miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Existe una propiedad intelectual?


Debido a un pequeño post en los Pases Cortos, el amable "The Wiskerer" arrojó en mis narices la problemática entera de la Propiedad Intelectual. Dado que me pidió mi opinión sobre el punto y que ahora hay varios de mis "amigos intelectuales" que saben de la existencia del blog, aprovecho para plantear, en términos muy generales, mi visión del asunto.

Antes de comenzar, la mención al Whisky y la Propiedad Intelectual en un mismo párrafo, me obligan a recordar un simpatiquísimo fallo (The Scotch Whisky Association y otro v. García) del Doctor Vocos Conesa sobre el Whisky, las marcas, las denominaciones de origen y otras cosas. Los cultores de la PI y del whisky, así como los amantes del whisky y detractores de la PI, así como los cultores de la PI y detractores del Whisky, todos deben leer ese fallo (al igual que, del mismo juez, el fallo Boca Juniors).

Hecha la mención previa, queda una aclaración. Dado que el blog es visitado por gente de diversos rubros y materias el contenido será más bien genérico y no específico.

El dardo arrojado por el "Hombre del Whisky" fue el siguiente texto: La Revolución de los Sabios. Una alternativa a la propiedad intelectual por Carlos Raya de Blas. Recomiendo su lectura (aunque no comparto el contenido) porque me parece que tiene cuestiones interesantísimas. De todos modos, no voy a "contestarle" como me pidieran sino que voy a dar mi visión global del asunto.

El asunto genera algunos interrogantes: ¿es justa la existencia de una propiedad intelectual (PI)?; ¿es necesaria la existencia de un régimen de PI?; ¿Es apropiable "lo intelectual"?; ¿Es apropiable el conocimiento?; ¿Es posible diferenciar lo novedoso u original de lo recibido de la sociedad?; Y otras preguntas de carácter similar.

En primer lugar creo que es "genéricamente" incorrecta la visión exclusivamente económica del asunto. Su formulación sería (tan genérica como esquemáticamente planteada): cualquier derecho de PI implica un monopolio, los monopolios atacan la eficiencia del mercado, lo óptimo es la eficiencia del mercado, ergo está mal atribuir cualquier derecho de PI. Desde allí para los costados, así como sus contestaciones y perfiles (ineficiencia estática, eficiencia dinámica, etc.), me parece que es siempre una visión parcial. Es decir, el análisis económico de la cuestión me parece una herramienta importante para terminar de definir los lineamientos del régimen pero nunca para justificarlo o no en la fuente.

En segundo lugar, y aquí aparece un punto que suele estar ausente en los análisis pero está presente en el artículo, creo que es fundamental distinguir. Como decía un amigo, parafraseando a Maritain (aunque la escuché tantas veces que no sé de dónde salió la frase): “distinguir sin separar para unir sin confundir”. En efecto, creo que, dentro de la problemática de la PI no se distingue, desde el punto de vista de los fundamentos mismos, entre sus diversas ramas. Creo que entre ellas, y aún dentro de ellas, tienen diferencias esenciales que hacen a una distinta justificación (mientras escribía el post justamente leía “The Political Economy of Intellectual Property Law” de William Landes y Richard Posner donde se describen diferencias en el volumen de leyes, en los gastos de cada sistema, etc.).

Para simplificar un poco la cuestión englobemos la PI en tres de sus ramas: Derechos de Autor, Marcas y Patentes.

En el derecho de autor existe una obra que resulta original. El contenido es tan amplio que abarca desde una obra musical a un programa de computación, de una obra literaria a un mapa de un arquitecto, de una película a la “fijación o grabación” de una canción (no ya la canción misma), de un contrato a una clase magistral, de una obra de teatro a una publicidad. Y allí hay una bolsa de diversas cosas que poco y nada tienen en común desde el punto de vista del proceso creativo, de la explotación, de su finalidad, del beneficio social, etc. Por tanto, es muy complicado encontrar un único fundamento (que sea real y verdadero) aplicable a toda la rama en conjunto.

