.
Se hizo demasiado largo pero lo que quería mostrar es que esa idea jasídico - cabalista es la que impregnó la "nueva teología" tanto en sectores del protestantismo como del catolicismo.
¿Es mala la idea en sí? Bien entendida no (es bíblica). De hecho vino a cambiar una concepción "secular" del laico que entendía que las cosas santas (la oración privada, la liturgia de las horas, el ayuno, los sacrificios, etc.) estaban destinadas "sólo" a los religiosos.
Pero hay que entender que la idea, por el modo en que llegó (en la cábala judía este sacerdocio reemplaza al anterior) es peligrosa en tanto puede confundir (y de hecho lo ha hecho en montones de teólogos, curas y laicos) dos sacerdocios "ontológicamente" distintos (el ministerial y el bautismal).
Por ello, incluso uno de los promotores de la idea en la Teología católica como Henri de Lubac, se apresura a aclarar cuando habla del tema: "...todo cristiano es sacerdote -aunque esto requiere una explicación inmediata, si queremos evitar graves confusiones.."
Natalio
Pd: Queda para otro día las connotaciones litúrgicas de la misma idea.
Paralelamente los judíos (en su lectura anual de la Torá) comienzan con parashá Vaikrá / Levítico estudiando las diversas ofrendas que debían ofrecerse en el templo.
Estas cuestiones (y otras que verán surgir a lo largo del post) me permiten retomar un asunto que mencionamos que es el llamado "sacerdocio universal de los fieles" (siguiendo con el tema del sacerdocio).
En su momento Jack Tollers en lo de Wanderer fue medio confuso con el asunto, se lo mencioné en un comentario (el Athonita también) y el volvió a contestar medio enojado.
No seguí la polémica porque las discusiones al respecto no habían llegado a ningún lugar. No obstante, recientemente el Papa le ha contestado de un modo mucho más claro: la diferencia entre el sacerdocio ministerial y el del bautismo es "ontológica".
Pero volvamos a retomar el punto desde uno de sus ángulos.
Son varias las veces en las que las Escrituras mencionan el asunto -tanto en el Nuevo (Apoc., Pedro, etc.) como en el viejo (Ex., Salmos, Is., etc)-. En todas ellas se hace mención a "un reino de sacerdotes" distinto y más amplio que el sacerdocio ministerial (que aparece también diferenciado en el Antiguo Testamento).
Evidentemente esto también fue receptado por la Tradición, en especial en los primeros Padres.
Ahora, volvamos al asunto en los judíos.
En una ocasión, hablando del judaísmo como religión, Terzio nos dijo en los comentarios que, como tal, era posterior al Cristianismo. Esto, que a alguno le puede sonar extraño, es completamente cierto (desde una perspectiva como lo aclaro en los mismos comentarios) en tanto que, con la destrucción del Templo y la diáspora, pierden toda la dimensión litúrgica de su religión. En este sentido, muchos de los 613 mitzvot / preceptos, quedan sin poder cumplirse (entre ellos todos los que la parashá Vaikrá / Levítico ordena en esta semana).
¿Qué hacer entonces con toda esa dimensión religiosa perdida (que, en el caso hace a la esencia de la religión)?
Hay que transformarla en una liturgia personal donde el templo es el propio corazón y el sacerdote uno mismo.
Esto es un elemento constitutivo del judaísmo post templo y en diáspora que ha ido consolidándose más y más a lo largo de su historia.
A ello hay que sumarle la influencia jasídica a partir del siglo XVIII que apuntaló la misma idea desde dos perspectivas distintas (aunque interdependientes entre sí):
- La primera tiene que ver con la idea cabalística de que mediante el cumplimiento de las Mitzvot (la idea fundante la mencioné en el post La Piedra Angular) enmienda y estabiliza el cosmos entero por un lado y, como consecuencia, aproxima la venida del Mesías. El observante de los preceptos santifica (sacer - santo, sagrado; do - hacer) el mundo y convoca al mesías.
- La segunda (distinta pero íntimamente relacionada) tiene que ver con una lucha contra la "secularización" del judío. Es una especie de "apostolado" dentro del propio judaísmo muy típico de ciertos grupos jasídicos (jabad por ej.). La relación con la idea anterior es clara: se necesitan más obreros para la mies, cuantos más judíos cumpliendo mitzvot existan mejor estará el mundo y antes vendrá el Mesías. Cada judío está llamado a ser "santo", "sacerdote". Eso hace a su esencia, renunciar a ello es traicionarse y traicionar.
Se hizo demasiado largo pero lo que quería mostrar es que esa idea jasídico - cabalista es la que impregnó la "nueva teología" tanto en sectores del protestantismo como del catolicismo.
¿Es mala la idea en sí? Bien entendida no (es bíblica). De hecho vino a cambiar una concepción "secular" del laico que entendía que las cosas santas (la oración privada, la liturgia de las horas, el ayuno, los sacrificios, etc.) estaban destinadas "sólo" a los religiosos.
Pero hay que entender que la idea, por el modo en que llegó (en la cábala judía este sacerdocio reemplaza al anterior) es peligrosa en tanto puede confundir (y de hecho lo ha hecho en montones de teólogos, curas y laicos) dos sacerdocios "ontológicamente" distintos (el ministerial y el bautismal).
Por ello, incluso uno de los promotores de la idea en la Teología católica como Henri de Lubac, se apresura a aclarar cuando habla del tema: "...todo cristiano es sacerdote -aunque esto requiere una explicación inmediata, si queremos evitar graves confusiones.."
Natalio
Pd: Queda para otro día las connotaciones litúrgicas de la misma idea.