En el caso de las marcas existe un signo que distingue un producto determinado en un mercado determinado. Si se mira con algún detenimiento encontrará uno que lo que se protege tiene un contenido muy variable. De una parte existe una protección al signo en sí (desde la perspectiva estética, de su influencia en el comprador, de su modernidad, etc.) que es algo parecido a una propiedad intelectual, y de otra, una protección a aquello que el signo significa o representa (el trabajo de años para mantener la calidad de un producto, la calidad del servicio, los altos costos para tener materia prima de excelencia, etc.). De esta distinción (evidente para todos los cercanos al mundo de las marcas) surge que se protege algo que es o se parece una propiedad intelectual y hay otra cosa, también protegida, que nada tiene que ver con la propiedad intelectual (el trabajo, los costos, etc.). Es decir, permitir que se usurpe una marca determinada puede o no discutirse desde el punto de vista de la propiedad intelectual pero no puede discutirse en la medida que signifique robar o apropiarse del trabajo ajeno. El trabajo, intelectual o no, no es propiedad intelectual. Y del modo inverso, tampoco se puede convertir la marca en un signo capaz de desentenderse de un producto o un productor de modo que se promueva, a través de una protección de PI, que se consumen estafas donde se venden gatos por liebres. ¿Se entiende el punto? Espero que sí….

En el caso de las patentes existe un invento novedoso que posee aplicación industrial. A poco que uno observe el asunto se encontrará con un trabajo de investigación (generalmente con una inversión importante en dinero), un conocimiento resultante, una aplicación industrial de ese conocimiento y, por último, una explotación industrial de ese conocimiento. Es decir, de modo paralelo a lo que ocurre con las marcas aunque con diferencias importantísimas, el régimen de patentes comprende o no protecciones diversas a variadas cuestiones de las cuales “lo intelectual” es, en todo caso, una parte de las mismas.

Desde esta perspectiva, uno se encuentra que las distinciones no son accidentales sino substanciales. Tan substanciales que hacen que hablemos o protejamos cosas completamente diversas bajo un mismo título (al que llamamos PI). Por tanto, cada justificación debe darse por separado.

De todos modos, y para que no me acusen de dejar siempre los temas inconclusos, adelanto mi opinión sobre la Propiedad Intelectual como concepto genérico. Considero que no hay motivos para apartarse, en líneas generales, del criterio clásico de la propiedad (que es menos “natural” o rotundo de lo que algunos “iusnaturalistas” pregonan). Por tomar alguna de sus varias exposiciones tomo la de Santoto en la Suma que me resulta particularmente claro:

El “Respondo” de la II-II, Q. 66.

Respondo: Acerca de los bienes exteriores, dos cosas le competen al hombre. La primera es la potestad de gestión y disposición de los mismos, y en cuanto a esto, es lícito que el hombre posea cosas propias. Y es también necesario a la vida humana por tres motivos: primero, porque cada uno es más solícito en gestionar aquello que con exclusividad le pertenece que lo que es común a todos o a muchos, puesto que cada cual, huyendo del trabajo, deja a otros el cuidado de lo que conviene al bien común, como sucede cuando hay multitud de servidores; segundo, porque se administran más ordenadamente las cosas humanas si a cada uno le incumbe el cuidado de sus propios intereses; sin embargo, reinaría confusión si cada cual se cuidara de todo indistintamente; tercero, porque así el estado de paz entre los hombres se mantiene si cada uno está contento con lo suyo. De ahí que veamos que entre aquellos que en común y pro indiviso poseen alguna cosa se suscitan más frecuentemente contiendas.
En segundo lugar, también compete al hombre, respecto de los bienes exteriores, el uso de los mismos; y en cuanto a esto no debe tener el hombre las cosas exteriores como propias, sino como comunes, de modo que fácilmente dé participación de éstas en las necesidades de los demás. Por eso dice el Apóstol, en 1 Tim 17-18: Manda a los ricos de este siglo que den y repartan con generosidad sus bienes.

Y agrego también la contestación a la primera objeción que también resulta pertinente:

1. La comunidad de los bienes se atribuye al derecho natural, no porque éste disponga que todas las cosas deban ser poseídas en común y que nada deba poseerse como propio, sino porque la distinción de posesiones no es según el derecho natural, sino según la convención humana, lo cual pertenece al derecho positivo, como se ha expuesto (q.57 a.2.3). Por consiguiente, la propiedad de las posesiones no está contra el derecho natural, sino que es un desarrollo de éste hecho por la razón humana.

Y antes de retirarme, como para que la cuestión quede más empastada y sucia remarco que Santoto habla de bienes exteriores y, más adelante, trata específicamente la simonía.

Continuará….

Natalio

Pd: Más de una vez manifesté diferencias de criterio y de otras cosas con Hernán. No obstante, nunca tuve la oportunidad de manifestar lo útil, práctico e importante que resulta su trabajo al poner a disposición del público de modo tan sencillo la Suma de Santoto (y otros textos de gran valía).

martes, 14 de septiembre de 2010

El Verbo

De nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia… Regreso sin muchas garantías de continuidad en un año que me tiene corriendo e intentando dividirme entre estudio (con exámenes cada dos por tres…) y trabajo (sin contar familia, religión, amigos, lecturas, música, deportes, etc.).

En fin, espero también que, de manera anónima o firmada, los amigos del blog pueda aportar en los tiempos de sequía y ausencia. También me gustaría volver sobre el último post y sus comentarios acerca de la universidad. También me gustaría agradecerle como corresponde a Alemama el premio que nos regaló. También me gustaría contar algunas cosas nuevas del Rosh Hashana. También me gustaría….

Pero vamos con lo inmediato, con lo que me recordó el blog (además de una simpática amonestación de la amiga Ruth).

Septiembre es, creo que para la Iglesia argentina, el mes dedicado a la Biblia y a su estudio. En mi parroquia suelen dedicarle bastante atención a la cuestión e incluso hacen ingresar cada Domingo “El Libro” en procesión. Me parece muy buena la dedicación a la Biblia y, en especial, me gusta cualquier pequeño gesto litúrgico “aordinario” (dentro de lo “ordinario” de la liturgia por supuesto).

Uno de los puntos fuertes del Concilio fue una suerte de “vuelta de tuerca” sobre la centralidad de la Escritura en la vida del Cristiano. Si uno observa la historia reciente de la Iglesia en los tiempos anteriores al Concilio notará que existía un cierto “enfriamento” en la relación fiel (laico o religioso) con la Escritura. Este “enfriamento” estaba dado las causas más variadas pero, en particular, creo que existían dos muy particulares:

- De una parte la utilización litúrgica de la Biblia con su consecuente dificultad “idiomática”. La proliferación de Biblias y versiones es algo muy nuevo (un poco extendido antes del Concilio, en especial a partir de la traducción de los misales, pero maximizado a partir de allí) siendo lo común que hubiese pocas Biblias y muchas de ellas en el idioma litúrgico (latín en nuestro caso). A ello hay que agregar que el idioma común, que había sido el latín en otros tiempos, se había convertido en un idioma litúrgico de carácter casi iniciático en tanto existía, como ya hemos charlado en este blog, una ruptura entre el fiel y la liturgia en general. Todo ello generaba un alejamiento entre el laico y la Escritura (en especial en la misa que se leía en latín sin que fuera seguido todavía con misales por “el pueblo”) e incluso entre el religioso y la Escritura (nunca olvido la impresión que me causó los pedidos de Santa Teresita para que la dejaran estudiar latín para poder entender el Antiguo Testamento o, ya entre grupos que mantienen hoy el oficio en latín, los ingresantes que rezan todas las horas en latín, aún en soledad, sin entender nada de lo que leen).

- Y de otra algo complicado de expresar en su justa medida y que opera un poco como telón de fondo de lo anterior. Cierto temor al acceso indiscriminado y en solitario a la Escritura por parte del fiel. En este sentido no se recomendaba la lectura indiscriminada del Antiguo Testamento, la lectura de determinados libros, etc. fuera del control y la enseñanza de alguien reconocido que actuara como guía, sostén y maestro.

Creo que los dos motivos eran válidos en cierto sentido pero habían sido degenerados por el cambio de circunstancias. El resultado, es decir la distancia entre la Escritura y el fiel, terminó siendo nefasto. Justamente nuestros hermanos mayores y menores (en la historia, digo…), es decir, judíos y protestantes, mantuvieron la connaturalidad con las escrituras que, junto con la Tradición (pequeño detalle que nos distingue en modos distintos de cada uno de nuestros “hermanos”), tenían los Padres de la Iglesia.

Y aquí es donde la cuestión se pone interesante porque justamente la ausencia del Verbo real y presente (en la Eucaristía) es la que derivó a nuestros hermanos mayores y menores en una orientación hacia la Escritura como presencia del Verbo mientras que nuestro actual volver a la Escritura como Verbo (en especial, aunque no solamente en la liturgia) ha desplazado la centralidad del Verbo Presente y Real en la Eucaristía.

Y desde aquí quería arrancar pero se extendió demasiado…. Volveremos con las dos mesas (o altares) de los padres, las dos presencias, la relación entre letra y Tradición, etc.

¡Respetos!

Natalio

miércoles, 23 de junio de 2010

Nuevo año del blog


Pensaba escribir sobre proyectos para el nuevo año, seudónimos y revelaciones, cambiar el formato y las fotos y agregar alguna otra cuestión... Pero no tengo tiempo para escribir, apenas me resta para vivir.


Quizás si se disfrazan de trabajo podamos charlar más (como ocurre con Muret) pero tampoco mucho.


Mientras ni al Athos ni a Ody ni a Gregorio se les ocurra nada... hablará el silencio. Que tampoco está mal.


En cualquier caso, no quería dejar de saludarlos en el aniversario. Ya haremos los cambios y el post "ad hoc".


Respetos festivos.


Natalio


martes, 4 de mayo de 2010

La Justicia y la Paz se besan


Dice Cristo en el Evangelio de hoy: "Les dejo la Paz les doy mi Paz".

Dice el Salmo 84 (hablando de la llegada del Mesías):

"...la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la Paz se besan;"

Dice el Salmo 71:

"... que en sus días florezca la Justicia
y la Paz hasta que falte la luna...".

Dice la Oración por la Patria (que de nuevo nos hacen rezar):

"...aborreciendo el odio y construyendo la paz"

Como es sabido, los judíos utilizan la palabra "Shalom" para designar la paz. El concepto de Shalom se repite como bendición/saludo entre ellos constantemente. También es constante el encontrar frases del tipo "construir Shalom", "edificar Shalom", "hacer Shalom" (en nuestra oración construyendo Shalom....), etc.

Hace un par de años escuchaba a un rabino explicar el significado del término Shalom. No recuerdo muy bien los términos exactos pero sí recuerdo que destilaba un muy frecuente desprecio por el mundo occidental (y cristiano, claro, porque los judíos ortodoxos no son nada ecuménicos). Decía que "Shalom" no era lo que los occidentales, y en especial los cristianos, denominaban "Paz"; que para occidente paz era ausencia de guerra o, casi como una extensión, ausencia de odio; que los cristianos tenían una caricatura de la paz, algo hippidélico. Que nada de eso era Shalom.

Y a esta altura hay que reconocer que el Rabino es muy ignorante respecto del Cristianismo y la filosofía occidental aunque bastante certero con el pensar y el "sentir" de muchos cristianos que ven una línea directa Cristo-San Francisco-John Lennon-Gandhi-Greenpeace. Esta concepción de la paz es negativa "no guerra, no violencia, no agresión, no odio, resistencia pasiva, etc.".

Por el contrario, decía el Rabino, Shalom no es negativo, es positivo. Y siguió un discurso hermosísimo sobre el sentido del término Shalom en las Escrituras, en el Talmud, en los Sabios, etc. Para no hacérselo demasiado largo se los cuento en su versión condensada, agregada y mejorada: la Paz es la tranquilidad en el orden (dice el Cristiano San Agustín). Y con eso no les estoy resumiendo toda la tradición Judía sino que le estoy sumando varios tantos. Aunque seguramente al rabino, desconocedor de nuestra tradición, la frase le hubiera parecido portentosa de haberla encontrado en la Mishná.

Pero vamos ahora a la Justicia.

Si vemos la tradición romana encontraremos que la Justicia es la "constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo", es decir, es la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde.

Si miramos la tradición judía (y de modo análogo la Platónica) la Justicia es virtud totalizante. No es tanto una virtud particular sino (dicho en charla de café) "la suma de las demás virtudes". El Justo es el santo y la Justicia se parece a la santidad.

Ahora bien, si la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo podemos preguntarnos, con alguna lógica ¿y cómo sabemos qué es lo suyo de cada uno? Y la respuesta está en un lugar que ya comenzamos a explorar en este blog: la Naturaleza. Y por eso hablamos de un derecho natural como lo que corresponde de acuerdo con la naturaleza y de un orden (disposición de cosas iguales y diferentes en función de un fin) natural y de una ley natural, etc.

Y entonces si cada uno tiene lo suyo (Justicia) dispuesto en función del fin (Orden) nos encontramos con que existe "tranquilidad en el orden" (Paz) y entonces sí: "la justicia y la paz se besan".

Y entonces los judíos desde su propia tradición arriban a algo muy similar y dicen: cuando esto pase se cumple el Salmo y viene el Mesías. Con lo cual volvemos a una idea recurrente en el judaísmo que ya les conté: la construcción de Shalom es lo que hace que venga el Mesías, cuanto antes se construya el Shalom antes viene el Mesías, haciendo el bien llamo al Mesías.

Y por eso repiten y se repiten que hay que construir Shalom. Hay que construir la paz (y nuestra oración repite....).

Todo muy lindo pero les falta una parte de la película ¡El Mesías ya vino, nació, murió y resucitó! ¡Aleluya!

Y nos trajo la Paz que no viene del mundo sino de arriba. Los judíos construyen la paz de abajo nosotros difundimos la Paz de arriba porque la Paz de Cristo no es la que da el mundo. No hay que construir la Paz hay que difundirla.

¿Y lo de la naturaleza? Está todo muy bien y sigue siendo así. La Gracia (por la que nos llega la Paz) es también Naturaleza dice Santoto, es segunda Naturaleza.

¡La Paz contigo peregrino!

Natalio

Pd: Otro día volvemos sobre el "Buca la Paz y corre tras ella".


martes, 27 de abril de 2010

Lactancia eucarística


En su momento comenzamos y explicamos la idea a desarrollar con citas del libro "Dominus Est, Reflexiones de un obispo de Asia central sobre la Sagrada Comunión". De Mons. Athanasius Schneider.

Hoy sigo y voy eligiendo citas a mi antojo:

"El gran Papa Juan Pablo II en su última encíclica intitulada Ecclesia de Eucharistia, dejó a la Iglesia una ardiente admonición que suena como un verdadero testamento:


Debemos estar atentos con todo esmero en no atenuar alguna dimensión o exigencia de la Eucaristía. Así nos mostraremos verdaderamente conscientes de la grandeza de este don. [...] ¡No hay peligro de exagerar el cuidado que debemos a este misterio!" (n. 61)..."

"La palabra de Cristo que nos invita a acoger el reino de Dios como niños puede encontrar su ilustración, de modo muy sugestivo y bello, también en el gesto de recibir el Pan Eucarístico directamente en la boca y de rodillas. Este rito manifiesta en modo oportuno y feliz la actitud interior del niño que se deja nutrir, unida al gesto de humildad del centurión y al gesto de estupor adorante..."

"Es posible suponer que Cristo durante la Última Cena haya dado el pan a cada Apóstol directamente en la boca y no sólo a Judas Iscariote. Efectivamente existía una práctica tradicional en el ambiente de Medio Oriente en el tiempo de Jesús y que aún se conserva en nuestros días: el anfitrión nutre a sus huéspedes con su propia mano poniendo en su boca un pedazo simbólico de alimento.

"Otra consideración bíblica no las da el relato de la vocación del profeta Ezequiel. Ezequiel recibió la palabra de Dios, simbólicamente, directamente en la boca: "'Abre la boca y come lo que te presento'. Miré y vi una mano tendida hacia mí que tenía un rollo. [...] Yo abrí la boca y me hizo comer el rollo. Lo comí y fue para mi boca dulce como la miel"...

"Cristo nos nutre verdaderamente con su Cuerpo y su Sangre en la Sagrada Comunión, lo que en la edad patrística era comparado a la lactancia materna, como lo muestran estas sugestivas palabras de San Juan Crisóstomo:


Con este Misterio Eucarístico Cristo se une a cada fiel, y aquellos a los que ha
generado los nutre Él mismo sin confiarlos a nadie más. ¿No veis con qué impulso
los recién nacidos acercan sus labios al pecho materno? Pues bien, también
nosotros aproximémonos con tal ardor a esta Sagrada Mesa y al pecho de esta
bebida espiritual. ¡Es más, hagámoslo con un ardor mayor que el de los
lactantes!


"El gesto de una persona adulta que se arrodilla y abre su boca para dejarse nutrir como un niño, corresponde de manera feliz e impresionante a las admoniciones de los Padres de la Iglesia sobre la actitud que hay que tener durante la Sagrada Comunión, es decir: 'cum amore ac timore!'"

Natalio

jueves, 15 de abril de 2010

Al pan pan y a la Hostia Matzá


Hace un tiempo, para el Domingo de Ramos para más precisiones, el admirado Todoerabueno escribía en un post lo siguiente: "Pero volviendo a la sinceridad litúrgica. A mí me gusta que el pan que se va a consagrar parezca pan, y no una cartulina. Y me gusta que el vino parezca vino (de ese vino oscuro, espeso y dulce), y no ese agüita que se usa para no manchar los purificadores."

Me dejó pensando mucho en como la hostia no parece verdaderamente pan.

El tiempo pasó y llegó la Pascua que me encontró en la Abadía de Victoria en una misa celebrada por un obispo. Recordó allí la Pascua como la Fiesta de los panes ázimos y a Cristo como el pan de puro trigo.

Y ahí todo me vino a la cabeza con la ebullición del sentido del Pesaj, la Pascua, la Fiesta de los Panes Ázimos, el Bar Mitzva, Todoerabueno y varios más...

Dice el Éxodo: No me ofrecerás con levadura la sangre de mi víctima. (Ex. XXIII, 18).

La idea del Cordero Pascual inmolado e inmaculado se encuentra intimísimamente vinculado en el judaísmo con el Matzá (el pan ázimo). El Matzá se opone al Jametz que es todo alimento que tiene levadura. La levadura representa el ego, la ambición, el orgullo (por eso aquello de "cuidaos de la levadura de los fariseos") o, más amplio, toda inclinación al mal. El Matzá es el pan puro, sin mancha, inmaculado. Nadie puede pretender estar completamente libre de Jametz pero la fiesta de Pesaj es una fiesta en la cual se intenta despojar el alma de todo resto de levadura espiritual. Hostia, Víctima, Pan, Ofrecimiento se unen en una misma tradición.

Pero vamos a nuestra Eucaristía.

Cristo en la Última Cena celebra el Seder que es la cena con la cual se abre la semana de Pesaj.

Durante el Seder se pone sobre la mesa el cordero pero se come el Matzá (Pan sin levadura). Es decir, desde la tradición judía no cabe duda que Cristo insitituye la Eucaristía con Matzá. Es más, el Matzá utilizado en el Seder suele ser el de trigo puro (el cereal de mejor calidad). A diferencia del Matzá común (que por definición no puede tener el mínimo contacto con agua que podría hacerlo leudar y convertirlo en Jametz) el utilizado en el Seder es uno especial que está en contacto con el vino.

Que Cristo diga con el Matzá en la mano "esto es Mi Cuerpo", o este es el Cordero de Dios, o esta es la Víctima es la figura más normal y adecuada para el Seder como apertura del Pesaj. El texto bíblico de la fiesta es el citado: No me ofrecerás con levadura la sangre de mi víctima. (Ex. XXIII, 1).

Las figuras e interrelaciones entre Jametz (alimento leudado en alguna forma) y Matzá (alimento sin rastro de leudado) se tornan infinitas y con diferentes aplicaciones espirituales. La levadura, como las malas inclinaciones, actúa sola y se extiende por toda la masa mientras que el Matzá requiere de millones de cuidados (por ej. no amasarlo tanto que el calor haga leudar la masa, que el agua no toque el trigo, etc.).

Por eso la fiesta de la Pascua está precedida por una lucha encarnizada contra toda impureza del ego y del orgullo que se escondan en el corazón. El pesaj los debe encontrar blancos y sin contaminación alguna.

En este sentido la halajá (costumbre con fuerza de ley) prescribe que la noche anterior al comienzo del Pesaj se debe buscar meticulosamente, centímetro por centímetro, rastros de alimentos Jametz (migas de pan, galletitas, caramelos, etc.) por toda la casa. Incluso se esconden pequeños panes en rincones ocultos para que sean buscados y hallados por los integrantes de la familia. La idea es que del mismo modo en que se escudriña cada rincón de la casa se debe buscar y escarbar en cada rincón del corazón buscando restos del Jametz del amor propio, del orgullo, etc.

Cuando en mi primera Comunión me levantaba para ir a recibirla mi madre susurró en mi oído una oración que repito todavía en cada paso hacia Cristo: María llama de amor prepara mi corazón para recibir a Jesús. Y al caminar rezando la veo a la Madre escondiendo restos de Jametz, como las madres judías antes del Pesaj, fregando hasta el hartazgo cada centímetro. La veo presurosa trabajando en el desastre cual ama de casa ante la inminencia de una visita importante.

Y es que el que espera es el Pesaj, la Hostia inmaculada, la Víctima inmaculada, el Matzá más sagrado, el Cordero Pascual, el Rey, el Puro.

En Cristo no hay Jametz, es puro trigo del mejor.

Es pan y no es pan, es Matzá.

Natalio


viernes, 19 de marzo de 2010

Si así trata a sus amigos...



Confesiones a mano alzada sobre la figura de San José en mi vida espiritual

De chico nunca reparé mucho en la figura de San José. Lo poco que pensaba en él era más bien "romántico": qué suerte la de este santo, ¿qué más se puede pedir que vivir y morir con María y con Jesús?, qué lindo, qué envidia, etc.

Cuando me casé primero y cuando nació la primera niña después, la cuestión fue cambiando.

Es complicado trasmitir la sensación del padre. Uno pasa a ser responsable, a cargar con la manutención, la educación, el cuidado, etc. de una familia entera. En particular los niños aparecen como una carga (hermosísima sin ninguna duda) que hay que cuidar, proteger, educar.

Uno puede privarse de más o menos cosas pero privar de algo a un hijo es una llaga. Si incluso cuando uno lo priva de algo que sabemos malo para él no podemos dejar de sentirnos mal.

Como todas las cosas grandes la paternidad es algo tan hermoso como terrible.

Y San José tampoco me decía mucho al respecto. Sabía que era modelo de padre propuesto por la Iglesia pero nunca meditaba lo suficiente en él.

Es que nunca fui muy santero ni santurrón. Nunca fui de las novenas, los triduos, los cuatriduos, etc. Siempre le tuve una mezcla de miedo y respeto a una fe supersticiosa. Y quizás por eso siempre estuve del otro lado, del que pasa de largo por todas las imágenes hasta encontrar a Cristo (y, confieso también que después de un tiempo, a la hermosísima María).

Pero un día, no sé muy bien por qué, me empezaron a aparecer en la mente todos los problemas de San José.

Y lo vi descubriendo que su promesa-esposa estaba embarazada. Aceptando con Fe ciega y absoluta un sueño que le ¿¡explicaba!? la realidad.

Los sueños y San José, que tema. Enormes noticias y desafíos para cualquier hombre se le presentaban en sueños. Como al otro José. ¡Qué Fe! ¡Qué seguridad!

Y, como transversalmente se ve (en realidad lo veo yo...) en el cuadro dibujado por Mary, uno piensa en la reflexión de Orual sobre la realidad de los sueños. La diferencia entre lo que ocurre en el sueño y lo que ocurre despierto es la cantidad de gente que mira la misma realidad. ¡Pero cuánta Fe requiere!

Y le dicen que va a ser el padre de Dios. Si yo me siento responsable no puedo imaginar si te dicen que estas cuidando no sólo a tu hijo sino a......... Dios.

Y tenés que ir con la hermosa Virgen parturienta caminando hasta Belén. Y nosotros en el último mes casi que ni salimos en auto para que no nos agarre afuera.....

Y llegan a Belén en pleno invierno y no tiene donde alojar a María. Y le encargaron el cuidado de Dios y no tiene dónde hacerlo nacer. Y dice "Dios proveerá" y Dios no provee....

Y cuando provee provee un pesebre entre animales, pajas, mugre y frío.

Y Dios proveerá pero él no puede dejar de sentirse responsable y culpable.

Y nace y otro sueño y otro viaje con la Virgen que, con un haz de luz y todo lo que quieran acaba de dar a luz. Y un viaje con un bebé recién nacido. Y nosotros teníamos guardadas a las gordas durante su primer mes para que no se contagien nada. Y ello pasean al Bebé-Dios por el desierto.

Y otro sueño y otro viaje y otra vuelta y volver a mantener a la familia.

Y el nene que se le pierde ¡le encargaron que cuide a Dios y se le pierde! Una vez perdí de mi vista en el zoológico a la mayor por no más de treinta segundos y todavía recuerdo la angustia y la sofocación en el pecho de esos segundos eternos y eternos. Y a San José se le perdió el Nene-Dios.

Y cuando lo encuentra, como si fuera poco, lo retan. El Nene-Dios lo reta y él se tiene que quedar callado.

¡Cuánta Fe! ¡Cuánta confianza en la Providencia!

Y uno entiende que sea quizás el más grande de los Santos.

Yo me la pasaría gritando con David:

¡Señor que me oprimen sal fiador por mi! o ¡hasta cuándo Señor!

Al tiempo que pensaría con Teresa:

Si así trata a sus amigos......

Natalio

Pd: Solicite ya al Athos su estatua de José (la de la foto). Si dice que viene por el post hasta quizás le hacen descuento. Llame ya.